Buceando en la leyenda

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lunes, 21 de abril de 2014

La conquista de Inglaterra, un histórico Juego de Tronos (y II).

El duque Guillermo estaba cazando cuando se enteró de la noticia de la coronación de Harold. Enseguida envió una protesta formal. De alguna forma logró que su causa fuera apoyada por el Papa de Roma, que le envió un estandarte papal, que sería usado en batalla, y un anillo que contenía un cabello de San Pedro. Guillermo consiguió otros apoyos internacionales y, tras varias reuniones, el consenso de todos sus barones, por lo que ordenó la formación de una gran flota que transportaría al ejército que iba a reunir para la conquista de Inglaterra.

Pero, el gran conflicto en ciernes lo iba a iniciar sobre Inglaterra el mismo hermano del recién coronado Harold. De este modo, Tostig, que había sido expulsado en 1065 de su condado de Northumbria, y que había pasado el invierno en Flandes junto a su esposa, a primeros de mayo había aparecido con una flota en el sur de Inglaterra para asolar su costa. Después, siguió arrasando la costa este del país, hasta que los condes del norte, Edwin y Morcar lograron rechazarlo. Además, sufrió la deserción de varios vasallos, por lo que se refugió en Escocia. Entonces, se puso en contacto con otro de los grandes aspirantes a la corona inglesa, el vikingo Harald Hardrada. Entonces, el hermano del rey de Inglaterra, resentido por perder su condado y con ganas de recuperarlo, y el mismo rey de Noruega unirían sus fuerzas por una causa común: expulsar a Harold Godwison del trono de Inglaterra.

El ejército de Harold se encontraba en el sur de Inglaterra, tras la incursión de su hermano Tostig, esperando el ataque del normando. Más el no sabía por donde se iba a producir el primer ataque, ya que si los vikingos atacaban por el norte, Harold tendría que ir a marchas forzadas hacia el lugar para intentar contener el intento de invasión. Es decir, el rey inglés estaba en una situación muy delicada.

En la primera semana de septiembre se produjo al fin el primer gran desembarco: el ejército vikingo apareció cerca de York, en el norte de Inglaterra. En esa zona, los condes Edwin y Morcar eran vasallos del rey Harold II. De hecho, Harold tuvo que repudiar a su anterior esposa, para casarse con la hermana de dichos nobles, y así asegurarse su fidelidad. En Gate Fulford se produjo la primera gran batalla de toda la campaña. De un lado estaban las fuerzas, en su mayoría vikingas, de los aliados Harold Hardrada y Tostig, y del otro lado se encontraban las levas anglosajonas de los condes Edwin y Morcar. El combate acabó con una aplastante victoria de los invasores, y la retirada de los condes sajones. Harold Hardrada pudo soñar ese día con ceñirse la corona de Inglaterra, y Tostig con volver a ser conde de Northumbria.


Ataque de la caballería normanda contra un muro de escudos sajón.


El rey inglés, ante la situación desesperada que estaba afrontando, decidió que lo mejor era un ataque relámpago para intentar vencer de forma aplastante a un adversario antes de que emplearse a fondo con el otro. De esa manera, en cuanto tuvo noticias del desembarco de los vikingos, reunió a su ejército de forma apresurada para marchar velozmente hacia el norte y enfrentarse a los invasores. Tras recorrer 190 millas en cinco días llegó a Stamford Bridge el 25 de septiembre.

Parece ser que los vikingos estaban desprevenidos y no pensaban que la reacción de Harold fuera tan fulgurante, de manera que no tenían ni las cotas de malla preparadas. Las fuerzas inglesas acabaron con las primeras avanzadillas de forma rápida y se presentaron en formación de batalla dispuestos a acabar con los nórdicos. La presencia de su propio hermano menor al lado de los escandinavos debió de estremecer al rey inglés, que le ofreció un ultimátum a Tostig; le concedía Northumbria y un tercio del reino si se rendía. Siendo la propuesta tan generosa para él, Tostig le preguntó a Harold que le ofrecía a su aliado el rey noruego, a lo que Harold contestó: "siete pies de tierra inglesa, o tanta como necesite dado que posiblemente sea más alto que otros hombres". No hubo acuerdo, si feroz batalla. Los vikingos fueron vencidos de manera aplastante. Fue tal la carnicería que sólo hicieron falta 24 naves para trasladar a los pocos supervivientes de vuelta a sus hogares. Hay que tener en cuenta que llegaron a Inglaterra entre 250 y 300 naves repletas de alegres guerreros. A Harold le comunicaron que Hardrada, el último vikingo, estaba entre los muertos, así como su propio hermano menor, Tostig.

Los sajones tuvieron poco tiempo de saborear la victoria, ya que les llegó la noticia de que los normandos habían desembarcado en el sur del país, cerca de Pensevey, apenas tres días después de haberse librado el decisivo combate contra el ejército nórdico. El rey Harold había obtenido un gran triunfo, y se había librado para siempre de un temible enemigo que lo había dado todo para arrebatarle su trono. Pero la perspectiva para el rey no era nada halagüeña: muchos de sus mejores hombres estaban muertos, y los que le quedaban estaban demasiado exhaustos como para volver a atravesar Inglaterra de norte a sur para enfrentarse nuevamente a un enemigo tan temible o más como el anterior. Aún así Harold lo tenía claro, debía marchar rápidamente hacia el sur y afrontar el nuevo reto. El juego de tronos por Inglaterra entraba en su momento decisivo.

Harold tardó cinco días en llegar a Londres, y esperó allí mientras reorganizaba sus tropas y las incrementaba con levas de refresco otros 5 o 6 días más, antes de volver a ponerse en marcha. Así, el día 11 de octubre de 1066 llegó Caldbec Hill, cerca de Hastings, lugar donde se libraría la batalla decisiva.

El día 14 dos ejércitos, compuesto por miles de hombres cada uno de ellos, se hallaban frente a frente. De un lado, estaba el ejército anglosajón del rey Harold, que defendía su corona, compuesto fundamentalmente de infantería, que solía adoptar una formación cerrada o de muro de escudos, la tradicional de la Edad Oscura. Del otro lado, estaba el moderno ejército del duque Guillermo, que le tocaba el rol de atacar colina arriba a los defensivos sajones, ayudado por un magnífico cuerpo de arqueros, y, sobre todo, de una formidable fuerza de caballería, precursora de la caballería pesada típica de las batallas bajomedievales que estaban por llegar.

Los normandos atacaron con todo, primero con arqueros, luego con infantería, y con la caballería también, pero todo parecía ser inútil: los aguerridos sajones rechazaban todos los conatos de desalojarlos de la colina en que se hallaban férreamente asentados. Harold contaba con el apoyo de sus fieles hermanos, los condes Leofwine y Gyrth. Incluso se extendió el rumor, en cierto momento de la batalla, en que Guillermo había perecido en el fragor del combate, por lo que cundió el desánimo entre las filas normandas. Así que el duque Guillermo se levantó la visera del casco, y recorrió las filas de sus soldados gritando que estaba vivo, y así superando la crisis en la que se hallaban sus fuerzas armadas en esos delicados momentos.


Momento en el que el duque Guillermo muestra la cara a sus soldados, ya que estos se pensaban que había muerto durante la batalla.



Tras una retirada de la caballería normanda, posiblemente fingida, los sajones descompusieron su formación cerrada, y fueron en persecución de los jinetes que parecían huir del campo de batalla. Fue en ese momento en que se produjeron unas brechas que los normandos aprovecharon para pasar a través de ellas y acabar con el muro de escudos sajón. La suerte estaba echada y Harold, el bravo rey inglés, se encontraba con unas fuerzas que cada vez menguaban más. Rodeado de sus soldados de élite, al final una flecha normanda se le clavó en uno de sus ojos, y fue, finalmente, rematado por los jinetes normandos. Los hermanos de Harold también acabaron muertos tras la batalla. Al enterarse de que el rey había muerto, los restos de su ejército huyeron del campo de batalla.

Así acabó la batalla de Hastings, aunque no la guerra. La batalla fue decisiva pero no definitiva. Guillermo sería coronado rey de Inglaterra, en la abadía de Westminster, Londres, el día de Navidad del año 1066. Todavía tardaría unos cuantos años más hasta acabar con varios focos de oposición: los ataques del nieto de Edmund Ironside aliado con el rey de Escocia, de los hijos de Harold procedentes de Irlanda...


Muerte del rey Harold II, el último rey anglosajón.


A partir de entonces, Guillermo el Bastardo sería conocido como Guillermo el Conquistador, el auténtico vencedor de este apasionante Juego de Tronos auténtico e histórico, mientras que sus rivales acabaron muertos, junto a sus sueños de grandeza y junto a cientos de fieles soldados anónimos, que lucharon con valor y determinación por el nombre del señor al que servían.



Bibliografía consultada:

-Hastings 1066, de Christopher Gravett.
-Campaigns of the Norman Conquest, de Matthew Bennet.
-Batallas decisivas, de J.F.C. Fuller.

jueves, 17 de abril de 2014

La conquista de Inglaterra, un histórico Juego de Tronos (I)

En el año de 1066 estaba sentado en el trono de Inglaterra Eduardo el Confesor. Este rey no tenía hijos y su vida tocaba a su fin. Por sus venas corría la sangre de Alfredo el Grande, aquel que venció a los vikingos, evitando que los anglosajones se convirtieran en súbditos de los guerreros escandinavos; el que llenó de fortalezas el suelo inglés y que creó una flota capaz de oponerse a los temibles drakkars; el que tuvo el sueño de crear una Inglaterra unida bajo el cetro de un único rey.



Eduardo el Confesor en el Tapiz de Bayeux, un inmejorable documento gráfico de la época.


La estirpe de Alfredo el Grande se estaba extinguiendo, mientras que en el cielo iba a aparecer una señal fatídica: era el cometa Halley. Y es que, Eduardo el Confesor tuvo que ver, con preocupación y tristeza, como los de su sangre habían muerto sin tener opción a poder optar al trono: su propio hermano murió en 1036, su hermanastro Edmund Ironside (que había luchado tan valientemente contra los daneses) también había fallecido, los hijos de éste también... Sólo quedaba Edgar Aetheling, nieto de Ironside, pero fue ignorado porque sólo tenía doce años, y había muchos lobos acechando la codiciada presa: el trono de Inglaterra.

El conde Godwin era el jefe de una poderosa familia sajona que controlaba el sur de Inglaterra. Logró casar a su hija, Edith, con el rey Eduardo el Confesor con la intención de tener un nieto que fuera alguna vez el rey de Inglaterra, pero la unión no tuvo nunca descendencia. En 1051 Godwin y sus hijos fueron expulsados por su oposición a la política pronormanda que ejercía el rey, aunque regresaron al año siguiente. El hijo mayor vivo de Godwin, Harold se pondría al frente de la familia una vez que muriera su progenitor, y se convertiría en un aspirante al trono.

Al otro lado del Canal de la Mancha, en Normandía gobernaba el poderoso duque Guillermo el Bastardo, llamado así por ser hijo ilegítimo de su padre Roberto el Magnífico. Desde bien pequeño tuvo que luchar para conservar su poder y su vida contra sus ambiciosos barones. De un aspecto imponente, supo hacerse respetar por sus hombres. Además, era un gran líder militar y un magnífico político que supo tejer una serie de alianzas que le ayudaran a lograr su mayor objetivo: Inglaterra. Aunque era primo de Eduardo el Confesor, no tenía derecho al trono ya que tenía orígenes ilegítimos. Aún así contaba con las simpatías del rey, y parece ser que lo tenía en mente a la hora de sucederle a su muerte.

En Noruega reinaba Harald Hardrada, conocido posteriormente como el "último vikingo".  Un guerrero de leyenda, había viajado por múltiples lugares como Estambul, Sicilia... hasta que volvió a Noruega donde se proclamó rey, ya que tenía derechos al ser sobrino del monarca noruego Olaf I (San Olaf). Harald no tenía derechos sólidos al trono. Más bien era un oportunista que codiciaba la presa que suponía el trono que parecía que iba a quedar vacante en breve.

En resumen, este es el cuadro que se presentaba en el importante año para la Historia de Inglaterra de 1066. Un rey vikingo, dos poderosos nobles y un joven descendiente de Alfredo el Grande, jugarían sus cartas en un Juego de Tronos en el que el victorioso lograría un reino y los perdedores...

En el año 1065, el conde Harold (el noble sajón que pretendía el trono) viajó a Normandía, aunque no se saben muy bien las razones. Fue apresado por un noble local, pero fue liberado con prontitud gracias a que el duque Guillermo se había enterado de la noticia. Entonces, dos de los principales contendientes en la futura disputa se vieron las caras por primera vez y se conocieron. Guillermo se llevó a su invitado a una campaña bélica a Bretaña, donde Harold demostró un gran valor y coraje. Ante tan admirable comportamiento, el duque le otorgó las armas al sajón que, poco después, le juró fidelidad al normando. Al hacer este gesto, tan medieval por otra parte, Harold se convertía en vasallo del duque por lo que, en teoría, no podría disputarle los aspiraciones que tenía a reinar en Inglaterra.


El conde Harold le jura fidelidad al duque Guillermo de Normandía ante unas reliquias sagradas. Escena representada en el célebre Tapiz de Bayeux.


Poco después, una vez de vuelta en Inglaterra, Tostig, hermano menor de Harold, es expulsado del gobierno de Northumbria por su mala gestión realizada. Harold tuvo que aceptar la afrenta y vio como su hermano partió hacia el exilio, lleno de resentimiento.

En la navidad de 1065/1066 Eduardo el Confesor cayó gravemente enfermo y los hechos se iban a suceder rápidamente. En el lecho de muerte del rey se encontraban su mujer y el conde Harold. Aunque no se sepa con seguridad, parece ser que la última voluntad del rey fuera que Harold fuera su sucesor. El 5 de enero de 1066 falleció el rey Eduardo. La asamblea de grandes magnates se reunió para escoger un nuevo rey, el elegido fue Harold. Al otro lado del mar, un duque y un rey afilaban sus armas. El Juego de Tronos acababa de empezar.


Imagen de Harold cuando le ofrecieron el trono de Inglaterra. Sería el rey Harold II.


(Continuará)



lunes, 3 de marzo de 2014

¿Quién fue el primer europeo que nació en América?

Una vez más tengo que hablar de los vikingos, que no solo fueron unos bárbaros saqueadores, como alguien  puedan suponer erróneamente. Ensancharon los círculos comerciales y navegaron por rutas antes inexploradas por ningún ser humano. Así, llegaron a Islandia y la colonizaron (posiblemente ya había sido descubierta anteriormente, aunque no fue poblada), descubrieron Groenlandia (estableciendo dos asentamientos), y llegaron al continente americano en al menos  cinco ocasiones. Allí establecieron una pequeña colonia en lo que hoy se conoce como L'Anse aux Meadows, aunque puede que fundaran alguna otra todavía no descubierta.


Estatua de Thorfinn Karlsefni en Philadelfia.


Según la saga de Erik el Rojo, un viajero islandés llamado Thorfinn al mando tres naves y de 140 hombres y mujeres, y siguiendo la ruta utilizada por Leif Eriksson, el primer vikingo que desembarcó en tierras americanas, llegó a dicho continente. No se conoce el lugar donde se asentaron, pero se cree que vivieron en la colonia de L'Anse aux Meadows. Vivieron plácidamente durante tres años en aquellos parajes norteamericanos, con un clima mucho más benigno que el de Groenlandia o el de Islandia, y con unos recursos naturales muy abundantes. Ajenos a los cambios políticos y religiosos que estaban convulsionando Escandinavia (se implantaba el cristianismo de una forma no muy pacífica, y los reyes centralizaban el poder), estar en aquellos idílicos parajes sería como estar en una especie de paraíso terrenal. Y fue en medio de esa estancia tan feliz, cuando la esposa de Thorfinn, Gudrid dio a luz un bebé, el primer extranjero que nacería en el Nuevo Mundo. Ese sano y robusto varón de pelo rubio (muy posiblemente) se llamaba Snorri Thorfinnsson. El año de su alumbramiento no es conocido con seguridad, pero sería entre los años 1004 y 1013.

Tras una estancia sin mayores problemas y despreocupada, aparecieron unos viejos conocidos por los colonos vikingos, los skraelings (que era como le llamaban a los indios nativos). En un viaje anterior, Thorvald, uno de los hermanos de Leif Eriksson, murió en un enfrentamiento con los nativos, siendo enterrado en algún sitio desconocido de América. Esta vez, venían a comerciar. Los skraelings querían intercambiar pieles por las magníficas espadas que portaban los vikingos. Como éstos se negaron a hacer el intercambio, empezaron los problemas que desembocaron en la marcha de los nórdicos a su lugar de origen, Groenlandia. Según las sagas, este había sido el cuarto viaje de los escandinavos a las nuevas tierras. Todavía quedaba uno más.


Vikingos luchando con los skraelings.


¿Y que fue del niño europeo que nació en América? Snorri Thorfinnsson viviría una larga vida hasta que murió hacia el año 1090. Tuvo dos hijos, y dos nietos que fueron importantes obispos católicos en Islandia. Él mismo es considerado una figura principal en la cristianización del país.

viernes, 28 de febrero de 2014

El rey Witerico: "quién a hierro mata a hierro muere".

Según el Evangelio de San Mateo (26:52), cuando Jesús iba a ser arrestado por la muchedumbre tras la famosa traición hecha por Judas, uno de sus seguidores, cuchillo en mano, hirió a uno de los que se disponían a detener al Mesías. Entonces, fue cuando Jesús pronunció la inmortal frase: "Guarda tu espada, porque el que a hierro mata a hierro muere", aconsejando a sus apóstoles que se mantuvieran tranquilos mientras que él afrontaba su inexorable destino.

La frase viene a significar que aquel que decide solucionar los problemas de una manera violenta, entonces esa misma violencia se le volverá en su contra. De esta forma, el rey visigodo Witerico (603-610) que accedió al trono matando, abandonó dicho trono siendo él asesinado, como si su ejemplo hubiera servido para cumplir las palabras proféticas de la Biblia.


Witerico.


Pero el caso de Witerico no es nada excepcional en una época llena de violencia y accesos al poder sanguinarios y plenos de conspiraciones, como el llevado a cabo para derrocar al rey Wamba apenas unos años después. De hecho, no era muy frecuente que los reyes de la Hispania visigoda murieran de viejos en el trono.

El antecesor de Witerico, Liuva II reinó muy pocos años, del 601 al 603. Nació de la unión del rey Recaredo con una mujer carente de nobleza, y que no era su esposa. Además de tener este hándicap, se le une el hecho de tener solo 18 años cuando accedió al trono, lo que le convertía en un cordero rodeado de lobos, siendo estos los nobles que le rodeaban y que, en teoría, estaban para servir al rey y al reino.

A Witerico se le encomendó el mando de un ejército para combatir a los bizantinos que dominaban ciertas zonas del sur de la Península Ibérica. Hay que destacar que era un curtido militar. Pero no cumplió las órdenes dadas; sin quererlo, le habían dado el instrumento que le permitiría acceder al trono. Entonces, Witerico marchó contra la capital del reino y apresó al rey visigodo. Primero le cortó la mano derecha. Esa mutilación le impedía seguir reinando. Finalmente, Liuva II fue condenado a muerte y ejecutado en el verano de 603. Sólo tenía 20 años y, seguramente, no hizo nada para merecer una muerte así.

No se conocen muchos datos del reinado de Witerico. Tomó varias plazas militares a los bizantinos. En el 607 quiso casar a sus hija con el heredero de Borgoña, pero fracasó y sufrió la humillación de ver de vuelta a su hija sin la dote con la que había partido. Una alianza que suscribió con Neustrasia, Austrasia y los longobardos para vengarse de tal afrenta quedó en nada. Witerico también reprendió a los nobles díscolos de la provincia de Septimania, como al conde Bulgar, que sufrió pena de cárcel, aunque fuera liberado posteriormente.

En abril de 610 fue invitado a un banquete. Witerico no lo sabía pero varios nobles y, posiblemente, obispos católicos habían conspirado para acabar con su vida. No se conoce el motivo exacto de los conspiradores para querer eliminarlo: puede que hubiera un odio personal, la imprecisa política clerical que estaba llevando a cabo...quién sabe. Tampoco se conoce cual fue el modo empleado para sus ejecución. El caso es que fue el último banquete al que asistió aquel que con tanta frialdad había matado al joven rey Liuva. Tras su muerte, el cadáver de Witerico fue ultrajado. Fue arrastrado por las calles de Toledo para mayor escarnio del difunto.

Uno de los conspiradores, Gundemaro, fue elegido rey.

San Isidoro de Sevilla que dijo de Witerico que: "hizo en vida muchas cosas injustas", además añadió, seguramente inspirado por las palabras escritas de Jesús en la Biblia, lo siguiente: "había matado con la espada, murió con la espada: no quedó sin venganza en él la muerte de un inocente".


Escultura de San Isidoro en la escalinata de la Biblioteca Nacional de Madrid.
 

Fuentes consultadas:

-Historia antigua de España II, de Juan José Sayas Abengochea.
-Wikipedia.



jueves, 27 de febrero de 2014

¿Qué vikingo fue rey y esclavo?

Olaf Tryggvason (h.965-1000) era bisnieto del rey Harold I, el primer rey de Noruega. Su madre, Astrid, tuvo que esconderse del asesino de su marido, Harold Eiriksson, que llegaría a convertirse en rey. Como Astrid tenía un hermano en Kiev, al servicio de Vladimir I, emprendió un viaje hacia ese lugar en un barco mercante, acompañada de su pequeño hijo Olaf (de tres años de edad), su nuevo marido, Thorolf Lusarskeg, y el hijo de éste. El destino quiso que la nave fuera asaltada por una banda de vikingos estonianos, que mataron a muchos y tomaron como esclavos al resto, entre los que se encontraban Olaf.

El pequeño Olaf, su padrastro y su hermanastro fueron vendidos a un hombre llamado Klerkon, que mató al hombre y vendió a los dos niños a otro hombre, que acabó vendiéndolos a un tal Reas.

Tras seis años de esclavitud, prácticamente toda su niñez, Olaf pudo obtener la libertad. Por casualidad, lo encontró su tío en Estonia, mientras estaba cumpliendo su función de recaudador de impuestos. Después, lo llevó a Novgorov, viviendo bajo la protección del rey Vladimir.

Como la casualidad es algo que siempre está ahí, quiso que Olaf encontrara a Klerkon, su antiguo amo en Estonia. No se lo pensó demasiado cuando le asestó un golpe con el hacha, y lo mató allí mismo. Los seis años de esclavitud se vieron vengados de un plumazo.


Olaf elegido rey. Pintura de Peter Nicolai Arbo.


Cuando creció se convirtió en el jefe de las tropas de Vladimir, que veía con recelo la popularidad que iba teniendo Olaf. El noruego tuvo que emigrar para evitar males mayores.

Entonces se dedicó a saquear y atacar poblaciones en el Báltico y en otros lugares, en definitiva, lo que solían hacer los vikingos.

Cuando el emperador alemán Otón III empezó una campaña contra el rey de Dinamarca, Olaf se unió a las tropas germanas. La victoria de estos obligó a Harald I a aceptar el cristianismo como religión oficial en sus territorios.

Tras un periodo de cierta tranquilidad, aconteció la muerte de su amada esposa, Geira, tras lo cual se dedicó al pillaje una vez más. Cuando un profeta cristiano vaticinó que algún día llegaría a ser rey famoso, se convirtió al cristianismo y dejó de atacar suelo inglés, pues eran cristianos y no deseaba hacer ningún daño a personas que profesaban su misma religión.

Olaf se casó con la hermana del rey de Dublín, Gyda, y comenzó a vivir en Irlanda e Inglaterra. En el año 995 volvió a Noruega para convertirse en rey (como Olaf I); era bisnieto del antiguo rey Harold I. En el país gobernaba Haakon Jarl, que se había vuelto bastante impopular. Cuando Olaf desembarcó en Noruega, Haakon se escondió en una pocilga con uno de sus esclavos que, finalmente, acabó con su vida mientras dormía. Al día siguiente, se presentó ante Olaf con la cabeza de su antiguo amo pensando que iba a recibir una recompensa. En cambio, el premio que obtuvo fue la de ser decapitado a su vez.

Una vez obtenido el poder, Olaf ordenó bautizar a todos los noruegos; si alguien no quería perdería la vida. En el 997 fundó la ciudad de Trondheim, y la convirtió en la capital de Noruega.

Probablemente su sueño era la de dominar toda Escandinavia. Su nueva esposa, Tyra fue el detonante que acabaría con su estrella ascendente.


Olaf I afrontando la última resistencia durante la batalla de Svolder.


Una alianza de varios reyes decidió atacar con los intentos de Olaf de gobernar en toda la región. La consecuencia de ello fue la batalla naval de Svolder (1000). En la cual Olaf luchó a bordo de uno de los barcos vikingos más famosos de la Historia, la "Serpiente Larga", una magnífica nave fabricada especialmente para Olaf I, y que contaba con una tripulación de 68 remeros, siendo uno de las naves vikingas más grandes de la que se tenga constancia. La enorme superioridad numérica de los aliados acabó con la resistencia de las fuerzas de Olaf. Algunos dicen que Olaf murió en la batalla. Otros, en cambio, afirman que huyó en la "Serpiente Larga", y que nunca más se supo de él.

Olaf I de Noruega, como Carlomagno, el rey Arturo, o Federico I Barbarroja, es una figura heroica legendaria cuyo retorno es esperado por el pueblo y sus muertes nunca llegan a ser aceptadas.

sábado, 15 de febrero de 2014

¿Existió la boda roja?("Juego de Tronos").

Soy uno de los muchos seguidores de la saga de libros Canción de hielo y fuego de George R. R. Martin. Aunque sus libros tratan de un mundo imaginario, sin duda representan como era la Edad Media europea. Uno de los rasgos que mejor definen los libros de Martin es que no se adapta al típico conflicto entre buenos y malos, en el que el bien siempre sale ganando al final, sino que, como en la vida real, los buenos también pierden. De esta manera, los personajes de Martin pueden acabar muertos en cualquier momento de la historia.

Uno de los momentos más impactantes y dramáticos, sino el que más, fue el denominado como la Boda Roja. En resumen, los enemigos de los Stark, aprovechando una boda en la que se iban a casar un miembro de los Tully con su prometida, que era una Frey, y violando las leyes de hospitalidad, asesinaron a Rob Stark y a su madre, Catelyn Tully, además de a cientos de sus soldados, que estaban confiados y desarmados en un evento que se suponía que era festivo y pacífico. Todos estos hechos están narrados en Tormenta de Espadas, el tercer volumen de la saga.


La muerte de Catelyn Stark en la Boda Roja.


Como el mismo autor confirma en cierta entrevista, el hecho está inspirado en dos sucesos reales acaecidos en Escocia. Uno de ellos es la Cena Negra (The Black Dinner) ocurrido en 1440. El clan escocés de los Douglas habían alcanzado un gran poder que amenazaba con desestabilizar el país. Así, el conde William Douglas (16 años de edad, la misma que tenía Robb Stark cuando fue asesinado) y su hermano fueron invitados a una cena en el castillo de Edimburgo. El evento estaba organizado por el Lord Canciller, sir William Crichton. Violando las leyes de hospitalidad, e ignorando las súplicas del joven rey de Escocia, Jaime II, que también fue invitado a tan nefasta ocasión, los hermanos Douglas fueron arrastrados al lugar de ejecución donde les cortaron las cabezas. Antes, durante la cena cuando aun estaban confiados les sirvieron en una bandeja, una cabeza de jabalí negro, símbolo de la muerte, mientras unos músicos tocaban el tambor. Los seguidores del clan Douglas pusieron sitio al castillo poco después. Además del Lord Canciller, otros posibles conspiradores de la matanza fueron Livingstone y Buchan.


El castillo de Edimburgo en la actualidad. Lugar que acogió la cruel Cena Negra.


 El otro antecedente histórico que inspiró a Martin fue la Masacre de Glencoe de 1692. Cuatro años antes, los escoceses le ofrecieron la corona a Guillermo de Orange que la aceptó. Pero para ser rey, antes tuvo que vencer a los jacobitas (los partidarios del rey inglés Jacobo II). Una vez derrotada la oposición, Guillermo ofreció perdón a todos los clanes escoceses que habían estado en su contra si le juraban fidelidad antes de cierta fecha límite. Como los del clan MacDonald no pudieron hacer el juramento en el tiempo establecido, aunque esa era su intención, algunos elementos del gobierno vigente vieron la oportunidad de eliminar a los del clan y a otros elementos no afines. Los MacDonald fueron acogidos como huéspedes en el castillo de Inveraray, donde esperaban confiados cumplir con el juramento. Entonces, empezó la matanza que acabó con la vida de 38 miembros del clan. Otros 40 mas (muchos de ellos mujeres y niños) murieron a la intemperie cuando sus hogares fueron quemados.




La reputación de Guillermo de Orange se vio muy afectada por la masacre, y despidió de sus puestos a los responsables de la misma, aunque siguieron conservando su favor.

Una masacre un tanto parecida ocurrió en la España musulmana medieval, más en concreto en la ciudad de Toledo. En el año 797, gobernaba el emir Alhakén I en la mayor parte de la Península Ibérica. Como en la ciudad de Toledo gozaban de gran autonomía, Alhakén quiso acabar con ella de una manera rápida y contundente. Así que el gobernador de la ciudad, llamado Amrú, invitó a 400 de los personajes más poderosos de la ciudad a un gran banquete. Todos aceptaron gustosos la invitación confiados en que iban a un encuentro festivo y sin peligro. Uno a uno fueron degollados y sus cabezas echadas a un foso. De esta manera tan poco sutil solucionaban los problemas los personajes poderosos de la época.


Jornada del foso en Toledo.



miércoles, 8 de enero de 2014

Señales en el cielo (III): Un eclipse sobre Isandlwana.

A finales del siglo XIX el poder del Imperio británico se extendía por todos los continentes. Nunca antes ningún país había logrado obtener tanta extensión territorial. El hambre colonialista, que se ampliaba al resto de los países europeos, no tenía fin y, a la postre, los ingleses chocarían, en lo que hoy es Sudáfrica, con un imperio indígena, el zulú.

El origen del Imperio zulú se debe a un gran líder militar, que organizó y creo un ejército que fue capaz de vencer y dominar a otras tribus del sur de África, llamado Shaka Zulú. Además, creó la estrategia que les daría multitud de victorias: la de los cuernos de toro (los cuernos eran las alas compuestas por los guerreros más jóvenes y veloces cuya misión era envolver el conjunto del ejército enemigo). El choque entre los dos imperios, el británico y el zulú, solo era cuestión de tiempo y parecía inevitable.

En diciembre de 1878, fue enviado un ultimátum al rey de los zulúes, Cetshwayo, para que disolviera su imperio. El conflicto acababa de empezar, y la sangre no tardaría en correr. El ejército británico estaba compuesto de unos 16.000 hombres en total, y estaba al mando de Lord Chelmsford, que dividió sus fuerzas en cinco columnas con el  objetivo de envolver las fuerzas indígenas. El comandante inglés no tenía muy buena opinión de la capacidad combativa de los africanos, e iba a pagar caro su error.


Lord Chelmsford.


La columna principal, al mando del propio Chelmsford, acampó en un lugar llamado Isandlwana, aunque no mandó fortificar el lugar. La experiencia de otras batallas pasadas, en la que unos pocos de europeos armados con fusiles modernos eran capaces de vencer a miles de indígenas, le hicieron pensar al general británico que era preferible que sus soldados descansaran. Poco después, fue detectada una fuerza de un millar de zulúes, y Chelmsford fue en su persecución pensando que se trataba del ejército enemigo principal. En el campamento inglés se quedó una fuerza de menos de 1500 soldados al mando del teniente coronel Henry Pulleine. La trampa estaba se había completado, y es que los ingleses mordieron el cebo: mientras el general inglés se alejaba del campamento en busca de una fuerza insignificante, el principal ejército zulú, unos 22.000 guerreros, se estaba aproximando por la retaguardia hacia donde estaban acampados los británicos.

Los ingleses empezaron a disparar de forma ordenada y disciplinada con sus magníficos rifles de retrocarga Martini-Henry, mientras que los africanos contaban con los ancestrales escudos de piel y unas lanzas adaptadas a la lucha cuerpo a cuerpo, siendo escasas y anticuadas las armas de fuego con las que contaban. En un principio fueron sostenidos los ataques zulúes a distancia, pero las oleadas de ataques no cesaron y el número acabó por inclinar la balanza. Tras perder miles de hombres por los terribles disparos de fusil, el ataque acabó abordando las líneas de defensas británicas, y entonces la matanza se produciría. Y fue en ese instante cuando ocurrió algo en el cielo, un fenómeno que tiñó de oscuridad el campamento de Isandlwana.




Según un oficial inglés que sobrevivió a la batalla: "...y entonces el campo se oscureció, como si una sombra lo sobrepasara. Los cañones no volvieron a disparar, y en unos pocos minutos todas las tiendas desparecieron". Según la versión de un guerrero zulú: "El sol ennegreció en mitad de la batalla; todavía pudimos verlo sobre nosotros, sino habríamos llegado a pensar que había comenzado a anochecer. Entonces, entramos en el campamento, que estaba envuelto en humo y disparos. Después el sol volvió a brillar".

¿Qué fenómeno ocurrió en el momento crítico de la batalla? Lo que pasó fue que, en ese momento, la luna se interpuso al sol provocando un eclipse. Se trató de una especie broma macabra del destino, que marcó una jornada trágica para el ejército británico, el mejor del mundo en aquellas fechas, que sufrió las más aplastante de toda su historia ante unas tropas, sin duda magníficas, indígenas. El eclipse no desanimó el coraje de los atacantes, más bien los enardeció.


Eclipse anular. Se forma una especie de anillo solar, ya que la luna no tiene el suficiente tamaño para ocultar la totalidad del astro rey.


Hoy se sabe que en el 22 de enero de 1879, hubo un eclipse anular que sobrepasó todo el sudeste de África. Este tipo eclipse se caracteriza porque la luna no oculta toda la superficie solar por lo que, en un determinado momento, se forma una especie de anillo solar. Los zulúes bautizaron a la batalla de Isandlwana como "el día en que murió la luna".

A la terrible matanza escaparon apenas unos 60 ingleses y unos pocos de centenares de soldados nativos. El resto fueron destripados. Para los zulúes la victoria fue bastante pírrica, ya que tuvieron miles de bajas ante la mortífera puntería de los fusileros ingleses. Eso no desmerece su gran hazaña.



sábado, 21 de diciembre de 2013

¿Cuál fue el primer imperio de la Historia?

La primera civilización conocida surgió en Mesopotamia hacia el año 3000 a.C., y es la de los sumerios. Con este pueblo apareció por primera vez la escritura, las ciudades, los grandes edificios... Pero no eran un estado unificado, sino que el poder en la región estaba muy fragmentado en las llamadas ciudades-estado. Éstas empezaron a luchar entre ellas para intentar lograr la supremacía. La llamada Estela de los Buitres, se hizo para conmemorar la victoria de la ciudad Lagash frente a la de Umma. En ella se aprecia como eran los antiguos ejércitos sumerios: hay falanges apretadas de soldados que portan grandes escudos rectangulares de mimbre y largas lanzas; son los precursores de las formaciones de infantería griegas y de las legiones romanas.



Fragmento de la "Estela de los Buitres".



Un tiempo después, ascendió al poder de Umma Lugalzaggesi, que fue un gran caudillo militar que logró conquistar casi toda Mesopotamia. Una inscripción dice de él: "...todos los jefes de Sumer...se inclinan ante él...". Puede ser que fuera el primer imperio de la Historia, pero poco después surgió una figura que, sin duda alguna, logró tanto poder que formó un verdadero imperio: Sargón. El imperio es conocido como imperio acadio, y es que los acadios, de raza semita, se asentaron en el norte de Mesopotamia.

Hay mucho de leyenda en torno a Sargón (hacia 2350-2295 a.C.), pero también hay muchas referencias que nos ofrecen una visión histórica de sus acciones. Parece ser que fue copero del rey de Kish, siendo éste destronado y asesinado por Lugalzaggesi. Entonces, viendo quién era el enemigo a batir, y desconociendo los historiadores como, Sargón organiza un ejército para intentar vencer al rey que dominaba toda la región. Al final lo logró, y viendo la manera humillante de como fue tratado Lugalzaggesi tras su derrota (fue llevado atado por el cuello a un cepo hasta Uruk, donde fue atado a un poste a las puertas de la ciudad para que le escupieran todos los transeúntes), puede indicar que fue en venganza tras unos años de tiranía en las ciudades sometidas de Mesopotamia.

Tras librar 34 batallas, el dominio de Sargón se extendió sobre Uruk, Mari, Ebla, Elam..., llegando hasta el Mediterráneo, la parte occidental de la actual Irán, la Siria actual...


Límites aproximados de el imperio de Sargón I.



En las inscripciones se dice que Sargón sentaba a su mesa a 5.400 hombres. Normalmente, esto se ha interpretado que era el número de soldados que componían su ejército permanente. Y es que para tener controlado un territorio tan vasto haría falta un contingente siempre disponible y con un buen grado de movilidad para acudir adonde surgiera cualquier atisbo de rebelión o de amenaza exterior. Aunque la cifra no da idea de que fuera un ejército muy numeroso, si que debería ser eficaz. Aunque no se sabe porqué los ejércitos semitas se impusieron a los sumerios, de cual era la ventaja tecnológica o táctica, se intuye de que estaban más ligeramente armados o que tenían mayor flexibilidad frente a las pesadas falanges sumerias y sus pesados carros de guerra impulsados por onagros o asnos salvajes.


Carros sumerios tirados por onagros o asnos salvajes.
 


La influencia de Sargón es evidente por la gran cantidad de leyendas que se han conservado en las posteriores épocas mesopotámicas. Su imperio parece haber inspirado a los que surgieron posteriormente en la región de Oriente Medio: el babilónico, el asirio... Hay incluso un rey asirio que adoptó el nombre de Sargón II, como si fuera el continuador de Sargón I de Acad; y es que ambos reyes comparten el origen humilde de no tener sangre real. Hay cierta leyenda que habla de como Sargón fue abandonado al nacer por su madre (una sacerdotisa) en un cesto de mimbre que fue depositado en un río, de donde fue recogido para ser luego adoptado y cuidado por un tal Aqqi. Sin duda, esta leyenda influyó en el que escribió la historia de Moisés en la Biblia.

El imperio acadio duró unos 150 años. Los sucesores de Sargón tuvieron que enfrentarse con diversas rebeliones e invasiones exteriores. El que más destacó fue su nieto Naram-sin, que aparece en una estela, bautizada con su nombre, que conmemora una victoria suya con ciertos atributos divinos: un casco con cuernos.


La llamada Estela de Naram-sin.



Después, vinieron años de anarquía, luchas de pretendientes... y, sobre todo, la invasión de los pueblos guteos, procedentes de los montes Zagros, que acabaron con el primer imperio de la Historia.


Bibliografía principal:

-Historia Universal, de R. López Melero y otros.
-Historia del Arte, de Juan Antonio Ramírez y otros.
-Antiguas civilizaciones de Mesopotamia, de J.M. Walker.

viernes, 22 de noviembre de 2013

Señales en el cielo: Eduardo IV y los tres soles.

Tras la finalización de la guerra de los 100 años, Inglaterra se vio envuelta en un conflicto civil que duró más de treinta años, la llamada "guerra de las rosas". Fue un lucha entre la casa de Lancaster (la rosa roja) contra la casa de York (la rosa blanca), siendo ambas ramas descendientes de la dinastía Plantagenet que reinó en Inglaterra durante muchos años.




La guerra empezó cuando una serie de nobles, encabezados por el pretendiente al trono Ricardo de York, se rebeló contra el rey de Inglaterra Enrique VI. Tras muchos años de lucha, de muertes y traiciones, el resultado final de la lucha fue el ascenso al trono de la dinastía de los Tudor (con reyes tan famosos como Enrique VIII e Isabel I).

De las múltiples batallas que se dieron durante la guerra, hablaré de una en concreto. Fue la de Mortimer's Cross, librada el 2 de febrero de 1461. En aquella ocasión, las tropas yorkistas estaban comandadas por Eduardo, hijo de Ricardo de York que había muerto en batalla, mientras que las del bando contrario estaban dirigidas por Owen Tudor. Antes de que se produjera el sangriento choque entre soldados, se dio un extraño fenómeno en el cielo que asustó a los soldados de la rosa blanca: habían aparecido tres soles sobre sus cabezas. El joven Eduardo, hábil y rápido, convenció a los suyos de que era un mensaje divino que presagiaba su victoria. Más exactamente, le dijo a sus soldados que los tres soles representaban a la santa Trinidad, y que Dios estaba de su lado. Parece ser que sus soldados le creyeron pues lucharon con tenacidad para conseguir la victoria.











Posteriormente, Eduardo se coronaría como Eduardo IV de Inglaterra. Fue un gran general, el mejor estratega de toda la guerra, e incorporó la figura del sol en su escudo de armas. Cierto genio literario, llamado Shakespeare, menciona el acontecimiento meteorológico en una de sus obras de teatro. Pero, ¿es posible que se puedan ver tres soles en el cielo?

La respuesta es si. Hay un fenómeno llamado Parhelio, que es de tipo óptico, que hace que parezca que el sol se vea en tres partes distintas del cielo. El fenómeno está asociado con la reflexión-refracción de la luz, producto de una gran cantidad de partículas de hielo en las nubes de cirro.


lunes, 14 de octubre de 2013

¿A qué vikingo proclamaron santo?

Olaf nació en el año 995 d.C. en Ringerike, siendo tataranieto del rey Harald I de Noruega. Cuando su madre quedó viuda, se casó con el que sería el padrastro de Olaf, Sigurd Syr, el rey de Ringerike. Cuando tenía once años de edad, Olaf empezó a embarcarse en los temibles drakkars, y así participar en las incursiones vikingas. Los saqueos, los pillajes, los asesinatos, los secuestros para pedir rescates, la extorsión para pedir dinero, el incendio de ciudades... Todo ello, y mucho más, le serían familiares a Olaf antes, siquiera, de llegar a la adolescencia. El rastro de sangre y destrucción le llevaría al Báltico y a las Islas Británicas, donde participaría en el ataque a Canterbury de 1011.





Durante la travesía de cierto viaje, atracó en las costas de Normandía. Allí, en el invierno de 1013-14 se convirtió al cristianismo y fue bautizado. El duque Ricardo II de Normandía, que era el anfitrión de Olaf, y que era un ferviente católico, seguramente, tuvo que ver mucho en esa repentina conversión.  Atrás quedaban sus dioses paganos Odín, Thor... La conversión de Olaf era un ejemplo de lo que estaba sucediendo en los años finales de la era vikinga: los antiguos guerreros nórdicos iban aceptando la nueva fe.

Cuando Olaf llevó a Noruega, para reclamar el trono, al ser el tataranieto del antiguo rey Harald I, el poder del país estaba dividido entre los grandes nobles. Además, los suecos y los daneses dominaban ciertas zonas del país. Tras una serie de campañas exitosas logró unificar el país bajo su dominio. Una vez aplastada la oposición, instauró el cristianismo como religión oficial. Trajo obispos desde Inglaterra y construyó iglesias por toda Noruega. Para que nadie dudara de sus intenciones de cristianizar el país, instauró la pena de muerte a los que se negaran a convertirse.

En 1028, el rey de Dinamarca, Canuto II, invadió Noruega, y Olaf tuvo que exiliarse, aunque regresó dos años después, para reclamar su trono. Reunió un ejército, mucho menos numeroso que el de sus enemigos, y marchó para librar, la que sería conocida como, la batalla de Stiklestad. Olaf fue derrotado y muerto en dicho enfrentamiento. A partir de ese momento, se obraron milagros alrededor de su cadáver y, con el tiempo, se construyó la Catedral de Nidaros, donde su cuerpo había recibido sepultura. Su culto crecería y la catedral llegaría a convertirse en un lugar de peregrinación.



Batalla de Stiklestad, en la que murió Olaf II.



Después sería santificado y, Olaf II Haraldsson, llegaría a convertirse en el santo patrono de Noruega.

Uno no deja de sorprenderse de como alguien que ha matado tanto, y que ha mandado matar a tantas personas; que ha empuñado una espada, que ha a navegado en barcos vikingos para saquear, incendiar, robar y secuestrar; una persona que ha muerto en un campo de batalla, con huestes a sus órdenes, que morirían en su mayor parte por sus derechos de sangre hacia una corona..., que alguien así pueda obrar milagros tras su muerte y que sea declarado santo por la Iglesia Católica.

sábado, 7 de septiembre de 2013

¿Existió alguien apodado la "araña"?

Si sois aficionados a la serie de novelas "Canción de Fuego y Hielo", conoceréis sin duda al personaje llamado Varys, apodado la araña. Su cargo era el de "Consejero de los Rumores", cuya función era mantener informado al rey de los siete reinos de cualquier noticia importante que se produjera en cualquier rincón del reino, gracias a la información obtenida por una amplia red de espías que estaban a su cargo (pajaritos, como él los llamaba). Esa red de espionaje era tejida, por tanto, por la araña, y de ahí viene el apodo. Su mérito procede de esa capacidad de crear esa masa amplia y eficaz de informadores, un talento que desarrolló obligado por la necesidad que tuvo desde la infancia para salir de la enorme pobreza en la que vivió, y que le ayudó a prosperar hasta convertirse en uno de los hombres de confianza de los reyes que gobernaban desde la corte de Desembarco del Rey.

Varys, que es partidario de un gobierno pacífico y estable, es descrito como un eunuco (fue castrado en la infancia en una especie de ritual mágico) regordete y afeminado. Muchos (como el enano Tyrion, por ejemplo) lo consideran poco de fiar.

¿Existió alguien en la Historia apodado "la araña"?




Efectivamente, el rey Luis XI es conocido como la "araña universal". Fue hijo del rey de Francia Carlos VII (el que fue coronado gracias a la ayuda inestimable de Juana de Arco), y nació en 1423. Siendo muy joven se comportó como un hijo desobediente y revoltoso hacia su padre. Llegó a unirse a otros nobles que se alzaron en armas contra su regio padre (la revuelta de la Praguerie). En 1446 fue expulsado de la corte por conspirar contra el favorito de su padre. Cuando el rey reunía un ejército para marchar en campaña contra su hijo, se llegó a una tregua entre ambos para no iniciar las hostilidades. En vez de dejar las cosas así, el delfín (el futuro Luis XI) inició una campaña de calumnias en contra del rey, en las que le acusaba de disoluto (es una muestra más de su innato carácter maquinador). Carlos VII pensó que no debía aguantar más y le expulsa finalmente del reino; el rey sabía que cuando muriera le sucedería en el trono de todas formas.

Desde 1456 a 1461, Luis vive en Borgoña y, según parece, fue allí donde le pusieron el apodo de "la araña", por su capacidad de tejer conspiraciones e intrigas contra sus enemigos. El 15 de agosto de 1461 fue coronado como rey de Francia, tras morir su padre. Su reinado se caracterizó por una lucha constante con los grandes nobles, a los que venció en batalla pero, también, con sus habilidades maquinadoras, gracias a lo cual pudo lograr un reino fuerte y unido, con unas fronteras que no se alejan demasiado a las actuales de la república francesa.

Para lograr consolidar el poder de la monarquía se sirvió, cuando era necesario, de cualquier instrumento que le resultara útil, así fuera la corrupción, diplomacia, intrigas, traición y la guerra. Cuando estaba enfermo en su lecho y veía la muerte próxima, se enteró de la capacidad milagrosa de san Francisco de Paula. Luis le pidió al santo que lo visitara para que obrara algún milagro que le sanara. Como se negó, el rey encontró una solución (siempre fiel a su estilo): le instó al papa Sixto IV para que obligara a san Francisco a que acudiera a visitar al rey, sabiendo que el santo no podría negarse ante una orden del papa de Roma. De san Francisco no pudo obtener la salud, pero si que consiguió de él un consejero para su hijo cuando fuera rey.




El 30 de agosto de 1483 murió el rey Luis XI, también conocido como la "araña universal".


domingo, 1 de septiembre de 2013

Los hijos de Ragnar Lothbrok (y II): Ivar, Halfdan y Hubba.

En el año 865 una "gran flota de paganos" llegada del Continente, invernó en East Anglia. Esta vez, los vikingos habían llegado a Inglaterra para quedarse...

La época de los ataques rápidos y crueles, y huidas igualmente veloces, como la incursión al monasterio de Lindisfarne del 793, había tocado a su fin. Los vikingos se sentían fuertes para intentar someter los reinos anglosajones asentados en las islas británicas. La "gran flota" llegada en el 865 incluía entre sus líderes a varios hijos del célebre Ragnar Lothbrok, considerado en Escandinavia un compendio de las virtudes del auténtico vikingo. Los hijos en cuestión eran Ivar el Sin Hueso (que tenía fama de ser un gran guerrero Berseker), Halfdan y Ubba. Según la Saga de Ragnar, el ataque se hizo meramente para vengar la muerte de su padre a manos del rey Aella de Northumbria.




Los hijos de Ragnar atacaron y tomaron York a finales del 867, y al año siguiente capturaron y ejecutaron ritualmente a Aella, tras lo cual ocuparon gran parte de Northumbria y de Mercia oriental (868).

En el año 869, Ivar regresó a East Anglia y derrotó y capturó al rey Edmundo, que fue ejecutado como Aella (le aplicaron la tortura del "águila sangrante"). Pero hay otra versión acerca de su muerte. Según parece, Edmundo no quiso renunciar a su fe cristiana, cosa que le hubiera salvado la vida (gracias a su sacrificio, posteriormente fue santificado por la iglesia cristiana), y fue llevado a un árbol donde fue atado, sirviendo de blanco a multitud de flechas lanzadas por los arqueros vikingos.






Ivar desaparece después de la historia (parece que se trasladó a Irlanda y conquistó allí Dublín, donde murió probablemente en el año 873). Halfdan se convirtió, así, en el principal líder del "gran ejército" vikingo que luchaba por hacerse con el control de los reinos anglosajones. En el año 871 sufrió una gran derrota a manos de un tal Alfredo (posteriormente conocido como Alfredo el Grande) de Wessex en la batalla de Ashdown. Éste no era rey aún, pero tomó el mando del ejército, mientras que su hermano, el monarca Etereldo I, estaba rezando en una iglesia.  Halfdan consiguió escapar. No así, otros seis importantes jefes vikingos, que irían al Valhalla al morir combatiendo (según las creencias vikingas). Halfdan, reforzado con más tropas, se vengó venciendo a Alfredo en la batalla de Wilton, en ese mismo año.

En el año 878, Halfdan desembarcó en un lugar de la costa de Wessex (el último reino sajón que ofrecía resistencia a los vikingos). El hijo de Ragnar, y cientos de sus hombres, murieron cuando se vieron sorprendidos por un repentino ataque a mano de un ejército sajón. Éstos se retiraron a una fortaleza llamada Cynwit. Otro ejército, al mando de Hubba, el único de los tres hermanos que quedaba con vida de los tres que desembarcaron en Inglaterra en 865, cercó a los ingleses, pensando que se rendirían al carecer de agua y alimentos. Pero, al caer la noche, atacaron de forma inesperada y vencieron. Hubba cayó muerto en el encuentro, y el estandarte del cuervo, que había sido tejido por sus hermanas (que serían hechizeras y le habrían imbuído de poderes mágicos; según parece Hubba era muy supersticioso), y que era de gran valor simbólico, fue capturado por los vencedores.




Ya conté en una entrada que a día de hoy no se sabe sí Ragnar Lothbrok fue una persona real. En cambio, sus supuestos hijos, Ivar, Halfdan, Hubba, Bjorn y Hastein si que lo fueron. No creo que los cinco fueran hermanos. Si no, que cinco hermanos más magníficos habrían sido (hubiera sido como si en los tiempos de hoy alguien tuviera cinco hijos y fueran todos grandes futbolistas de élite, por ejemplo). En cambio, si es posible que algunos de ellos si que hubieran tenido parentesco de sangre.

Fuente principal: "El azote del norte. Vikingos", de Ian Heath.

martes, 27 de agosto de 2013

Los hijos de Ragnar Lothbrok (I): Hastein y Bjorn.

El famoso héroe vikingo Ragnar Lothbrok, cuya existencia misma es incierta (ver la entrada del blog sobre él), tuvo una prole muy extensa de hijos varones que fueron, también, grandes guerreros y navegantes (debería ser un padre muy orgulloso de sus hijos). En este espacio hablaré de dos en concreto, Hastein y Bjorn Costado de Hierro, y de su gran viaje hacia el Mediterráneo que les llevó tres años, llenos de aventuras, batallas y saqueos.

Los dos hijos de Ragnar eran ya jefes vikingos bien conocidos cuando partieron desde sus bases del rio Loira, en el año 859. Después de saquear el norte de Francia y verse asediado durante semanas por los francos en la isla de Olissel, Bjorn se vio asediado nuevamente por un líder vikingo rival, llamado Weland, que estaba "alquilado" por el rey de Francia. Después de  pagar un cuantioso rescate, empezó el épico viaje de los dos hijos de Lothbrok.


Bjorn, hijo de Ragnar Lothbrok en la serie televisiva "Vikingos", interpretado por el joven actor Nathan O´Toole.
 
 
La flota de los dos sumaban 62 barcos. Cuando navegaban por el norte de España, tuvieron dificultades con una armada, posiblemente perteneciente a los musulmanes, que en esa época dominaban la mayor parte de la península Ibérica. En la costa gallega, también, fueron alejados por un tal conde Pedro. Se conoce que a la altura del Algarve ya iban bastante cargados de oro, plata y prisioneros, cuyo destino sería la esclavitud, pero decidieron seguir el viaje y cruzar el estrecho de Gibraltar para adentrarse en el mar Mediterráneo.
 
Antes, habían llegado a la boca del río Guadalquivir, pero no quisieron remontarlo, como solían hacer con los grandes ríos de Europa, para, así, saquear alguna gran ciudad. Seguramente, habían oído hablar del fracaso de una expedición anterior, cuando una flota vikinga subió por ese mismo río para toparse con un gran número de barcos musulmanes que les esperaban, y les derrotaron después de una sangrienta batalla naval en las aguas de ese río. En vez de hacer eso, atacaron y saquearon Yazirat al-Jadra (la actual Algeciras) e incendiaron la mezquita de la población (exactamente hacían lo mismo si capturaban alguna iglesia cristiana; ¿puede que fuera esta la razón por la que tenían tan mala prensa los vikingos entre los cronistas cristianos y musulmanes?). Sin embargo, años después levantaron una mezquita nueva, y las puertas pertenecían a la madera de un barco vikingo capturado.
 
En la costa africana atacaron Nakur, el asentamiento islámico más antiguo de Marruecos. Cuando atravesaron el estrecho de Gibraltar, asolaron las costas orientales de al-Andalus, las del sur de Francia e Italia; es probable que llegaran hasta Alejandría, y que se adentraran en aguas de Bizancio. Después de tantos años de travesía perdieron muchas naves, y también sus hechos se trasformarían en diversos episodios legendarios. En uno de ellos, se dice que quisieron atacar Roma, pero se equivocaron y fueron a la ciudad de Luni. Como era una ciudad que estaba amurallada, y no pudieron tomarla al asalto, se inventaron una treta para penetrar en ella. Los vikingos hicieron correr el rumor de que su jefe Bjorn había muerto, pero que quería ser enterrado en la ciudad porque se había convertido al cristianismo y su última voluntad era la de ser enterrado en la tierra consagrada adyacente a la iglesia cristiana de la ciudad. El obispo de la localidad accedió a concederle ese último deseo al vikingo arrepentido, y le abrieron las puertas a un cortejo fúnebre de unos pocos vikingos que portaban el féretro de Bjorn. Una vez en el interior de la iglesia, el supuesto fallecido "resucitó" y empezó a darle las armas, que estaban escondidas en el ataúd (que a nadie se le ocurrió registrar), a sus guerreros que abrieron las puertas de la ciudad a los demás compañeros que estaban esperando fuera de la misma. No hace falta decir el destino final de Luni, que acabó como todas las demás ciudades atacadas por los vikingos.
 
Antes de atravesar al estrecho de Gibraltar, esta vez ya regresaban a casa, fueron atacados por una flota enemiga (parece ser que era musulmana) que les hizo perder muchos barcos. Después de bordear la península Ibérica, llegaron a aguas de la actual San Sebastián y, desde allí, lanzaron un ataque por tierra hasta la ciudad de Pamplona. Capturaron a su rey García Iñíguez, al que posteriormente devolvieron la libertad a cambio de un enorme rescate (70.000 monedas de oro). Finalmente, en el año 862, y después de tres años de travesía llegaron al Loira sólo 20 naves de las 62 que comenzaron el épico viaje.
 
Bjorn regresó después a Escandinavia donde vivió el resto de su vida como un hombre rico y famoso. En cambio, la actividad de Hastein fue más extensa aún, retirándose siendo ya anciano, y llegó a convertirse en uno de los jefes vikingos más sobresalientes. Entre sus correrías se cuentan una batalla en la que venció a Roberto el Fuerte, en el norte de Francia. También, estuvo en Inglaterra, luchando contra los ejércitos sajones de Alfredo el Grande. Desapareció de los registros históricos en el años 896, y no se sabe tampoco como murió.
 
 
 
 
 
Fuente principal: "El azote del norte. Vikingos", de Ian Heath.
 
 


sábado, 17 de agosto de 2013

¿Cuál fue el primer ataque vikingo de la historia?

El ataque al monasterio de Lindisfarne del año 793 d.C. es generalmente considerado como la primera incursión llevada a cabo por los vikingos en Europa occidental. La matanza de monjes que siguió después, por otro lado innecesaria ya que estarían desarmados, y el robo de las reliquias y objetos religiosos, los de oro y plata, por supuesto, ya que no le interesaban otra cosa, y el secuestro de algunos hombres, para ser vendidos después en el mercado de esclavos, llegaría a ser habitual durante los próximos 200 o 300 años después de este primer golpe, y marcaría la llamada "era vikinga".


 


El ataque al monasterio, perteneciente al reino de Northumbria, fue bastante famoso, pero, realmente, ¿fue el primer ataque vikingo registrado en los anales de la historia?

La crónica anglosajona es un manuscrito que narra los hechos de la época. Escrita en inglés antiguo, no en latín como la mayoría de los libros de aquellos tiempos, tiene entradas que se corresponden con el año en que ocurrieron los hechos. Constituye una fuente muy valiosa de información para los historiadores que investigan aquella época. En la entrada que corresponde al año 787 dice:

"...Y en sus días se presentaron por primera vez tres barcos normandos procedentes de Hiirthaland; y el alguacil del rey se acercó a ellos e intentó obligarlos a seguir a la corte real...porque ignoraba quiénes eran..., y le dieron muerte. Éstos fueron los primeros barcos daneses llegados a Inglaterra."




Es decir, nos está contando que seis años antes del famoso ataque a Lindisfarne, los vikingos ya habían atacado las costas de Inglaterra y que habían causado la primera baja mortal registrada en unos anales. También, podemos deducir que el número de guerreros empleados podrían ser de unos 100 o 150, teniendo en cuenta que una nave de esas características podía estar tripulada por unos 40 o 50 hombres. Lo que no sabemos es el nombre del jefe de la expedición en ninguna de las dos incursiones, ni la del 787 ni la del 793 (no es Ragnar Lothbrok, como se dice alegremente en la serie televisiva "Vikingos").


 


Tampoco sabemos que es lo que hicieron tras matar al alguacil del rey, en el transcurso del primer ataque. Tal vez asaltaron alguna aldea cercana y robaron las pertenencias de los campesinos, tras matar a los hombres, violar a las mujeres y llevarse a algunos de ellos para venderlos como esclavos. Al comprobar lo pobres que eran aquellas gentes, los vikingos regresarían a Escandinavia un tanto decepcionados. Después de seis años de esclavitud en tierras nórdicas, alguno de los esclavos habría aprendido el idioma de los vikingos, y le diría a su amo donde podrían encontrar oro. Le informaría que había ciertos lugares sagrados que albergaban grandes riquezas, y que, además, estaban sin vigilar por ninguna clase de soldado o guerrero. Aquellos lugares eran las iglesias y los monasterios cristianos.


Las ruinas actuales del monasterio de Lindisfarne.
 
 
Cuando los vikingos regresaron seis años después para atacar el monasterio de Lindisfarne, seguramente ya sabían que era un objetivo fácil y con objetos valiosos con los que poder saciar su codicia. Así empezaron los primeros ataques vikingos. Después vendrían objetivos mayores, puesto que el hambre de estos guerreros nórdicos era insaciable, como nos lo demuestran las páginas de la historia.
 



domingo, 14 de julio de 2013

LA ARMADA INVENCIBLE. ¿UN DESASTRE MILITAR?

         Cuando Felipe II hacía los preparativos para crear la flota conocida como la Armada Invencible (este nombre en realidad se lo dieron los historiadores), el poderío del imperio español estaba en su cénit. Las posesiones hispanas se esparcían por todo el mundo, mientras que Inglaterra era un pequeño país que estaba a punto de eclosionar como la gran potencia que siglos después llegaría a convertirse en el imperio más grande que ha habido en la Historia.

         Los motivos de Felipe II para invadir Inglaterra eran varios: derrocar a la reina Isabel I e instaurar el catolicismo en la isla, y acabar con la piratería y los apoyos hacia los rebeldes holandeses. La ejecución de María Estuardo (1587) fue el desencadenante para la creación de la gran flota, que llegaría a contar con más de 120 buques. Al mando de la misma estaría encomendado al duque de Medina Sidonia. El plan diseñado era muy difícil de ejecutar a causa de las limitaciones técnicas que había en esa época, sobre todo en lo referente en el tema de las comunicaciones. La gran flota partiría desde España y, una vez hubiera llegado a Flandes, escoltaría a una gran fuerza de invasión en barcazas. Es decir, que el papel de la Armada Invencible era el de dar protección frente a los buques enemigos. El problema surgiría en coordinar a las dos fuerzas, separadas entre sí a cientos de kilómetros, en una época en que no existía ni el telégrafo, ni el teléfono...


 
 
          El 28 de mayo de 1588 la gran armada zarpa de Lisboa (en manos españolas en aquel momento). Cuando divisan la costa inglesa, éstos ya estaban preparados para el ataque. Mientras dura la travesía por el canal de la Mancha, se producen una serie de combates en los que los ingleses son incapaces de romper la sólida formación española, excepto en una ocasión: cuando se produjo el ataque con brulotes.
 
          El 31 de julio se produjo la batalla de Plymouth, donde las naos San Salvador y Nuestra Señora del Rosario resultaron dañadas; la primera por una explosión interna de origen desconocido, y la segunda por el choque accidental con dos barcos españoles. Ambos barcos acabaron siendo capturados por los ingleses.
 
        Después se libraron los combates de Portland y de la isla de Wight, donde no se perdió ningún buque en ambos bandos. Entonces, los españoles llegaron a Calais, donde los ingleses lanzaron un ataque con brulotes (barcos sin personal a bordo pero en llamas cuyo objetivo era chocar con los buques españoles para hacerles el máximo daño posible), pero el almirante español dio la orden de esquivarlos, lo que hizo que la  Invencible rompiera su formación. Pero los brulotes fueron esquivados, y sólo resultó dañada la galeaza San Lorenzo, al chocar con otra nave española. Más tarde acabó siendo apresada.
 
         Los días 8 y 9 de agosto se produjo el mayor enfrentamiento de la campaña, en la batalla de las Gravelinas. Los ingleses dispararon con sus cañones hasta acabar la munición, pero no pudieron acabar con la cohesión de los españoles, que se habían reagrupado tras el ataque anterior con los brulotes. La nao española La María San Juan fue hundida por el fuego directo, siendo el único barco en toda la campaña que se perdió de esta manera. Los galeones San Mateo y San Felipe, muy dañados, se vieron obligados a abandonar la formación y dirigirse a los bancos de Flandes donde fueron capturados por los holandeses.
 
          Cuando el almirante español fue informado de que la flota que tenía que escoltar con la fuerza de invasión no estaba preparada, y viendo que los vientos no le eran favorables, inició el regreso a España bordeando todas las islas británicas. Lo que no conocía era la enorme tormenta con la que se iba a encontrar por el camino y que acabó con entre 40 y 60 buques españoles.
 
        Finalmente, contestando a la pregunta que yo mismo he formulado en la entrada de este post, el resultado de la Armada Invencible, no fue un desastre militar, más bien fue un desastre ocurrido por causas meteorológicas. Ello no quita la mala planificación por parte de los jefes españoles de la campaña (las culpas deben recaer en el rey español), y la magnífica resistencia ofrecida por los marinos ingleses. No fue ni mucho menos una gran victoria militar, como lo fue la batalla de Lepanto (1571), donde la flota cristiana destruyó o apresó a más de 200 barcos turcos, o la futura batalla de Trafalgar, en la que los ingleses quebraron el poderío de los barcos franceses y españoles. Como he dicho anteriormente, en toda la campaña de la Armada Invencible los ingleses sólo pudieron hundir un barco español.
 
Fuente principal: "La Armada Invencible", de Angus Konstam.