Buceando en la leyenda

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viernes, 23 de febrero de 2018

¿Fue Nelson Mandela un terrorista?



La Historia está repleta de mitos y personajes glorificados, marginados y despreciados, que los historiadores tienen el deber de poner en su sitio con la equidad que ejerce un juez cuando preside los tribunales. La imagen que se tiene de Nelson Mandela (1918-2013), en general, es la de un hombre negro que luchó hasta el fin porque en su país, Sudáfrica, convivieran en libertad y con los mismos derechos cualquier persona sin tener en cuenta su credo o raza. No hay que olvidar que la segregación racial que supuso la instauración del llamado apartheid, hizo que la comunidad nativa viviera de manera marginal, con respecto a los blancos, en una tierra que había sido suya antes de que llegaran los colonos procedentes de Europa. En este sentido, los esfuerzos de Nelson Mandela, su implicación política, fueron legítimos y justos por alcanzar una sociedad igualitaria donde los negros eran por ley marginados.

Todo ello es indiscutible. Lo que se pasa por alto, cuando se analiza la figura de Mandela en cualquier biografía o documental, o se comenta de pasada sin hacer hincapié, es que el sudafricano, a diferencia de Gandhi, legitimó el uso de la violencia para intentar conseguir sus fines que eran de una justicia innegable.

El 18 de julio de 1918 nació en Mvezo con el nombre de Rolihlahla, que quiere decir en lengua isixhosa “el que empuja la rama de un árbol”, o el “que causa alboroto”. Creció en el seno de una tribu alejado del mundo de los blancos. Su padre tenía un cargo importante de consejero que el acabaría heredando. Su maestra le puso de nombre Nelson, cuando tenía 7 años, para que los occidentales no tuvieran problema en pronunciar su nombre. Cuando el regente de la tribu le concertó un matrimonio de conveniencia, Mandela huyó a Johannesburgo donde tomaría conciencia de la discriminación sufrida por la población de color.
 
 
 



En 1941 entró a formar parte del ANC (Congreso Nacional Africano), partido político fundado en 1912 para acabar con la discriminación. En 1948 el Partido Nacional ganó las elecciones, implantándose la segregación racial del apartheid. Mandela pudo sacarse el título de abogado, y alternaría la defensa de los ciudadanos negros que acudían en masa al único bufete de abogados que podía defenderlos, con su participación política en el ANC.

En 1960 se produjo la matanza de Shaperville: 69 muertos en manifestaciones contra el gobierno racista. Se ilegalizó el partido de Mandela, y la actividad de éste pasó a la clandestinidad. Tras la matanza, el radicalismo se impuso en Mandela y el resto de sus compañeros: fundaron la agrupación Umkhoto we Sizwe (“arpón del pueblo”), el que sería el brazo armado del ANC. Es decir, Mandela optó claramente por la violencia.

En 1962 viajó a Etiopía y Argelia donde recibió adiestramiento militar. Tras regresar a Sudáfrica, en junio de 1964, tras el proceso de Rivonia, sería condenado a cadena perpetua, con otros 19 compañeros; se libró de la pena de muerte por poco. Estuvo en la cárcel casi 30 años. Pudo salir en 1990. En 1993 se le otorgó el Premio Nobel de la Paz y, al año siguiente, fue elegido presidente de Sudáfrica. Murió en 2013.  Como dirigente de su país, se preocupó por la conciliación de todos sus ciudadanos, fueran blancos y negros, olvidando el pasado violento, siendo un ejemplo para el resto de las naciones.

Ahora bien, cuando estaba en prisión le propusieron un trato: si renunciaba a la violencia le liberaban; esto fue en el año 1985. El rehusó. Lo que refleja este dato es que la postura de Mandela respecto a la violencia fue clara en ciertos periodos de su larga vida. No he encontrado en ningún sitio su implicación en ningún acto terrorista, pero la organización armada de la que era miembro (Umkhonto we Sizwe) haría multitud de sabotajes antes de que él ingresara en prisión y, una vez dentro de ella, una serie de atentados producirían víctimas civiles, entre los que destacan:

-Atentado  con 19 muertos en Church Street en Pretoria (1983).

-Atentado con coche bomba en Durban, con 3 muertos (1986).

-Atentado de Roodeport contra el banco Standard, 6 muertos (1988).

 

El Congreso estadounidense aprobó incluir a la Lanza de la Nación en la lista de organizaciones terroristas extranjeras: Nelson Mandela permaneció en la lista estadounidense de terroristas hasta el año 2008.

La organización Umkhonto we Sizwe se disolvió en el año 1990, en el mismo año que Mandela obtuvo la libertad.

 

Fuentes:

-Podcast Personas con Historia.

-Los grandes personajes de la Historia, de Canal de Historia.

-Wikipedia.

jueves, 16 de abril de 2015

Gandhi, los defectos de un gran hombre.

Mahatma Gandhi (1869-1948) no necesita grandes presentaciones, ya que es un personaje de lo más conocido. Icónico y admirado, no sin razón, por todo aquel que cree que los problemas de tipo político se pueden solucionar de una forma distinta, sin usar la violencia.

¿Quien no ha oído el término "huelga de hambre"? Es un método muy radical usado por gente muy desesperada que intenta conseguir algún tipo de reivindicación, que la considera de justicia, en la que el individuo, o un grupo de personas, dejan de alimentarse hasta conseguir un objetivo. Pues bien, fue Gandhi el primero en usar dicho método.

La resistencia pasiva, la no violencia, el manifestarse y aguantar estoicamente la represión policial y militar sin querer responder ante ella... Todo fue empleado por Gandhi, primero en Sudáfrica, que fue su primer campo de batalla, donde quiso conseguir que los emigrantes indios tuvieran los mismos derechos que el resto de la población, y después en la India, su propio país, que se hallaba en manos del gobierno británico.



Gandhi fue el artífice de la independencia india, sin levantar un solo arma, sin incitar a nadie a que lo hiciera. Si vemos las terribles cifras de pérdidas humanas producidas en las guerras de la independencia de países como Argelia o Vietnam (un millón de muertos juntados en ambas guerras), por poner solo dos ejemplos, ante el colonialismo de Francia, no nos queda más remedio que poner en valor las soluciones pacíficas del pequeño y escuálido personaje.

Mohandas Karamchand Gandhi, en realidad se llamaba así, fue encarcelado varias veces. Ante el monopolio impuesto por los británicos en la industria de la sal, un producto fundamental para la conservación de los alimentos, Gandhi inició una marcha de casi 300 km hasta el océano Índico, con multitud de seguidores, que le llevó varios días de camino. Fue un gesto simbólico que incitaba al resto de la población a no consumir algo vendido por los ingleses, y a obtenerlo de forma gratuita en el mar.

Gandhi fue asesinado por un nacionalista indio en 1948. Antes de fallecer pudo cumplir su sueño de ver a su nación libre del dominio de una potencia extranjera. Cuando la independencia se hizo efectiva, las comunidades musulmana e hindú se empezaron a atacar entre ellas, degenerando en una violencia que produjo unas 500.000 víctimas mortales. Profundamente entristecido, Mohandas se declaró en huelga de hambre. Era tan grande su figura, y tal el prestigio que irradiaba en toda la población, que las luchas cesaron.  Aunque merezca todo el respeto y devoción, no sólo del país que le vio nacer, si no del resto de la humanidad, no se pueden pasar por alto sus contradicciones como ser humano que fue:

-Su mujer, Kasturba, murió estando en la cárcel, estando presa junto a Gandhi. Contrajo una enfermedad que derivó en neumonía. Los médicos estaban dispuestos a inyectarle penicilina, medicina que le hubiera salvado la vida. Gandhi se negó a que una aguja profanara el cuerpo sagrado de su esposa.

-En cierta ocasión, se presentaron ante él unas mujeres indias que habían  sido violadas por unos hombres musulmanes. Gandhi les sugirió que se suicidaran para que los violadores sintieran remordimientos y no volvieran a cometer el mismo delito.

-Muy entregado al pueblo, aunque descuidado en el cuidado de sus hijos, Gandhi tuvo que ver como uno de sus vástagos se entregaba a la bebida y a la prostitución. Él siguió entregado a la causa que perseguía.



Fuentes consultadas:
-Potcast de Onda Campus Radio dedicado a Gandhi.
-Documental de YouTube: https://www.youtube.com/watch?v=cxZDoT72oP4
-Wikipedia.



martes, 8 de julio de 2014

Alejandro Magno, la crueldad del vencedor.

En el verano del año 356 a.C., nació un niño que iba a cambiar el mundo para siempre. Admirado por muchos, el héroe por antonomasia de los amantes de la historia, la apasionante vida de Alejandro Magno ha inspirado a docenas de generales y gobernantes, entre muchos otros, durante cientos de años tras su muerte. Tras la muerte de su padre, el gran Filipo II, le sucedió en el trono de Macedonia cuando apenas tenía 20 años. Tras sofocar diversos intentos por desestabilizar el status quo en Grecia, partió hacia oriente, para conquistar el inmenso imperio persa, proeza que lograría alcanzar en los siguientes años. Como era poco para él, aún continuó con la conquista llegando a la India. Cuando se encontraba de regreso, murió supuestamente de enfermedad, con tan sólo 32 años de edad, después de haber conquistado el mayor imperio que la historia hubiera conocido hasta entonces.

Alejandro Magno y Filipo II, en la película de 2004 dirigida por Oliver Stone.


·Alejandro Magno como villano. Aunque no hay pruebas que lo impliquen directamente, Alejandro siempre será sospechoso de haber participado en el complot de la muerte de su padre. Filipo había contraído matrimonio, poco antes de morir, con una joven noble macedonia, por lo que su nueva posible descendencia podría desplazarlo en la sucesión al trono. Además, los preparativos por parte de Filipo para conquistar Asia estaban ya en marcha: Parmenión había sido enviado con un ejército a Asia Menor en calidad de avanzadilla. En el año 336 a.C., cuando se celebraba la boda de su hija, Filipo II de Macedonia fue apuñalado hasta morir por Pausanias, que , a su vez, fue muerto a manos de los soldados macedonios. Alejandro fue enseguida proclamado como sucesor de una manera muy oportuna, demasiado oportuna. Algunos piensan que la mano de su madre, Olimpia, pudo estar detrás del magnicidio. Tampoco hay indicios que la puedan incriminar, aunque la sospecha sobre su autoría siempre señalará en su dirección.

Antes de iniciar sus campañas asiáticas, el nuevo rey tuvo que solucionar las distintas rebeliones que había surgido tras su ascenso al trono. Así, marchó hacia Tebas para sofocar su intento de dinamitar la unión que había surgido tras el Congreso de Corinto, cuando Filipo todavía estaba vivo; el resultado de aquel fue el de construir un ejército compuesto de efectivos de las distintas ciudades-estado griegas, y bajo la dirección del rey macedonio, con el objetivo de destruir el imperio persa, vengando, de esa manera, antiguas agresiones pasadas. Tras arrasar Tebas, Alejandro ordenó que 30.000 supervivientes, entre ellos muchas mujeres y niños, fueran vendidos como esclavos. La ciudad fue completamente arrasada, excepto los templos. Los que habían conseguido huir, fueron declarados fuera de la ley. Esta fue la primera acción importante llevada a cabo por el nuevo líder que había surgido en Grecia, y releja a las claras la poca compasión que iba a ejercer con los que se resistían a su autoridad.

Cuando las cosas se habían tranquilizado en su "propia casa", entonces marchó hacia Asia. Paralela a la campaña militar, hizo otra llena de propaganda, repleta de gestos simbólicos, encaminada a demostrar su categoría de héroe, y su presunta descendencia con respecto a los "dioses"; en esto último tuvo mucha culpa su madre, que desde bien pequeño le había inculcado que Alejandro era descendiente del dios Zeus. Así, visitó Troya, donde ofrecería sus armas a cambio de un escudo sagrado de la Guerra de Troya. Otros de sus objetivos marcados en su ruta de conquista, que le hicieron desviarse de una manera poco provechosa, fueron su visita a Gordio, para desatar el famoso nudo, ya que había un profecía que anunciaba que el que lograra tal hazaña sería dueño de Asia. Finalmente, su cita con la inmortalidad le llevó al oasis de Siwa, donde el entendió "a su manera" que el sacerdote egipcio del lugar le había llamado "hijo de Zeus".


Alejandro Magno en un mosaico de Pompeya.


La primera batalla importante que ganó frente a los persas fue la del río Gránico (334). En aquella ocasión casi perdió la vida, ya que en el fragor de la batalla, cuando Alejandro combatía cuerpo a cuerpo contra los sátrapas (gobernadores de provincia persas y generales) Resaces y Espitríades, uno de los hombres de confianza del macedonio, Clito el Negro, jefe del escuadrón real, tuvo que intervenir para salvarle la vida. Aunque hay varias versiones del suceso, voy a referirme a la que narra el historiador Arriano. Según el mismo, Alejandro, tras acometer contra el sátrapa Mitríades, al que derribó, recibió un golpe del otro sátrapa, Resaces, a quien, sin embargo, logró matar con su lanza, que rompió en el envite. Pero el golpe propinado por Resaces partió el casco de Alejandro, que quedó aturdido y momentáneamente vulnerable. Fue entonces cuando un tercer sátrapa, Espitrídates, levantó el brazo para descargar su espada sobre el rey macedonio, asestándole así un golpe fatal. En el último momento irrumpió Clito, cortando el brazo agresor, salvándole la vida así a Alejandro. Más adelante me referiré al pago que recibiría Clito por su oportuna intervención.

Cuando la caballería persa fue puesta en fuga, quedó la infantería sin posibilidad de escapatoria. Se trataba de un magnífico cuerpo de unos 5000 hoplitas griegos mercenarios. Como no tenían nada que hacer frente a las fuerzas de Alejandro, le ofrecieron un trato: cambiar de bando. En un principio, al macedonio le venían muy bien unos refuerzos tan notables, debido a que una empresa tan ambiciosa, como la conquista del gigantesco Imperio Persa, requería de todas las fuerzas que se pudieran disponer. Pero el resultado final fue más dramático. No se sabe la razón, puede que por orgullo, puede que se viera traicionado por otros griegos, pero Alejandro Magno dio la orden de rodear y atacar a la falange enemiga. Muchos fueron masacrados, y los que quedaron vivos, unos 2000, fueron llevados encadenados a Macedonia para trabajar como siervos. Puede que algún afortunado huyera de tan triste destino oculto tras las montañas de cadáveres, que se quedarían pudriéndose lejos de su amada patria, aunque es algo que nunca se sabrá.

Tras una nueva victoria frente a los persas en Issos, se dirigió a Tiro para intentar tomarla. La empresa le llevó siete largos meses de asedios, y muchos cientos de bajas en el intento. La frustración del macedonio por la tardanza se reflejó en el asalto final: dejó rienda suelta a la matanza producida en el interior de la ciudad llevada a cabo por sus hombres. Además, los supervivientes tirios (la mayoría eran civiles) y otros extranjeros que allí se encontraban (por negocios o por otras cuestiones), unos 30.000 en total, fueron vendidos como esclavos, excepto a unos peregrinos cartaginenses que se encontraban refugiados en el templo de Melcart. Previamente, había crucificado a 2.000 soldados.


El imperio de Alejandro.


El objetivo siguiente fue la ciudad de Gaza, que, estando a las órdenes del gobernador Batis, ofreció una heroica resistencia. Cuando finalmente cayó la ciudad, el rey macedonio se entrevistó con el dirigente depuesto. Parece ser que algo no le gustó a Alejandro, que no se inclinara ente él o su mirada desafiante, y ordenó que Batis recibiera un castigo ejemplar: fue atado de pies a un carro y fue arrastrado por todas las calles de la ciudad, para que todos los habitantes pudieran contemplar el terrible espectáculo. Tarde o temprano, el gobernador moriría tras los golpes recibidos sobre todas las partes de su anatomía, que estaría temiblemente magullada, quedando su cuerpo inerte hasta que alguien parara la macabra cabalgada de los caballos, que poca culpa tendrían de los delirios de aquel que había ordenado tal atrocidad: el mismo que se creía hijo de un dios. El destino del resto de la población no fue mucho mejor: los que no fueron asesinados fueron vendidos como esclavos. Estos hechos sucedieron en el año 332.

Al igual que su padre, el hijo tuvo graves problemas con los excesos con el consumo de bebidas alcohólicas. Tanto es así, que por culpa de una borrachera mandaría quemar los magníficos edificios de Persépolis, la suntuosa residencia real de los soberanos persas. En otra ocasión, mataría con sus propias manos a Clito, el mismo que la había salvado la vida en combate unos años antes. En esta muerte tendría que ver mucho el hecho de que Alejandro quería instaurar el culto a su persona como un dios, algo que no veían con buenos ojos los griegos de la época, además del consumo desmedido de vino.

Cuando se descubrieron varios complots contra su vida, a Alejandro no le "tembló la mano" cuando ordenó la muerte de un general tan leal y útil como había sido Parmenión, además de al hijo de éste, Filotas. No fueron los únicos en sufrir la ira del rey. En el caso de Parmenión, no había evidencias de que hubiera intrigado en ninguna conspiración.

Cuando Alejandro decidió dar por terminada su campaña de conquista, dividió sus fuerzas en tres grupos para el viaje de regreso. Uno de ellos, en el que viajaba él mismo, tuvo que atravesar las cálidas arenas del desierto de Gedrosia. Aquella opción le costó miles de muertes al ejército macedónico. Sin duda, fue una opción mucho más que controvertida.


Alejandro a punto de ser atacado en el fragor del combate.


·Justificando al villano. Si Alejandro fuera un personaje actual, no quedaría más remedio que calificarlo de sádico, asesino, psicópata, entre otras muchas cosas. Pero no podemos caer en la trampa en juzgarlo con ojos de alguien del siglo XXI, ya que en la época en la que vivió la vida era totalmente distinta a la actual; entre otras cosas, no existía el Derecho internacional, no había un organismo como la O.N.U., los derechos humanos...  En definitiva, los actos crueles de los dirigentes quedaban impunes, a manos que la situación diera un vuelco, y que los vencidos se convirtieran en vencedores, y cumplieran debida venganza. Me explico. La conquista del Imperio Persa por parte de Alejandro fue, en gran medida, consecuencia de los intentos frustrados por parte de los persas en el siglo V por conquistar Grecia (véase las Guerra Médicas), y que tanto sufrimiento llevó a los griegos. De la misma manera, el incendio por parte de Alejandro de Persépolis, pudo tener como última razón, el que los persas quemaran la Acrópolis ateniense en el marco de las citadas Guerras Médicas.

Los actos de crueldad sobre la población civil, incluyendo a mujeres y niños, de destrucción de ciudades, de muerte de inocentes, de venta de esclavos de población no combatiente..., llevados a cabo en Tebas, Gaza, Tiro..., sirvieron para que otros muchas ciudades griegas o del Imperio Persa, se plegaran a los deseos del conquistador, y que le abrieran las puertas, evitando así la muerte de miles o decenas de miles de personas inocentes. Aunque sea cruel decirlo, las decisiones de castigo evitaban mucho más dolor. En cierto modo, cuando los norteamericanos, en el marco de la II Guerra Mundial, lanzaron las bombas atómicas sobre Hiroshima o Nagasaki (1945), matando a cientos de miles de japoneses, la mayoría de ellos mujeres, niños y ancianos, que no estaban capacitados para combatir, evitaron a la larga una prolongación de la guerra, que podía haber matados a millones de personas.

Por último, diré que la información ofrecida por las fuentes históricas siempre ha de ser cuestionable. Las versiones ofrecidas por los distintos historiadores antiguos difieren en algunos matices, y desconocemos el punto de vista de los persas, por ejemplo, lo que nos podría iluminar un poco mejor nuestro conocimiento de aquellos años. De esta manera, hay episodios de crueldad, supuestamente cometidos por Alejandro, que sólo son ofrecidos por un único historiador de los varios que escribieron sobre el macedonio. Así, el episodio relatado sobre la ejecución del gobernador de Gaza, Batis, es descrito por el historiador romano Quinto Curcio, autor del s. I d.C. (escribió más de 400 años después de la vida y muerte de Alejandro), y nadie más. Si fuera poco, cuando expone como es ejecutado el gobernador, atado por los pies y tirado por un carro, nos recuerda bastante la descripción de un episodio de la Ilíada: cuando Aquiles ordenó que se atara el cadáver de Héctor a un carro, a los pies de las murallas de Troya.

La prueba final de que sus políticas fueron efectivas, aunque duras, fue que su imperio se mantuvo firme mientras estuvo vivo. Cuando murió, se derrumbó como un castillo de naipes.


Bibliografía consultada:

-Historia de la Grecia Antigua, de Juan José Sayas Abengochea.
-La conquista de Asia, de Jonh Warry.
-El Gránico, la forja de un mito, de Michael Thompson.
-Wikipedia.








jueves, 6 de febrero de 2014

Ariel Sharon. ¿Héroe o villano?

Ariel Sharon, que en realidad se llamaba Ariel Scheinerman, nació el 26 de febrero de 1928 en la época en la que Palestina estaba bajo el dominio británico. A la tierna edad de los 14 años se enroló en el Hagana, organización paramilitar judía. Es decir, que en su adolescencia ya se había convertido en un soldado, en un guerrero, un oficio que le acompañaría la mayor parte de su vida. Además, fue un político que alcanzó el cargo de primer ministro de Israel. Controvertido, polémico, audaz, temerario, valiente, implacable..., héroe para los judíos, villano para el pueblo árabe..., desde luego, que su vida y obra no ha dejado indiferente a nadie.

·Ariel Sharon como héroe. Cuando Israel se declaró como estado independiente, la primera guerra árabe-israelí era un hecho. Los países árabes no quisieron permitir que ese hecho se consumara (Israel como nación), y lanzaron sus ejércitos (egipcio, sirio, jordano...) al ataque, en apoyo a los palestinos. La guerra fue dura y cruel, y los judíos se jugaban mucho en ella, ya que la supervivencia como país estaba al borde de un precipicio. Hasta las mujeres tuvieron que luchar, ya que no había suficientes hombres para defenderse de los ataques de los ejércitos regulares de hasta seis naciones árabes. En este conflicto, el teniente Sharon era jefe de un pelotón de infantería. En la batalla de Latrum (1948), los judíos fracasaron en intentar capturar la posición, vital para intentar adueñarse de Jerusalén. El ataque en el que Ariel Sharon participó éste fue herido de gravedad, y casi muere en el fracasado asalto.






Cuando acabó la guerra, se creó una unidad especial (Unidad 101), en la que labor de Sharon fue determinante. Además, la dirigió. Su misión era llevar a cabo acciones de represalia en territorio enemigo. Los soldados que componían la fuerza se caracterizaba por su continuo y entusiasta entrenamiento, por su gran profesionalidad, su libertad a la hora de llevar su indumentaria y su armamento, y su gran eficacia.

En 1956 estalló la segunda guerra árabe-israelí, mejor conocida como la campaña del Sinaí. La misión de Sharon era la de enlazar con su columna motorizada, con una fuerza que había sido lanzada en paracaídas en las inmediaciones del paso de Mitla. Tras recorrer 200 km en territorio hostil, venciendo por el camino a diversas guarniciones egipcias, en tan solo 32 horas, las tropas de Ariel Sharon pudieron enlazar con éxito con los paracaidistas de Eitan. Después, conquistó las posiciones egipcias cercanas al paso de Mitla.

Pero fue en la guerra de los seis días (junio de 1967) donde el general Sharon, al mando de una división acorazada o ugda, destacó por la buena dirección de sus tropas, en un conflicto en el que hubo tantos militares judíos que lucharon tan bien. En concreto, fue en la batalla de Umm Qatef, una posición egipcia en plena península del Sinaí, fuertemente fortificada y reforzada con carros de combate y abundante artillería, donde Sharon brilló con sus dotes tácticas; dirigió un ataque múltiple y muy bien coordinado, consistente de descargas de cañón, asaltos de infantería, carros y paracaidistas con helicópteros, desde diversas direcciones. El éxito fue rotundo. Tras limpiar la posición de bolsas de resistencia, Sharon participó en exitosas operaciones en otros lugares del Sinaí.






Tras el gran triunfo israelí en la guerra del 67, tuvo lugar la guerra del Yom Kippur (1973) que hizo, en un principio, pasar grandes apuros a la joven nación judía. Las tropas egipcias del presidente Sadat cruzaron el canal de Suez arrollando los puntos fortificados instalados por Israel. Los contraataques, con medios aéreos y blindados, se estrellaron contra las fuertemente armadas tropas árabes. Después de varios días de insistencia por parte de Sharon para llevar a cabo una fuerte contraofensiva, aprovechando los puntos débiles egipcios en la zona de intersección entre sus dos ejércitos, pudo el general Ariel Sharon emprender su tan ansiado ataque que le llevó a cruzar el Canal pudiendo, con posterioridad, envolver casi por completo una gran masa de tropas egipcias. Su fama se elevó de manera espectacular entre sus compatriotas, y su prestigio en el exterior creció de manera increíble, eclipsando al resto de generales israelíes.

En el año 2001 ganó las elecciones legislativas de su país, pudiendo acceder a la presidencia. Ordenó la retirada de la franja de Gaza en el 2005, un año antes de caer en coma profundo, del que nunca salió. Ha muerto en el año 2014.

·Ariel Sharon como villano. En el año 1953, Sharon dirigió el fatídico ataque a Qibya que acabó en una masacre de 69 personas, muchas de ellas mujeres y niños. Se trató de un ataque de represalia, después de que unos fedayines palestinos atacaran, desde territorio jordano, una localidad israelí que acabó con la vida de una mujer judía y sus dos hijos. Cuando llegaron las tropas de Sharon a Qibya, empezaron a tirotear a los soldados que custodiaban la localidad. Al ver a gente abandonar el lugar, Sharon pensó que toda la población local había huido. Ante esa fatal creencia, mandó dinamitar las casas pensando que estaban desocupadas. El fatal desenlace puso colofón a la fatal incursión.

En la campaña del Sinaí, Sharon tenía órdenes precisas de no atacar las posiciones egipcias del paso de Mitla. En cambio, si le dieron permiso para mandar una pequeña fuerza de exploración comprobar si el enemigo había huido del lugar. Los árabes dispararon a los israelíes que avanzaban por el paso, y Sharon envió refuerzos para rescatarlos. El encuentro acabó siendo un combate salvaje en el que hubo cientos de bajas. Muchos pensaron que la batalla la provocó Sharon, achacándole la responsabilidad de que murieran 38 soldados israelíes en algo que se podía haber evitado. Además, algunos sectores acusaron a Sharon de cobardía por no dirigir él personalmente el rescate de los militares que se introdujeron en el paso de Mitla (que fuera un cobarde me cuesta aceptarlo).

En la guerra del Yom Kippur, la reputación de Sharon estuvo en entredicho continuamente. Aunque el resultado victorioso fue lo que quedó para el pueblo judío, en la que brilló la imagen del general Sharon cruzando de forma brillante el canal de Suez para llevar la guerra a suelo egipcio, dándole la vuelta a la situación, la actitud de Ariel hacia sus superiores se podría calificar de insubordinada e irrespetuosa. En otros ejércitos del mundo, sin duda, habría sido destituido (este comentario en concreto lo he extraído de Simon Dustan). Su amistad con el Ministro de Defensa, Moshe Dayan, le salvó de ser retirado del mando de la división acorazada que mandaba.

En el año 1982 se produjo la invasión israelí al Líbano, para intentar acabar con la organización palestina OLP que estaba afincada en aquel país. Ariel Sharon era el Ministro de Defensa por entonces siendo, por lo tanto, el máximo responsable de las fuerzas armadas, sólo por debajo del primer ministro. Por eso mismo, debió de poner todos los medios a su disposición para intentar evitar la que es denominada la "masacre de Sabra y Shatila". Esta es la conclusión a la que llegó la Comisión Kahan que, como castigo, propuso la destitución de Sharon de su cargo político.

 ¿Qué es lo que pasó realmente en los campos de prisioneros de Sabra y Shatila? Cuando el ejército judío avanzaba sobre el sur del Líbano las falanges aliadas cristianas de Elie Hobeika, se tomaron cumplida venganza sobre los palestinos matando a cientos de ellos, entre los que había mujeres y niños. En aquella época, Líbano era un avispero de milicias enfrentadas entre sí, con el odio latente entre las distintas comunidades de distintas religiones y creencias.

Siendo ya primer ministro, Sharon visitó la explanada de las mezquitas en Jerusalén, el lugar más sagrado del mundo. En dicha ocasión declaró que el lugar quedaría del dominio israelí a perpetuidad. Al poco, comenzó la "segunda Intifada", la resistencia palestina al dominio hebreo de los llamados "territorios ocupados". Muchos achacaron a Sharon el hecho, aunque posiblemente era algo inevitable que llevaba gestando anteriormente.

En resumen, no se puede decir que Ariel Sharon haya sido un personaje que haya pasado por el mundo de forma desapercibida. Siendo un gran conductor de hombres durante los conflictos armados en los que ha participado, un jefe que ha despertado devoción entre sus soldados, no ha sido él, precisamente, un subordinado leal y disciplinado hacia sus superiores. Gran táctico, no muy buen estratega. Político con aciertos y errores, todo eso ha significado Sharon, y mucho más.

Bibliografía consultada:
-La guerra del Yom Kippur, de A.J. Baker.
-The Yom Kippur War, de Simon Dunstan.
-Israeli elite units since 1948, de Samuel M. Katz.
-The arab-israelí conflict, de Efraim Karhs.





martes, 24 de diciembre de 2013

Los espartanos, ¿defensores de la libertad de los griegos?

Cuando se habla de los espartanos es inevitable evocar la imagen que se tiene de ellos en su valiente y desesperada defensa del desfiladero de las Termópilas; de la muerte heroica del rey Leónidas y de los 300. Ya hablé en otra entrada de como hubo otros soldados griegos, tespios y tebanos, que se quedaron de forma voluntaria con los espartanos en aquel lugar condenado, y de como la Historia los ha olvidado de manera injusta.

En esta ocasión, además, para seguir desmontando el mito de los espartanos, voy a exponer su faceta de tiranos que tenían respecto a otros griegos. Voy a hablar de los ilotas.

Es aceptado por los historiadores que los espartanos procedían del norte de Grecia y que eran un pueblo de los llamados dorios. Cuando emigraron hacia el sur, a la península del Peloponeso, se encontraron con unos habitantes que ocupaban aquellas tierras, y que son llamados aqueos (éstos son los artífices de la brillante cultura micénica, la antigua sociedad palaciega y guerrera a la que se le atribuye la expedición que culminó con la famosa Guerra de Troya). Los espartanos les sometieron y se quedaron con sus tierras. A aquellos habitantes les convirtieron en ilotas.

Los ilotas no eran esclavos en el estricto sentido de su significado. Eran, más bien, siervos del Estado que cultivaban las tierras que pertenecían a los espartiatas, es decir, a los ciudadanos de pleno derecho espartanos, los que combatían como hoplitas y tenían derechos políticos. Los ilotas podían casarse y tener hijos, además de poseer ganado y aperos de labranza. De sus rendimientos agrícolas, debían de entregar un porcentaje, bastante generoso, a sus amos espartanos que, de esta manera,  podían disponer de mucho tiempo para entrenarse militarmente y estar dispuestos para la batalla. Es esta la razón por la que los hoplitas espartanos estaban mejor preparados para el combate que, por ejemplo, los atenienses o los tebanos que, además de ser soldados debían atender sus oficios, los que fueran, que era con lo que se ganaban el sustento para vivir. Por lo tanto, cuando los atenienses vencieron casi sin ayuda, si exceptuamos a un contingente de plateos, a los soldados de la primera invasión persa en la famosa batalla de Maratón (490 a.C.), debemos valorar, más si cabe, la hazaña de estos soldados/ciudadanos/trabajadores que pudieron frenar a los invasores procedentes de Asia.



En esta famosa escena, Leónidas se jacta ante otros griegos que tenían sus oficios, de que todos los espartanos eran guerreros profesionales. Lo que no les decía es que podían ser soldados a tiempo completo porque disponían de una enorme masa de ilotas, además de periecos, que hacían los trabajos rutinarios, de manera obligada, en su lugar. Por cierto, este discurso no es del auténtico Leónidas en el 480 a.C., sino del rey Agelisao, más de 100 años después, que pronunció algo parecido a sus aliados que le acusaron de que los espartanos aportaban pocos soldados en una campaña contra los tebanos.


Tras la primera guerra mesenia (735-715), muy larga y cruel, los espartanos se adueñaron de su territorio y lo incorporaron a sus dominios. El destino de sus habitantes fue realmente humillante y angustioso: fueron reducidos a la condición de ilotas. De esta manera, los espartanos ampliaron el número de siervos para trabajar la tierra. Aunque los ilotas pertenecían al Estado, cierto número de ellos se les asignaba a cada ciudadano espartano. Eran como los siervos medievales. Los ilotas mesenios no perdieron su identidad nacional y combatieron en otras dos guerras posteriores, conocidas como la segunda y tercera guerras mesenias, para intentar recuperar su libertad.

El ilotismo no sólo ofrecía ventajas a los espartanos. El temor a la revueltas por parte de aquellos, propició la falta de seguridad y la inquietud de los dominantes, que veían con preocupación que una masa de población, mucho más numerosa que la de los espartiatas, pudieran rebelarse de una manera generalizada. Según los historiadores antiguos, los éforos declaraban la guerra todos los años a los ilotas, como consecuencia al temor de una revuelta. Además, los espartanos eran reacios a alejarse mucho de su ciudad por temor a un levantamiento en su propio territorio; en Maratón, los atenienses tuvieron que luchar casi solos ya que los espartanos estaban ocupados aplacando una revuelta de los ilotas.

Los espartanos crearon la institución de la krypteía. Con ella, los jóvenes espartanos, los aspirantes a ser auténticos soldados, salían por la noche, armados con un simple puñal, con el objetivo de "cazar" ilotas. Las auténticas presas debían de ser los sospechosos de ser cabecillas y líderes que pudieran dirigir las posibles revueltas.

En circunstancias excepcionales, los ilotas eran empleados para el combate. En la batalla de Platea fueron movilizados unos 35.000, seguramente portando armamento ligero. Según Mirón de Priena, los ilotas iban tocados con gorros de piel y vestían una piel de animal. Según dicho autor, era un acto deliberadamente degradante por parte de los lacedemonios sobre la población ilota.

Durante la guerra del Peloponeso, los espartanos tuvieron una necesidad creciente de soldados ilotas. Un grupo de ellos fue liberado por Brasidas en el 424, como recompensa a sus servicios. Además, recibieron tierras en Lepreon.

Para concluir, y en favor de los espartanos, hay que decir que ejemplos similares de ilotismo se dieron en otras poleis (ciudades-estado) griegas.





Se puede decir que los espartanos de Leónidas murieron en Termopilas en defensa de la libertad, pero la de una parte de los habitantes de su ciudad, porque la situación de los ilotas, posiblemente, no hubiera cambiado mucho, o quizás si. Los persas tenían fama de ser tolerantes con los pueblos que conquistaban. En el mejor de los casos, tal vez hubieran devuelto la libertad a los ilotas mesenios.

De todas formas, no deja de ser contradictorio que se piense, sobre todo tras el estreno de la película "300", que puso en la palestra la batalla de las Termópilas, que los espartanos eran unos libertadores, cuando ellos mismos coartaban la libertad de los ilotas.


Bibliografía consultada:
-Guerreros espartanos, de Nicholas Sekunda.
-Historia Universal, de R. López Melero y otros.
-Historia de la Grecia Antigua, de Juan José Sayas Abengochea.

domingo, 20 de octubre de 2013

Francis Drake, ¿héroe o villano?


Francis Drake nació en Tavistock (hacia el año 1543). Fue corsario, explorador, político… Con sólo 13 años de edad, se empleó como marino mercante. Aunque tuvo múltiples ocupaciones durante su intensa vida, fue, sin duda, en su actividad como corsario, al servicio de la reina de Inglaterra, Isabel I, contra los intereses del gran imperio español, con la que ganó su fama universal. Osado, valiente y temerario, el inglés ha sido uno de los piratas más famosos de la Historia.


Francis Drake.

 
En 1573, junto al marino francés Guillermo Le Testu, capturó un convoy español cargado con oro y plata, de las minas americanas. Drake debía  de entregarle su parte a la reina Isabel, que era la que patrocinaba sus expediciones de corsario. Además de capturar buques españoles, algo que sin duda resultaba muy rentable, se encargaba de tomar ciudades en la América española. Así, en 1586 desembarcó en Santo Domingo, la ocupó y exigió un rescate por su devolución: el precio pagado fue de 25.000 ducados. La misma operación fue realizada con la ciudad de Cartagena de Indias, aunque el botín obtenido fuera mucho mayor: 107.000 ducados.

Anteriormente, en 1577, la reina de Inglaterra le puso al mando de una expedición que tenía como objetivo al ataque a las posesiones españolas en el Pacífico. La consecuencia de aquella empresa, que fue un éxito, ya que vinieron cargados de riquezas, y los daños a las propiedades de la corona española fueron cuantiosos, fue que, tras tres años de travesía, Drake fue el primer inglés que dio literalmente la vuelta al mundo, y la segunda persona en hacerlo, después de que lo consiguiera Juan Sebastián Elcano. Después de lograr su hazaña, Isabel I le nombró caballero.


Sir Francis Drake.


Cuando estalló la guerra entre Inglaterra y España, en 1585, la actuación de Drake iba a ser muy importante para el desarrollo de la misma. Aparte de las acciones antes mencionadas en el Caribe contra los baluartes hispanos de Santo Domingo y Cartagena de Indias, el inglés realizó un ataque más osado en el mismo territorio español. En el puerto de Cádiz, en 1587, se iba concentrando parte de la flota española que iba a partir en breve, y que sería conocida como la Armada Invencible, para invadir Inglaterra. Drake atacó a los barcos españoles allí anclados y hundió 24 de ellos antes de retirarse, sin perder ninguno de los suyos. Esa brillante acción, además de privar a España de unos buenos buques, retrasó los preparativos de la invasión a la isla británica, cosa que sería nefasta para los españoles, ya que su mejor marino, el marqués de Santa Cruz, moriría de manera inesperada, un poco después, sin poder llegar a comandar la flota hispana.

 
Tras el desastre español de la Armada Invencible, los ingleses intentaron devolver el golpe con idénticos desastrosos resultados. Así, organizaron una gran flota con el objetivo de golpear a España: atacarían las costas españolas para provocar la insurrección de Portugal, e intentarían conquistar las islas Azores. La operación, que estaba al mando de Drake, resultó ser un fracaso y los ingleses perdieron 12.000 hombres y 20 naves. Sir Francis Drake fue culpado, en gran parte, de la derrota y fue severamente castigado: se le denegó el mando de cualquier expedición naval durante los siguientes 6 años.

 


Como la guerra con España no marchaba demasiado bien, Drake propuso, en 1595 (ya había trascurrido el periodo de castigo), un ataque sobre Panamá. La expedición resultó ser otro sonoro fracaso para Drake. Además, perdió la vida después de contraer la disentería. Su cadáver, como buen marinero que había sido, fue lanzado al mar (1596).

 

FRANCIS DRAKE VILLANO. Sería fácil hacer una crítica del inglés alegando que era un pirata. No por serlo, iba a ser peor que el resto de los personajes históricos de su época. En resumidas cuentas, Drake fue un hombre de acción que luchó por conseguir fortuna y una buena posición, favoreciendo a su país si estaba en su mano. Pero, hay un hecho, no muy bien conocido, que sucedió durante el intento de la Armada Invencible por conquistar Inglaterra, que pone en evidencia que su afán de riqueza estaba por encima del servicio a su patria. Así, tras la batalla de Plymouth (31 de julio de 1588), entre los buques ingleses y los españoles, un navío de éstos, el Nuestra Señora del Rosario, quedó a la deriva y abandonado. A Drake, al mando de una flota, le ordenaron perseguir a los barcos españoles para que no se perdiera el contacto con ellos. Como se había hecho de noche, debía mantener las luces de su buque encendidas para que fueran visibles para el resto de los navíos ingleses. Sin embargo, a Drake le salió la vena pirata, y apagó las luces de su navío y emprendió la caza del buque español, abandonando la crucial misión de perseguir a la flota hispana. Del buque, Nuestra Señora del Rosario, obtuvo pingues beneficios, pero fue duramente criticado por su acción de pirata, en tan delicados momentos para la salvación de Inglaterra.

 

Otra faceta no muy bien conocida de Drake es su actividad como traficante de esclavos. Aunque el esclavismo estaba universalmente aceptado en aquella época (incluso por la Iglesia católica), no deja de ser una actividad cruel para los seres humanos que perdían la libertad para convertirse en mercancía de otros seres del mismo género. Así, en 1567 se embarcó junto con su primo John Hawkins en una expedición, en la que capturaron 200 personas de raza negra en distintos puntos de África; cruzaron el Atlántico llegando a Dominica, Margarita y Borburata, donde vendieron a estos hombres.
 
 
 

 
FRANCIS DRAKE, ¿HÉROE O VILLANO? Tuvo algo de ambos, como casi todos los grandes personajes de la Historia. Como buen pirata que fue, nunca desperdició la ocasión de conseguir algún gran tesoro, aunque no hay que olvidar sus facetas como almirante al servicio de su patria, su labor como político, y su gran obra de exploración que le llevó a dar la vuelta al mundo, algo, sin duda, excepcional para su época.

jueves, 12 de septiembre de 2013

El "Che": dos visiones.

Uno de los mitos del siglo XX es sin duda el de Ernesto Guevara, más conocido como "Che". Admirado por unos y vilipendiado por otros, el argentino se ha convertido en una auténtica leyenda, cuya sombra no deja de crecer. A diferencia de los héroes antiguos o, incluso, de épocas posteriores, la documentación sobre la vida y hechos del Che es muy amplia y es posible aproximarse un poco mejor a la realidad sobre una persona, que se esconde tras las capas de la leyenda.


Foto de Che Guevara.


LA VISIÓN HEROICA. Ernesto Guevara nació en 1928 en Rosario, Argentina, en el seno de una familia de clase media-alta. Podría haber vivido el resto de sus días de una forma placentera y acomodada en su tierra natal, pero en vez de eso se convirtió en un revolucionario que quiso sembrar la semilla del comunismo en todos los países que pudo, porque pensaba que era la manera de sacar de la pobreza a los más desfavorecidos de todo el mundo. Tanto entonces como hoy, muchos ven en su causa la lucha contra la injusticia social.

En 1956, un grupo de 82 guerrilleros, del movimiento "26 de julio", embarcados en un yate (Granma) ponen rumbo, desde Méjico, hacia Cuba. Tienen intención de derrocar al presidente golpista Fulgencio Batista. La misión está integrada por Fidel Castro (el jefe), Raúl Castro, Camilo Cienfuegos, Juan Almeida y Che Guevara, entre otros. A los pocos días del desembarco, este pequeño destacamento fue emboscado, siendo la mayoría de ellos muertos en combate o ejecutados. Solamente, unos 20 hombres pudieron huir y se refugiaron en Sierra Maestra. Entre ellos se encontraba el Che.

El pequeño grupo se hizo fuerte y empezó a crecer reclutando a campesinos de la zona. Che Guevara hacía las funciones de médico y, además, luchaba con sus compañeros de armas en los combates con el ejército gubernamental. Se dice que curó con el mismo énfasis a sus amigos y enemigos. Fue aquí donde la leyenda del Che se gestó. Poco a poco, la guerra la fueron ganando unos pocos cientos de guerrilleros, que luchaban contra un ejército de decenas de miles de soldados regulares, mejor armados y con aviación. La razón por la cual se puede explicar esta victoria, es que los soldados de Batista no luchaban con el mismo énfasis que los soldados rebeldes.


Che Guevara y Fidel Castro. Compañeros de armas.


La guerra acabó en 1959, siendo decisivo el ataque a Santa Clara llevado a cabo por el Che. Una vez que los rebeldes acabaron con el gobierno de Batista, empezaron a crear el suyo propio. Guevara participará en la reconstrucción del país. Es más, ocupará importantes cargos en la administración. Se dice, que renunció a su salario de ministro de industria. Era austero y trabajaba gratis algunas horas todas las semanas. Con sus misiones diplomáticas logró grandes éxitos en sus acercamientos a los países comunistas. Una vez más, pudo escoger una vida acomodada, esta vez en Cuba, pero renunció a ella para embarcarse en su eterna lucha para sembrar las semillas de la revolución de los trabajadores en otros países.

Ernesto lo intentó en varios países de América Latina, pero fracasó. Después, marchó al Congo para intentar hacer lo mismo en África, pero falló igualmente. En 1966 llegó a Bolivia con unos pocos compañeros para intentar repetir la hazaña de Cuba. Estuvo unos meses en el país, hasta que fue capturado por las tropas bolivianas. Parece ser que pudo escapar del cerco, pero prefirió quedarse a luchar contra las tropas regulares, mientras que sus compañeros heridos pudieron escapar. En 1967, fue ejecutado por orden directa del presidente de Bolivia. No se sabe muy bien la implicación de Estados Unidos en su muerte, pero un agente de la CIA se entrevistó con Che antes de que lo mataran.


Che prisionero antes de su ejecución.
 
 
 
EL LADO OSCURO. Hay muchos testimonios que hablan de forma negativa acerca de Che Guevara. Se dice que fue una persona despiadada que no tuvo ningún reparo en ejecutar a algunos prisioneros enemigos e, incluso, a alguno de su grupo de Sierra Maestra cuando se supo que habían cometido traición. Cuando acabó la guerra, estuvo a cargo de los fusilamientos de los miembros del antiguo régimen. Se le ha acusado también, de comportamiento racistas incluso, a sus propios compañeros. También se la ha achacado falta de higiene y de fracasar en la mayoría de las empresas en las que participó. Parece ser que Fidel Castro comentó alguna vez lo mal médico que era. Muchos han dicho de él que era un caprichoso niño rico. Lo que se está claramente documentado en un discurso ante la ONU es su opinión acerca de los fusilamientos que se produjeron cuando los guerrilleros tomaron el poder:
 
Nosotros tenemos que decir aquí lo que es una verdad conocida, que la hemos expresado siempre ante el mundo: fusilamientos, sí, hemos fusilado; fusilamos y seguiremos fusilando mientras sea necesario. Nuestra lucha es una lucha a muerte. Nosotros sabemos cuál sería el resultado de una batalla perdida y también tienen que saber los gusanos cuál es el resultado de la batalla perdida hoy en Cuba.
 
El objetivo de esta entrada, e incluso de mi blog en general, no es vilipendiar ni encumbrar a nadie. Sólo quiero aportar datos. Debajo de la piel de cada persona hay grandezas y bajezas; errores y aciertos. El caso de Che Guevara es muy paradigmático. Hay muchos, que sin saber casi nada acerca de su persona, llevan camisetas con su imagen (fue un icono en el siglo XX, y todavía lo es). Hay otros que lo llaman asesino, sin tener en cuenta lo fácil que es llamar a alguien así que tiene un fusil en la mano y lucha en una guerra.
 


jueves, 15 de agosto de 2013

Vlad el empalador (¿Drácula?). ¿Fue tan cruel?

Vlad III Tepes o Empalador (1431-1476) fue voivoda (príncipe) de Valaquia hasta en 3 ocasiones (ello indica lo inestable que eran aquellos tiempos). Si despojamos todo el mito, nos queda un luchador contra el expansionismo turco que amenazaba con engullir primero los Balcanes, y después toda a Europa, aprovechando la debilidad de los reinos cristianos de la época, que eran incapaces de unir sus fuerzas para vencer a un imperio cuyo apetito no parecía tener límites. No hay que olvidar que sólo fueron frenados casi un siglo después en las mismas puertas de Viena, después de haber engullido lo que quedaba del imperio bizantino y multitud de reinos balcánicos. Y aquí tenemos a un pequeño principado, Valaquia, con un líder cruel pero firme, que logró la unidad de sus gentes, de una manera implacable, haciendo frente a una horda de soldados que luchaba por la gloria de su sultán.





Si se analiza la vida de Vlad, se aprecia que no tiene nada de vampiro ni nada que se le parezca. Su relación con el mito de Drácula procede de una novela de 1897, escrita por Bram Stoker, que se fija en el apodo de Vlad, Draculea (hijo de Dracul, que era como le llamaban a su padre), y poco más.

La infancia de Tepes fue dura, y esa dureza moldeó su carácter. Él y su hermano Radu, fueron entregados al sultán otomano como rehenes en muestra de sumisión. En 1447 volvió a Valaquia; su padre había sido apaleado hasta morir, y a su hermano Mircea le habían cegado y enterrado vivo. Aunque el responsable de la acción fue el conde Juan Hundayi, éste había sido apoyado por los nobles valacos (boyardos), cosa que no olvidaría Vlad.

Cuando se afianzó en el trono de Valaquia (Rumanía no existía todavía como tal), vio la necesidad de afianzarse eliminando toda la oposición interna. Vlad, veía en los boyardos una fuente de inestabilidad, ya que elevaban y hacían caer a los príncipes a su antojo. Por eso, invitó a 500 a una gran comida. Se dice que a los más ancianos y las mujeres los empaló (su técnica de ejecución favorita; según parece la aprendió de los turcos cuando estuvo de rehén en la corte del sultán), y a los más jóvenes los usó para que construyeran el castillo de Poenari; durante su construcción (mejor dicho su ampliación y mejora), morirían la mayoría de ellos por los rigores del trabajo.



Castillo de Poenari.



Después, en su afán de acabar con toda la oposición interna, dirigió su atención a los comerciantes sajones que habitaban en su principado, y que controlaban las redes comerciales. Lo primero que hizo Vlad fue eliminar sus privilegios y, después, fue contra las ciudades arrasándolas y empalando a todos los habitantes (en 1459 empaló a 30.000 personas de origen alemán). Ni siquiera perdonó a los niños. Cuando un sacerdote le reprochó esto último, la contestación del voivoda fue la siguiente: "Te debo una explicación: no puedes quedarte nunca a medio camino. No basta con podar la mala hierba, debes llegar a la raíz para poder exterminarla. Los niños de hoy son mis enemigos de mañana, y no tardarán en vengar en mí a sus padres". El prior fue empalado poco después de haber sido contestado.



Gracias a los relieves de los palacios asirios, se sabe que la técnica del empalamiento era utilizada en Oriente Medio muchos siglos antes del nacimiento de Cristo. La cruel técnica era sencilla y despiadada: se trataba de introducir una larga estaca por el ano (mejor si era puntiaguda para que la muerte fuera más rápida) al condenado, y poner vertical el palo y clavarlo al suelo, para que se introdujera lentamente provocando una muerte agónica y dolorosa. El suplicio podía durar hasta 2 o 3 días. El empalamiento, también, se podía aplicar a un costado, la vagina o la boca.


Otro ejemplo de sus atrocidades fue la escena que nos cuentan la crónicas acerca de un gitano que fue condenado a la horca por robar. Los gitanos pidieron a Vlad Tepes que suavizara el castigo y, en una carta dirigida al emperador Segismundo, apelaron a él para que suprimiera el castigo de la horca. Al verse cuestionado Vlad, hizo cocinar al reo en una olla, llamó a los demás gitanos y les ordenó a todos que lo devorasen, incluídos sus huesos. Para acabar con los pobres, reunió a muchos de ellos y los invitó a comer (era mal asunto que te invitara). Una vez reunidos, ordenó quemar la sala. Era su forma de eliminar la pobreza.

LOS OTOMANOS INVADEN VALAQUIA.


El sultán otomano Mehmed formó un impresionante ejército de 100.000 hombres para invadir Valaquia. Vlad, sin apoyo de las demás naciones cristianas, tenía que hacer frente con sólo unos pocos miles de hombres. Era el príncipe de una pequeña nación que luchaba por su supervivencia, pero, al menos, tenía el país controlado bajo un puño de hierro, y había conseguido que los valacos temieran más a su gobernante que al enemigo.

Vlad es considerado como un héroe nacional en Rumanía por la resistencia magistral que opuso ante los intentos de invasión que procedían de su poderoso vecino. Según parece, el voivoda no escatimó esfuerzos ni valor, poniéndose al frente de sus hombres en el fragor de la batalla. Frente a las abrumadoras fuerzas de invasión, una batalla campal hubiera sido un suicidio, por lo que Vlad optó por una acción de "tierra quemada", no dejando nada para saquear a los poco bienvenidos visitantes, y asestando golpes por sorpresa, como el que se produjo una noche contra el campamento otomano y que fue un gran éxito de las tropas valacas.

Con unas tropas diezmadas por la peste, Mehmed abandonó la lucha y volvió a Estambul, dejando a Radu, el hermano de Vlad y títere de los turcos, a cargo de unos cuantos efectivos para que continuara la lucha. Finalmente, Tepes fue depuesto por el rey de Hungría (Matías Corvino) y encarcelado en 1462, siendo Radu elevado al trono de Valaquia.

En 1475 Vlad fue puesto en libertad, y Radu había sido muerto durante unas revueltas en Valaquia, por lo que Tepes volvió a recuperar el poder su principado gracias al mismo que le había puesto bajo arresto, el rey de Hungría; así es la política, en ese momento hacía falta un guerrero como Vlad en el trono valaco ya que los otomanos estaban atacando otra vez. Pero, en esta ocasión el héroe cayó, o en batalla o asesinado por un mercenario que lo decapitó por la espalda; no se sabe con certeza.

El cuerpo del príncipe fue sepultado en Snagov, un convento cerca de Bucarest. Pero, su cabeza fue cuidadosamente conservada en miel, enviada a Mehmed como prueba de su muerte, atravesada por un palo y expuesta a la vista de todos. En la actualidad, se hallan perdidos tanto su cuerpo como su cabeza, lo que alimentan el mito todavía más.


Interior de la iglesia de Snagov en el lugar donde fueron enterrados los restos de Vlad Tepes.


¿REALMENTE  FUE  VLAD TEPES UN PERSONAJE TAN CRUEL?


Muchas de las historias que nos han llegado del voivoda de Valaquia proceden de los escritores alemanes. Teniendo en cuenta lo mal que acabaron algunos colonos sajones (alemanes) que vivían en aquel país por oponerse a las políticas de Vlad, no es de extrañar que pudieran exagerar algunos acontecimientos. Además, no podemos decir que el resto de los grandes personajes de la época, fueran menos crueles. Realmente, Vlad Tepes fue una persona despiadada en un mundo igualmente despiadado. A continuación, voy a enumerar algunos ejemplos de lo poco piadosos que llegaron a ser el resto de los dirigentes de la época.

Luis XI de Francia fue un rey que buscó a toda costa hacer de su país un reino unido y fuerte, y no escatimó en medios para lograrlo. Se dice que aceleró la muerte de su padre y envenenó a su hermano para acceder al poder. A la nobleza la doblegó de una manera despiadada. A su consejero lo cegó rociándole los ojos con agua hirviendo y, como el procedimiento fracasó, mandó completar el "trabajo" con dos tiros de arco. Construyó jaulas donde encerró a sus más enconados rivales, con unos cerrojos más altos que la estatura normal de un hombre.

El sultán Mehmed II, en una campaña, hizo degollar a toda la guarnición de un castillo, y despedazar a sus capitanes por ofrecer una gran resistencia. A unos 6000 habitantes de una ciudad los hizo torturar hasta morir y, en 1464 mandó empalar a todos los varones de dos fortalezas tomadas en Albania.

George Bataille, escribió acerca de la guerra del siglo XV: "...cuando los soldados buscaban las provisiones que necesitaban en una aldea, se apoderaban de los hombres, mujeres y niños pequeños sin hacer distinciones de edad o sexo; abusaban de las mujeres y doncellas; mataban a padres y maridos en presencia de sus hijas y esposas; confiscaban los víveres y dejaban morir de hambre a los niños pequeños; encadenaban a las mujeres embarazadas, quienes parían entre cadenas, y dejaban morir a los recién nacidos...; luego, arrojaban al río a madre e hijo; cogían a sacerdotes..., los encadenaban y molían a palos...".

Durante la batalla de Azincourt, en 1415, los ingleses se apoderaron de miles de caballeros franceses, embutidos en pesadas armaduras, y temieron que se rebelaran antes de que acabara el combate. El rey Enrique V no dudó un instante en lo que debía hacer y ordenó masacrar a toda la masa de nobles que se hallaba desarmada. Como era difícil ejecutar a un hombre que se hallaba acorazado desde la cabeza a los pies, se vivieron escenas dantescas de muerte: se clavaban puñales por los visores de cascos, se partían caras, cabezas..., el resultado final fue una escena de horror y brutalidad que, por otro lado, los ingleses no deseaban pues perdieron una ocasión única de pedir rescate a las familias nobles de los que fueron degollados ese día.

Si hablamos de justicia en el ámbito civil nos encontramos con una crueldad que tampoco se queda muy atrás si la comparamos con la que aplicaban los monarcas. La tortura estaba permitida, y la pena de muerte y la mutilación eran habituales. A los ladrones se les ahorcaba. El asesinato se castigaba con la decapitación. El descuartizamiento era para los traidores. El tormento de la rueda, estaba reservado a los ladrones importantes y a los incendiarios. La hoguera, para los hechiceros, herejes y homosexuales. La muerte en agua, vino o aceite hirviendo, para los falsificadores de moneda...Al que dañaba un haya (una clase de árbol), se le arrancaba las tripas, se les ataba con ellas y se le obligaba a correr alrededor del haya hasta que quedara enroscado.


La tortura de la rueda empezaba con una serie de golpes para romperle todos los huesos y articulaciones al condenado.


También podemos enumerar aquí como la Inquisición quemaba a las brujas y herejes en todas las ciudades de Europa, o como ejecutaban en Inglaterra a los condenados por traición (ver la entrada sobre William Walace).

Y pondría poner más ejemplos, pero no quiero cansar al lector. Todo esto no exculpa la actitud de Vlad, pero puede relativizar sus acciones.

A diferencia de Gilles de Rais, el infanticida y mariscal de Francia que prefería la visión de la sangre y la muerte a cualquier otra cosa y que derramaba la "simiente de vida" sobre sus víctimas, en Vlad Tepes no se encuentran hechos tan inequívocos de que fuera un loco sin escrúpulos que disfrutara de las torturas que mandaba ejecutar.

Bibliografía principal: "Drácula. Vlad Tepes, el Empalador, y sus antepasados", de Ralf-Peter Märtin.




miércoles, 24 de julio de 2013

Pedro I el Grande de Rusia: El precio del poder.

          El zar más grande que ha gobernado Rusia nació en Moscú el 6 de junio de 1672. Media 2 metros y 4 centímetros de alto y se casó dos veces. Cuando sólo tenía 10 años de edad vió como los streltsí (guardia de palacio) asesinaban a familiares y amigos suyos. La acción fue ordenada por la infanta Sofía que ansiaba el trono. El levantamiento permitió a Sofía, hermana de Iván y hermanastra de Pedro, y a sus aliados insistir en que Pedro e Iván fuesen proclamados zares conjuntamente, siendo Iván el Zar Mayor de entre los dos. Se cortó un agujero en la parte trasera del doble trono, a través del cual Sofía podía realmente gobernar, dictando las órdenes a los jovenes zares. Mientras Pedro esperaba su momento, visitaba el barrio de extranjeros de Moscú, donde entró en contacto con los comerciantes europeos que le pusieron al día de los grandes avances técnicos, y se preparaba militarmente con un ejército propio adaptado a sus necesidades.





          En el año 1696 murió su hermanastro. Anteriormente, había fallecido también su madre, que ejercía una gran influencia sobre él, y Sofía había sido recluída en un convento. De esta manera se convirtió en el dueño de Rusia, y su intención era cambiarla por completo, con unas reformas que abarcaban todos los niveles, de manera que cuando el muriera ya nada sería igual en aquel país sumido en una especie de neblina oscura, que recordaba al periodo medieval europeo. Pedro hizo dos grandes viajes por las grandes ciudades de Europa, donde aprendió ingeniería naval, artillería y navegación, usando sus conocimentos adquiridos a las reformas que iba a emprender en su propio país.

          Pero la oposición a las mismas se dio a todos los niveles: la nobleza, la Iglesia y el pueblo vieron un incremento fiscal y el cambio de un modo de vida tradicional que les perjudicaba. Así, hizo obligatorio el afeitarse las largas barbas, o el pago de un impuesto a cambio. En el aspecto militar, reformó el ejército, ampliando el número de soldados, y fue el fundador de la marina de guerra rusa, además, de hacer la primera base naval (en Taganrog). En materia religiosa, destruyó la autonomía de la Iglesia y quebró su poder político. Fundó escuelas superiores y la Academia de Ciencas de San Petesburgo, fomentó la modernización de la agricultura y la ganaderia,... Es decir, que fueron innumerables las reformas que emprendió, aunque también fueron muchas las revueltas con las que tuvo que enfrentarse: sublevaciones cosacas (Bulavin en el Don), los zaporozegs en Ucrania, tres revueltas en total por parte de los streltsí... Revueltas que Pedro aplastó con mano de hierro.

          En el plano internacional, hay que destacar que el imperio ruso no paró de crecer mientras vivió el zar Pedro I. La primera gran conquista fue la de Azov, donde los rusos usaron por primera vez una marina de guerra para el asedio de la plaza, y su toma a los otomanos. Tras la gran victoria de Pedro I en la batalla de Poltava (1709) ante otro genio de la guerra, Carlos XII de Suecia, los rusos vencieron en la llamada "Guerra del Norte" (1700-1721), obteniendo la supremacía en el Báltico. A orillas de este mar, en una zona pantanosa y llena de insectos, Pedro fundó San Petesburgo (1703) que llegaría a ser la capital de Rusia y el reflejo de todo lo que el quería alcanzar, una sociedad de corte europeo. Pero todos los logros alcanzados se saldaron con un precio muy alto de crueldad, de violencia, de muerte y represión. Un peaje que incluyó la muerte de su propio primogénito: el zarevich Alexis.

EL LADO MÁS OSCURO.

          Cuando Pedro aplastó la revuelta de los streltsí en 1698, hubo unos 1.200 que fueron torturados y ejecutados. El mismo Pedro cogió un hacha y le cortó la cabeza a cinco de ellos. A dos de ellos les arrancaron la piel centímetro a centímetro. A otros los ahorcaron; a tres de ellos que supuestamente eran amantes de su hermanastra Sofía, los colgaron delante de su ventana, estando pudriéndose sus cadáveres durante meses.


Cuadro que representa a Sofía. Tras la ventana veía los cadáveres a diario de los revoltosos streltsí ejecutados por su hermanastro.
 
 
          El precio de la construcción de la ciudad de San Petesburgo no fue sólo económico. Se dice que pudieron morir unos 30.000 hombres trabajando en unas penosas condiciones. Enfermedades como el escorbuto o la disentería se cebaron sobre los trabajadores. Los que huían y eran capturados se enfrentaban a terribles represalias. Cuando Pedro I estuvo en Ámsterdam se quedó maravillado de que la ciudad fuera ganada al mar por los holandeses, y se empeñó en repetir la hazaña en Rusia, al construir San Petesburgo sobre una zona pantanosa llena de insectos y proclive al contagio de enfermedades.
 
          El zarevich Alexis nunca se llevó bien con su padre. No podía ser más distinto a Pedro. No le gustaba el ejército ni quería cambiar el tradicional modo de vida de los rusos. Representaba el lado más conservador de la sociedad. Incluso huyó refugiándose en Viena y Nápoles, pero cometió el fatal error de volver a Rusia esperando que su padre le perdonara. Pedro, que pensaba que estaba conspirando contra él (cosa difícil de creer puesto que Alexis estaba decidido a renunciar a sus derechos al trono) fue encerrado en las mazmorras de la ciudad de San Petesburgo. Fue torturado con 25 latigazos, con un látigo que podía llegar a separar la carne del hueso; sólo con 20 podía morir una persona. Se dice que el mismo Pedro le propinó el primer latigazo. Cinco días después, le azotaron 15 veces más, pero Alexis no sobrevivió y murió, antes de que le fuera notificada la sentencia de muerte firmada por su propio padre. Se conoce que no le afectó mucho la muerte de su hijo ya que al día siguiente organizó un banquete en recuerdo de la gran victoria que obtuvo en Poltava unos años antes.
 
           El gran zar Pedro I de Rusia murió en 1725 a consecuencia de salvar la vida a unos marineros que se estaban ahogando en un barco que se hundía, aunque también influyeron los excesos del alcohol y la intensa actividad que tuvo durante toda su vida.
 
 
Ned Stark, señor de Invernalia en la serie televisiva "Juego de Tronos", a punto de ejecutar un traidor. Esta escena evoca a Pedro I cuando le cortó el mismo la cabeza a algunos de los rebeldes streltsí.


jueves, 11 de julio de 2013

GILLES DE RAIS, EL CABALLERO DE JUANA DE ARCO.

          Fue el primer hijo de uno de los grandes linajes de Francia. Nació en el castillo de Champtocé, en la Bretaña francesa en 1404. Con 14 años su abuelo le regaló una armadura milanesa y fue proclamado caballero. De gran agresividad y valentía, se alistó a las órdenes de Juan V, duque de Bretaña, en la "Guerra de Sucesión Bretona". Después de esta campaña, Gilles rindió homenaje a Carlos (el futuro Carlos VII), el delfín de Francia, en su lucha contra los ingleses en el marco de la "Guerra de los Cien Años". En 1429 conoció a Juana de Arco, de la que quedó fascinado y maravillado por su historia y belleza física. El Delfín Carlos les concedió a los dos un ejército para liberar a Orleáns del asedio por parte de las tropas inglesas.



El actor Vincent Cassel interpretando a Gilles de Rais en la película Juana de Arco (1999) dirigida por Luc Besson.
 
 
 
          En sólo ocho días las fuerzas francesas lograron levantar un sitio que duraba ya varios meses. Entraron triunfales en la ciudad y todo el mundo los veía como los salvadores de Francia. Poco después contribuyó a las victoria francesas en la batalla de Jargeau. Gilles se convirtió en el escolta y protector de Juana, salvándole la vida en diversas ocasiones, siendo un incondicional seguidor de la llamada Dama de Orleáns. Con tan sólo 25 años fue nombrado mariscal de Francia, un cargo de enorme importancia que nunca se le otorgaba a nadie tan joven. Gilles de Rais estaba en la cumbre del éxito. Cuando se enteró de que a Juana de Arco la iban a quemar en una hoguera, Giles se apresuró para formar un ejército e intentar liberarla, pero no pudo llegar a tiempo para impedir la ejecución.
 
          Admirado en toda Francia y convertido en un hombre rico, pocos sabían de su lado más oscuro...
 
 
 
El levantamiento del sitio de Orleáns fue uno de los mayores triunfos de Gilles de Rais y de Juana de Arco
 
 
          Fue llamado "Barba Azul" por tener una negra barba de tonos azulados. Una vez que dejó de guerrear, se dedicó a dilapidar su fortuna en hacer multitud de fiestas y obras de teatro donde agasajaba de forma generosa a sus invitados. Fue tan derrochador que acabó vendiendo sus castillos para pagar sus enormes deudas, pero no era suficiente. Se rodeó de alquimistas, brujas y nigromantes. Pretendía descubrir la manera de poder fabricar oro. Cuando aquellos embaucadores le dijeron que la sangre de un niño era un ingrediente necesario para obtener aquel preciado metal, Giles no dudó en secuestrar a un menor y asesinarlo. Y, lo peor de todo, es que encontró placer en todo ello.
 
          Los peores instintos se desataron. Empezaron a desaparecer niños por toda la región. Al principio, cuando nadie sospechaba de las monstruosidades que se procucían en el interior del castillo de Tiffauges, los secuaces de Gilles engañaban a los padres de los niños que le llevaban al noble, asegurándoles que se convertirían en pajes. Después, cuando los rumores empezaron a circular por la comarca, debían de secuestrar a los niños en lugares más alejados. Unos niños que fueron a pedir limosna al castillo, también fueron víctimas del malvado aristócrata.
 
 
 
Castillo de Tiffauges en la actualidad
 
 
          Este asesino en serie medieval violaba, torturaba, desmenbraba y mataba a los niños de la manera más cruel. Los colgaba en ganchos que estaban sujetos al techo, o se ponía encima de ellos viendo y disfrutando al ver sus últimos alientos de vida. Después, parecía que se arrepentía (alguna vez pensaba partir hacia Tierra Santa) pero finalmente volvía a hacer las mismas monstruosidades. Cuando fue hecho prisionero confesó sus pecados, horrorizando con sus detalles a toda Francia, y finalmente fue ejecutado junto a algunos de sus compinches. Se le condenó por el asesinato de 200 niños...pero seguramente fueron muchos más. Se dice que desaparecieron un millar en toda Bretaña en los casi diez años que duraron todas sus fechorías.
   
          ¿Como pudo ser que todo un héroe de una nación se convirtiera en uno de los más aborrecibles asesinos de la Historia? El origen de todo el mal puede hallarse en su misma infancia. Con 9 años presenció como su padre era embestido por un verraco, y murió mientras sus vísceras se esparcían por la cama. Cuando tenía once años su madre murió tambien, y fue cuidado por su abuelo, Jean de Craon, un hombre que inculcó en sus nietos el narcisismo, la soberbia, el poder y el orgullo, elementos que conformarían la personalidad de Gilles. Éste, que veía cómo su abuelo prestaba más atención a su nieto pequeño, se refugió en la biblioteca. Allí encontró un libro muy especial para él: Las vidas de los doce césares de Suetonio. Sus páginas le mostraron cómo los césares, hombres poderosos donde los hubiera, hacían lo que querían sin dar explicaciones posteriores a nadie (sus emperadores favoritos fueron los desequilibrados Nerón o Calígula, modelos que influyeron en su vida adulta) y, según dijo en sus juicios, De Rais no tuvo ningún tipo de control por parte de su abuelo e hizo siempre lo que quiso, moviéndose por impulsos violentos la mayoría de veces. En definitiva, era un "niño rico" al que nadie controlaba y al que nadie le enseñaba ningún tipo de moral.