Buceando en la leyenda

Buceando en la leyenda

domingo, 26 de enero de 2014

¿Quién descubrió Troya?, ¿y la ciudad de Angkor?

Heinrich Schliemann (1822-1890) tuvo un sueño en su niñez: quería descubrir la ciudad de Troya tras quedar fascinado por la historia narrada en la Ilíada de Homero. Para ganar el suficiente dinero para costear los gastos de la expedición arqueológica, marchó a California, donde se estaba gestando la llamada "fiebre del oro" (hacia el 1849). A partir de entonces, y sin haberse manchado las manos en excavar tierra, el alemán pudo acumular una gran fortuna que le iba a permitir cumplir sus viejos sueños. Tras desenterrar en la colina de Hisarlik lo que son consideradas por todos los expertos, las ruinas de la antigua ciudad de Troya (o ciudades mejor dicho, porque hay hasta nueve niveles), alcanzó la fama universal. Además, con posterioridad, tuvo la fortuna de excavar la ciudad griega de Micenas, es decir, la ciudad (que da nombre a la civilización micénica) rival de Troya en la famosa guerra relatada por Homero.

Lo cierto es que el verdadero descubridor de Troya fue un funcionario consular inglés llamado Frank Calvert (1828-1908).


Frank Calvert.


Su familia vivía en la Tróade desde los tiempos de Lord Byron, y conocía aquella comarca mejor que nadie. Para encontrar Troya dirigió su atención a la colina de Hisarlik, a diferencia de otros investigadores que no la tuvieron en cuenta. Así, en 1865, realizó cuatro excavaciones de prueba durante las cuales dejó al descubierto partes del templo griego de Atenea y, tal vez también, fragmentos de un muro de Troya VI (o sexto nivel de los nueve que componían los restos urbanos de los casi 3000 años de historia de Troya). Bajo el templo de Atenea, Calvert debió de tropezar con estratos de la Edad de Bronce.

La mala suerte hizo que sus excavaciones no prosperasen. Charles Newton hizo una petición a Londres de 100 libras para que Calvert excavase el lugar. Como los fondos no le llegaron nunca, el que se llevó la gloria del gran descubrimiento arqueológico (uno de los más grandes de toda la historia de la arqueología, sino el que más), fue Schliemann, que no hizo nada por rescatar la figura de Calvert que, a la postre, caería en el olvido.

De forma paralela, algo muy similar ocurrió con la ciudad de Angkor Vat. Henri Mouhot era un explorador y naturalista francés (1826-1861), al que se le atribuía el descubrimiento de la antigua ciudad camboyana, que había alcanzado su máximo esplendor en el siglo XII, pero que fue abandonada en el siglo XV, siendo absorbida por la vegetación selvática. El caso es que los habitantes del lugar siempre habían sido conscientes de la existencia de la ciudad, por lo que no se podría decir que se hallara perdida. Además, el dominico español fray Gabriel de San Antonio, en su obra Breve y verdadera relación de los sucesos del Reyno de Camboxa, nos hace una descripción de la ciudad abandonada a principios del siglo XVII, muchos años antes de que el francés naciera.


Angkor.


Fray Gabriel, hablando de Angkor: "...en el año de mil y quinientos y setenta, se descubrió en este reino, una ciudad nunca antes vista ni conocida de los naturales". Sobre su decoración nos cuenta: "Tiene muchos escudos y letreros que no se conocen ni entienden; las casas son de piedra muy hermosas, repartidas en calles con mucho orden, y la labor de sus patios, salas y cámaras, parece romana."

Parece obvio que la fama rara vez es justa con los osados y valientes, con los primeros que se enfrentan a los retos. La fama es caprichosa y le concede sus dones a los que más suerte tienen en encontrarla.

Bibliografía:
-"Troya", de Michael Siebler.
-"Martínez se va a la guerra", de Francisco A. Marín.
-Wikipedia.

miércoles, 22 de enero de 2014

Nostradamus: ¿La profecía que acertó?

Antes de nada, quiero aclarar que éste es un blog de historia. Yo, personalmente, no creo en adivinos, ni en nada que se le parezca. Con respecto a Michel de Nôtre-Dame, o Nostradamus (1503-1566), que publicó su libro Les Propéties en el año 1555, no se puede afirmar que acertara todos los acontecimientos históricos que algunos estudiosos le atribuyen. La forma ambigua y enrevesada que usa el médico y astrólogo francés, no permite deducir el acaecer de los hechos futuros. Aún así, hay algunos nombres, como un tal Híster (al que se relaciona con Hitler) que aparecen en algunas cuartetas, que son asombrosamente parecidos a futuros personajes históricos.


Nostradamus.


Hay una profecía (Centuria I, cuarteta 51) que dice lo siguiente: "La sangre de los justos será reclamada de Londres, quemada por el fuego en el año 66...".

Es decir, se está refiriendo a una localidad concreta (Londres), de un hecho en concreto (un fuego o incendio) y de una fecha determinada (el año 66). ¿Realmente hubo un incendio importante en Londres en el año 1566, o 1666, o 1766... (cualquiera acabado en 66)?

El día 2 de septiembre del año 1666 se inició un incendio en una panadería del barrio londinense de Pudding Lane. Las llamas se extendieron con una rapidez asombrosa, y la mala gestión que se hizo del incidente, provocó que la ciudad entera se consumiera por las llamas en una de las mayores catástrofes que haya conocido la capital inglesa. Después de varios días, el fuego logró extinguirse el 5 de septiembre. Los resultados fueron fatales: 13.200 casas carbonizadas, 87 iglesias destruidas, la Casa de Aduanas, la Iglesia de San Pablo (de cuyas cenizas se levantaría la futura Catedral), el ayuntamiento, los presidios, cuatro puentes sobre los ríos Támesis y Fleet... Hasta 80.000 personas se quedaron sin hogar. Afortunadamente hubo pocas víctimas mortales. Se evaluaron los daños en diez millones de libras esterlinas de la época.

En resumen, el incendio supuso una inmensa catástrofe para los londinenses que se quedaron sin hogar en su inmensa mayoría, con todo lo que eso supone.


Incendio de Londres de 1666.


Casualidad o no, en esta profecía, que es bastante clara en su interpretación con respecto al resto dichas profecías de Nostradamus, si se ven parecidos con hechos históricos que sucedieron 100 años después de la muerte del médico francés.


miércoles, 15 de enero de 2014

¿Existieron los tres mosqueteros?

Si d'Artagnan fue una persona real, y si el señor de Tréville fue, igualmente, alguien de carne y hueso, los tres mosqueteros no iban a ser menos. La verdad es que hay pocos datos históricos acerca de tales personajes. Eran parientes y naturales de la ciudad francesa de Bearn. Las memories de d'Artagnan, escritas por Courtilz de Sandras, sirvieron de base al novelista Alejandro Dumas para realizar su obra inmortal los tres mosqueteros.

Isaac de Porthau (1617-1712) era el auténtico Porthos. Mosquetero gascón, era primo del Conde de Troisville (es decir, el señor de Tréville), el capitán de los mosqueteros de la Guardia, un cargo de enorme prestigio. Porthau era hijo del secretario del Parlamento de la ciudad de Bearn, y tuvo dos hijos. Tras la muerte de su padre (1654), renunció al cargo de mosquetero y asumió el cargo de su padre. Murió de un accidente cardiovascular.


Gérard Depardieu interpretando a Porthos en la película "el hombre de la máscara de hierro" (1998).


Armad Athos (c.1615-1643) era el verdadero Athos. Mosquetero gascón, era primo del anterior. Posiblemente, de origen aristocrático. Nacido en Bearn, también, fue salvado, en alguna ocasión, de un peligro de gran gravedad por su primo. Se unió a los mosqueteros de la Guardia en 1640. Murió en combate.


El actor John Malkovich como el mosquetero Athos, en dicho film.



Henri d'Aramitz (c.1620-1655 o 1674) era como se llamaba el Aramis de las novelas de Dumas. Nació en el seno de una familia noble. Su padre fue mosquetero primero y, después, se hizo cargo de la parroquia de Bearn. Aunque su abuelo fue un capitán hugonote, Henry era católico y se casó con una devota católica. Su tío era el conde de Troisville, que le llamó para que fuera a París, junto a sus primos Armand Athos e Isaac Porthau, por su reputación como maestros de esgrima. Allí fue donde conoció a d'Artagnan. En 1640 se unió a los mosqueteros de la Guardia. Tuvo dos hijos. Tras la muerte de su padre (1648) renunció al servicio y se hizo cargo de la parroquia de Bearn.


Jeremy Irons caracterizado de Aramis.

miércoles, 8 de enero de 2014

Señales en el cielo (III): Un eclipse sobre Isandlwana.

A finales del siglo XIX el poder del Imperio británico se extendía por todos los continentes. Nunca antes ningún país había logrado obtener tanta extensión territorial. El hambre colonialista, que se ampliaba al resto de los países europeos, no tenía fin y, a la postre, los ingleses chocarían, en lo que hoy es Sudáfrica, con un imperio indígena, el zulú.

El origen del Imperio zulú se debe a un gran líder militar, que organizó y creo un ejército que fue capaz de vencer y dominar a otras tribus del sur de África, llamado Shaka Zulú. Además, creó la estrategia que les daría multitud de victorias: la de los cuernos de toro (los cuernos eran las alas compuestas por los guerreros más jóvenes y veloces cuya misión era envolver el conjunto del ejército enemigo). El choque entre los dos imperios, el británico y el zulú, solo era cuestión de tiempo y parecía inevitable.

En diciembre de 1878, fue enviado un ultimátum al rey de los zulúes, Cetshwayo, para que disolviera su imperio. El conflicto acababa de empezar, y la sangre no tardaría en correr. El ejército británico estaba compuesto de unos 16.000 hombres en total, y estaba al mando de Lord Chelmsford, que dividió sus fuerzas en cinco columnas con el  objetivo de envolver las fuerzas indígenas. El comandante inglés no tenía muy buena opinión de la capacidad combativa de los africanos, e iba a pagar caro su error.


Lord Chelmsford.


La columna principal, al mando del propio Chelmsford, acampó en un lugar llamado Isandlwana, aunque no mandó fortificar el lugar. La experiencia de otras batallas pasadas, en la que unos pocos de europeos armados con fusiles modernos eran capaces de vencer a miles de indígenas, le hicieron pensar al general británico que era preferible que sus soldados descansaran. Poco después, fue detectada una fuerza de un millar de zulúes, y Chelmsford fue en su persecución pensando que se trataba del ejército enemigo principal. En el campamento inglés se quedó una fuerza de menos de 1500 soldados al mando del teniente coronel Henry Pulleine. La trampa estaba se había completado, y es que los ingleses mordieron el cebo: mientras el general inglés se alejaba del campamento en busca de una fuerza insignificante, el principal ejército zulú, unos 22.000 guerreros, se estaba aproximando por la retaguardia hacia donde estaban acampados los británicos.

Los ingleses empezaron a disparar de forma ordenada y disciplinada con sus magníficos rifles de retrocarga Martini-Henry, mientras que los africanos contaban con los ancestrales escudos de piel y unas lanzas adaptadas a la lucha cuerpo a cuerpo, siendo escasas y anticuadas las armas de fuego con las que contaban. En un principio fueron sostenidos los ataques zulúes a distancia, pero las oleadas de ataques no cesaron y el número acabó por inclinar la balanza. Tras perder miles de hombres por los terribles disparos de fusil, el ataque acabó abordando las líneas de defensas británicas, y entonces la matanza se produciría. Y fue en ese instante cuando ocurrió algo en el cielo, un fenómeno que tiñó de oscuridad el campamento de Isandlwana.




Según un oficial inglés que sobrevivió a la batalla: "...y entonces el campo se oscureció, como si una sombra lo sobrepasara. Los cañones no volvieron a disparar, y en unos pocos minutos todas las tiendas desparecieron". Según la versión de un guerrero zulú: "El sol ennegreció en mitad de la batalla; todavía pudimos verlo sobre nosotros, sino habríamos llegado a pensar que había comenzado a anochecer. Entonces, entramos en el campamento, que estaba envuelto en humo y disparos. Después el sol volvió a brillar".

¿Qué fenómeno ocurrió en el momento crítico de la batalla? Lo que pasó fue que, en ese momento, la luna se interpuso al sol provocando un eclipse. Se trató de una especie broma macabra del destino, que marcó una jornada trágica para el ejército británico, el mejor del mundo en aquellas fechas, que sufrió las más aplastante de toda su historia ante unas tropas, sin duda magníficas, indígenas. El eclipse no desanimó el coraje de los atacantes, más bien los enardeció.


Eclipse anular. Se forma una especie de anillo solar, ya que la luna no tiene el suficiente tamaño para ocultar la totalidad del astro rey.


Hoy se sabe que en el 22 de enero de 1879, hubo un eclipse anular que sobrepasó todo el sudeste de África. Este tipo eclipse se caracteriza porque la luna no oculta toda la superficie solar por lo que, en un determinado momento, se forma una especie de anillo solar. Los zulúes bautizaron a la batalla de Isandlwana como "el día en que murió la luna".

A la terrible matanza escaparon apenas unos 60 ingleses y unos pocos de centenares de soldados nativos. El resto fueron destripados. Para los zulúes la victoria fue bastante pírrica, ya que tuvieron miles de bajas ante la mortífera puntería de los fusileros ingleses. Eso no desmerece su gran hazaña.



martes, 24 de diciembre de 2013

Los espartanos, ¿defensores de la libertad de los griegos?

Cuando se habla de los espartanos es inevitable evocar la imagen que se tiene de ellos en su valiente y desesperada defensa del desfiladero de las Termópilas; de la muerte heroica del rey Leónidas y de los 300. Ya hablé en otra entrada de como hubo otros soldados griegos, tespios y tebanos, que se quedaron de forma voluntaria con los espartanos en aquel lugar condenado, y de como la Historia los ha olvidado de manera injusta.

En esta ocasión, además, para seguir desmontando el mito de los espartanos, voy a exponer su faceta de tiranos que tenían respecto a otros griegos. Voy a hablar de los ilotas.

Es aceptado por los historiadores que los espartanos procedían del norte de Grecia y que eran un pueblo de los llamados dorios. Cuando emigraron hacia el sur, a la península del Peloponeso, se encontraron con unos habitantes que ocupaban aquellas tierras, y que son llamados aqueos (éstos son los artífices de la brillante cultura micénica, la antigua sociedad palaciega y guerrera a la que se le atribuye la expedición que culminó con la famosa Guerra de Troya). Los espartanos les sometieron y se quedaron con sus tierras. A aquellos habitantes les convirtieron en ilotas.

Los ilotas no eran esclavos en el estricto sentido de su significado. Eran, más bien, siervos del Estado que cultivaban las tierras que pertenecían a los espartiatas, es decir, a los ciudadanos de pleno derecho espartanos, los que combatían como hoplitas y tenían derechos políticos. Los ilotas podían casarse y tener hijos, además de poseer ganado y aperos de labranza. De sus rendimientos agrícolas, debían de entregar un porcentaje, bastante generoso, a sus amos espartanos que, de esta manera,  podían disponer de mucho tiempo para entrenarse militarmente y estar dispuestos para la batalla. Es esta la razón por la que los hoplitas espartanos estaban mejor preparados para el combate que, por ejemplo, los atenienses o los tebanos que, además de ser soldados debían atender sus oficios, los que fueran, que era con lo que se ganaban el sustento para vivir. Por lo tanto, cuando los atenienses vencieron casi sin ayuda, si exceptuamos a un contingente de plateos, a los soldados de la primera invasión persa en la famosa batalla de Maratón (490 a.C.), debemos valorar, más si cabe, la hazaña de estos soldados/ciudadanos/trabajadores que pudieron frenar a los invasores procedentes de Asia.



En esta famosa escena, Leónidas se jacta ante otros griegos que tenían sus oficios, de que todos los espartanos eran guerreros profesionales. Lo que no les decía es que podían ser soldados a tiempo completo porque disponían de una enorme masa de ilotas, además de periecos, que hacían los trabajos rutinarios, de manera obligada, en su lugar. Por cierto, este discurso no es del auténtico Leónidas en el 480 a.C., sino del rey Agelisao, más de 100 años después, que pronunció algo parecido a sus aliados que le acusaron de que los espartanos aportaban pocos soldados en una campaña contra los tebanos.


Tras la primera guerra mesenia (735-715), muy larga y cruel, los espartanos se adueñaron de su territorio y lo incorporaron a sus dominios. El destino de sus habitantes fue realmente humillante y angustioso: fueron reducidos a la condición de ilotas. De esta manera, los espartanos ampliaron el número de siervos para trabajar la tierra. Aunque los ilotas pertenecían al Estado, cierto número de ellos se les asignaba a cada ciudadano espartano. Eran como los siervos medievales. Los ilotas mesenios no perdieron su identidad nacional y combatieron en otras dos guerras posteriores, conocidas como la segunda y tercera guerras mesenias, para intentar recuperar su libertad.

El ilotismo no sólo ofrecía ventajas a los espartanos. El temor a la revueltas por parte de aquellos, propició la falta de seguridad y la inquietud de los dominantes, que veían con preocupación que una masa de población, mucho más numerosa que la de los espartiatas, pudieran rebelarse de una manera generalizada. Según los historiadores antiguos, los éforos declaraban la guerra todos los años a los ilotas, como consecuencia al temor de una revuelta. Además, los espartanos eran reacios a alejarse mucho de su ciudad por temor a un levantamiento en su propio territorio; en Maratón, los atenienses tuvieron que luchar casi solos ya que los espartanos estaban ocupados aplacando una revuelta de los ilotas.

Los espartanos crearon la institución de la krypteía. Con ella, los jóvenes espartanos, los aspirantes a ser auténticos soldados, salían por la noche, armados con un simple puñal, con el objetivo de "cazar" ilotas. Las auténticas presas debían de ser los sospechosos de ser cabecillas y líderes que pudieran dirigir las posibles revueltas.

En circunstancias excepcionales, los ilotas eran empleados para el combate. En la batalla de Platea fueron movilizados unos 35.000, seguramente portando armamento ligero. Según Mirón de Priena, los ilotas iban tocados con gorros de piel y vestían una piel de animal. Según dicho autor, era un acto deliberadamente degradante por parte de los lacedemonios sobre la población ilota.

Durante la guerra del Peloponeso, los espartanos tuvieron una necesidad creciente de soldados ilotas. Un grupo de ellos fue liberado por Brasidas en el 424, como recompensa a sus servicios. Además, recibieron tierras en Lepreon.

Para concluir, y en favor de los espartanos, hay que decir que ejemplos similares de ilotismo se dieron en otras poleis (ciudades-estado) griegas.





Se puede decir que los espartanos de Leónidas murieron en Termopilas en defensa de la libertad, pero la de una parte de los habitantes de su ciudad, porque la situación de los ilotas, posiblemente, no hubiera cambiado mucho, o quizás si. Los persas tenían fama de ser tolerantes con los pueblos que conquistaban. En el mejor de los casos, tal vez hubieran devuelto la libertad a los ilotas mesenios.

De todas formas, no deja de ser contradictorio que se piense, sobre todo tras el estreno de la película "300", que puso en la palestra la batalla de las Termópilas, que los espartanos eran unos libertadores, cuando ellos mismos coartaban la libertad de los ilotas.


Bibliografía consultada:
-Guerreros espartanos, de Nicholas Sekunda.
-Historia Universal, de R. López Melero y otros.
-Historia de la Grecia Antigua, de Juan José Sayas Abengochea.

sábado, 21 de diciembre de 2013

¿Cuál fue el primer imperio de la Historia?

La primera civilización conocida surgió en Mesopotamia hacia el año 3000 a.C., y es la de los sumerios. Con este pueblo apareció por primera vez la escritura, las ciudades, los grandes edificios... Pero no eran un estado unificado, sino que el poder en la región estaba muy fragmentado en las llamadas ciudades-estado. Éstas empezaron a luchar entre ellas para intentar lograr la supremacía. La llamada Estela de los Buitres, se hizo para conmemorar la victoria de la ciudad Lagash frente a la de Umma. En ella se aprecia como eran los antiguos ejércitos sumerios: hay falanges apretadas de soldados que portan grandes escudos rectangulares de mimbre y largas lanzas; son los precursores de las formaciones de infantería griegas y de las legiones romanas.



Fragmento de la "Estela de los Buitres".



Un tiempo después, ascendió al poder de Umma Lugalzaggesi, que fue un gran caudillo militar que logró conquistar casi toda Mesopotamia. Una inscripción dice de él: "...todos los jefes de Sumer...se inclinan ante él...". Puede ser que fuera el primer imperio de la Historia, pero poco después surgió una figura que, sin duda alguna, logró tanto poder que formó un verdadero imperio: Sargón. El imperio es conocido como imperio acadio, y es que los acadios, de raza semita, se asentaron en el norte de Mesopotamia.

Hay mucho de leyenda en torno a Sargón (hacia 2350-2295 a.C.), pero también hay muchas referencias que nos ofrecen una visión histórica de sus acciones. Parece ser que fue copero del rey de Kish, siendo éste destronado y asesinado por Lugalzaggesi. Entonces, viendo quién era el enemigo a batir, y desconociendo los historiadores como, Sargón organiza un ejército para intentar vencer al rey que dominaba toda la región. Al final lo logró, y viendo la manera humillante de como fue tratado Lugalzaggesi tras su derrota (fue llevado atado por el cuello a un cepo hasta Uruk, donde fue atado a un poste a las puertas de la ciudad para que le escupieran todos los transeúntes), puede indicar que fue en venganza tras unos años de tiranía en las ciudades sometidas de Mesopotamia.

Tras librar 34 batallas, el dominio de Sargón se extendió sobre Uruk, Mari, Ebla, Elam..., llegando hasta el Mediterráneo, la parte occidental de la actual Irán, la Siria actual...


Límites aproximados de el imperio de Sargón I.



En las inscripciones se dice que Sargón sentaba a su mesa a 5.400 hombres. Normalmente, esto se ha interpretado que era el número de soldados que componían su ejército permanente. Y es que para tener controlado un territorio tan vasto haría falta un contingente siempre disponible y con un buen grado de movilidad para acudir adonde surgiera cualquier atisbo de rebelión o de amenaza exterior. Aunque la cifra no da idea de que fuera un ejército muy numeroso, si que debería ser eficaz. Aunque no se sabe porqué los ejércitos semitas se impusieron a los sumerios, de cual era la ventaja tecnológica o táctica, se intuye de que estaban más ligeramente armados o que tenían mayor flexibilidad frente a las pesadas falanges sumerias y sus pesados carros de guerra impulsados por onagros o asnos salvajes.


Carros sumerios tirados por onagros o asnos salvajes.
 


La influencia de Sargón es evidente por la gran cantidad de leyendas que se han conservado en las posteriores épocas mesopotámicas. Su imperio parece haber inspirado a los que surgieron posteriormente en la región de Oriente Medio: el babilónico, el asirio... Hay incluso un rey asirio que adoptó el nombre de Sargón II, como si fuera el continuador de Sargón I de Acad; y es que ambos reyes comparten el origen humilde de no tener sangre real. Hay cierta leyenda que habla de como Sargón fue abandonado al nacer por su madre (una sacerdotisa) en un cesto de mimbre que fue depositado en un río, de donde fue recogido para ser luego adoptado y cuidado por un tal Aqqi. Sin duda, esta leyenda influyó en el que escribió la historia de Moisés en la Biblia.

El imperio acadio duró unos 150 años. Los sucesores de Sargón tuvieron que enfrentarse con diversas rebeliones e invasiones exteriores. El que más destacó fue su nieto Naram-sin, que aparece en una estela, bautizada con su nombre, que conmemora una victoria suya con ciertos atributos divinos: un casco con cuernos.


La llamada Estela de Naram-sin.



Después, vinieron años de anarquía, luchas de pretendientes... y, sobre todo, la invasión de los pueblos guteos, procedentes de los montes Zagros, que acabaron con el primer imperio de la Historia.


Bibliografía principal:

-Historia Universal, de R. López Melero y otros.
-Historia del Arte, de Juan Antonio Ramírez y otros.
-Antiguas civilizaciones de Mesopotamia, de J.M. Walker.

domingo, 15 de diciembre de 2013

¿Existió el rey Arturo?(III). Riothamus.

La existencia del rey Arturo es incierta. Casi todo el mundo conoce el mito. Alguna vez, al menos, cualquiera ha oído hablar de la espada clavada en una piedra, "Excalibur", de la reina infiel Ginebra, de los caballeros de Arturo, de Merlín, de Avalon... Es aceptado que la leyenda es inmortal. Pero, ¿existió el famoso rey Arturo?¿Que nos dicen las fuentes históricas al respecto?

No es nada fácil abordar la historicidad de este personaje. Por eso mismo, he intentado acercarme a él haciendo varias entradas en este blog. Es cierto que en Gran Bretaña, como es lógico, hay muchos investigadores que bucean en las fuentes históricas  y arqueológicas para intentar rescatar a algún personaje que reúna los suficientes requisitos que le hagan merecedor de encarnar la persona real de Arturo. De entre los investigadores que se hallan inmersos en tal búsqueda, hay algunos, como Geoffrey Ashe, que afirman que el personaje legendario está basado en un personaje histórico, que aparece en muy escasas fuentes, llamado Riothamus.

De hecho, sólo aparece en dos obras. Una de ellas es en una carta que le dirige Sidonio Apolinar, entonces obispo de Clemont, a Riothamus, al que le otorga el carácter de rey de los britanos. El autor de la carta expone en ella sus quejas ante los problemas que ocasionan los britanos en la región. La información que se extrae de la misiva, no permite deducir si el tal Riothamus era rey de los britanos de la isla a la que pertenece la actual Inglaterra, o si ejercía su poder sobre los britanos de la península de Bretaña, donde había también muchos de ellos emigrados huyendo de la invasiones sajones.

Pero, la mayor información nos la proporción la obra de Jordanes, el origen y las hazañas de los Godos o Getica. Este trabajo es fundamental para comprender los años finales de el Imperio romano de Occidente. Lo que nos viene a decir es que el emperador romano Antemio, en un último esfuerzo para defender el Imperio de las invasiones germánicas, lanzó un llamamiento desesperado para conseguir aliados que pudieran proporcionar tropas de refuerzo a las ya exiguas fuerzas romanas. En aquella época los límites de los dominios romanos se habían menguado de tal forma que solo había presencia romana en una parte de la Galia y en otra de Italia. Hispania se había perdido, igual que el norte de África, Britania se había abandonado...

Al llamamiento de auxilio solo se presentó un caudillo, un rey britano que es llamado Riothamus. Éste provenía, probablemente, de las islas británicas. Como no sabemos casi nada sobre él, suponemos que era un cristiano católico. Y es posible que prestara su ayuda para salvar al Imperio de una más que presumible hecatombe. Lo que no es fácil de entender es porqué este rey britano abandonara su tierra con 12.000 guerreros (información que aporta Jordanes), cuando él mismo tenía al enemigo en casa. Y es que el principal problema que tenían los britanos en ese momento era el de las invasiones sajonas que amenazaban con expulsarlos de sus tierras.

El caso es que Riothamus desembarcó con sus tropas en el norte de la actual Francia, con el objetivo de unir sus fuerzas con las del emperador romano Antemio. El objetivo final de la campaña era el enfrentamiento conjunto contra las tropas visigodas del rey Eurico, que se había apoderado ya de gran parte de la Galia.


Estatua del rey godo Eurico en la Plaza de Oriente de Madrid, cercana al Palacio Real. ¿Fue Eurico el gran rival del verdadero rey Arturo?


Eurico era hijo de Teodorico I. A éste le sucedió su otro hijo, Teodorico II que había seguido una política conciliadora con los romanos. Para lograr el trono, Eurico tuvo que tomar una trascendental decisión: matar a su propio hermano. Y lo hizo, proclamándose rey de los Godos en el año 466 d. C. Rompió sus lazos con Roma e inició una serie de campañas para apoderarse de varias zonas de la Galia. Tuvo un gran talento político y publicó un cuerpo legal de derecho visigodo, el "Codex Euricianos" o Código de Eurico.

Volviendo a la historia de Riothamus, antes de que pudiera unir sus fuerzas a las de Antemio, los godos atacaron de improviso sobre los britanos. Algunos piensan que Riothamus fue traicionada por el prefecto de las Galias, Arvandus, como se puede deducir de otra carta de Sidonio Apolinar. El caso es que los godos tenían superioridad numérica cuando les atacaron de forma fulminante en la localidad de Déols. El resultado de la batalla fue el de la casi aniquilación de las tropas britanas. Riothamus huyó a duras penas de allí con algunos pocos de sus soldados leales en dirección a la tierra de los burgundios, aliados de los romanos, para buscar refugio. Algunos eruditos señalan que la ciudad a la que huyeron los britanos se llamaba Avalon. Como no se sabe nada más sobre la vida de Riotamus, algunos piensan que murió poco después.

Igualmente, el destino del emperador Antemio fue también nefasto. Tras fracasar frente a los godos y a los vándalos, tuvo que enfrentarse a la rebelión llevada a cabo por el hombre fuerte del Imperio, Ricimero, que tomó Roma e hizo prisionero al emperador. Antemio fue ejecutado en el año 472, apenas cuatro años antes de que el Imperio romano de Occidente fuera aniquilado de una manera oficial. Y es que tras el fracaso de la campaña britano-romana se perdió la última ocasión de salvar los restos de la antigua Roma, que había sido fundada ya hacía más de 1000 años.


Moneda romana que representa la imagen del emperador Antemio, que hizo todo lo posible por salvar los restos del Imperio occidental.



Hay algunos que piensan que Riothamus era en realidad el rey Arturo, que era también un rey o caudillo  britano que vivió por aquella época (según las primeras fuentes que hablan de Arturo). Aunque es cierto que la campaña histórica llevada a cabo hacia el año 470 en la Galia es similar a la que es descrita por Godofredo de Monmouth en su obra Historia de los reyes de Britania, en el apartado que habla sobre el rey Arturo (es este el escritor que le dio fama universal al mito de Arturo), también hay que decir que Godofredo no era un auténtico historiador y que su obra incluye mucho más de ficción que de verdad histórica.

Aún así, la teoría que identifica a Riothamus con Arturo es muy plausible, aunque harían falta más datos para validarla. Sería apasionante pensar que el rey Arturo si fue una persona real. Que fue alguien que luchó para salvar a un Imperio en decadencia, que añoraba el viejo orden propiciado por la "pax romana". Un cruzado que luchó contra la marea de las invasiones germánicas, que iban a acabar con la luz de la cultura romana. Un defensor del arte y del derecho romano, de su civilización. Tal vez algún día, algún arqueólogo desentierre alguna prueba que pueda confirmar que el rey Arturo existió alguna vez. Quién sabe.




lunes, 9 de diciembre de 2013

¿Existió "el Zorro"?

El Zorro es un personaje literario creado por el escritor norteamericano Johnston McCulley, que apareció por primera vez en la obra La maldición de Capistrano, en 1919. Luego, el personaje siguió apareciendo en novelas, films, en la televisión... Es decir, que es un mito de la cultura del siglo XX, y que continúa vigente. La imagen que tenemos es la del justiciero enmascarado que, en realidad, es un noble californiano, Don Diego de la Vega, que vive en la España colonial, y que lucha por los derechos de los oprimidos de forma clandestina.


Cartel del film de 2005, La leyenda de el Zorro, protagonizado por Antonio Banderas y Catherine Zeta-Jones.




¿Es posible que existiera alguien así?¿Fue el Zorro alguien real, de carne y hueso?

Ya he comentado que Johnston McCulley fue el escritor que escribió las aventuras del Zorro. Al hacerlo, posiblemente se pudo inspirar en varios personajes, reales y de ficción, para dar forma al héroe que creó con su pluma. Uno de los mitos en los que pudo inspirarse fue el de Robin Hood. No hace falta hablar mucho del famoso forajido inglés que robaba a los nobles normandos para dárselo a los pobres sajones que pasaban calamidades. Su historia es de sobra conocida.

En cambio, hay cierto personaje que no es muy afamado y que, con toda probabilidad, ha servido a McCulley de inspiración para crear a su inmortal héroe. Se trata de un irlandés llamado William Lamport, que creció en una familia que tenía un sentimiento hostil hacia los invasores ingleses. Mujeriego y pendenciero, tuvo que huir de Inglaterra por escribir en contra de su política imperialista hacia Irlanda. Fue corsario, y emigró a España, donde adoptó el nombre de Guillén Lombardo, y pudo llegar a ser capitán de los ejércitos españoles. Participó en varias batallas en el marco de la "guerra de los 30 años", y fue consejero del poderoso conde duque de Olivares, que lo enviaría a una misión al virreinato de Nueva España, como espía.

El cometido de Lamport era el de mantener informado al valido español (Olivares) de los posibles actos de corrupción del gobernador Diego López de Pacheco. Pero al percatarse de las graves injusticias sociales que acuciaban a los mejicanos, respecto a las clases dirigentes y adineradas, intentó luchar para darle el poder a los mestizos del lugar. Algunos historiadores ven en la revuelta del irlandés el primer antecedente de la lucha por la independencia de Méjico. Otros no lo ven como el precursor que intentó la liberación de ese país; de hecho, su objetivo consistía en implantar un régimen monárquico, donde reinaría el mismo. El plan era enrevesado: falsificó documentos para hacerse pasar por el hijo del rey español Felipe III, y así llegar al cargo de virrey.

Su plan fue descubierto, y Lamport fue encarcelado por orden de la temible Inquisición en 1642. Tras ocho años en prisión, logró escapar de manera espectacular junto a su compañero de celda, Diego Pinto. Antes de irse más lejos, repartió panfletos por toda la ciudad de Méjico, en los que estaba escrito su ideario de libertad.


Estatua de William Lamport en el "Mausoleo a la Independencia" en ciudad de Méjico. ¿Fueron las intenciones de Lamport tan nobles como el decía o, simplemente, quería hacerse con el poder del Virreinato de Nueva España?


Fue capturado una vez más, acusado de herejía y quemado en la hoguera. De esta terrible manera acabó su aventura este personaje tan osado, al que el escritor mejicano Vicente Riva Palacio rescató del pasado a finales del siglo XIX.

Pero, además del irlandés, hay otros personajes históricos que pudieron servir de inspiración a McCulley a la hora de escribir su obra. Entre ellos, podemos destacar a varios bandidos californianos de origen hispano. Personajes como Tiburcio Vázquez, ladrón de ganado, que huía constantemente de la justicia, que era preso y escapaba del presidio...; popular entre la población mejicana, ya que representaba la lucha de clases entre los oprimidos hispanos y los arrogantes norteamericanos anglosajones (eso no quita que fuera un auténtico delincuente con su propia banda organizada). Apuesto, culto, encantador, acabó siendo ahorcado por la justicia, no sin antes firmar autógrafos a algunos de sus admiradores.

Algo parecido puede decirse de otra figura histórica que pudo servir de inspiración del zorro, el bandido, también californiano, Salomon Pico. También considerado un patriota, y que luchó con los mejicanos en la guerra contra los norteamericanos, por el día negociaba de forma legal la compra de ganado, y por la noche robaba y mataba a los tratantes de animales. Es decir, tenía una doble vida, como el personaje literario de el Zorro.

Otros personajes reales que pudieron dar forma a el Zorro de ficción, pudieron ser el guerrillero chileno, Manuel Rodríguez Erdoiza, espía y uno de los forjadores de la independencia de Chile; El indio Estanislao, que guió revueltas contra el gobierno mejicano y la misión de San José, y que firmaba con su espada con la letra "S" (no olvidar que el Zorro literario hacía los mismo con la letra "Z"); Joaquín Murieta, el llamado Robin Hood de El Dorado, que simbolizaba la resistencia de los latinoamericanos frente a los abusos de la población anglosajona en la época de la llamada "Fiebre de el Oro", en la región de California de la década de 1850.

Además de estas figuras reales, podemos señalar como manantial inspirador al personaje literario de Pimpinela Escarlata, novela de la escritora Emma Orczy, típica de "capa y espada", cuyo protagonista lleva una doble vida: aristócrata unas veces, salvador de inocentes y gente humilde otras, en la época después de la Revolución Francesa. Otro personaje más inquietante es el llamado Sping-heeled Jack, una especie de ente o ser nada bondadoso que se apareció en varias ciudades inglesas durante la época victoriana, y que solía asaltar jóvenes británicas. Iba enmascarado y escapaba dando unos saltos sobrenaturales.

Personajes reales, literarios, fantásticos... Es toda una amalgama de inspiraciones las que pueden crear un mito inmortal como lo es el Zorro. Tal vez, desde mi modesta opinión, debamos abordar de esta manera el estudio de las figuras que van a medio camino entre la verdad y la ficción, entre la leyenda y la historia, y no debamos estar empeñados en intentar ponerle un solo nombre y un apellido a cualquier mito inmortal.


Pintura de Rubens que representa a William Lamport. ¿Pudo ser el auténtico "El Zorro"?



 

domingo, 1 de diciembre de 2013

Señales en el cielo (II): En el tapiz de Bayeux.

Estamos en el año 1066, en Inglaterra. Más exactamente, es el día 24 de abril. En el cielo ha aparecido una estrella con una larga cola. Los hombres del medievo europeo, que sabían mucho menos de astronomía de lo que se conoce en la actualidad, no saben que es lo que hay encima de sus cabezas. Ellos piensan que es un mal presagio, un mal agüero. En el trono de Inglaterra se sienta un rey, Harold I, procedente de la más alta aristocracia anglosajona, que es elegido por el Witan o consejo de nobles, tras la muerte del antiguo rey Eduardo el Confesor, que murió sin hijos. Pero, al otro lado del mar hay dos hombres, con enormes ejércitos y flotas que ambicionan dicho reino, y que no reconocen al hombre que se ha coronado como rey de los ingleses.

La estrella es visible durante siete días. El artista que hizo el famoso tapiz de Bayeux, lo reflejó en una escena en la que se ve a Harold sentado en el trono hablando con un consejero. La escena vislumbra como, de manera incómoda, el rey se curva para dirigirse a su vasallo, mientras que otros súbditos miran con preocupación el extraño fenómeno meteorológico. Debajo del rey están bordados, como si fueran espectrales, barcos vacíos, naves sin dueño que se balancean a los pies del rey, que no sabe aún lo que le viene encima. La imagen es la siguiente:


El cometa Halley representado en el tapiz de Bayeux.


Unos pocos meses después, mientras Harold espera la invasión procedente de Normandía, recibe noticias de que una flota de navíos vikingos, ha desembarcado en el norte de Inglaterra. Tras una marcha forzada, los anglosajones acabaron con los guerreros nórdicos. Pero, sin llegar a saborear las mieles de la victoria, tuvieron que ir de forma veloz hacia el sur para enfrentarse a los normandos que habían desembarcado en el sur. El choque definitivo se produjo en Hastings, el 14 de octubre de 1066, entre las cansadas tropas anglosajonas y las huestes de Guillermo el conquistador, que venció tras una épica batalla. El bravo Harold I de Inglaterra, murió en el campo de batalla luchando con gran valor. No había reinado ni por un año entero (es lo que tiene ser maldecido por un fenómeno natural de ese cariz).

Los presagios vaticinados por la extraña estrella, que había estado paseándose por el cielo, se cumplieron, en lo que se refiere al rey Harold de Inglaterra. En cambio, la fortuna si había sonreído al duque de Normandía que había ampliado de manera extraordinaria sus dominios tras la invasión de Inglaterra. Pero, en definitiva, ¿qué es lo que vieron las gentes de la Edad Media?

Lo que realmente se divisó en el cielo durante una semana fue lo que es conocido como el cometa Halley, que es el único de ciclo corto que es visible a simple vista desde la Tierra. Ese objeto celeste nos visita cada 76 años de promedio. Su último avistamiento fue en 1986, y su nombre se debe al astrónomo Edmund Halley, que calculó su órbita en 1705.


Foto del cometa Halley.