La historia de los vikingos es asombrosa y hace que cuando uno la descubre desee ser historiador. Nombres asociados a ellos como drakkars, sagas, razzias..., evocan un pasado glorioso y fascinante. Aunque las batallas sangrientas y los ataques que sirvieron para aterrorizar a la pobre gente que subsistía en aquella época estaban a la orden del día, y sirvieron para acrecentar su fama, no hay que olvidar que aquellos osados hombres del norte también tuvieron una faceta ciertamente atractiva, pero desgraciadamente algo olvidada: la de los descubrimientos oceánicos.
La vida de Erik el Rojo, conocida gracias a las sagas escandinavas, relatos escritos muy posteriormente a los hechos narrados y transmitidos de forma oral, es la de un hombre hecho a sí mismo; la de un vikingo con sus virtudes y defectos y que vivió en una época muy dura si la comparamos con la actual. Noruego de nacimiento, Erik tuvo que abandonar su patria al ser proscrito por cometer unos cuantos delitos. El destino que escogió para pasar su destierro fue Islandia, una isla recién colonizada por los vikingos noruegos: un nuevo hogar para una nueva vida, para una nueva oportunidad.
Pero el destino no iba a dejar descansar a Erik hasta que encontrara su asiento definitivo.
Un buen día, sus esclavos mataron a un granjero, y un pariente de dicho granjero persiguió a los esclavos y los mató, por lo que Erik mató al pariente y su compañero. A causa de esto, tuvo que huir rápidamente para escapar de los familiares de los dos hombres, pero regresó más tarde para recoger los postes que sostenían el tejado de su casa, que para entonces se encontraban en poder de un hombre al que mató también porque se negó a entregárselos, además de a dos de sus hijos.
Tras la matanza, los islandeses declararon a Erik forajido durante tres años, lo cual quería decir que durante ese tiempo, si alguien lo encontraba en el país podía matarle inmediatamente. Así que otra vez tenía que dejar su hogar, aunque esta vez lo tenía más difícil para asentarse ya que no podía volver a Noruega, su país de nacimiento, porque continuaba siendo proscrito también. La decisión que tomó pasaría a la Historia.
Erik viajó hacia el oeste y descubrió lo que hoy conocemos como Groenlandia, hacia el año 980. Aunque la mayoría de la gente no hayamos estado en esa isla, todos nos hacemos una idea de lo frío y riguroso que es el clima de ese lugar. Pues bien, para captar colonos Erik la bautizó con el nombre de Greenland, es decir, Tierra Verde, como si el lugar fuera un vergel. El caso es que en el año 986 partieron 25 naves desde Islandia con la intención de dar vida a aquellas solitarias tierras, permaneciendo durante unos cinco siglos en dos o tres asentamientos que pudieron albergar unas 3000 personas.
Erik tuvo un hijo llamado Leif Eriksson que también contó una gran mentira.
En otra entrada comenté que el primer europeo que descubrió el continente americano fue un vikingo llamado Biarni Heriolfsson, aunque haya sido Leif Eriksson el que haya recibido todos los honores al respecto. Biarni partió de una nave en busca de su padre, que había acompañado a Eric el Rojo en su viaje de colonización a Groenlandia, y se perdió en medio del océano. Las costas que descubrió, aunque no las pisara, eran las de Canadá. Él pudo por fin llegar a la tierra en donde se encontraba su padre y les contó a todos que había mas sitios que descubrir al oeste, aunque nadie estaba por la labor de emprender una nueva aventura (ya tenían bastante con construir sus casas), excepto un joven con muchas ganas de repetir las hazañas de su padre, me estoy refiriendo a uno de los hijos de Erik el Rojo, el inmortal Leif Eriksson.
Este le compró el barco a Biarni y alquiló los servicios de 35 hombres de su tripulación. Leif llegó a la isla de Terranova hacia el año 1000 y desembarcó en América (es el primer europeo conocido que lo haya hecho y de ahí su merecida fama). Sin saberlo descubrió un nuevo continente. Las ruinas del pequeño poblado que construyó (aunque bellamente reconstruido) hoy puede verse en un lugar llamado L'Anse aux Meadows. Su descubrimiento en 1960 por un matrimonio de noruegos ha sido uno de los descubrimientos más importantes en toda en la Historia de la Arqueología, pero injustamente poco conocido; ¿será porque no había oro en el mismo o es que el hallazgo no fue realizado por algún lord inglés o alguna asociación norteamericana patrocinada por una cadena de televisión?
Cuando Leif quiso captar colonos para el nuevo territorio recurrió al mismo método que había usado su padre en el caso de Groenlandia años atrás: le puso un nombre atractivo. En este caso, a esa parte de América le bautizó como Vinland, o Tierra del Vino, porque según Leif allí crecían uvas silvestres con las que se podía hacer un buen vino. Aunque hubo, al menos, otros cuatro viajes de navegantes nórdicos a esas nuevas tierras, la colonización europea en América no cuajaría hasta que llegaron los españoles casi quinientos años después.
Los investigadores modernos no han hallado nunca restos de esas supuestas uvas en la isla de Terranova, por lo que se ha dudado, y algunos escépticos lo hacen todavía, de la llegada de los vikingos al Nuevo Mundo. ¿Sería una gran mentira hecha por Leif Eriksson para atraer a confiados colonos a aquel desconocido lugar? Puede ser, aunque también hay otras posibles explicaciones que me dispongo a explicar:
-Aunque no hay uvas silvestres en Terranova, si hay bayas pequeñas que parecen uvas pequeñas, y con las que se puede hacer vino.
-En aquellos años el clima era mucho más benigno en esas latitudes por lo que pudo haber otro tipo de vegetación. A partir del año 1300 -más o menos- surgió la llamada Pequeña Edad del Hielo hasta el siglo XIX por la que la temperatura del Planeta bajó hasta helar el río Támesis en invierno y llenó de icebergs las aguas del Atlántico norte.
Fuentes:
-Los barcos vikingos, de Ian Atkinson.
-The Vikings, de R. Chartrand y otros.
Buceando en la leyenda
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domingo, 27 de noviembre de 2016
domingo, 20 de septiembre de 2015
El ataque de París por Ragnar Lothbrok
En el año 845 los daneses quemaron la ciudad de Hamburgo después de navegar por el río Elba. En marzo de ese mismo año, penetraron en la desembocadura del Sena con 120 barcos y ascendieron por sus anchas y profundas aguas hasta llegar a París. El jefe de la expedición fue, según la mayoría de los estudiosos del tema, Ragnar Lothbrok, el héroe de tantas sagas nórdicas, cuyos actos reales fueron oscurecidos por el impacto que produjo su leyenda. Su raid, en el corazón del reino de los francos, fue un suceso sobresaliente y destacado.
La travesía por el Sena supuso una auténtica tortura para la indefensa población que tuvo que sufrir el saqueo y los ataques, aunque los más perjudicadas, a la postre, fueron las propiedades religiosas y las de los dueños de las prósperas granjas que salpicaban las orillas del gran río galo. Los aldeanos entraban en pánico según llegaban noticias acerca de la flota vikinga que se avecinaba, y huían sin entretenerse en establecer ningún tipo de defensa, ya que no tenían ni el coraje ni la capacidad de organizarse convenientemente; en su marcha transportaban los objetos de valor que podían acarrear con ellos y, en algunos casos, las reliquias y los cuerpos exhumados de sus santos patronos. Por orden del rey franco, Carlos el calvo, los restos de Saint Denis, y otros santos, enterrados en el monasterio del mismo nombre, en los alrededores del oeste de París, estaban entre los objetos sagrados que serían alejados de la amenaza de los paganos.
El rey franco había reunido un ejército de manera apresurada, aunque tenía sus razones para desconfiar de la calidad del mismo, el que una vez fuera una magnífica fuerza combativa, el orgullo de Carlomagno. Sus pasados altos estándares de calidad habían declinado y sus fallos eran notorios. Como León el sabio escribiera en mordaces términos:
...ellos rápidamente entraban en caos si tenían que atacar por los flancos o la retaguardia -algo fácil de realizar- y, además, eran profundamente descuidados y negligentes en el uso de centinelas y en el reconocimiento del terreno... Enseguida se desesperaban si carecían de agua y provisiones, y al poco desertaban dejando atrás sus estandartes. Ellos carecían del respetos de sus comandantes, siendo estos fácil de ser sobornados...
Ante este negro panorama, Carlos el calvo decidió sensatamente retroceder a la salvaguarda que le suponían los muros del monasterio (el de Saint Denis), jurando defenderlo a toda costa. La moral de sus soldados, sin embargo, se hizo añicos al contemplar la ejecución de sus camaradas que habían tenido la desgracia de caer en manos de los daneses. El ahorcamiento de los pobres desgraciados, visto con detalle por los francos desde la otra parte del río, fue cuidadosamente realizada para minar la moral de la tropa franca.
Ragnar no encontró ninguna razón para demorar su ataque sobre las fuerzas del rey Carlos. El 28 de marzo desembarcó en París. Era Pascua y la ciudad, que en otras circunstancias hubiera estado rebosante de trabajadores, se encontraba vacía. A la mañana siguiente, los vikingos ocuparon el monasterio de St Germain-des-Prés, en la orilla sur del Sena, y desde allí le enviaron un mensaje a Carlos el calvo, con la oferta de su pronta marcha a cambio de un suculento rescate.
La situación no era fácil para ambos líderes. El tesoro que esperaba capturar el jefe de los piratas había sido trasladado a un lugar vecino. Si Ragnar enviaba una fuerza suficiente a capturarlo, le esperaba un ejército de francos, atrincherado en el monasterio de Saint Denis, y dispuesto a cumplir la debida revancha, amenazando con hacer fracasar el conjunto de la operación. Sin embargo, sus hombres empezaban a mostrar crecientes signos de estar enfermos. Carlos, por su parte, desconfiaba de sus nobles y de sus soldados. Además, el sector sur del río había sido perdido tras el anterior ataque vikingo y sus hombres, que habían sido dispersados, no pudieron ser reunidos y reorganizados.
Carlos el calvo, por lo tanto, accedió a pagarle un tributo de 7.000 libras de oro y plata, y permitir que los paganos marchasen sin resistencia. A fin de reunir la fabulosa suma se incrementaron los impuestos entre los habitantes del reino de los francos; hicieron falta dos meses para poder reunir el pago. Cuando llegó la fecha de la entrega, los vikingos estaban más que dispuestos para la marcha, ya que la enfermedad -posiblemente disentería-que habían sufrido casi desde el día que el rey accedió a pagarles, los había diezmado de manera atroz. Las calamidades que sufrieron los vikingos antes de partir, fueron vistas por los habitantes de París como un milagro producido ante las numerosas súplicas y rezos realizados por ellos con fervor. De camino a casa, y aún teniendo los barcos repletos de riquezas, Ragnar no perdió el tiempo y siguió saqueando todo lugar que encontraba en su ruta.
El gobernante supremo en Dinamarca en esa época era Horik, que no quería entrar en conflictos con sus poderosos vecinos del sur, y que se veía en aprietos para dominar a sus nobles. Cuando se enteró de la expedición de Ragnar a París, y del supuesto castigo divino que azotó a sus hombres, el envió con premura un mensaje a su vecino, Luis el germánico, hermano de Carlos el calvo, ofreciendo liberar a todos los cautivos cristianos y restaurar el tesoro robado, en la medida de sus posibilidades. Además, para evitar la propagación de la enfermedad en Dinamarca, y para aplacar la ira del dios de los cristianos -por si acaso-, ordenó que todos los que habían participado en el ataque a París fueran trasladados allí para ser ejecutados.
Ragnar y su familia se autoexiliaron a las islas Órcadas, según parece, donde moriría años después, aunque haya relatos que aseguren que fue capturado por el rey Aella de Northumbria, y arrojado a un pozo de serpientes.
Si queréis saber más sobre Ragnar Lothbrok:
-buceandoenlaleyenda.blogspot.com/2013/.../existio-ragnar-lothbrok.htm...
Ragnar Lothbrok.
La travesía por el Sena supuso una auténtica tortura para la indefensa población que tuvo que sufrir el saqueo y los ataques, aunque los más perjudicadas, a la postre, fueron las propiedades religiosas y las de los dueños de las prósperas granjas que salpicaban las orillas del gran río galo. Los aldeanos entraban en pánico según llegaban noticias acerca de la flota vikinga que se avecinaba, y huían sin entretenerse en establecer ningún tipo de defensa, ya que no tenían ni el coraje ni la capacidad de organizarse convenientemente; en su marcha transportaban los objetos de valor que podían acarrear con ellos y, en algunos casos, las reliquias y los cuerpos exhumados de sus santos patronos. Por orden del rey franco, Carlos el calvo, los restos de Saint Denis, y otros santos, enterrados en el monasterio del mismo nombre, en los alrededores del oeste de París, estaban entre los objetos sagrados que serían alejados de la amenaza de los paganos.
El rey franco había reunido un ejército de manera apresurada, aunque tenía sus razones para desconfiar de la calidad del mismo, el que una vez fuera una magnífica fuerza combativa, el orgullo de Carlomagno. Sus pasados altos estándares de calidad habían declinado y sus fallos eran notorios. Como León el sabio escribiera en mordaces términos:
...ellos rápidamente entraban en caos si tenían que atacar por los flancos o la retaguardia -algo fácil de realizar- y, además, eran profundamente descuidados y negligentes en el uso de centinelas y en el reconocimiento del terreno... Enseguida se desesperaban si carecían de agua y provisiones, y al poco desertaban dejando atrás sus estandartes. Ellos carecían del respetos de sus comandantes, siendo estos fácil de ser sobornados...
Ante este negro panorama, Carlos el calvo decidió sensatamente retroceder a la salvaguarda que le suponían los muros del monasterio (el de Saint Denis), jurando defenderlo a toda costa. La moral de sus soldados, sin embargo, se hizo añicos al contemplar la ejecución de sus camaradas que habían tenido la desgracia de caer en manos de los daneses. El ahorcamiento de los pobres desgraciados, visto con detalle por los francos desde la otra parte del río, fue cuidadosamente realizada para minar la moral de la tropa franca.
Ragnar no encontró ninguna razón para demorar su ataque sobre las fuerzas del rey Carlos. El 28 de marzo desembarcó en París. Era Pascua y la ciudad, que en otras circunstancias hubiera estado rebosante de trabajadores, se encontraba vacía. A la mañana siguiente, los vikingos ocuparon el monasterio de St Germain-des-Prés, en la orilla sur del Sena, y desde allí le enviaron un mensaje a Carlos el calvo, con la oferta de su pronta marcha a cambio de un suculento rescate.
La situación no era fácil para ambos líderes. El tesoro que esperaba capturar el jefe de los piratas había sido trasladado a un lugar vecino. Si Ragnar enviaba una fuerza suficiente a capturarlo, le esperaba un ejército de francos, atrincherado en el monasterio de Saint Denis, y dispuesto a cumplir la debida revancha, amenazando con hacer fracasar el conjunto de la operación. Sin embargo, sus hombres empezaban a mostrar crecientes signos de estar enfermos. Carlos, por su parte, desconfiaba de sus nobles y de sus soldados. Además, el sector sur del río había sido perdido tras el anterior ataque vikingo y sus hombres, que habían sido dispersados, no pudieron ser reunidos y reorganizados.
Carlos el calvo, por lo tanto, accedió a pagarle un tributo de 7.000 libras de oro y plata, y permitir que los paganos marchasen sin resistencia. A fin de reunir la fabulosa suma se incrementaron los impuestos entre los habitantes del reino de los francos; hicieron falta dos meses para poder reunir el pago. Cuando llegó la fecha de la entrega, los vikingos estaban más que dispuestos para la marcha, ya que la enfermedad -posiblemente disentería-que habían sufrido casi desde el día que el rey accedió a pagarles, los había diezmado de manera atroz. Las calamidades que sufrieron los vikingos antes de partir, fueron vistas por los habitantes de París como un milagro producido ante las numerosas súplicas y rezos realizados por ellos con fervor. De camino a casa, y aún teniendo los barcos repletos de riquezas, Ragnar no perdió el tiempo y siguió saqueando todo lugar que encontraba en su ruta.
Miniatura que representa a Carlos el calvo.
El gobernante supremo en Dinamarca en esa época era Horik, que no quería entrar en conflictos con sus poderosos vecinos del sur, y que se veía en aprietos para dominar a sus nobles. Cuando se enteró de la expedición de Ragnar a París, y del supuesto castigo divino que azotó a sus hombres, el envió con premura un mensaje a su vecino, Luis el germánico, hermano de Carlos el calvo, ofreciendo liberar a todos los cautivos cristianos y restaurar el tesoro robado, en la medida de sus posibilidades. Además, para evitar la propagación de la enfermedad en Dinamarca, y para aplacar la ira del dios de los cristianos -por si acaso-, ordenó que todos los que habían participado en el ataque a París fueran trasladados allí para ser ejecutados.
Ragnar y su familia se autoexiliaron a las islas Órcadas, según parece, donde moriría años después, aunque haya relatos que aseguren que fue capturado por el rey Aella de Northumbria, y arrojado a un pozo de serpientes.
Si queréis saber más sobre Ragnar Lothbrok:
-buceandoenlaleyenda.blogspot.com/2013/.../existio-ragnar-lothbrok.htm...
-Fuente: Alfred the good soldier, de John Peddie.
lunes, 21 de abril de 2014
La conquista de Inglaterra, un histórico Juego de Tronos (y II).
El duque Guillermo estaba cazando cuando se enteró de la noticia de la coronación de Harold. Enseguida envió una protesta formal. De alguna forma logró que su causa fuera apoyada por el Papa de Roma, que le envió un estandarte papal, que sería usado en batalla, y un anillo que contenía un cabello de San Pedro. Guillermo consiguió otros apoyos internacionales y, tras varias reuniones, el consenso de todos sus barones, por lo que ordenó la formación de una gran flota que transportaría al ejército que iba a reunir para la conquista de Inglaterra.
Pero, el gran conflicto en ciernes lo iba a iniciar sobre Inglaterra el mismo hermano del recién coronado Harold. De este modo, Tostig, que había sido expulsado en 1065 de su condado de Northumbria, y que había pasado el invierno en Flandes junto a su esposa, a primeros de mayo había aparecido con una flota en el sur de Inglaterra para asolar su costa. Después, siguió arrasando la costa este del país, hasta que los condes del norte, Edwin y Morcar lograron rechazarlo. Además, sufrió la deserción de varios vasallos, por lo que se refugió en Escocia. Entonces, se puso en contacto con otro de los grandes aspirantes a la corona inglesa, el vikingo Harald Hardrada. Entonces, el hermano del rey de Inglaterra, resentido por perder su condado y con ganas de recuperarlo, y el mismo rey de Noruega unirían sus fuerzas por una causa común: expulsar a Harold Godwison del trono de Inglaterra.
El ejército de Harold se encontraba en el sur de Inglaterra, tras la incursión de su hermano Tostig, esperando el ataque del normando. Más el no sabía por donde se iba a producir el primer ataque, ya que si los vikingos atacaban por el norte, Harold tendría que ir a marchas forzadas hacia el lugar para intentar contener el intento de invasión. Es decir, el rey inglés estaba en una situación muy delicada.
En la primera semana de septiembre se produjo al fin el primer gran desembarco: el ejército vikingo apareció cerca de York, en el norte de Inglaterra. En esa zona, los condes Edwin y Morcar eran vasallos del rey Harold II. De hecho, Harold tuvo que repudiar a su anterior esposa, para casarse con la hermana de dichos nobles, y así asegurarse su fidelidad. En Gate Fulford se produjo la primera gran batalla de toda la campaña. De un lado estaban las fuerzas, en su mayoría vikingas, de los aliados Harold Hardrada y Tostig, y del otro lado se encontraban las levas anglosajonas de los condes Edwin y Morcar. El combate acabó con una aplastante victoria de los invasores, y la retirada de los condes sajones. Harold Hardrada pudo soñar ese día con ceñirse la corona de Inglaterra, y Tostig con volver a ser conde de Northumbria.
El rey inglés, ante la situación desesperada que estaba afrontando, decidió que lo mejor era un ataque relámpago para intentar vencer de forma aplastante a un adversario antes de que emplearse a fondo con el otro. De esa manera, en cuanto tuvo noticias del desembarco de los vikingos, reunió a su ejército de forma apresurada para marchar velozmente hacia el norte y enfrentarse a los invasores. Tras recorrer 190 millas en cinco días llegó a Stamford Bridge el 25 de septiembre.
Parece ser que los vikingos estaban desprevenidos y no pensaban que la reacción de Harold fuera tan fulgurante, de manera que no tenían ni las cotas de malla preparadas. Las fuerzas inglesas acabaron con las primeras avanzadillas de forma rápida y se presentaron en formación de batalla dispuestos a acabar con los nórdicos. La presencia de su propio hermano menor al lado de los escandinavos debió de estremecer al rey inglés, que le ofreció un ultimátum a Tostig; le concedía Northumbria y un tercio del reino si se rendía. Siendo la propuesta tan generosa para él, Tostig le preguntó a Harold que le ofrecía a su aliado el rey noruego, a lo que Harold contestó: "siete pies de tierra inglesa, o tanta como necesite dado que posiblemente sea más alto que otros hombres". No hubo acuerdo, si feroz batalla. Los vikingos fueron vencidos de manera aplastante. Fue tal la carnicería que sólo hicieron falta 24 naves para trasladar a los pocos supervivientes de vuelta a sus hogares. Hay que tener en cuenta que llegaron a Inglaterra entre 250 y 300 naves repletas de alegres guerreros. A Harold le comunicaron que Hardrada, el último vikingo, estaba entre los muertos, así como su propio hermano menor, Tostig.
Los sajones tuvieron poco tiempo de saborear la victoria, ya que les llegó la noticia de que los normandos habían desembarcado en el sur del país, cerca de Pensevey, apenas tres días después de haberse librado el decisivo combate contra el ejército nórdico. El rey Harold había obtenido un gran triunfo, y se había librado para siempre de un temible enemigo que lo había dado todo para arrebatarle su trono. Pero la perspectiva para el rey no era nada halagüeña: muchos de sus mejores hombres estaban muertos, y los que le quedaban estaban demasiado exhaustos como para volver a atravesar Inglaterra de norte a sur para enfrentarse nuevamente a un enemigo tan temible o más como el anterior. Aún así Harold lo tenía claro, debía marchar rápidamente hacia el sur y afrontar el nuevo reto. El juego de tronos por Inglaterra entraba en su momento decisivo.
Harold tardó cinco días en llegar a Londres, y esperó allí mientras reorganizaba sus tropas y las incrementaba con levas de refresco otros 5 o 6 días más, antes de volver a ponerse en marcha. Así, el día 11 de octubre de 1066 llegó Caldbec Hill, cerca de Hastings, lugar donde se libraría la batalla decisiva.
El día 14 dos ejércitos, compuesto por miles de hombres cada uno de ellos, se hallaban frente a frente. De un lado, estaba el ejército anglosajón del rey Harold, que defendía su corona, compuesto fundamentalmente de infantería, que solía adoptar una formación cerrada o de muro de escudos, la tradicional de la Edad Oscura. Del otro lado, estaba el moderno ejército del duque Guillermo, que le tocaba el rol de atacar colina arriba a los defensivos sajones, ayudado por un magnífico cuerpo de arqueros, y, sobre todo, de una formidable fuerza de caballería, precursora de la caballería pesada típica de las batallas bajomedievales que estaban por llegar.
Los normandos atacaron con todo, primero con arqueros, luego con infantería, y con la caballería también, pero todo parecía ser inútil: los aguerridos sajones rechazaban todos los conatos de desalojarlos de la colina en que se hallaban férreamente asentados. Harold contaba con el apoyo de sus fieles hermanos, los condes Leofwine y Gyrth. Incluso se extendió el rumor, en cierto momento de la batalla, en que Guillermo había perecido en el fragor del combate, por lo que cundió el desánimo entre las filas normandas. Así que el duque Guillermo se levantó la visera del casco, y recorrió las filas de sus soldados gritando que estaba vivo, y así superando la crisis en la que se hallaban sus fuerzas armadas en esos delicados momentos.
Tras una retirada de la caballería normanda, posiblemente fingida, los sajones descompusieron su formación cerrada, y fueron en persecución de los jinetes que parecían huir del campo de batalla. Fue en ese momento en que se produjeron unas brechas que los normandos aprovecharon para pasar a través de ellas y acabar con el muro de escudos sajón. La suerte estaba echada y Harold, el bravo rey inglés, se encontraba con unas fuerzas que cada vez menguaban más. Rodeado de sus soldados de élite, al final una flecha normanda se le clavó en uno de sus ojos, y fue, finalmente, rematado por los jinetes normandos. Los hermanos de Harold también acabaron muertos tras la batalla. Al enterarse de que el rey había muerto, los restos de su ejército huyeron del campo de batalla.
Así acabó la batalla de Hastings, aunque no la guerra. La batalla fue decisiva pero no definitiva. Guillermo sería coronado rey de Inglaterra, en la abadía de Westminster, Londres, el día de Navidad del año 1066. Todavía tardaría unos cuantos años más hasta acabar con varios focos de oposición: los ataques del nieto de Edmund Ironside aliado con el rey de Escocia, de los hijos de Harold procedentes de Irlanda...
A partir de entonces, Guillermo el Bastardo sería conocido como Guillermo el Conquistador, el auténtico vencedor de este apasionante Juego de Tronos auténtico e histórico, mientras que sus rivales acabaron muertos, junto a sus sueños de grandeza y junto a cientos de fieles soldados anónimos, que lucharon con valor y determinación por el nombre del señor al que servían.
Bibliografía consultada:
-Hastings 1066, de Christopher Gravett.
-Campaigns of the Norman Conquest, de Matthew Bennet.
-Batallas decisivas, de J.F.C. Fuller.
Pero, el gran conflicto en ciernes lo iba a iniciar sobre Inglaterra el mismo hermano del recién coronado Harold. De este modo, Tostig, que había sido expulsado en 1065 de su condado de Northumbria, y que había pasado el invierno en Flandes junto a su esposa, a primeros de mayo había aparecido con una flota en el sur de Inglaterra para asolar su costa. Después, siguió arrasando la costa este del país, hasta que los condes del norte, Edwin y Morcar lograron rechazarlo. Además, sufrió la deserción de varios vasallos, por lo que se refugió en Escocia. Entonces, se puso en contacto con otro de los grandes aspirantes a la corona inglesa, el vikingo Harald Hardrada. Entonces, el hermano del rey de Inglaterra, resentido por perder su condado y con ganas de recuperarlo, y el mismo rey de Noruega unirían sus fuerzas por una causa común: expulsar a Harold Godwison del trono de Inglaterra.
El ejército de Harold se encontraba en el sur de Inglaterra, tras la incursión de su hermano Tostig, esperando el ataque del normando. Más el no sabía por donde se iba a producir el primer ataque, ya que si los vikingos atacaban por el norte, Harold tendría que ir a marchas forzadas hacia el lugar para intentar contener el intento de invasión. Es decir, el rey inglés estaba en una situación muy delicada.
En la primera semana de septiembre se produjo al fin el primer gran desembarco: el ejército vikingo apareció cerca de York, en el norte de Inglaterra. En esa zona, los condes Edwin y Morcar eran vasallos del rey Harold II. De hecho, Harold tuvo que repudiar a su anterior esposa, para casarse con la hermana de dichos nobles, y así asegurarse su fidelidad. En Gate Fulford se produjo la primera gran batalla de toda la campaña. De un lado estaban las fuerzas, en su mayoría vikingas, de los aliados Harold Hardrada y Tostig, y del otro lado se encontraban las levas anglosajonas de los condes Edwin y Morcar. El combate acabó con una aplastante victoria de los invasores, y la retirada de los condes sajones. Harold Hardrada pudo soñar ese día con ceñirse la corona de Inglaterra, y Tostig con volver a ser conde de Northumbria.
Ataque de la caballería normanda contra un muro de escudos sajón.
El rey inglés, ante la situación desesperada que estaba afrontando, decidió que lo mejor era un ataque relámpago para intentar vencer de forma aplastante a un adversario antes de que emplearse a fondo con el otro. De esa manera, en cuanto tuvo noticias del desembarco de los vikingos, reunió a su ejército de forma apresurada para marchar velozmente hacia el norte y enfrentarse a los invasores. Tras recorrer 190 millas en cinco días llegó a Stamford Bridge el 25 de septiembre.
Parece ser que los vikingos estaban desprevenidos y no pensaban que la reacción de Harold fuera tan fulgurante, de manera que no tenían ni las cotas de malla preparadas. Las fuerzas inglesas acabaron con las primeras avanzadillas de forma rápida y se presentaron en formación de batalla dispuestos a acabar con los nórdicos. La presencia de su propio hermano menor al lado de los escandinavos debió de estremecer al rey inglés, que le ofreció un ultimátum a Tostig; le concedía Northumbria y un tercio del reino si se rendía. Siendo la propuesta tan generosa para él, Tostig le preguntó a Harold que le ofrecía a su aliado el rey noruego, a lo que Harold contestó: "siete pies de tierra inglesa, o tanta como necesite dado que posiblemente sea más alto que otros hombres". No hubo acuerdo, si feroz batalla. Los vikingos fueron vencidos de manera aplastante. Fue tal la carnicería que sólo hicieron falta 24 naves para trasladar a los pocos supervivientes de vuelta a sus hogares. Hay que tener en cuenta que llegaron a Inglaterra entre 250 y 300 naves repletas de alegres guerreros. A Harold le comunicaron que Hardrada, el último vikingo, estaba entre los muertos, así como su propio hermano menor, Tostig.
Los sajones tuvieron poco tiempo de saborear la victoria, ya que les llegó la noticia de que los normandos habían desembarcado en el sur del país, cerca de Pensevey, apenas tres días después de haberse librado el decisivo combate contra el ejército nórdico. El rey Harold había obtenido un gran triunfo, y se había librado para siempre de un temible enemigo que lo había dado todo para arrebatarle su trono. Pero la perspectiva para el rey no era nada halagüeña: muchos de sus mejores hombres estaban muertos, y los que le quedaban estaban demasiado exhaustos como para volver a atravesar Inglaterra de norte a sur para enfrentarse nuevamente a un enemigo tan temible o más como el anterior. Aún así Harold lo tenía claro, debía marchar rápidamente hacia el sur y afrontar el nuevo reto. El juego de tronos por Inglaterra entraba en su momento decisivo.
Harold tardó cinco días en llegar a Londres, y esperó allí mientras reorganizaba sus tropas y las incrementaba con levas de refresco otros 5 o 6 días más, antes de volver a ponerse en marcha. Así, el día 11 de octubre de 1066 llegó Caldbec Hill, cerca de Hastings, lugar donde se libraría la batalla decisiva.
El día 14 dos ejércitos, compuesto por miles de hombres cada uno de ellos, se hallaban frente a frente. De un lado, estaba el ejército anglosajón del rey Harold, que defendía su corona, compuesto fundamentalmente de infantería, que solía adoptar una formación cerrada o de muro de escudos, la tradicional de la Edad Oscura. Del otro lado, estaba el moderno ejército del duque Guillermo, que le tocaba el rol de atacar colina arriba a los defensivos sajones, ayudado por un magnífico cuerpo de arqueros, y, sobre todo, de una formidable fuerza de caballería, precursora de la caballería pesada típica de las batallas bajomedievales que estaban por llegar.
Los normandos atacaron con todo, primero con arqueros, luego con infantería, y con la caballería también, pero todo parecía ser inútil: los aguerridos sajones rechazaban todos los conatos de desalojarlos de la colina en que se hallaban férreamente asentados. Harold contaba con el apoyo de sus fieles hermanos, los condes Leofwine y Gyrth. Incluso se extendió el rumor, en cierto momento de la batalla, en que Guillermo había perecido en el fragor del combate, por lo que cundió el desánimo entre las filas normandas. Así que el duque Guillermo se levantó la visera del casco, y recorrió las filas de sus soldados gritando que estaba vivo, y así superando la crisis en la que se hallaban sus fuerzas armadas en esos delicados momentos.
Momento en el que el duque Guillermo muestra la cara a sus soldados, ya que estos se pensaban que había muerto durante la batalla.
Tras una retirada de la caballería normanda, posiblemente fingida, los sajones descompusieron su formación cerrada, y fueron en persecución de los jinetes que parecían huir del campo de batalla. Fue en ese momento en que se produjeron unas brechas que los normandos aprovecharon para pasar a través de ellas y acabar con el muro de escudos sajón. La suerte estaba echada y Harold, el bravo rey inglés, se encontraba con unas fuerzas que cada vez menguaban más. Rodeado de sus soldados de élite, al final una flecha normanda se le clavó en uno de sus ojos, y fue, finalmente, rematado por los jinetes normandos. Los hermanos de Harold también acabaron muertos tras la batalla. Al enterarse de que el rey había muerto, los restos de su ejército huyeron del campo de batalla.
Así acabó la batalla de Hastings, aunque no la guerra. La batalla fue decisiva pero no definitiva. Guillermo sería coronado rey de Inglaterra, en la abadía de Westminster, Londres, el día de Navidad del año 1066. Todavía tardaría unos cuantos años más hasta acabar con varios focos de oposición: los ataques del nieto de Edmund Ironside aliado con el rey de Escocia, de los hijos de Harold procedentes de Irlanda...
Muerte del rey Harold II, el último rey anglosajón.
A partir de entonces, Guillermo el Bastardo sería conocido como Guillermo el Conquistador, el auténtico vencedor de este apasionante Juego de Tronos auténtico e histórico, mientras que sus rivales acabaron muertos, junto a sus sueños de grandeza y junto a cientos de fieles soldados anónimos, que lucharon con valor y determinación por el nombre del señor al que servían.
Bibliografía consultada:
-Hastings 1066, de Christopher Gravett.
-Campaigns of the Norman Conquest, de Matthew Bennet.
-Batallas decisivas, de J.F.C. Fuller.
jueves, 17 de abril de 2014
La conquista de Inglaterra, un histórico Juego de Tronos (I)
En el año de 1066 estaba sentado en el trono de Inglaterra Eduardo el Confesor. Este rey no tenía hijos y su vida tocaba a su fin. Por sus venas corría la sangre de Alfredo el Grande, aquel que venció a los vikingos, evitando que los anglosajones se convirtieran en súbditos de los guerreros escandinavos; el que llenó de fortalezas el suelo inglés y que creó una flota capaz de oponerse a los temibles drakkars; el que tuvo el sueño de crear una Inglaterra unida bajo el cetro de un único rey.
La estirpe de Alfredo el Grande se estaba extinguiendo, mientras que en el cielo iba a aparecer una señal fatídica: era el cometa Halley. Y es que, Eduardo el Confesor tuvo que ver, con preocupación y tristeza, como los de su sangre habían muerto sin tener opción a poder optar al trono: su propio hermano murió en 1036, su hermanastro Edmund Ironside (que había luchado tan valientemente contra los daneses) también había fallecido, los hijos de éste también... Sólo quedaba Edgar Aetheling, nieto de Ironside, pero fue ignorado porque sólo tenía doce años, y había muchos lobos acechando la codiciada presa: el trono de Inglaterra.
El conde Godwin era el jefe de una poderosa familia sajona que controlaba el sur de Inglaterra. Logró casar a su hija, Edith, con el rey Eduardo el Confesor con la intención de tener un nieto que fuera alguna vez el rey de Inglaterra, pero la unión no tuvo nunca descendencia. En 1051 Godwin y sus hijos fueron expulsados por su oposición a la política pronormanda que ejercía el rey, aunque regresaron al año siguiente. El hijo mayor vivo de Godwin, Harold se pondría al frente de la familia una vez que muriera su progenitor, y se convertiría en un aspirante al trono.
Al otro lado del Canal de la Mancha, en Normandía gobernaba el poderoso duque Guillermo el Bastardo, llamado así por ser hijo ilegítimo de su padre Roberto el Magnífico. Desde bien pequeño tuvo que luchar para conservar su poder y su vida contra sus ambiciosos barones. De un aspecto imponente, supo hacerse respetar por sus hombres. Además, era un gran líder militar y un magnífico político que supo tejer una serie de alianzas que le ayudaran a lograr su mayor objetivo: Inglaterra. Aunque era primo de Eduardo el Confesor, no tenía derecho al trono ya que tenía orígenes ilegítimos. Aún así contaba con las simpatías del rey, y parece ser que lo tenía en mente a la hora de sucederle a su muerte.
En Noruega reinaba Harald Hardrada, conocido posteriormente como el "último vikingo". Un guerrero de leyenda, había viajado por múltiples lugares como Estambul, Sicilia... hasta que volvió a Noruega donde se proclamó rey, ya que tenía derechos al ser sobrino del monarca noruego Olaf I (San Olaf). Harald no tenía derechos sólidos al trono. Más bien era un oportunista que codiciaba la presa que suponía el trono que parecía que iba a quedar vacante en breve.
En resumen, este es el cuadro que se presentaba en el importante año para la Historia de Inglaterra de 1066. Un rey vikingo, dos poderosos nobles y un joven descendiente de Alfredo el Grande, jugarían sus cartas en un Juego de Tronos en el que el victorioso lograría un reino y los perdedores...
En el año 1065, el conde Harold (el noble sajón que pretendía el trono) viajó a Normandía, aunque no se saben muy bien las razones. Fue apresado por un noble local, pero fue liberado con prontitud gracias a que el duque Guillermo se había enterado de la noticia. Entonces, dos de los principales contendientes en la futura disputa se vieron las caras por primera vez y se conocieron. Guillermo se llevó a su invitado a una campaña bélica a Bretaña, donde Harold demostró un gran valor y coraje. Ante tan admirable comportamiento, el duque le otorgó las armas al sajón que, poco después, le juró fidelidad al normando. Al hacer este gesto, tan medieval por otra parte, Harold se convertía en vasallo del duque por lo que, en teoría, no podría disputarle los aspiraciones que tenía a reinar en Inglaterra.
Poco después, una vez de vuelta en Inglaterra, Tostig, hermano menor de Harold, es expulsado del gobierno de Northumbria por su mala gestión realizada. Harold tuvo que aceptar la afrenta y vio como su hermano partió hacia el exilio, lleno de resentimiento.
En la navidad de 1065/1066 Eduardo el Confesor cayó gravemente enfermo y los hechos se iban a suceder rápidamente. En el lecho de muerte del rey se encontraban su mujer y el conde Harold. Aunque no se sepa con seguridad, parece ser que la última voluntad del rey fuera que Harold fuera su sucesor. El 5 de enero de 1066 falleció el rey Eduardo. La asamblea de grandes magnates se reunió para escoger un nuevo rey, el elegido fue Harold. Al otro lado del mar, un duque y un rey afilaban sus armas. El Juego de Tronos acababa de empezar.
(Continuará)
Eduardo el Confesor en el Tapiz de Bayeux, un inmejorable documento gráfico de la época.
La estirpe de Alfredo el Grande se estaba extinguiendo, mientras que en el cielo iba a aparecer una señal fatídica: era el cometa Halley. Y es que, Eduardo el Confesor tuvo que ver, con preocupación y tristeza, como los de su sangre habían muerto sin tener opción a poder optar al trono: su propio hermano murió en 1036, su hermanastro Edmund Ironside (que había luchado tan valientemente contra los daneses) también había fallecido, los hijos de éste también... Sólo quedaba Edgar Aetheling, nieto de Ironside, pero fue ignorado porque sólo tenía doce años, y había muchos lobos acechando la codiciada presa: el trono de Inglaterra.
El conde Godwin era el jefe de una poderosa familia sajona que controlaba el sur de Inglaterra. Logró casar a su hija, Edith, con el rey Eduardo el Confesor con la intención de tener un nieto que fuera alguna vez el rey de Inglaterra, pero la unión no tuvo nunca descendencia. En 1051 Godwin y sus hijos fueron expulsados por su oposición a la política pronormanda que ejercía el rey, aunque regresaron al año siguiente. El hijo mayor vivo de Godwin, Harold se pondría al frente de la familia una vez que muriera su progenitor, y se convertiría en un aspirante al trono.
Al otro lado del Canal de la Mancha, en Normandía gobernaba el poderoso duque Guillermo el Bastardo, llamado así por ser hijo ilegítimo de su padre Roberto el Magnífico. Desde bien pequeño tuvo que luchar para conservar su poder y su vida contra sus ambiciosos barones. De un aspecto imponente, supo hacerse respetar por sus hombres. Además, era un gran líder militar y un magnífico político que supo tejer una serie de alianzas que le ayudaran a lograr su mayor objetivo: Inglaterra. Aunque era primo de Eduardo el Confesor, no tenía derecho al trono ya que tenía orígenes ilegítimos. Aún así contaba con las simpatías del rey, y parece ser que lo tenía en mente a la hora de sucederle a su muerte.
En Noruega reinaba Harald Hardrada, conocido posteriormente como el "último vikingo". Un guerrero de leyenda, había viajado por múltiples lugares como Estambul, Sicilia... hasta que volvió a Noruega donde se proclamó rey, ya que tenía derechos al ser sobrino del monarca noruego Olaf I (San Olaf). Harald no tenía derechos sólidos al trono. Más bien era un oportunista que codiciaba la presa que suponía el trono que parecía que iba a quedar vacante en breve.
En resumen, este es el cuadro que se presentaba en el importante año para la Historia de Inglaterra de 1066. Un rey vikingo, dos poderosos nobles y un joven descendiente de Alfredo el Grande, jugarían sus cartas en un Juego de Tronos en el que el victorioso lograría un reino y los perdedores...
En el año 1065, el conde Harold (el noble sajón que pretendía el trono) viajó a Normandía, aunque no se saben muy bien las razones. Fue apresado por un noble local, pero fue liberado con prontitud gracias a que el duque Guillermo se había enterado de la noticia. Entonces, dos de los principales contendientes en la futura disputa se vieron las caras por primera vez y se conocieron. Guillermo se llevó a su invitado a una campaña bélica a Bretaña, donde Harold demostró un gran valor y coraje. Ante tan admirable comportamiento, el duque le otorgó las armas al sajón que, poco después, le juró fidelidad al normando. Al hacer este gesto, tan medieval por otra parte, Harold se convertía en vasallo del duque por lo que, en teoría, no podría disputarle los aspiraciones que tenía a reinar en Inglaterra.
El conde Harold le jura fidelidad al duque Guillermo de Normandía ante unas reliquias sagradas. Escena representada en el célebre Tapiz de Bayeux.
Poco después, una vez de vuelta en Inglaterra, Tostig, hermano menor de Harold, es expulsado del gobierno de Northumbria por su mala gestión realizada. Harold tuvo que aceptar la afrenta y vio como su hermano partió hacia el exilio, lleno de resentimiento.
En la navidad de 1065/1066 Eduardo el Confesor cayó gravemente enfermo y los hechos se iban a suceder rápidamente. En el lecho de muerte del rey se encontraban su mujer y el conde Harold. Aunque no se sepa con seguridad, parece ser que la última voluntad del rey fuera que Harold fuera su sucesor. El 5 de enero de 1066 falleció el rey Eduardo. La asamblea de grandes magnates se reunió para escoger un nuevo rey, el elegido fue Harold. Al otro lado del mar, un duque y un rey afilaban sus armas. El Juego de Tronos acababa de empezar.
Imagen de Harold cuando le ofrecieron el trono de Inglaterra. Sería el rey Harold II.
(Continuará)
lunes, 3 de marzo de 2014
¿Quién fue el primer europeo que nació en América?
Una vez más tengo que hablar de los vikingos, que no solo fueron unos bárbaros saqueadores, como alguien puedan suponer erróneamente. Ensancharon los círculos comerciales y navegaron por rutas antes inexploradas por ningún ser humano. Así, llegaron a Islandia y la colonizaron (posiblemente ya había sido descubierta anteriormente, aunque no fue poblada), descubrieron Groenlandia (estableciendo dos asentamientos), y llegaron al continente americano en al menos cinco ocasiones. Allí establecieron una pequeña colonia en lo que hoy se conoce como L'Anse aux Meadows, aunque puede que fundaran alguna otra todavía no descubierta.
Según la saga de Erik el Rojo, un viajero islandés llamado Thorfinn al mando tres naves y de 140 hombres y mujeres, y siguiendo la ruta utilizada por Leif Eriksson, el primer vikingo que desembarcó en tierras americanas, llegó a dicho continente. No se conoce el lugar donde se asentaron, pero se cree que vivieron en la colonia de L'Anse aux Meadows. Vivieron plácidamente durante tres años en aquellos parajes norteamericanos, con un clima mucho más benigno que el de Groenlandia o el de Islandia, y con unos recursos naturales muy abundantes. Ajenos a los cambios políticos y religiosos que estaban convulsionando Escandinavia (se implantaba el cristianismo de una forma no muy pacífica, y los reyes centralizaban el poder), estar en aquellos idílicos parajes sería como estar en una especie de paraíso terrenal. Y fue en medio de esa estancia tan feliz, cuando la esposa de Thorfinn, Gudrid dio a luz un bebé, el primer extranjero que nacería en el Nuevo Mundo. Ese sano y robusto varón de pelo rubio (muy posiblemente) se llamaba Snorri Thorfinnsson. El año de su alumbramiento no es conocido con seguridad, pero sería entre los años 1004 y 1013.
Tras una estancia sin mayores problemas y despreocupada, aparecieron unos viejos conocidos por los colonos vikingos, los skraelings (que era como le llamaban a los indios nativos). En un viaje anterior, Thorvald, uno de los hermanos de Leif Eriksson, murió en un enfrentamiento con los nativos, siendo enterrado en algún sitio desconocido de América. Esta vez, venían a comerciar. Los skraelings querían intercambiar pieles por las magníficas espadas que portaban los vikingos. Como éstos se negaron a hacer el intercambio, empezaron los problemas que desembocaron en la marcha de los nórdicos a su lugar de origen, Groenlandia. Según las sagas, este había sido el cuarto viaje de los escandinavos a las nuevas tierras. Todavía quedaba uno más.
¿Y que fue del niño europeo que nació en América? Snorri Thorfinnsson viviría una larga vida hasta que murió hacia el año 1090. Tuvo dos hijos, y dos nietos que fueron importantes obispos católicos en Islandia. Él mismo es considerado una figura principal en la cristianización del país.
Estatua de Thorfinn Karlsefni en Philadelfia.
Según la saga de Erik el Rojo, un viajero islandés llamado Thorfinn al mando tres naves y de 140 hombres y mujeres, y siguiendo la ruta utilizada por Leif Eriksson, el primer vikingo que desembarcó en tierras americanas, llegó a dicho continente. No se conoce el lugar donde se asentaron, pero se cree que vivieron en la colonia de L'Anse aux Meadows. Vivieron plácidamente durante tres años en aquellos parajes norteamericanos, con un clima mucho más benigno que el de Groenlandia o el de Islandia, y con unos recursos naturales muy abundantes. Ajenos a los cambios políticos y religiosos que estaban convulsionando Escandinavia (se implantaba el cristianismo de una forma no muy pacífica, y los reyes centralizaban el poder), estar en aquellos idílicos parajes sería como estar en una especie de paraíso terrenal. Y fue en medio de esa estancia tan feliz, cuando la esposa de Thorfinn, Gudrid dio a luz un bebé, el primer extranjero que nacería en el Nuevo Mundo. Ese sano y robusto varón de pelo rubio (muy posiblemente) se llamaba Snorri Thorfinnsson. El año de su alumbramiento no es conocido con seguridad, pero sería entre los años 1004 y 1013.
Tras una estancia sin mayores problemas y despreocupada, aparecieron unos viejos conocidos por los colonos vikingos, los skraelings (que era como le llamaban a los indios nativos). En un viaje anterior, Thorvald, uno de los hermanos de Leif Eriksson, murió en un enfrentamiento con los nativos, siendo enterrado en algún sitio desconocido de América. Esta vez, venían a comerciar. Los skraelings querían intercambiar pieles por las magníficas espadas que portaban los vikingos. Como éstos se negaron a hacer el intercambio, empezaron los problemas que desembocaron en la marcha de los nórdicos a su lugar de origen, Groenlandia. Según las sagas, este había sido el cuarto viaje de los escandinavos a las nuevas tierras. Todavía quedaba uno más.
Vikingos luchando con los skraelings.
¿Y que fue del niño europeo que nació en América? Snorri Thorfinnsson viviría una larga vida hasta que murió hacia el año 1090. Tuvo dos hijos, y dos nietos que fueron importantes obispos católicos en Islandia. Él mismo es considerado una figura principal en la cristianización del país.
jueves, 27 de febrero de 2014
¿Qué vikingo fue rey y esclavo?
Olaf Tryggvason (h.965-1000) era bisnieto del rey Harold I, el primer rey de Noruega. Su madre, Astrid, tuvo que esconderse del asesino de su marido, Harold Eiriksson, que llegaría a convertirse en rey. Como Astrid tenía un hermano en Kiev, al servicio de Vladimir I, emprendió un viaje hacia ese lugar en un barco mercante, acompañada de su pequeño hijo Olaf (de tres años de edad), su nuevo marido, Thorolf Lusarskeg, y el hijo de éste. El destino quiso que la nave fuera asaltada por una banda de vikingos estonianos, que mataron a muchos y tomaron como esclavos al resto, entre los que se encontraban Olaf.
El pequeño Olaf, su padrastro y su hermanastro fueron vendidos a un hombre llamado Klerkon, que mató al hombre y vendió a los dos niños a otro hombre, que acabó vendiéndolos a un tal Reas.
Tras seis años de esclavitud, prácticamente toda su niñez, Olaf pudo obtener la libertad. Por casualidad, lo encontró su tío en Estonia, mientras estaba cumpliendo su función de recaudador de impuestos. Después, lo llevó a Novgorov, viviendo bajo la protección del rey Vladimir.
Como la casualidad es algo que siempre está ahí, quiso que Olaf encontrara a Klerkon, su antiguo amo en Estonia. No se lo pensó demasiado cuando le asestó un golpe con el hacha, y lo mató allí mismo. Los seis años de esclavitud se vieron vengados de un plumazo.
Cuando creció se convirtió en el jefe de las tropas de Vladimir, que veía con recelo la popularidad que iba teniendo Olaf. El noruego tuvo que emigrar para evitar males mayores.
Entonces se dedicó a saquear y atacar poblaciones en el Báltico y en otros lugares, en definitiva, lo que solían hacer los vikingos.
Cuando el emperador alemán Otón III empezó una campaña contra el rey de Dinamarca, Olaf se unió a las tropas germanas. La victoria de estos obligó a Harald I a aceptar el cristianismo como religión oficial en sus territorios.
Tras un periodo de cierta tranquilidad, aconteció la muerte de su amada esposa, Geira, tras lo cual se dedicó al pillaje una vez más. Cuando un profeta cristiano vaticinó que algún día llegaría a ser rey famoso, se convirtió al cristianismo y dejó de atacar suelo inglés, pues eran cristianos y no deseaba hacer ningún daño a personas que profesaban su misma religión.
Olaf se casó con la hermana del rey de Dublín, Gyda, y comenzó a vivir en Irlanda e Inglaterra. En el año 995 volvió a Noruega para convertirse en rey (como Olaf I); era bisnieto del antiguo rey Harold I. En el país gobernaba Haakon Jarl, que se había vuelto bastante impopular. Cuando Olaf desembarcó en Noruega, Haakon se escondió en una pocilga con uno de sus esclavos que, finalmente, acabó con su vida mientras dormía. Al día siguiente, se presentó ante Olaf con la cabeza de su antiguo amo pensando que iba a recibir una recompensa. En cambio, el premio que obtuvo fue la de ser decapitado a su vez.
Una vez obtenido el poder, Olaf ordenó bautizar a todos los noruegos; si alguien no quería perdería la vida. En el 997 fundó la ciudad de Trondheim, y la convirtió en la capital de Noruega.
Probablemente su sueño era la de dominar toda Escandinavia. Su nueva esposa, Tyra fue el detonante que acabaría con su estrella ascendente.
Una alianza de varios reyes decidió atacar con los intentos de Olaf de gobernar en toda la región. La consecuencia de ello fue la batalla naval de Svolder (1000). En la cual Olaf luchó a bordo de uno de los barcos vikingos más famosos de la Historia, la "Serpiente Larga", una magnífica nave fabricada especialmente para Olaf I, y que contaba con una tripulación de 68 remeros, siendo uno de las naves vikingas más grandes de la que se tenga constancia. La enorme superioridad numérica de los aliados acabó con la resistencia de las fuerzas de Olaf. Algunos dicen que Olaf murió en la batalla. Otros, en cambio, afirman que huyó en la "Serpiente Larga", y que nunca más se supo de él.
Olaf I de Noruega, como Carlomagno, el rey Arturo, o Federico I Barbarroja, es una figura heroica legendaria cuyo retorno es esperado por el pueblo y sus muertes nunca llegan a ser aceptadas.
El pequeño Olaf, su padrastro y su hermanastro fueron vendidos a un hombre llamado Klerkon, que mató al hombre y vendió a los dos niños a otro hombre, que acabó vendiéndolos a un tal Reas.
Tras seis años de esclavitud, prácticamente toda su niñez, Olaf pudo obtener la libertad. Por casualidad, lo encontró su tío en Estonia, mientras estaba cumpliendo su función de recaudador de impuestos. Después, lo llevó a Novgorov, viviendo bajo la protección del rey Vladimir.
Como la casualidad es algo que siempre está ahí, quiso que Olaf encontrara a Klerkon, su antiguo amo en Estonia. No se lo pensó demasiado cuando le asestó un golpe con el hacha, y lo mató allí mismo. Los seis años de esclavitud se vieron vengados de un plumazo.
Olaf elegido rey. Pintura de Peter Nicolai Arbo.
Cuando creció se convirtió en el jefe de las tropas de Vladimir, que veía con recelo la popularidad que iba teniendo Olaf. El noruego tuvo que emigrar para evitar males mayores.
Entonces se dedicó a saquear y atacar poblaciones en el Báltico y en otros lugares, en definitiva, lo que solían hacer los vikingos.
Cuando el emperador alemán Otón III empezó una campaña contra el rey de Dinamarca, Olaf se unió a las tropas germanas. La victoria de estos obligó a Harald I a aceptar el cristianismo como religión oficial en sus territorios.
Tras un periodo de cierta tranquilidad, aconteció la muerte de su amada esposa, Geira, tras lo cual se dedicó al pillaje una vez más. Cuando un profeta cristiano vaticinó que algún día llegaría a ser rey famoso, se convirtió al cristianismo y dejó de atacar suelo inglés, pues eran cristianos y no deseaba hacer ningún daño a personas que profesaban su misma religión.
Olaf se casó con la hermana del rey de Dublín, Gyda, y comenzó a vivir en Irlanda e Inglaterra. En el año 995 volvió a Noruega para convertirse en rey (como Olaf I); era bisnieto del antiguo rey Harold I. En el país gobernaba Haakon Jarl, que se había vuelto bastante impopular. Cuando Olaf desembarcó en Noruega, Haakon se escondió en una pocilga con uno de sus esclavos que, finalmente, acabó con su vida mientras dormía. Al día siguiente, se presentó ante Olaf con la cabeza de su antiguo amo pensando que iba a recibir una recompensa. En cambio, el premio que obtuvo fue la de ser decapitado a su vez.
Una vez obtenido el poder, Olaf ordenó bautizar a todos los noruegos; si alguien no quería perdería la vida. En el 997 fundó la ciudad de Trondheim, y la convirtió en la capital de Noruega.
Probablemente su sueño era la de dominar toda Escandinavia. Su nueva esposa, Tyra fue el detonante que acabaría con su estrella ascendente.
Olaf I afrontando la última resistencia durante la batalla de Svolder.
Una alianza de varios reyes decidió atacar con los intentos de Olaf de gobernar en toda la región. La consecuencia de ello fue la batalla naval de Svolder (1000). En la cual Olaf luchó a bordo de uno de los barcos vikingos más famosos de la Historia, la "Serpiente Larga", una magnífica nave fabricada especialmente para Olaf I, y que contaba con una tripulación de 68 remeros, siendo uno de las naves vikingas más grandes de la que se tenga constancia. La enorme superioridad numérica de los aliados acabó con la resistencia de las fuerzas de Olaf. Algunos dicen que Olaf murió en la batalla. Otros, en cambio, afirman que huyó en la "Serpiente Larga", y que nunca más se supo de él.
Olaf I de Noruega, como Carlomagno, el rey Arturo, o Federico I Barbarroja, es una figura heroica legendaria cuyo retorno es esperado por el pueblo y sus muertes nunca llegan a ser aceptadas.
domingo, 1 de diciembre de 2013
Señales en el cielo (II): En el tapiz de Bayeux.
Estamos en el año 1066, en Inglaterra. Más exactamente, es el día 24 de abril. En el cielo ha aparecido una estrella con una larga cola. Los hombres del medievo europeo, que sabían mucho menos de astronomía de lo que se conoce en la actualidad, no saben que es lo que hay encima de sus cabezas. Ellos piensan que es un mal presagio, un mal agüero. En el trono de Inglaterra se sienta un rey, Harold I, procedente de la más alta aristocracia anglosajona, que es elegido por el Witan o consejo de nobles, tras la muerte del antiguo rey Eduardo el Confesor, que murió sin hijos. Pero, al otro lado del mar hay dos hombres, con enormes ejércitos y flotas que ambicionan dicho reino, y que no reconocen al hombre que se ha coronado como rey de los ingleses.
La estrella es visible durante siete días. El artista que hizo el famoso tapiz de Bayeux, lo reflejó en una escena en la que se ve a Harold sentado en el trono hablando con un consejero. La escena vislumbra como, de manera incómoda, el rey se curva para dirigirse a su vasallo, mientras que otros súbditos miran con preocupación el extraño fenómeno meteorológico. Debajo del rey están bordados, como si fueran espectrales, barcos vacíos, naves sin dueño que se balancean a los pies del rey, que no sabe aún lo que le viene encima. La imagen es la siguiente:
Unos pocos meses después, mientras Harold espera la invasión procedente de Normandía, recibe noticias de que una flota de navíos vikingos, ha desembarcado en el norte de Inglaterra. Tras una marcha forzada, los anglosajones acabaron con los guerreros nórdicos. Pero, sin llegar a saborear las mieles de la victoria, tuvieron que ir de forma veloz hacia el sur para enfrentarse a los normandos que habían desembarcado en el sur. El choque definitivo se produjo en Hastings, el 14 de octubre de 1066, entre las cansadas tropas anglosajonas y las huestes de Guillermo el conquistador, que venció tras una épica batalla. El bravo Harold I de Inglaterra, murió en el campo de batalla luchando con gran valor. No había reinado ni por un año entero (es lo que tiene ser maldecido por un fenómeno natural de ese cariz).
Los presagios vaticinados por la extraña estrella, que había estado paseándose por el cielo, se cumplieron, en lo que se refiere al rey Harold de Inglaterra. En cambio, la fortuna si había sonreído al duque de Normandía que había ampliado de manera extraordinaria sus dominios tras la invasión de Inglaterra. Pero, en definitiva, ¿qué es lo que vieron las gentes de la Edad Media?
Lo que realmente se divisó en el cielo durante una semana fue lo que es conocido como el cometa Halley, que es el único de ciclo corto que es visible a simple vista desde la Tierra. Ese objeto celeste nos visita cada 76 años de promedio. Su último avistamiento fue en 1986, y su nombre se debe al astrónomo Edmund Halley, que calculó su órbita en 1705.
La estrella es visible durante siete días. El artista que hizo el famoso tapiz de Bayeux, lo reflejó en una escena en la que se ve a Harold sentado en el trono hablando con un consejero. La escena vislumbra como, de manera incómoda, el rey se curva para dirigirse a su vasallo, mientras que otros súbditos miran con preocupación el extraño fenómeno meteorológico. Debajo del rey están bordados, como si fueran espectrales, barcos vacíos, naves sin dueño que se balancean a los pies del rey, que no sabe aún lo que le viene encima. La imagen es la siguiente:
El cometa Halley representado en el tapiz de Bayeux.
Unos pocos meses después, mientras Harold espera la invasión procedente de Normandía, recibe noticias de que una flota de navíos vikingos, ha desembarcado en el norte de Inglaterra. Tras una marcha forzada, los anglosajones acabaron con los guerreros nórdicos. Pero, sin llegar a saborear las mieles de la victoria, tuvieron que ir de forma veloz hacia el sur para enfrentarse a los normandos que habían desembarcado en el sur. El choque definitivo se produjo en Hastings, el 14 de octubre de 1066, entre las cansadas tropas anglosajonas y las huestes de Guillermo el conquistador, que venció tras una épica batalla. El bravo Harold I de Inglaterra, murió en el campo de batalla luchando con gran valor. No había reinado ni por un año entero (es lo que tiene ser maldecido por un fenómeno natural de ese cariz).
Los presagios vaticinados por la extraña estrella, que había estado paseándose por el cielo, se cumplieron, en lo que se refiere al rey Harold de Inglaterra. En cambio, la fortuna si había sonreído al duque de Normandía que había ampliado de manera extraordinaria sus dominios tras la invasión de Inglaterra. Pero, en definitiva, ¿qué es lo que vieron las gentes de la Edad Media?
Lo que realmente se divisó en el cielo durante una semana fue lo que es conocido como el cometa Halley, que es el único de ciclo corto que es visible a simple vista desde la Tierra. Ese objeto celeste nos visita cada 76 años de promedio. Su último avistamiento fue en 1986, y su nombre se debe al astrónomo Edmund Halley, que calculó su órbita en 1705.
Foto del cometa Halley.
lunes, 14 de octubre de 2013
¿A qué vikingo proclamaron santo?
Olaf nació en el año 995 d.C. en Ringerike, siendo tataranieto del rey Harald I de Noruega. Cuando su madre quedó viuda, se casó con el que sería el padrastro de Olaf, Sigurd Syr, el rey de Ringerike. Cuando tenía once años de edad, Olaf empezó a embarcarse en los temibles drakkars, y así participar en las incursiones vikingas. Los saqueos, los pillajes, los asesinatos, los secuestros para pedir rescates, la extorsión para pedir dinero, el incendio de ciudades... Todo ello, y mucho más, le serían familiares a Olaf antes, siquiera, de llegar a la adolescencia. El rastro de sangre y destrucción le llevaría al Báltico y a las Islas Británicas, donde participaría en el ataque a Canterbury de 1011.
Durante la travesía de cierto viaje, atracó en las costas de Normandía. Allí, en el invierno de 1013-14 se convirtió al cristianismo y fue bautizado. El duque Ricardo II de Normandía, que era el anfitrión de Olaf, y que era un ferviente católico, seguramente, tuvo que ver mucho en esa repentina conversión. Atrás quedaban sus dioses paganos Odín, Thor... La conversión de Olaf era un ejemplo de lo que estaba sucediendo en los años finales de la era vikinga: los antiguos guerreros nórdicos iban aceptando la nueva fe.
Cuando Olaf llevó a Noruega, para reclamar el trono, al ser el tataranieto del antiguo rey Harald I, el poder del país estaba dividido entre los grandes nobles. Además, los suecos y los daneses dominaban ciertas zonas del país. Tras una serie de campañas exitosas logró unificar el país bajo su dominio. Una vez aplastada la oposición, instauró el cristianismo como religión oficial. Trajo obispos desde Inglaterra y construyó iglesias por toda Noruega. Para que nadie dudara de sus intenciones de cristianizar el país, instauró la pena de muerte a los que se negaran a convertirse.
En 1028, el rey de Dinamarca, Canuto II, invadió Noruega, y Olaf tuvo que exiliarse, aunque regresó dos años después, para reclamar su trono. Reunió un ejército, mucho menos numeroso que el de sus enemigos, y marchó para librar, la que sería conocida como, la batalla de Stiklestad. Olaf fue derrotado y muerto en dicho enfrentamiento. A partir de ese momento, se obraron milagros alrededor de su cadáver y, con el tiempo, se construyó la Catedral de Nidaros, donde su cuerpo había recibido sepultura. Su culto crecería y la catedral llegaría a convertirse en un lugar de peregrinación.
Después sería santificado y, Olaf II Haraldsson, llegaría a convertirse en el santo patrono de Noruega.
Uno no deja de sorprenderse de como alguien que ha matado tanto, y que ha mandado matar a tantas personas; que ha empuñado una espada, que ha a navegado en barcos vikingos para saquear, incendiar, robar y secuestrar; una persona que ha muerto en un campo de batalla, con huestes a sus órdenes, que morirían en su mayor parte por sus derechos de sangre hacia una corona..., que alguien así pueda obrar milagros tras su muerte y que sea declarado santo por la Iglesia Católica.
Durante la travesía de cierto viaje, atracó en las costas de Normandía. Allí, en el invierno de 1013-14 se convirtió al cristianismo y fue bautizado. El duque Ricardo II de Normandía, que era el anfitrión de Olaf, y que era un ferviente católico, seguramente, tuvo que ver mucho en esa repentina conversión. Atrás quedaban sus dioses paganos Odín, Thor... La conversión de Olaf era un ejemplo de lo que estaba sucediendo en los años finales de la era vikinga: los antiguos guerreros nórdicos iban aceptando la nueva fe.
Cuando Olaf llevó a Noruega, para reclamar el trono, al ser el tataranieto del antiguo rey Harald I, el poder del país estaba dividido entre los grandes nobles. Además, los suecos y los daneses dominaban ciertas zonas del país. Tras una serie de campañas exitosas logró unificar el país bajo su dominio. Una vez aplastada la oposición, instauró el cristianismo como religión oficial. Trajo obispos desde Inglaterra y construyó iglesias por toda Noruega. Para que nadie dudara de sus intenciones de cristianizar el país, instauró la pena de muerte a los que se negaran a convertirse.
En 1028, el rey de Dinamarca, Canuto II, invadió Noruega, y Olaf tuvo que exiliarse, aunque regresó dos años después, para reclamar su trono. Reunió un ejército, mucho menos numeroso que el de sus enemigos, y marchó para librar, la que sería conocida como, la batalla de Stiklestad. Olaf fue derrotado y muerto en dicho enfrentamiento. A partir de ese momento, se obraron milagros alrededor de su cadáver y, con el tiempo, se construyó la Catedral de Nidaros, donde su cuerpo había recibido sepultura. Su culto crecería y la catedral llegaría a convertirse en un lugar de peregrinación.
Batalla de Stiklestad, en la que murió Olaf II.
Después sería santificado y, Olaf II Haraldsson, llegaría a convertirse en el santo patrono de Noruega.
Uno no deja de sorprenderse de como alguien que ha matado tanto, y que ha mandado matar a tantas personas; que ha empuñado una espada, que ha a navegado en barcos vikingos para saquear, incendiar, robar y secuestrar; una persona que ha muerto en un campo de batalla, con huestes a sus órdenes, que morirían en su mayor parte por sus derechos de sangre hacia una corona..., que alguien así pueda obrar milagros tras su muerte y que sea declarado santo por la Iglesia Católica.
miércoles, 25 de septiembre de 2013
¿Que vikingo descubrió América?
Hay mucha gente que piensa aún que fue Cristóbal Colón el europeo que pisó por primera vez el continente americano. Sí, es cierto que su empresa fue la que fructificó en el sentido de que a partir de su intervención, la colonización de América empezó a cuajar hasta sus últimas consecuencias. La expedición española cambió la faz de aquellas tierras, para bien y para mal, y las introdujo en los circuitos comerciales y culturales en relación con el resto del mundo conocido.
Hay muchas teorías al respecto de que si fueron los chinos, los polinesios, los irlandeses... los que descubrieron América antes de Colón. Peros son solo eso, teorías sin confirmar. En cambio, si se sabe a ciencia cierta de que hubo una serie de expediciones llevadas a cabo por los vikingos con éxito que les llevó a descubrir y colonizar ciertas zonas de Norteamérica. Las pruebas arqueológicas que lo atestiguan son contundentes. Así, en 1960 un matrimonio noruego (Helge Ingstad él, y Anne Stine ella) descubrió, en un paraje llamado L'Anse aux Meadows, en la isla de Terranova en Canadá, lo que hoy es considerado el primer asentamiento europeo en el continente americano. Las pruebas arqueológicas fueron sometidas a un análisis de carbono-14 que dieron como resultado que la colonia fue fundada hacia al año 1000 d.C., coincidiendo con los relatos de las sagas escandinavas.
Como ocurre muchas veces, hay muchos héroes anónimos que se caen de las páginas de los libros de historia. En este caso, el agraviado es Bjarni Herjólfssoon. Quince años antes de que Leif llegara a Terranova, Bjarni partió en busca de su padre que fue uno de los primeros colonos groenlandeses. Se perdió en su viaje hacia el oeste, y llegó a unas tierras que no se correspondían a las descripciones que le habían dado sobre la costa de Groenlandia. Él vio bosques y tierra llana en vez de glaciares. No desembarcó en aquella tierra desconocida y volvió a Groenlandia para reunirse con su padre, que era su objetivo. Cuando llegó les contó el relato de su viaje a los habitantes del lugar. Leif Eriksson también se enteró de aquellas noticias antes de partir al descubrimiento de América.
Bjarni Herjóllfsson fue realmente el primer europeo que descubrió América. Fue sin duda el primero que la vio, pero a él no le han hecho ninguna estatua, ni nadie se acuerda de su nombre. Por eso mismo, le dedico esta entrada en mi blog, ya que es un auténtico héroe a la sombra.
Hay muchas teorías al respecto de que si fueron los chinos, los polinesios, los irlandeses... los que descubrieron América antes de Colón. Peros son solo eso, teorías sin confirmar. En cambio, si se sabe a ciencia cierta de que hubo una serie de expediciones llevadas a cabo por los vikingos con éxito que les llevó a descubrir y colonizar ciertas zonas de Norteamérica. Las pruebas arqueológicas que lo atestiguan son contundentes. Así, en 1960 un matrimonio noruego (Helge Ingstad él, y Anne Stine ella) descubrió, en un paraje llamado L'Anse aux Meadows, en la isla de Terranova en Canadá, lo que hoy es considerado el primer asentamiento europeo en el continente americano. Las pruebas arqueológicas fueron sometidas a un análisis de carbono-14 que dieron como resultado que la colonia fue fundada hacia al año 1000 d.C., coincidiendo con los relatos de las sagas escandinavas.
El primer asentamiento vikingo reconstruido en la actualidad, que se halla en la isla de Terranova.
El jefe de la expedición vikinga que descubrió América, siempre según los relatos escandinavos llamadas sagas (que alternan leyendas con hechos históricos), fue Leif Eriksson. Éste era hijo de otro famoso descubridor llamado Erik el Rojo, que inició la colonización de Groenlandia, y de aquí fue de donde partió la expedición de su hijo Leif hacia América. Acompañado de 35 hombres, en su viaje fue descubriendo Baffin, Labrador y Terranova. Aquí fundó la colonia que ha llegado hasta nuestros días. El territorio era muy fértil, con abundancia de caza y pesca. Regresaron a Groenlandia con el barco cargado de madera y uvas (más bien unas bayas silvestres).
Hubo, al menos, otros cuatro viajes más. No se sabe la razón por la que la colonización vikinga a América no fructificara. El terreno y el clima eran mucho más benignos que los de Groenlandia, por ejemplo. Una de las razones puede ser la hostilidad de los indios que mataron, incluso, a un hermano de Leif en otra expedición.
Hoy día, Leif Eriksson es considerado el que descubrió América antes que Colón. En Reykjavik (Islandia) hay una estatua en honor al descubridor donada por el gobierno estadounidense por haber sido el primer europeo en llegar a tierras americanas.
Estatua de Leif Eriksson en la capital de Islandia.
Como ocurre muchas veces, hay muchos héroes anónimos que se caen de las páginas de los libros de historia. En este caso, el agraviado es Bjarni Herjólfssoon. Quince años antes de que Leif llegara a Terranova, Bjarni partió en busca de su padre que fue uno de los primeros colonos groenlandeses. Se perdió en su viaje hacia el oeste, y llegó a unas tierras que no se correspondían a las descripciones que le habían dado sobre la costa de Groenlandia. Él vio bosques y tierra llana en vez de glaciares. No desembarcó en aquella tierra desconocida y volvió a Groenlandia para reunirse con su padre, que era su objetivo. Cuando llegó les contó el relato de su viaje a los habitantes del lugar. Leif Eriksson también se enteró de aquellas noticias antes de partir al descubrimiento de América.
Bjarni Herjóllfsson fue realmente el primer europeo que descubrió América. Fue sin duda el primero que la vio, pero a él no le han hecho ninguna estatua, ni nadie se acuerda de su nombre. Por eso mismo, le dedico esta entrada en mi blog, ya que es un auténtico héroe a la sombra.
sábado, 14 de septiembre de 2013
¿Que antepasado de Juan Carlos I murió luchando contra los vikingos?
Juan Carlos I es el actual rey de España. Fue proclamado en 1975, tras la muerte del dictador Franco. Al ser perteneciente a la dinastía Borbón, sus ancestros se remontan hasta el primer rey de esa dinastía en España, que fue Felipe V.
Hugo Capeto era hijo del duque de París, Hugo el Grande. Éste, a su vez era sobrino de Eudes I que combatió a los vikingos, de forma valerosa, durante el gran asedio de París de los años 885-6. Tan destacada fue su defensa, y tan desastrosa la acción del rey francés Carlos III el Gordo, que fue proclamado rey entre los años 888-898, por lo que fue, verdaderamente, el primer rey Capeto de Francia. Pero, no hubo continuidad dinástica, porque le sucedió un rey carolingio. Sólo, cuando subió al trono Hugo Capeto, y asoció al mismo a su primogénito sentando las bases de su sucesión, es cuando hubo esa continuidad y estabilidad dinástica.
Eudes I, el héroe que había salvado París de las hordas vikingas, y que es antepasado del actual rey de España, Juan Carlos I de Borbón, por lo tanto no murió combatiendo a aquellos, y no es el personaje que buscamos (el título de la entrada de este post es "¿que antepasado de... murió luchando contra los vikingos?).
El rey Juan Carlos I de España.
Felipe V era nieto del gran rey francés Luis XIV, el rey sol. Éste era, igualmente, de la dinastía Borbón, que había sucedido a la Valois en el siglo XVI en el trono de Francia. Igualmente, los Valois habían sustituido a los Capeto. Tanto la dinastía de los Valois como la de los Borbón, realmente eran líneas de las de los Capeto, por lo que ha habido una continuidad genética desde que se sentó en el trono francés Hugo Capeto.
Hugo Capeto.
Hugo Capeto era hijo del duque de París, Hugo el Grande. Éste, a su vez era sobrino de Eudes I que combatió a los vikingos, de forma valerosa, durante el gran asedio de París de los años 885-6. Tan destacada fue su defensa, y tan desastrosa la acción del rey francés Carlos III el Gordo, que fue proclamado rey entre los años 888-898, por lo que fue, verdaderamente, el primer rey Capeto de Francia. Pero, no hubo continuidad dinástica, porque le sucedió un rey carolingio. Sólo, cuando subió al trono Hugo Capeto, y asoció al mismo a su primogénito sentando las bases de su sucesión, es cuando hubo esa continuidad y estabilidad dinástica.
Eudes I, el héroe que había salvado París de las hordas vikingas, y que es antepasado del actual rey de España, Juan Carlos I de Borbón, por lo tanto no murió combatiendo a aquellos, y no es el personaje que buscamos (el título de la entrada de este post es "¿que antepasado de... murió luchando contra los vikingos?).
"El conde Eudes defiende París contra los vikingos", cuadro de Jean-Pierre Franque (1837).
Fue el padre de Eudes, un tal Roberto el Fuerte, el que murió combatiendo contra un ejército vikingo que estaba al mando de uno de los hijos de Ragnar Lothbrok, Hastein. Éste, previamente se había unido al ejército de Salomón I de Bretaña y, durante batalla de Brissarthe (866), el valiente Roberto fue muerto, mientras sus tropas asediaban una iglesia donde se habían refugiado las tropas enemigas. En cuanto murió, sus tropas se desbandaron y la batalla fue perdida.
domingo, 1 de septiembre de 2013
Los hijos de Ragnar Lothbrok (y II): Ivar, Halfdan y Hubba.
En el año 865 una "gran flota de paganos" llegada del Continente, invernó en East Anglia. Esta vez, los vikingos habían llegado a Inglaterra para quedarse...
La época de los ataques rápidos y crueles, y huidas igualmente veloces, como la incursión al monasterio de Lindisfarne del 793, había tocado a su fin. Los vikingos se sentían fuertes para intentar someter los reinos anglosajones asentados en las islas británicas. La "gran flota" llegada en el 865 incluía entre sus líderes a varios hijos del célebre Ragnar Lothbrok, considerado en Escandinavia un compendio de las virtudes del auténtico vikingo. Los hijos en cuestión eran Ivar el Sin Hueso (que tenía fama de ser un gran guerrero Berseker), Halfdan y Ubba. Según la Saga de Ragnar, el ataque se hizo meramente para vengar la muerte de su padre a manos del rey Aella de Northumbria.
Los hijos de Ragnar atacaron y tomaron York a finales del 867, y al año siguiente capturaron y ejecutaron ritualmente a Aella, tras lo cual ocuparon gran parte de Northumbria y de Mercia oriental (868).
En el año 869, Ivar regresó a East Anglia y derrotó y capturó al rey Edmundo, que fue ejecutado como Aella (le aplicaron la tortura del "águila sangrante"). Pero hay otra versión acerca de su muerte. Según parece, Edmundo no quiso renunciar a su fe cristiana, cosa que le hubiera salvado la vida (gracias a su sacrificio, posteriormente fue santificado por la iglesia cristiana), y fue llevado a un árbol donde fue atado, sirviendo de blanco a multitud de flechas lanzadas por los arqueros vikingos.
Ivar desaparece después de la historia (parece que se trasladó a Irlanda y conquistó allí Dublín, donde murió probablemente en el año 873). Halfdan se convirtió, así, en el principal líder del "gran ejército" vikingo que luchaba por hacerse con el control de los reinos anglosajones. En el año 871 sufrió una gran derrota a manos de un tal Alfredo (posteriormente conocido como Alfredo el Grande) de Wessex en la batalla de Ashdown. Éste no era rey aún, pero tomó el mando del ejército, mientras que su hermano, el monarca Etereldo I, estaba rezando en una iglesia. Halfdan consiguió escapar. No así, otros seis importantes jefes vikingos, que irían al Valhalla al morir combatiendo (según las creencias vikingas). Halfdan, reforzado con más tropas, se vengó venciendo a Alfredo en la batalla de Wilton, en ese mismo año.
En el año 878, Halfdan desembarcó en un lugar de la costa de Wessex (el último reino sajón que ofrecía resistencia a los vikingos). El hijo de Ragnar, y cientos de sus hombres, murieron cuando se vieron sorprendidos por un repentino ataque a mano de un ejército sajón. Éstos se retiraron a una fortaleza llamada Cynwit. Otro ejército, al mando de Hubba, el único de los tres hermanos que quedaba con vida de los tres que desembarcaron en Inglaterra en 865, cercó a los ingleses, pensando que se rendirían al carecer de agua y alimentos. Pero, al caer la noche, atacaron de forma inesperada y vencieron. Hubba cayó muerto en el encuentro, y el estandarte del cuervo, que había sido tejido por sus hermanas (que serían hechizeras y le habrían imbuído de poderes mágicos; según parece Hubba era muy supersticioso), y que era de gran valor simbólico, fue capturado por los vencedores.
Ya conté en una entrada que a día de hoy no se sabe sí Ragnar Lothbrok fue una persona real. En cambio, sus supuestos hijos, Ivar, Halfdan, Hubba, Bjorn y Hastein si que lo fueron. No creo que los cinco fueran hermanos. Si no, que cinco hermanos más magníficos habrían sido (hubiera sido como si en los tiempos de hoy alguien tuviera cinco hijos y fueran todos grandes futbolistas de élite, por ejemplo). En cambio, si es posible que algunos de ellos si que hubieran tenido parentesco de sangre.
Fuente principal: "El azote del norte. Vikingos", de Ian Heath.
La época de los ataques rápidos y crueles, y huidas igualmente veloces, como la incursión al monasterio de Lindisfarne del 793, había tocado a su fin. Los vikingos se sentían fuertes para intentar someter los reinos anglosajones asentados en las islas británicas. La "gran flota" llegada en el 865 incluía entre sus líderes a varios hijos del célebre Ragnar Lothbrok, considerado en Escandinavia un compendio de las virtudes del auténtico vikingo. Los hijos en cuestión eran Ivar el Sin Hueso (que tenía fama de ser un gran guerrero Berseker), Halfdan y Ubba. Según la Saga de Ragnar, el ataque se hizo meramente para vengar la muerte de su padre a manos del rey Aella de Northumbria.
Los hijos de Ragnar atacaron y tomaron York a finales del 867, y al año siguiente capturaron y ejecutaron ritualmente a Aella, tras lo cual ocuparon gran parte de Northumbria y de Mercia oriental (868).
En el año 869, Ivar regresó a East Anglia y derrotó y capturó al rey Edmundo, que fue ejecutado como Aella (le aplicaron la tortura del "águila sangrante"). Pero hay otra versión acerca de su muerte. Según parece, Edmundo no quiso renunciar a su fe cristiana, cosa que le hubiera salvado la vida (gracias a su sacrificio, posteriormente fue santificado por la iglesia cristiana), y fue llevado a un árbol donde fue atado, sirviendo de blanco a multitud de flechas lanzadas por los arqueros vikingos.
Ivar desaparece después de la historia (parece que se trasladó a Irlanda y conquistó allí Dublín, donde murió probablemente en el año 873). Halfdan se convirtió, así, en el principal líder del "gran ejército" vikingo que luchaba por hacerse con el control de los reinos anglosajones. En el año 871 sufrió una gran derrota a manos de un tal Alfredo (posteriormente conocido como Alfredo el Grande) de Wessex en la batalla de Ashdown. Éste no era rey aún, pero tomó el mando del ejército, mientras que su hermano, el monarca Etereldo I, estaba rezando en una iglesia. Halfdan consiguió escapar. No así, otros seis importantes jefes vikingos, que irían al Valhalla al morir combatiendo (según las creencias vikingas). Halfdan, reforzado con más tropas, se vengó venciendo a Alfredo en la batalla de Wilton, en ese mismo año.
En el año 878, Halfdan desembarcó en un lugar de la costa de Wessex (el último reino sajón que ofrecía resistencia a los vikingos). El hijo de Ragnar, y cientos de sus hombres, murieron cuando se vieron sorprendidos por un repentino ataque a mano de un ejército sajón. Éstos se retiraron a una fortaleza llamada Cynwit. Otro ejército, al mando de Hubba, el único de los tres hermanos que quedaba con vida de los tres que desembarcaron en Inglaterra en 865, cercó a los ingleses, pensando que se rendirían al carecer de agua y alimentos. Pero, al caer la noche, atacaron de forma inesperada y vencieron. Hubba cayó muerto en el encuentro, y el estandarte del cuervo, que había sido tejido por sus hermanas (que serían hechizeras y le habrían imbuído de poderes mágicos; según parece Hubba era muy supersticioso), y que era de gran valor simbólico, fue capturado por los vencedores.
Ya conté en una entrada que a día de hoy no se sabe sí Ragnar Lothbrok fue una persona real. En cambio, sus supuestos hijos, Ivar, Halfdan, Hubba, Bjorn y Hastein si que lo fueron. No creo que los cinco fueran hermanos. Si no, que cinco hermanos más magníficos habrían sido (hubiera sido como si en los tiempos de hoy alguien tuviera cinco hijos y fueran todos grandes futbolistas de élite, por ejemplo). En cambio, si es posible que algunos de ellos si que hubieran tenido parentesco de sangre.
Fuente principal: "El azote del norte. Vikingos", de Ian Heath.
martes, 27 de agosto de 2013
Los hijos de Ragnar Lothbrok (I): Hastein y Bjorn.
El famoso héroe vikingo Ragnar Lothbrok, cuya existencia misma es incierta (ver la entrada del blog sobre él), tuvo una prole muy extensa de hijos varones que fueron, también, grandes guerreros y navegantes (debería ser un padre muy orgulloso de sus hijos). En este espacio hablaré de dos en concreto, Hastein y Bjorn Costado de Hierro, y de su gran viaje hacia el Mediterráneo que les llevó tres años, llenos de aventuras, batallas y saqueos.
Los dos hijos de Ragnar eran ya jefes vikingos bien conocidos cuando partieron desde sus bases del rio Loira, en el año 859. Después de saquear el norte de Francia y verse asediado durante semanas por los francos en la isla de Olissel, Bjorn se vio asediado nuevamente por un líder vikingo rival, llamado Weland, que estaba "alquilado" por el rey de Francia. Después de pagar un cuantioso rescate, empezó el épico viaje de los dos hijos de Lothbrok.
Los dos hijos de Ragnar eran ya jefes vikingos bien conocidos cuando partieron desde sus bases del rio Loira, en el año 859. Después de saquear el norte de Francia y verse asediado durante semanas por los francos en la isla de Olissel, Bjorn se vio asediado nuevamente por un líder vikingo rival, llamado Weland, que estaba "alquilado" por el rey de Francia. Después de pagar un cuantioso rescate, empezó el épico viaje de los dos hijos de Lothbrok.
Bjorn, hijo de Ragnar Lothbrok en la serie televisiva "Vikingos", interpretado por el joven actor Nathan O´Toole.
La flota de los dos sumaban 62 barcos. Cuando navegaban por el norte de España, tuvieron dificultades con una armada, posiblemente perteneciente a los musulmanes, que en esa época dominaban la mayor parte de la península Ibérica. En la costa gallega, también, fueron alejados por un tal conde Pedro. Se conoce que a la altura del Algarve ya iban bastante cargados de oro, plata y prisioneros, cuyo destino sería la esclavitud, pero decidieron seguir el viaje y cruzar el estrecho de Gibraltar para adentrarse en el mar Mediterráneo.
Antes, habían llegado a la boca del río Guadalquivir, pero no quisieron remontarlo, como solían hacer con los grandes ríos de Europa, para, así, saquear alguna gran ciudad. Seguramente, habían oído hablar del fracaso de una expedición anterior, cuando una flota vikinga subió por ese mismo río para toparse con un gran número de barcos musulmanes que les esperaban, y les derrotaron después de una sangrienta batalla naval en las aguas de ese río. En vez de hacer eso, atacaron y saquearon Yazirat al-Jadra (la actual Algeciras) e incendiaron la mezquita de la población (exactamente hacían lo mismo si capturaban alguna iglesia cristiana; ¿puede que fuera esta la razón por la que tenían tan mala prensa los vikingos entre los cronistas cristianos y musulmanes?). Sin embargo, años después levantaron una mezquita nueva, y las puertas pertenecían a la madera de un barco vikingo capturado.
En la costa africana atacaron Nakur, el asentamiento islámico más antiguo de Marruecos. Cuando atravesaron el estrecho de Gibraltar, asolaron las costas orientales de al-Andalus, las del sur de Francia e Italia; es probable que llegaran hasta Alejandría, y que se adentraran en aguas de Bizancio. Después de tantos años de travesía perdieron muchas naves, y también sus hechos se trasformarían en diversos episodios legendarios. En uno de ellos, se dice que quisieron atacar Roma, pero se equivocaron y fueron a la ciudad de Luni. Como era una ciudad que estaba amurallada, y no pudieron tomarla al asalto, se inventaron una treta para penetrar en ella. Los vikingos hicieron correr el rumor de que su jefe Bjorn había muerto, pero que quería ser enterrado en la ciudad porque se había convertido al cristianismo y su última voluntad era la de ser enterrado en la tierra consagrada adyacente a la iglesia cristiana de la ciudad. El obispo de la localidad accedió a concederle ese último deseo al vikingo arrepentido, y le abrieron las puertas a un cortejo fúnebre de unos pocos vikingos que portaban el féretro de Bjorn. Una vez en el interior de la iglesia, el supuesto fallecido "resucitó" y empezó a darle las armas, que estaban escondidas en el ataúd (que a nadie se le ocurrió registrar), a sus guerreros que abrieron las puertas de la ciudad a los demás compañeros que estaban esperando fuera de la misma. No hace falta decir el destino final de Luni, que acabó como todas las demás ciudades atacadas por los vikingos.
Antes de atravesar al estrecho de Gibraltar, esta vez ya regresaban a casa, fueron atacados por una flota enemiga (parece ser que era musulmana) que les hizo perder muchos barcos. Después de bordear la península Ibérica, llegaron a aguas de la actual San Sebastián y, desde allí, lanzaron un ataque por tierra hasta la ciudad de Pamplona. Capturaron a su rey García Iñíguez, al que posteriormente devolvieron la libertad a cambio de un enorme rescate (70.000 monedas de oro). Finalmente, en el año 862, y después de tres años de travesía llegaron al Loira sólo 20 naves de las 62 que comenzaron el épico viaje.
Bjorn regresó después a Escandinavia donde vivió el resto de su vida como un hombre rico y famoso. En cambio, la actividad de Hastein fue más extensa aún, retirándose siendo ya anciano, y llegó a convertirse en uno de los jefes vikingos más sobresalientes. Entre sus correrías se cuentan una batalla en la que venció a Roberto el Fuerte, en el norte de Francia. También, estuvo en Inglaterra, luchando contra los ejércitos sajones de Alfredo el Grande. Desapareció de los registros históricos en el años 896, y no se sabe tampoco como murió.
Fuente principal: "El azote del norte. Vikingos", de Ian Heath.
sábado, 17 de agosto de 2013
¿Cuál fue el primer ataque vikingo de la historia?
El ataque al monasterio de Lindisfarne del año 793 d.C. es generalmente considerado como la primera incursión llevada a cabo por los vikingos en Europa occidental. La matanza de monjes que siguió después, por otro lado innecesaria ya que estarían desarmados, y el robo de las reliquias y objetos religiosos, los de oro y plata, por supuesto, ya que no le interesaban otra cosa, y el secuestro de algunos hombres, para ser vendidos después en el mercado de esclavos, llegaría a ser habitual durante los próximos 200 o 300 años después de este primer golpe, y marcaría la llamada "era vikinga".
El ataque al monasterio, perteneciente al reino de Northumbria, fue bastante famoso, pero, realmente, ¿fue el primer ataque vikingo registrado en los anales de la historia?
La crónica anglosajona es un manuscrito que narra los hechos de la época. Escrita en inglés antiguo, no en latín como la mayoría de los libros de aquellos tiempos, tiene entradas que se corresponden con el año en que ocurrieron los hechos. Constituye una fuente muy valiosa de información para los historiadores que investigan aquella época. En la entrada que corresponde al año 787 dice:
"...Y en sus días se presentaron por primera vez tres barcos normandos procedentes de Hiirthaland; y el alguacil del rey se acercó a ellos e intentó obligarlos a seguir a la corte real...porque ignoraba quiénes eran..., y le dieron muerte. Éstos fueron los primeros barcos daneses llegados a Inglaterra."
Es decir, nos está contando que seis años antes del famoso ataque a Lindisfarne, los vikingos ya habían atacado las costas de Inglaterra y que habían causado la primera baja mortal registrada en unos anales. También, podemos deducir que el número de guerreros empleados podrían ser de unos 100 o 150, teniendo en cuenta que una nave de esas características podía estar tripulada por unos 40 o 50 hombres. Lo que no sabemos es el nombre del jefe de la expedición en ninguna de las dos incursiones, ni la del 787 ni la del 793 (no es Ragnar Lothbrok, como se dice alegremente en la serie televisiva "Vikingos").
Tampoco sabemos que es lo que hicieron tras matar al alguacil del rey, en el transcurso del primer ataque. Tal vez asaltaron alguna aldea cercana y robaron las pertenencias de los campesinos, tras matar a los hombres, violar a las mujeres y llevarse a algunos de ellos para venderlos como esclavos. Al comprobar lo pobres que eran aquellas gentes, los vikingos regresarían a Escandinavia un tanto decepcionados. Después de seis años de esclavitud en tierras nórdicas, alguno de los esclavos habría aprendido el idioma de los vikingos, y le diría a su amo donde podrían encontrar oro. Le informaría que había ciertos lugares sagrados que albergaban grandes riquezas, y que, además, estaban sin vigilar por ninguna clase de soldado o guerrero. Aquellos lugares eran las iglesias y los monasterios cristianos.
El ataque al monasterio, perteneciente al reino de Northumbria, fue bastante famoso, pero, realmente, ¿fue el primer ataque vikingo registrado en los anales de la historia?
La crónica anglosajona es un manuscrito que narra los hechos de la época. Escrita en inglés antiguo, no en latín como la mayoría de los libros de aquellos tiempos, tiene entradas que se corresponden con el año en que ocurrieron los hechos. Constituye una fuente muy valiosa de información para los historiadores que investigan aquella época. En la entrada que corresponde al año 787 dice:
"...Y en sus días se presentaron por primera vez tres barcos normandos procedentes de Hiirthaland; y el alguacil del rey se acercó a ellos e intentó obligarlos a seguir a la corte real...porque ignoraba quiénes eran..., y le dieron muerte. Éstos fueron los primeros barcos daneses llegados a Inglaterra."
Es decir, nos está contando que seis años antes del famoso ataque a Lindisfarne, los vikingos ya habían atacado las costas de Inglaterra y que habían causado la primera baja mortal registrada en unos anales. También, podemos deducir que el número de guerreros empleados podrían ser de unos 100 o 150, teniendo en cuenta que una nave de esas características podía estar tripulada por unos 40 o 50 hombres. Lo que no sabemos es el nombre del jefe de la expedición en ninguna de las dos incursiones, ni la del 787 ni la del 793 (no es Ragnar Lothbrok, como se dice alegremente en la serie televisiva "Vikingos").
Tampoco sabemos que es lo que hicieron tras matar al alguacil del rey, en el transcurso del primer ataque. Tal vez asaltaron alguna aldea cercana y robaron las pertenencias de los campesinos, tras matar a los hombres, violar a las mujeres y llevarse a algunos de ellos para venderlos como esclavos. Al comprobar lo pobres que eran aquellas gentes, los vikingos regresarían a Escandinavia un tanto decepcionados. Después de seis años de esclavitud en tierras nórdicas, alguno de los esclavos habría aprendido el idioma de los vikingos, y le diría a su amo donde podrían encontrar oro. Le informaría que había ciertos lugares sagrados que albergaban grandes riquezas, y que, además, estaban sin vigilar por ninguna clase de soldado o guerrero. Aquellos lugares eran las iglesias y los monasterios cristianos.
Las ruinas actuales del monasterio de Lindisfarne.
Cuando los vikingos regresaron seis años después para atacar el monasterio de Lindisfarne, seguramente ya sabían que era un objetivo fácil y con objetos valiosos con los que poder saciar su codicia. Así empezaron los primeros ataques vikingos. Después vendrían objetivos mayores, puesto que el hambre de estos guerreros nórdicos era insaciable, como nos lo demuestran las páginas de la historia.
jueves, 8 de agosto de 2013
¿Existió Ragnar Lothbrok?
En el año 845 los vikingos remontaron el río Sena y llegaron a París. Antes, habían derrotado a un ejército franco y capturado a 111 soldados; su destino fue la horca, era la manera vikinga de honrar a su dios Odín. Por entonces, reinaba en aquellas tierras un nieto de Carlomagno, Carlos el Calvo, que pagó una fuerte cantidad de oro y plata para que los guerreros nórdicos abandonaran el asedio a la ciudad. Éstos embarcaron en sus naves, los cronistas dan la cifra de 120 unidades, y pusieron rumbo al lugar de donde vinieron, Escandinavia, con las cubiertas de sus barcos repletas de riquezas. El jefe de la expedición era un tal Reginherus o Ragnar.
El actor Travis Fimmel interpretando a Ragnar Lothbrok en la serie televisiva "Vikingos"
Algunos historiadores piensan que el jefe del asedio a París era Ragnar Lothbrok ("calzones peludos"), un héroe, y rey de Suecia y Dinamarca, hijo de Sigurn Ring, que aparece en las sagas y que, incluso, es protagonista de la saga que lleva su nombre. En estos relatos se cuenta que Ragnar desembarcó en Inglaterra para llevar a cabo una incursión, pero fue derrotado y capturado por el rey de Northumbria, Aella, que ordenó que fuera echado a un pozo lleno de serpientes, que acabaron con la vida de tan valiente vikingo (865).
Los hijos de Ragnar (Ivar, Halfdan y Ubbe) buscaron vengarse por el asesinato de su padre. Hay que tener en cuenta la mentalidad y religiosidad de los vikingos para comprender la magnitud del crimen: sólo los guerreros que morían en combate podían acceder al paraíso (o Valhalla), y a su padre lo habían matado un puñado de serpientes. Y que mejor manera de venganza que invadir Inglaterra y matar de una manera atroz al responsable de la muerte de su padre y todo un héroe del pueblo vikingo.
El ejército de los hijos de Ragnar desembarcó en Inglaterra unos pocos años después. Vencieron al rey Aella en batalla y le capturaron. Le aplicaron la tortura llamada "el águila sangrienta", por la cuál le abrían la espalda al sacrificado, la quitaban las costillas y le sacaban los pulmones de manera que parecieran las alas del águila; y todo ocurría mientras estaba vivo el pobre condenado. Después de conquistar Northumbria, los vikingos tomaron East Anglia, Mercia, y casi conquistaron toda Inglaterra si no llega a reinar en Wessex un extraordinario personaje que estaba destinado a pasar el resto de su vida en los muros de una Iglesia como sacerdote, si el destino no hubiera intercedido para acceder al trono y, de paso, a convertirse en uno de los reyes más grandes que haya habido en las islas británicas: ese rey era Alfredo del Grande (pero esto es otra historia).
Lo de la muerte de Ragnar en el pozo de serpientes y la horrible tortura sobre el rey Aella, así como la vida de Ragnar Lothbrok proceden de las sagas que se escribieron unos 400 años después de que acontecieran tales relatos. Por eso, algunos historiadores piensan que no pudieron ser auténticos todos los hechos anteriores. Hay algunos que, incluso, dicen que Ragnar Lothbrok no existió. Según otros eruditos, como Katherine Holman, las hazañas atribuidas a Ragnar son una amalgama de hechos de varios personajes atribuidos a un sólo héroe inventado en la literatura.
Hay fuentes que contradicen las sagas. Por ejemplo, hay escritos ingleses que afirman que el rey Aella de Northumbria murió combatiendo en el mismo campo de batalla, por lo que no se le pudo aplicar el método de tortura del "águila sangrienta", que también es cuestionado que existiera como tal.
Hay otros historiadores que opinan que sí pudo existir Ragnar Lothbrok, aunque sin reunir todas las hazañas que se le atribuyen. En general, se puede decir que su historicidad no está clara. De lo que no cabe duda, es que sus hijos si fueron personajes históricos.
En la magnífica película de 1958 "Vikingos", Ragnar (¿Lothbrok?), interpretado por Ernest Borgnine, es ordenado tirar a un pozo lleno de lobos por el rey Aella. Antes de empujarlo hacia su fatal destino, Eric (Tony Curtis), le entrega una espada a Ragnar para, así, poder ir al Valhalla, al poder morir combatiendo.
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