Buceando en la leyenda

Buceando en la leyenda

sábado, 7 de junio de 2014

¿Existió Blancanieves?

Blancanieves es la protagonista de uno de los cuentos para niños más famosos de todos los tiempos. Tanto es así, que no merece la pena recordar los pequeños detalles del mismo ya que son ampliamente conocidos. Todos hemos sido niños alguna vez y recordamos, sin duda, a la cándida Blancanieves, a la malvada madrastra (el arquetipo de la mujer bella y vanidosa que es incapaz de soportar que ninguna fémina compita con ella en ser la más guapa), a los siete enanitos, cada uno con su personalidad bien definida y asociada a su nombre de pila, al príncipe, a la manzana envenenada....

Si alguien quiere refrescarse la memoria, bien vale la pena recordar la maravillosa historia viendo la sin igual película de Walt Disney que se hizo en el ya lejano 1937. Y si no, siempre se puede leer la versión que hicieron los hermanos Grimm de un cuento que posiblemente se remonte a la Edad Media y que, con diversas variantes según el lugar del que proceda, fue mejorado ampliamente por los maravillosos autores de cuentos alemanes.




Y es que según una teoría que lanzó el Doctor Karlheinz Bartels en 1986, los hermanos Grimm se enteraron de la existencia de una chica llamada María Sophia Margarethe Catharina von Erthal (vamos a llamarla simplemente María), y se inspiraron en los detalles de su vida para completar su inmortal relato. En concreto, lo que quiere decir dicho investigador es que Blancanieves existió realmente.

María se crió en el castillo de Lohr am Main (Alemania), siendo su padre el Condestable del Electorado de Maguncia, estando de continuo viajando al tener funciones diplomáticas. Como pasaba en el cuento de los hermanos Grimm, la madre de María falleció (1741), y su progenitor no tardaría en casarse apenas dos años después. Claudia Elisabeth María von Venningen sería entonces, siempre según la teoría de Bartels, la maléfica madrastra de Blancanieves. Según parece, esa mujer no era nada cariñosa con su hijastra, y beneficiaba en todo lo que podía a sus hijos naturales en detrimento de María, que debería sentirse muy sola ya que su padre estaba continuamente ausente.

Aunque en la historia real no se puede concebir que hubiera un "espejo mágico" que hablara y que dijera verdades como catedrales de grandes, en cambio, encontramos que el padre de María regaló a su segunda esposa un espejo un tanto especial, y que todavía se conserva en el Castillo-Museo de Lohr, la casa de Blancanieves. El regalo en cuestión tiene unas curiosas propiedades acústicas, que hacen que, al hablar cerca de él, la reverberación hace que resuenen las palabras. Además, en el marco hay escritos una serie de aforismos que hacen que su lectura sea tentadora al que se encamine a verse reflejado en el espejo.


¿El verdadero espejo de la madrastra?


Para explicar la existencia de los siete enanitos del cuento, el investigador alemán cree que los hermanos Grimm se inspiraron en los niños que excavaban las minas de Bieber, y que estaban envejecidos por llevar a cabo una tarea que no le correspondía, por su dureza, a nadie que tuviera tan poca edad; en 1750 había 500 mineros que buscaban plata y cobre allí.

Respecto a la manzana envenenada, se puede explicar por la existencia de belladona que es abundante en la zona de Lohr. El "sarcófago trasparente de cristal", pudieron construirlo los manufactureros de vidrio, y las "zapatillas de hierro", los artesanos del metal..., y es que Bartels no deja suelto ningún cabo en su teoría; prácticamente da explicación a casi cualquier detalle del cuento de Blancanieves.

Debido a las circunstancias que rodeaban a María, los habitantes de Lohr habían la convertido en una especie de hada. Un cronista de la época la describe como un "ángel caritativo y bondadoso", “activo contra la pobreza y la indigencia”. La ceguera parcial que sufrió cuando era niña a causa de la varicela, fue causa para que los paisanos de lugar aumentaran su cariño hacia ella.


El castillo de Lohr en la actualidad.


Aunque los hermanos Grimm vivieron cerca de Lohr, y, perfectamente, la historia de María pudo llegar a sus oídos, en mi opinión, faltaría algún tipo de prueba documental que corroborara esta teoría tan fascinante. De hecho, el historiador alemán Eckhard Sander tiene otra versión acerca de quien pudo ser la auténtica protagonista del cuento en cuestión. Él cree que pudo ser la condesa Margarethe von Waldeck, que vivió en el siglo XVI. Según el autor alemán, la noble pudo tener un romance con el rey Felipe II, cosa que estaría muy mal vista porque él estaba casado , por lo que habría sido asesinada con un veneno mortal.

Fuentes consultadas:
-El blog la Daga de Aquiles.
-Wikipedia.






martes, 3 de junio de 2014

Buceando en la Leyenda cumple un año.

Gracias a todos los que alguna vez habéis visitado este blog. Después de una año sigo aquí, y de momento no me he cansado. Más de 25.000 visitas procedentes de, al menos, 70 países me animan a continuar.  Muchas gracias.

sábado, 31 de mayo de 2014

Juego de Tronos, rasgos históricos.

Juego de Tronos es la primera de una serie de novelas de la saga de Canción de Hielo y Fuego. Aunque la obra se enmarca en el género fantástico, no cabe duda de que George R. R. Martin, el creador de la misma, se inspira en ciertos hechos históricos para sacar adelante la trama de sus libros. Si bien es cierto de que los aromas de la Edad Media europea impregnan la atmósfera de Canción de Hielo y Fuego, no hay que descartar que hay rasgos históricos que pertenecen a otras épocas que pueden haber inspirado a Martin.

Poniente es un territorio eminentemente feudal, compuesto de señores y vasallos, y también con un rey, sentado en el Trono de Hierro, que gobierna en los Siete Reinos. Esta figura nos la encontramos en la Historia.

Cuando los anglos, sajones y jutos, además de otros pueblos más, se establecieron en lo que se conoce hoy como Inglaterra, se formaron una serie de reinos, conocidos como la Heptarquía anglosajona (Siete Reinos). Variables en tamaño y número, durante siglos (en el periodo conocido como la Alta Edad Media de Inglaterra) lucharon entre sí para conseguir la hegemonía.

En otro lugar más lejano, China, y en una época más remota, entre los siglos V y III a.C., los llamados Siete Reinos Combatientes lucharon entre sí hasta que uno de ellos venció a los demás, el reino de Qin. Del proceso de unificación surgió el primer emperador de China, Qin Shi Huang (si os digo que fue el responsable de que se construyeran los miles de guerreros de xian de terracota, seguro que os suena un poco más).

En el norte de los Siete Reinos se levanta un enorme muro de hielo de unas proporciones gigantescas, su misión es la de proteger a los habitantes de Poniente de las posibles invasiones por parte de los salvajes, y de otras criaturas más inquietantes, los Otros, o muertos vivientes que forman auténticos ejércitos. Una edificación tan eminentemente defensiva ha dado ejemplos muy variados en la Historia.


Gran Muralla China.


En el norte de Inglaterra los romanos construyeron el Muro de Adriano para protegerse de los ataques de los pueblos que habitaban Escocia. Ese muro era un elemento más de los muchos con que contaba el Imperio para defenderse de las posibles agresiones por parte de los llamados pueblos Bárbaros. Sin abandonar el país, y acercándonos en el tiempo, he decidido poner en esta relación el menos conocido como muro de Offa, una edificación mucho más modesta que la anterior, pero que es perteneciente a los tiempos medievales. Offa era un rey de Mercia, uno de los más importantes de la ya mencionada Heptarquía anglosajona, cuyo reino alcanzó la supremacía a finales del siglo VIII. La edificación se levantó para protegerse de los indeseables vecinos galeses. La relación se puede completar con la famosa Gran Muralla China, que sirvió de freno frente a los pueblos nómadas que acosaban a los sedentarios chinos en su país.

La Guardia de la Noche es la que se encarga de defender el Muro en las novelas de Martin. Es posible que haya algo de inspiración en las órdenes religiosas de los templarios, hospitalarios o de los teutónicos que defendieron Tierra Santa de los enemigos musulmanes. El hecho de que eran a la vez soldados y sacerdotes, y por lo tanto debían de guardar el celibato, los hace ciertamente similares.

Pero hay un aspecto destacado con respecto a los de la Guardia de la Noche que los emparenta con la célebre Legión Extranjera de Francia, y es que ambos cuerpos se nutren en sus filas de convictos, pendencieros y otras gentes de mal vivir, aunque también podían acoger personas más honradas e incluso algún hijo de la nobleza, como el caso de Jon Nieve o de Samwell Tarly.

He leído en muchos lugares que la Guerra de las Rosas es una fuente que surte a las novelas de Martin; hay un gran parecido en los nombres de los contendientes de la guerra civil inglesa (York contra Lancaster), y los principales rivales de la primera fase del conflicto que narra el escritor norteamericano (los Stark contra los Lannister). Pero no hay que olvidar que la guerra histórica fue luchada entre dos bandos bien definidos, y la guerra novelada representa una lucha de poder entre múltiples reinos, y diversos personajes poderosos que actúan, o bien de manera abierta, o bien en la sombra manejando los hilos de la trama. Es sin duda, una situación mucho más compleja que la de una guerra civil.


La rosa roja y la rosa blanca, los Lancaster contra los York.



A este punto, yo tengo que decir lo que entiendo como un juego de tronos. Para mí es una lucha por el poder, despiadada y feroz, en la que el ganador debe de deshacerse por todos los medios posibles de sus adversarios, para así alcanzar el codiciado premio, el trono y la corona. Si nos fijamos en la Historia podemos ver que ha habido múltiples situaciones semejantes que han podido inspirar al autor. En otra entrada de mi blog ya escribí sobre la lucha que se dio en el año 1066 en la Inglaterra medieval, un episodio que siempre me ha fascinado. Alejandro Magno murió muy joven, dejando un imperio inmenso, y sin un heredero que lo gobernara. Las décadas que siguieron fueron de luchas internas entre los generales de Alejandro y de otros personajes importantes que sembraron de cadáveres las tierras otrora conquistadas por el genial macedonio: es la llamada época de los Diádocos, un periodo de una enorme complejidad histórica. Otro episodio histórico que se caracterizó por una larga y apasionante lucha por el poder fue cuando la República de Roma entró en una dinámica que le llevó a la formación de un imperio regido por un soberano que llegó a concentrar todo el poder de un reino de una extensión colosal. Por el camino se quedaron hombres tan célebres como Julio César, Pompeyo Magno, Craso, Marco Antonio..., grandes personajes que acariciaron alguna vez la idea de controlar tanto poder en sus manos.

Al hablar de los personajes de las novelas que puedan tener reflejo en los de la Historia, nos encontramos que el rey de Francia Luis XI era conocido como "la araña", lo mismo que Varys, el consejero real de la ficción. Lo que ambos tienen en común es su capacidad de tejer sus redes para llevar a cabo sus ambiciones.

Otro célebre protagonista de la obra de Martin es Jaime Lannister, el matarreyes, llamado así por haber liquidado al legítimo monarca que se sentaba en el Trono de Hierro, Aerys II el Loco. Si nos fijamos en la anteriormente citada Guerra de las Rosas, nos encontramos a alguien con un apodo que significa todo lo contrario, el hacedor de reyes (The Kingmaker), Ricardo Neville, el conde de Warwick. Esta figura principal del conflicto, fue responsable que dos reyes accedieran al trono de Inglaterra, Eduardo IV de York, y Enrique VI, por lo que fue digno de que le llamaran de esa manera.



El hacedor de reyes.


Los numerosos hechos narrados en las múltiples páginas publicadas también pueden tener algún reflejo en el espejo que puede ser la Historia. Os invito a que leáis mi entrada sobre la Boda Roja, y la verdad histórica subyacente que encierra, y que el mismo Martin reconoce.

Sobre la batalla de Aguasnegras y los paralelismos que hay de los asedios musulmanes sobre la bizantina Constantinopla en la Edad Media, parecen evidentes al comprobar como en ambos casos los defensores contaban con una arma poderosísima, cuya composición era secreta, y que podía arder en el agua arrasando los barcos enemigos. Era el Fuego Griego, que usaron los cristianos para defender su capital, mientras que los habitantes de Desembarco del Rey pudieron disponer del Fuego Valyrio.

En un momento de la historia aparece en el cielo el Cometa Rojo, inquietante sin duda, buen augurio para algunos, pero mal presagio para otros. Sin duda, recuerda cuando apareció el cometa Halley cuando sucedían los dramáticos acontecimientos de 1066 en Inglaterra, que marcaron el final de la era sajona, y que es magníficamente representado en el Tapiz de Bayeux.

Si hablamos de ciertas costumbres regias, observamos que la Casa de los Targaryen practicaban la endogamia, seguramente para intentar preservar la pureza de sangre. Es decir, que se emparentaban entre sí para tener descendencia real. Aunque parezca absurdo, es una costumbre que se ha repetido durante milenios entre las dinastías reales de muy diversas civilizaciones. Así, encontramos ejemplos de ello en el Antiguo Egipto o en el Imperio Inca. Sin ir mucho más lejos en el espacio ni en el tiempo, los reyes Habsburgo españoles tendían a casarse con mujeres de la nobleza con las que compartía ciertos lazos familiares, y que dieron como resultado el ascenso al trono de Carlos II, con un sobrenombre, el Hechizado, que indica que estaba lejos de ser alguien "normal".

Para finalizar hablaré un poco de la geografía del mundo de Canción de Hielo y Fuego. Este un mapa no oficial de la región más importante en la que se desarrollan muchos de los episodios de la trama:




A la izquierda se encuentra Poniente, un mundo puramente feudal, y a la derecha está la región de las Ciudades Libres, dominadas por un régimen político diferente, y continuamente acosadas por los guerreros nómadas a caballo llamados dothrakis (reflejo de los verdaderos hunos o mongoles). Entre ambos mundos, tan cercanos y lejanos a la vez, se halla el Mar Angosto. El mapa me recuerda en cierto modo al mapa de la época de las Guerras Médicas: de un lado el mundo griego en Europa, y, separado por el Mar Egeo, se encontraba en Asia el Imperio Persa, con un sistema político que les distaba enormemente.


Mapa de las Guerras Médicas. En azul el Imperio Persa, y en el resto de colores las ciudades-estado griegas.


El mapa de Poniente es el siguiente:





No se sabe si es una isla aunque lo parezca, ya que la zona al norte del Muro estaría sin cartografiar. La zona más estratégica es el estrecho en el centro que es llamado El Cuello, y que separa el Norte del Sur de Poniente. Esta región me recuerda a la Isla Soledad, en el archipiélago de las Islas Malvinas, porque comprende un pequeño istmo central que separa el norte de la isla del resto de la misma. Fue una posición de enorme importancia estratégica en el marco de la Guerra de las Malvinas (Falklands) de 1982.


miércoles, 14 de mayo de 2014

Temístocles, auge y caída (300: El origen de un imperio).

Temístocles, hijo de Neocles, de la familia de los Licónidas, nació en Atenas en el año 524 a.C. Eran los albores de la democracia griega, o mejor dicho de la Humanidad, y este gran personaje de la Antigüedad se movería como pez en el agua aprovechando los resortes e hilos en un nuevo marco político. No nació en el seno de ninguna familia aristocrática, y supo ganarse el favor de las capas más desfavorecidas, lo que le ayudó a ascender en los escalones de la política ateniense.

Con apenas 31 años de edad fue nombrado arconte epónimo, uno de los nueves magistrados o arcontes elegidos por el pueblo ateniense para gobernarlos. Temístocles tuvo claro que Atenas debía fortalecer su poder naval como una de sus principales prioridades, y no sólo para alcanzar la hegemonía en Grecia, sino para hacer frente a la futura amenaza que se cernía procedente de Oriente: la del Imperio Persa. Por eso mismo, fortificó el puerto de El Pireo y fomentó el poder naval de la ciudad-estado griega.


El actor australiano Sullivan Stapleton como Temístocles en la segunda parte de 300.

 


En el año 490 los persas desembarcaron en la bahía de Maratón. Venían con la intención de someter toda Grecia, y en esa ocasión los atenienses estaba prácticamente solos para hacer frente a las fuerzas invasoras; apenas contaron con la colaboración de los plateos. Casi 10.000 hoplitas se enfrentaron a unas fuerzas que les doblaban en número. En el centro de la formación se encontraba Temístocles, al mando de un millar de hombres, su cometido era el de aguantar el ataque persa, mientras que las alas de los griegos, reforzadas a costa de adelgazar el centro, intentaban vencer los flancos del adversario. La táctica usada por los helenos dio resultado, y los persas se retiraron a sus barcos para emprender la huida, dejando en el campo miles de cadáveres; volverían años después con fuerzas renovadas. Temístocles tuvo que ver como el general Milcíades se llevaba la gloria de la victoria, mientras aguardaba su gran momento.

Temístocles encontró en Arístides a un nuevo rival político, tras la muerte de Milcíades. Cuando se descubrió una nueva veta de plata en las atenienses minas de Laurio, Temístocles vio claro cual debía de ser el destino proporcionada por la riqueza generada en las minas: había que construir una poderosa flota para que Atenas se convirtiera en una potencia marítima. A pesar de contar con la oposición de la nobleza, su empeño y cabezonería se impuso finalmente, creándose así una fuerza de 200 trirremes de guerra. Como veréis más adelante, esta intuición sería crucial para que Grecia sobreviviera como civilización independiente ante la grave amenaza que se iba a cernir sobre ella.

Cuando estalló la Segunda Guerra Médica, los atenienses estaban bien preparados, gracias sobre todo a la labor de Temístocles. Éste quiso comandar la armada griega en el primer enfrentamiento naval de la contienda, la batalla de Artemisio, pero los intereses políticos hicieron que el mando recayera sobre un comandante espartano, aunque realmente era el ateniense el que mandaba a través del espartano. El dramático enfrentamiento naval se producía al mismo tiempo que la infantería helena resistía en el famoso paso de las Termópilas al mando del gran Leónidas; ambas combates se libraban en la primera línea de defensa griega. Cuando el rey espartano cayó y fue derrotado, la defensa en Artemisio dejó de tener sentido, y la flota, compuesta sobre todo de navíos atenienses, se retiró a aguas más seguras. El plan para taponar la enorme invasión oriental había sido diseñado por Temístocles, que dirigía a su pueblo en tan desesperada situación.

Entonces, en un golpe genial, el líder ateniense se jugó todo a una carta. Envió a la flota griega a Salamina, esperando atraer a las naves persas. En ese momento las fuerzas enemigas estaban todavía prácticamente intactas. Como consecuencia de su acción, casi despobló la misma Atenas, ya que hacían falta muchos brazos para manejar los buques atenienses. Para asegurarse de que la flota persa de Jerjes acudiera a la cita, Temístocles uso un ardid: envió a un sirviente asegurando que las fuerzas griegas estaban desmoralizadas y divididas, y que él mismo se cambiaría al bando de los persas; en definitiva, que era el momento propicio para asestar un golpe rápido y sin dilaciones a la flota griega que estaba reunida en Salamina. Además, para convencer al resto de los griegos de que siguieran su plan, amenazó con llevar a toda la población ateniense por mar a Sicilia y abandonar Grecia. Ante tamaño farol (los griegos no podían prescindir de la flota ateniense), todos aceptaron las condiciones de Temístocles.


 

Busto de Temístocles.


El persa mordió el anzuelo. Los griegos no estaban desunidos ni Temístocles pensaba en cambiarse de chaqueta. Al contrario, la flota helena esperaba impaciente a que los más numerosos navíos persas se introdujeran en las estrechas aguas de Salamina, donde la superioridad numérica se vería mermada por la dificultad de maniobrar en un espacio menor. Jerjes, seguro de la victoria, se buscó un lugar en alto para contemplar el combate. En el año 480 tuvo lugar una de las batallas más importantes de la Historia de la Humanidad. No sólo se combatía por la supervivencia de Grecia, sino por la de un continente, Europa, y una de las ideas políticas más revolucionarias y justas que haya concebido el hombre, y que había sido recién adoptada: la Democracia. Y al mando de los griegos estaba un hombre de orígenes humildes, que había diseñado todo el dispositivo militar y que había dirigido con acierto hasta ahora a su pueblo: Temístocles.

Nunca sabremos si le movían los deseos de gloria, o si lo que quería era simplemente defender a su pueblo amado, pero ese día las inferiores en número naves griegas derrotaron de forma fulminante a los buques persas en la batalla de Salamina, mientras que el emperador persa se desesperaba al ver el fracaso de la campaña ante sus ojos. Todavía no había acabado la guerra, pero Jerjes se marchó con el grueso de su ejército de vuelta a su patria.

En el año 479, una vez expulsados los persas de Grecia, Temístocles emprende la reconstrucción de Atenas, y la reparación de las murallas. Gracias a su labor se pudo completar dicha tarea, ya que los espartanos no estaban por la labor de que los atenienses se rehicieran tras la guerra que acababa de librarse en el solar griego.

·EL OCASO DE TEMÍSTOCLES. Una de las características más originales de la democracia griega era el poder de decisión del pueblo para poder mandar al exilio a los políticos que ellos consideraban oportuno, mediante el proceso que era llamado ostracismo. El pueblo se reunía, y si eran más de 6.000 los presentes, mediante unos tejos (óstraca) en donde escribían el nombre del político que querían que fuera exiliado, la votación se podía realizar con efectividad. Tras realizarla, se hacía el recuento, y el que sacara mayor número de óstraca con su nombre era expulsado de Atenas.



Óstracas griegos con los nombres de los políticos seleccionados para que sean elegidos para el exilio.


Hacia el año 471 el pueblo ateniense se reunió para decidir sobre el ostracismo del héroe que les había salvado de los persas. En tiempos modernos, gracias a la arqueología, se descubrió en la Acrópolis un depósito de óstracas con el nombre de Temístocles escrito en ellas. Al analizar la escritura se determinó que solo 14 manos habían sido necesarias para escribir de un total de 190 halladas. Lo que se deduce de ese hallazgo es que alguien se tomó la molestia de distribuir tales objetos para facilitar la votación que dio como resultado el exilio de Atenas. No es que Temístocles hubiera sido acusado de nada en concreto, simplemente era una manera de que el pueblo llano manifestara su poder e impidiera que un político se afianzara demasiado en las altas esferas del gobierno. Además, el cambio de tendencia que suponía el cambio de enfoque de Persia como enemigo de Atenas, al de los espartanos, como el futuro rival (y que en verdad lo llegaría a ser años después; otra vez se observa la capacidad de anticipación tan extraordinaria que tenía este personaje), pudo influir en la caída en desgracia del ateniense. Las envidias por sus éxitos también contarían.

Temístocles pasó el resto de sus años exiliado de un lugar para otro, hasta que acabó en la corte del rey persa, muriendo en el año 459 a.C. Nunca volvió en vida a su amada Atenas, aunque si sus restos mortales para ser enterrados allí, y que fueron llevados a escondidas, ya que no se podía enterrar en Ática a alguien que había dio expulsado por traición.

No le faltan críticas a su persona, que van de tener una ambición desmedida a ser un auténtico corrupto. Críticas sin duda inevitables hacia cualquier persona de su relieve. Lo que es indudable es que fue el auténtico arquitecto de la victoria ateniense en una guerra por la supervivencia de Grecia, y no solo eso, fue el que puso los cimientos para la creación del imperio ateniense que ejercería la supremacía en el Egeo durante décadas, hasta la finalización de la Guerra del Peloponeso.
 
·ELOGIOS A TEMÍSTOCLES. Para acabar el post he decidido colocar en este párrafos final lo que Tudícides, uno de los grandes historiadores griegos, opinaba del personaje. Su alabanza consiste en resaltar sus condiciones naturales, pues sobresalía por su inteligencia innata, y que tomaba decisiones de manera rápida, y que se hacía una idea acertada del futuro. Ante cualquier asunto que llegara a sus manos, tomaba la mejor determinación, aunque no tuviera experiencia sobre ello. La improvisación era una de sus mejores armas.

Bibliografía consultada:

-Historia Universal. Edad Antigua, de R. López Melero y otros.
-De Maratón a Platea, de Philip de Souza.
-Historia de la Grecia Antigua, de Juan José Sayas Abengochea.


viernes, 9 de mayo de 2014

¿La Primera Guerra Mundial?

Hace cien años comenzó una guerra en el corazón de Europa de unas proporciones tan gigantescas que hizo empequeñecer los anteriores conflictos armados del hombre. Todas las grandes potencias participaron en aquella locura, luchando en uno u otro bando. Las víctimas mortales se contaron a millones, la mayoría militares. Fue conocida por sus contemporáneos como la Gran Guerra, lo de llamarle la Primera Guerra Mundial fue a posteriori, y fue debido a que también se luchó en otros continentes. Este año se cumplen cien años de su estallido.

Las principales batallas (Verdún, Somme, Marne) se libraron en el llamado frente occidental. Otros frentes importantes fueron el ruso, o el italiano. El hecho de que se libraran combates en África y en Oceanía se debió a que los aliados atacaron la colonias alemanas para apoderarse de ellas. De los frentes no europeos, seguramente, el más importante fue el propiciado por los ingleses y franceses, apoyados por los árabes aliados, que lucharon en Arabia y Oriente Próximo para derrotar al imperio otomano. En esos parajes se haría inmortal Lawrence de Arabia.

El resultado macabro que resulta de sumar una enorme guerra a nivel europeo con las luchas producidas en las colonias de dichas potencias europeas ya se dio antes de 1914. De esta forma sucedieron la Guerra de los 30 años, o la Guerra de Sucesión austríaca. Pero fue la Guerra de los Siete Años (1756-1763), la que en mi modesta opinión pudo considerarse ser llamada la Primera Guerra Mundial, primero por la magnitud del conflicto y, segundo, por la implicación a nivel mundial que se produjo. Además, se calcula que murieron más de un millón de persona, una cifra elevadísima teniendo en cuenta que la población mundial era mucho más baja de lo que fue en la primera mitad del siglo XX, que es cuando se produjeron las dos guerras mundiales oficiales.

Fue en Europa donde se produjeron las batallas principales entre Prusia, que luchaba contra Francia, Austria y Rusia (Kolin, Leuthen...). Las tropas germánicas las comandaba Federico II el Grande, uno de los mejores estrategas de todos los tiempos. De hecho, alguna vez venció a ejércitos más numerosos. La hegemonía de la zona estaba en juego, y, al final, tras el abandono de Rusia por la muerte de su zarina, la balanza se inclinaría a favor de los prusianos, que empezarían a despuntar como la gran potencia continental que llegaría a ser.


Federico II el Grande de Prusia, uno de los grandes protagonistas de la guerra.


En América del Norte también hubo gresca. Allí había importantes territorios coloniales, en las actuales Canadá y Estados Unidos, pertenecientes a Francia, y colonias que eran británicas. Los ejércitos ingleses, al mando de James Wolfe lograron tomar el Canadá francés. Ahora es el momento en decir que Inglaterra y Prusia eran aliadas, y es lo que tiene la Política, que hace extraños compañeros de cama; no hay que olvidar la sangrienta rivalidad entre Alemania y Gran Bretaña que se dio a cabo en las dos guerras mundiales del siglo XX.

Los españoles se vieron arrastrados por los franceses a la guerra a consecuencia de los llamados Pactos de Familia o, mejor dicho, el pacto entre los Borbones que reinaban en ambos países. Por eso mismo la guerra se trasladó a las Filipinas, donde los ingleses tomaron Manila, y a Cuba, cuya capital fue conquistada igualmente. Además, un intento de atacar Portugal, por parte de un ejército hispano-francés, fue detenido por las tropas lusas ayudadas por las inglesas.

En América del Sur, tuvo lugar la toma de la colonia de Sacramento (Brasil) por parte de los españoles, y de un ataque propiciado por lusos y británicos en Río de la Plata (actual Argentina), que fue rechazado finalmente.

En la India las acciones bélicas fueron importantes. Los ingleses (general Robert Clive), apoyados por tropas del Imperio mongol vencieron a los franceses (ambos países poseían importantes territorios en el país). La consecuencia fue la expulsión gala de la zona, y el comienzo del gran imperio británico de la India.

Ni África se libró del mal de la guerra. Los ingleses, una vez más vencedores, conquistaron un gran número de bases en Senegambia, y obtuvieron victorias navales cerca de las costas africanas.

En consecuencia, es evidente que las batallas se extendieron por gran parte del planeta, y que no hace falta decir quienes fueron los grandes vencedores (Inglaterra y Prusia), y la gran derrotada (Francia), que perdió un gran número de colonias. Para concluir, expondré un mapa muy ilustrativo extraído de Wikipedia que muestra los países en conflicto. La imagen habla por si sola de la extensión de este conflicto mundial: La Guerra de los Siete Años.





sábado, 3 de mayo de 2014

Secuestros y rescates históricos.

¿Que tuvieron en común personajes tan dispares como el inmortal escritor español Miguel de Cervantes, el gran Julio César, el Inca Atahualpa y el rey de Pamplona García Íñiguez? Pues tuvieron dos cosas importantes, al menos que yo sepa, en común. Lo primero, que fueron una vez secuestrados. Lo segundo, que les fue pagado una fuerte suma de dinero a sus secuestradores, ya que eran personas importantes, para que fueran liberados, cosa que no fue posible en todos los casos... Pero empecemos por orden cronológico:

En el año 75 a.C. Julio César era un joven de 25 años que viajaba por el Egeo para estudiar oratoria. Estaba lejos de ser el gran general y espléndido político que todos conocemos, pero era, eso sí, toda una promesa en el panorama del poder de la República romana. En un momento dado, su nave fue apresada por unos piratas, que pidieron un rescate de 20 talentos de plata por su liberación. Muchos personajes poderosos de cualquier época se hubieran acobardado ante una situación tan angustiosa y hubieran pagado con presteza esa suma con tal de salir de ese apuro cuanto antes mejor, pero el arrogante y valiente romano les instó a elevar la petición de rescate hasta la elevada cantidad de 50 talentos de plata; una persona de su categoría no valía un precio menor.

César pasó 38 días cautivo en la nave de los secuestradores, mientras que los hombres de su comitiva se encargaban de buscar el dinero del rescate con la máxima diligencia. Durante su cautiverio no se amilanó, e incluso bromeaba con sus captores hasta el extremo de amenazarles con matarlos en cuanto se viera libre de su secuestro.


Julio César.


El dinero fue pagado y los piratas cumplieron su promesa de liberar al rehén. En cuanto César llegó a tierra, armó unas naves y fue en busca de sus antiguos captores, logrando apresar a la mayoría de ellos. El gobernador de la ciudad de Pérgamo quería venderlos como esclavos en vez de ejecutarlos, pero Julio César tenía intención de cumplir su palabra y realizar la venganza que había prometido durante los días que había permanecido cautivo: al final, los mandó crucificar. A este punto no hace falta decir lo horrible que es la muerte por crucifixión. Y es que la piedad no era una virtud que caracterizaba a los hombres poderosos de la Antigüedad.

De la Edad Antigua pasamos a la Edad Media. En otra entrada a este blog hablé sobre los hermanos Bjorn y Hastein, supuestos hijos de Ragnar Lothbrok, y de su periplo que les llevó a atravesar el mar Mediterráneo. Antes de acabar dicha travesía, cuando se dirigían al lugar de partida del viaje, llegaron a Pamplona. Las fuentes históricas no dicen como ocurrió, pero el caso es que los vikingos lograron capturar al rey García Íñiguez (859), que fue liberado tras un cuantioso rescate de 70.000 dinares de oro. Los vikingos eran unos auténticos expertos, como buenos piratas que eran, en obtener botines. De hecho, muy de vez en cuando eso sí, los arqueólogos aún encuentran algún tesoro vikingo oculto las entrañas de la tierra. En realidad, los hombres del Norte solían secuestrar personas de bastante más bajo rango social que el del rey de Pamplona, y el destino de aquellos desdichados no era el soltarlos tras un rescate, ya que la mayoría no tendría donde caerse muertos, sino un final más sombrío: la esclavitud en algún país remoto y desconocido, lejos de sus parientes más queridos.



Los vikingos secuestrando y matando.



Durante la época de la conquista de América por parte de los españoles, tuvo ocasión un suceso de secuestro y rescate verdaderamente dramático. Los hechos ocurrieron dentro de las fronteras del imperio Inca, y fueron provocadas durante el intento de conquista por parte del conquistador extremeño Francisco Pizarro y un puñado de soldados españoles. Tras meses de espera, un encuentro decisivo en la plaza mayor de Cajamarca cambiaría para siempre la Historia. Los españoles estaban escondidos, y, aunque eran pocos, estaban armados con arcabuces y unos pocos cañones, mientras que los incas, muchos miles, venían desfilando confiados en que su aplastante superioridad numérica amilanara a los hispanos.

Tras un fracasado intento de que el Inca Atahualpa aceptara la religión católica sin más, y tras tirar éste una biblia a los pies de un solitario fraile que había salido al encuentro, los españoles sorprendieron a los incas rompiendo el secreto de sus escondites, mientras disparaban sus armas de fuego y asestaban tajos con sus espadas. El resultado de la trampa fue la muerte de cientos de valerosos soldados incas y el apresamiento de Atahualpa.

El emperador inca pasó cautivo de los españoles varios meses. Se dice que intentó comprar su libertad llenando varias veces de oro y plata el edificio donde se encontraba retenido (el Cuarto del Rescate). De todas las partes del imperio se trajeron objetos preciosos para intentar comprar la libertad del soberano en lo que puede ser considerado el mayor rescate de la Historia. Pero de nada serviría todo aquello, pues los españoles se dieron cuenta de que, un vez liberado el rehén, serían presa fácil ante la multitud de efectivos con los que contarían los incas. Así que, tras un juicio, Atahualpa fue condenado a muerte por garrote vil (1533), y los españoles no solo se quedarían con el dinero del rescate, sino con el de todo el imperio inca.



Atahualpa en el Cuarto del Rescate.



Por último, contaré la historia del cautiverio de Miguel de Cervantes. El gran escritor español había participado en la batalla de Lepanto (1571), donde perdió la movilidad de una mano. Tras la gran victoria naval cristiana, siguió cumpliendo su deber como soldado en otros escenarios del Mediterráneo, aunque, cuando volvía a casa desde Italia, fue apresado junto a su hermano Rodrigo el 26 de septiembre de 1575, y fueron llevados a Argel. Como los turcos pensaban que Cervantes era una persona importante, pidieron una fuerte suma por su liberación: 500 escudos de oro.

El cautiverio en la ciudad norteafricana duró para el escritor cinco largos años, en los cuales intentó escapar en cuatro ocasiones junto a otros compañeros, echándose él mismo las culpas cuando eran descubiertos, para impedir que castigaran a los demás. En 1577, la madre de Cervantes reunió una cantidad de dinero para intentar la liberación de sus hijos, pero no era suficiente, por lo que Miguel prefirió que fuera rescatado su hermano, quedando él en Argel.

En 1580, Cervantes iba a ser llevado a Constantinopla, por lo que el rescate para él se iba a antojar casi imposible. Pero, ese año llegaron a Argel unos monjes trinitarios para intentar liberar a los cautivos cristianos que se hallaban allí. Como sólo tenían 300 escudos, cantidad insuficiente para el rescate de Cervantes, pidieron prestado dinero a los mercaderes cristianos, que lo dieron a los religiosos. Y así fue liberado el creador del inmortal Don Quijote, que difícilmente hubiera podido componer su gran obra, siendo preso, en la capital del imperio turco.



Miguel de Cervantes.




Fuentes consultadas:
-Auge de Julio César, de Peter Wilcox y Duncan B. Campbell.
-Blog Historia Clásica.
-Wikipedia.

viernes, 25 de abril de 2014

La metamorfosis de un arma: el cañón 88 mm alemán.

El 8'8 Flak fue concebido como un arma antiaérea, es decir, su función era la de proteger objetivos importantes del ataque de los aviones enemigos. Lo sorprendente fue que al intentar usar dicho cañón contra objetivos móviles, como tanques, los alemanes comprobaron que era un arma formidable contracarro. Pero la polivalencia de esta famosa máquina de guerra de la Segunda Guerra Mundial no acababa aquí, también era usada de forma eficaz contra los búnker contrarios y como artillería de largo alcance.

Cuando estalló la Guerra Civil española en 1936, entre el gobierno de la II República y los sublevados, las principales potencias extranjeras apoyaron al bando que más les interesaba. Y, como no podía ser de otra forma, la Alemania nazi le proporcionó una valiosa ayuda militar a Franco. Entre otras cosas, una buena remesa de antiaéreos de 88 mm que actuaron en suelo español, probando su valía como arma antitanque.


Arma antiaérea 8'8 Flak orientada para hacer frente a objetivos terrestres.



Tras el campo de prueba que resultó ser el conflicto de España de las nuevas armas de guerra, y de innovadores métodos bélicos, estalló la guerra más atroz y sanguinaria que se haya visto en la Historia. Europa quedaría arrasada por la maquinaria arrolladora de Hitler. Entre sus armas, destacaba el antiaéreo de 88 mm, actuando como un arma letal entre los blindados de los aliados. Y, en manos de agresivos generales, como el mítico Rommel, harían verdaderos estragos entre las filas de las divisiones de los países democráticos. Y cuando el general alemán fue destinado al desierto del norte de África, para comandar el Áfrika Korps, fue cuando el 88 mm alcanzó sus más altas cotas de eficacia, actuando en la inmensidad de aquellos campos de arena.

El cañón alemán era capaz de penetrar el blindaje de cualquier carro de combate a grandes distancias, incluso el de los tanques pesados soviéticos. En alguna ocasión el ejército de Rommel se salvó de la derrota al poder concentrar varios cañones de 88 mm ante un poderoso ataque de blindados aliados.

Cuando a los ingenieros alemanes le encargaron el diseño de un nuevo carro pesado para poder enfrentarse a los carros soviéticos, decidieron incorporar el cañón de 88 mm modificándolo para que pudiera ser adaptado al nuevo producto. El resultado fue el carro Tiger, un auténtico monstruo de los campos de batalla de las fases finales de la guerra; combinaba su poderoso cañón con un extraordinario blindaje. Era tan temible que en los manuales de combate de los Sherman americanos se decía que debían de atacarlo con cuatro de sus tanques, esperando perder tres en el combate para noquear a uno de los Tiger alemán.


Carro de combate Tiger alemán.
 


Aunque era un tanque magnífico, era costoso de producir y tendía a sufrír muchas averías. No se pudieron producir muchos de ellos y, además, aunque eran impresionantes, tampoco pudieron ayudar a evitar la derrota final de los ejércitos del Eje en la última gran guerra mundial.

Y esta es la historia de como un simple arma antiaérea se convirtió en el tanque más poderoso de la Segunda Guerra Mundial. Es la historia de una metamorfosis que sufrió un arma de guerra.

lunes, 21 de abril de 2014

La conquista de Inglaterra, un histórico Juego de Tronos (y II).

El duque Guillermo estaba cazando cuando se enteró de la noticia de la coronación de Harold. Enseguida envió una protesta formal. De alguna forma logró que su causa fuera apoyada por el Papa de Roma, que le envió un estandarte papal, que sería usado en batalla, y un anillo que contenía un cabello de San Pedro. Guillermo consiguió otros apoyos internacionales y, tras varias reuniones, el consenso de todos sus barones, por lo que ordenó la formación de una gran flota que transportaría al ejército que iba a reunir para la conquista de Inglaterra.

Pero, el gran conflicto en ciernes lo iba a iniciar sobre Inglaterra el mismo hermano del recién coronado Harold. De este modo, Tostig, que había sido expulsado en 1065 de su condado de Northumbria, y que había pasado el invierno en Flandes junto a su esposa, a primeros de mayo había aparecido con una flota en el sur de Inglaterra para asolar su costa. Después, siguió arrasando la costa este del país, hasta que los condes del norte, Edwin y Morcar lograron rechazarlo. Además, sufrió la deserción de varios vasallos, por lo que se refugió en Escocia. Entonces, se puso en contacto con otro de los grandes aspirantes a la corona inglesa, el vikingo Harald Hardrada. Entonces, el hermano del rey de Inglaterra, resentido por perder su condado y con ganas de recuperarlo, y el mismo rey de Noruega unirían sus fuerzas por una causa común: expulsar a Harold Godwison del trono de Inglaterra.

El ejército de Harold se encontraba en el sur de Inglaterra, tras la incursión de su hermano Tostig, esperando el ataque del normando. Más el no sabía por donde se iba a producir el primer ataque, ya que si los vikingos atacaban por el norte, Harold tendría que ir a marchas forzadas hacia el lugar para intentar contener el intento de invasión. Es decir, el rey inglés estaba en una situación muy delicada.

En la primera semana de septiembre se produjo al fin el primer gran desembarco: el ejército vikingo apareció cerca de York, en el norte de Inglaterra. En esa zona, los condes Edwin y Morcar eran vasallos del rey Harold II. De hecho, Harold tuvo que repudiar a su anterior esposa, para casarse con la hermana de dichos nobles, y así asegurarse su fidelidad. En Gate Fulford se produjo la primera gran batalla de toda la campaña. De un lado estaban las fuerzas, en su mayoría vikingas, de los aliados Harold Hardrada y Tostig, y del otro lado se encontraban las levas anglosajonas de los condes Edwin y Morcar. El combate acabó con una aplastante victoria de los invasores, y la retirada de los condes sajones. Harold Hardrada pudo soñar ese día con ceñirse la corona de Inglaterra, y Tostig con volver a ser conde de Northumbria.


Ataque de la caballería normanda contra un muro de escudos sajón.


El rey inglés, ante la situación desesperada que estaba afrontando, decidió que lo mejor era un ataque relámpago para intentar vencer de forma aplastante a un adversario antes de que emplearse a fondo con el otro. De esa manera, en cuanto tuvo noticias del desembarco de los vikingos, reunió a su ejército de forma apresurada para marchar velozmente hacia el norte y enfrentarse a los invasores. Tras recorrer 190 millas en cinco días llegó a Stamford Bridge el 25 de septiembre.

Parece ser que los vikingos estaban desprevenidos y no pensaban que la reacción de Harold fuera tan fulgurante, de manera que no tenían ni las cotas de malla preparadas. Las fuerzas inglesas acabaron con las primeras avanzadillas de forma rápida y se presentaron en formación de batalla dispuestos a acabar con los nórdicos. La presencia de su propio hermano menor al lado de los escandinavos debió de estremecer al rey inglés, que le ofreció un ultimátum a Tostig; le concedía Northumbria y un tercio del reino si se rendía. Siendo la propuesta tan generosa para él, Tostig le preguntó a Harold que le ofrecía a su aliado el rey noruego, a lo que Harold contestó: "siete pies de tierra inglesa, o tanta como necesite dado que posiblemente sea más alto que otros hombres". No hubo acuerdo, si feroz batalla. Los vikingos fueron vencidos de manera aplastante. Fue tal la carnicería que sólo hicieron falta 24 naves para trasladar a los pocos supervivientes de vuelta a sus hogares. Hay que tener en cuenta que llegaron a Inglaterra entre 250 y 300 naves repletas de alegres guerreros. A Harold le comunicaron que Hardrada, el último vikingo, estaba entre los muertos, así como su propio hermano menor, Tostig.

Los sajones tuvieron poco tiempo de saborear la victoria, ya que les llegó la noticia de que los normandos habían desembarcado en el sur del país, cerca de Pensevey, apenas tres días después de haberse librado el decisivo combate contra el ejército nórdico. El rey Harold había obtenido un gran triunfo, y se había librado para siempre de un temible enemigo que lo había dado todo para arrebatarle su trono. Pero la perspectiva para el rey no era nada halagüeña: muchos de sus mejores hombres estaban muertos, y los que le quedaban estaban demasiado exhaustos como para volver a atravesar Inglaterra de norte a sur para enfrentarse nuevamente a un enemigo tan temible o más como el anterior. Aún así Harold lo tenía claro, debía marchar rápidamente hacia el sur y afrontar el nuevo reto. El juego de tronos por Inglaterra entraba en su momento decisivo.

Harold tardó cinco días en llegar a Londres, y esperó allí mientras reorganizaba sus tropas y las incrementaba con levas de refresco otros 5 o 6 días más, antes de volver a ponerse en marcha. Así, el día 11 de octubre de 1066 llegó Caldbec Hill, cerca de Hastings, lugar donde se libraría la batalla decisiva.

El día 14 dos ejércitos, compuesto por miles de hombres cada uno de ellos, se hallaban frente a frente. De un lado, estaba el ejército anglosajón del rey Harold, que defendía su corona, compuesto fundamentalmente de infantería, que solía adoptar una formación cerrada o de muro de escudos, la tradicional de la Edad Oscura. Del otro lado, estaba el moderno ejército del duque Guillermo, que le tocaba el rol de atacar colina arriba a los defensivos sajones, ayudado por un magnífico cuerpo de arqueros, y, sobre todo, de una formidable fuerza de caballería, precursora de la caballería pesada típica de las batallas bajomedievales que estaban por llegar.

Los normandos atacaron con todo, primero con arqueros, luego con infantería, y con la caballería también, pero todo parecía ser inútil: los aguerridos sajones rechazaban todos los conatos de desalojarlos de la colina en que se hallaban férreamente asentados. Harold contaba con el apoyo de sus fieles hermanos, los condes Leofwine y Gyrth. Incluso se extendió el rumor, en cierto momento de la batalla, en que Guillermo había perecido en el fragor del combate, por lo que cundió el desánimo entre las filas normandas. Así que el duque Guillermo se levantó la visera del casco, y recorrió las filas de sus soldados gritando que estaba vivo, y así superando la crisis en la que se hallaban sus fuerzas armadas en esos delicados momentos.


Momento en el que el duque Guillermo muestra la cara a sus soldados, ya que estos se pensaban que había muerto durante la batalla.



Tras una retirada de la caballería normanda, posiblemente fingida, los sajones descompusieron su formación cerrada, y fueron en persecución de los jinetes que parecían huir del campo de batalla. Fue en ese momento en que se produjeron unas brechas que los normandos aprovecharon para pasar a través de ellas y acabar con el muro de escudos sajón. La suerte estaba echada y Harold, el bravo rey inglés, se encontraba con unas fuerzas que cada vez menguaban más. Rodeado de sus soldados de élite, al final una flecha normanda se le clavó en uno de sus ojos, y fue, finalmente, rematado por los jinetes normandos. Los hermanos de Harold también acabaron muertos tras la batalla. Al enterarse de que el rey había muerto, los restos de su ejército huyeron del campo de batalla.

Así acabó la batalla de Hastings, aunque no la guerra. La batalla fue decisiva pero no definitiva. Guillermo sería coronado rey de Inglaterra, en la abadía de Westminster, Londres, el día de Navidad del año 1066. Todavía tardaría unos cuantos años más hasta acabar con varios focos de oposición: los ataques del nieto de Edmund Ironside aliado con el rey de Escocia, de los hijos de Harold procedentes de Irlanda...


Muerte del rey Harold II, el último rey anglosajón.


A partir de entonces, Guillermo el Bastardo sería conocido como Guillermo el Conquistador, el auténtico vencedor de este apasionante Juego de Tronos auténtico e histórico, mientras que sus rivales acabaron muertos, junto a sus sueños de grandeza y junto a cientos de fieles soldados anónimos, que lucharon con valor y determinación por el nombre del señor al que servían.



Bibliografía consultada:

-Hastings 1066, de Christopher Gravett.
-Campaigns of the Norman Conquest, de Matthew Bennet.
-Batallas decisivas, de J.F.C. Fuller.

jueves, 17 de abril de 2014

La conquista de Inglaterra, un histórico Juego de Tronos (I)

En el año de 1066 estaba sentado en el trono de Inglaterra Eduardo el Confesor. Este rey no tenía hijos y su vida tocaba a su fin. Por sus venas corría la sangre de Alfredo el Grande, aquel que venció a los vikingos, evitando que los anglosajones se convirtieran en súbditos de los guerreros escandinavos; el que llenó de fortalezas el suelo inglés y que creó una flota capaz de oponerse a los temibles drakkars; el que tuvo el sueño de crear una Inglaterra unida bajo el cetro de un único rey.



Eduardo el Confesor en el Tapiz de Bayeux, un inmejorable documento gráfico de la época.


La estirpe de Alfredo el Grande se estaba extinguiendo, mientras que en el cielo iba a aparecer una señal fatídica: era el cometa Halley. Y es que, Eduardo el Confesor tuvo que ver, con preocupación y tristeza, como los de su sangre habían muerto sin tener opción a poder optar al trono: su propio hermano murió en 1036, su hermanastro Edmund Ironside (que había luchado tan valientemente contra los daneses) también había fallecido, los hijos de éste también... Sólo quedaba Edgar Aetheling, nieto de Ironside, pero fue ignorado porque sólo tenía doce años, y había muchos lobos acechando la codiciada presa: el trono de Inglaterra.

El conde Godwin era el jefe de una poderosa familia sajona que controlaba el sur de Inglaterra. Logró casar a su hija, Edith, con el rey Eduardo el Confesor con la intención de tener un nieto que fuera alguna vez el rey de Inglaterra, pero la unión no tuvo nunca descendencia. En 1051 Godwin y sus hijos fueron expulsados por su oposición a la política pronormanda que ejercía el rey, aunque regresaron al año siguiente. El hijo mayor vivo de Godwin, Harold se pondría al frente de la familia una vez que muriera su progenitor, y se convertiría en un aspirante al trono.

Al otro lado del Canal de la Mancha, en Normandía gobernaba el poderoso duque Guillermo el Bastardo, llamado así por ser hijo ilegítimo de su padre Roberto el Magnífico. Desde bien pequeño tuvo que luchar para conservar su poder y su vida contra sus ambiciosos barones. De un aspecto imponente, supo hacerse respetar por sus hombres. Además, era un gran líder militar y un magnífico político que supo tejer una serie de alianzas que le ayudaran a lograr su mayor objetivo: Inglaterra. Aunque era primo de Eduardo el Confesor, no tenía derecho al trono ya que tenía orígenes ilegítimos. Aún así contaba con las simpatías del rey, y parece ser que lo tenía en mente a la hora de sucederle a su muerte.

En Noruega reinaba Harald Hardrada, conocido posteriormente como el "último vikingo".  Un guerrero de leyenda, había viajado por múltiples lugares como Estambul, Sicilia... hasta que volvió a Noruega donde se proclamó rey, ya que tenía derechos al ser sobrino del monarca noruego Olaf I (San Olaf). Harald no tenía derechos sólidos al trono. Más bien era un oportunista que codiciaba la presa que suponía el trono que parecía que iba a quedar vacante en breve.

En resumen, este es el cuadro que se presentaba en el importante año para la Historia de Inglaterra de 1066. Un rey vikingo, dos poderosos nobles y un joven descendiente de Alfredo el Grande, jugarían sus cartas en un Juego de Tronos en el que el victorioso lograría un reino y los perdedores...

En el año 1065, el conde Harold (el noble sajón que pretendía el trono) viajó a Normandía, aunque no se saben muy bien las razones. Fue apresado por un noble local, pero fue liberado con prontitud gracias a que el duque Guillermo se había enterado de la noticia. Entonces, dos de los principales contendientes en la futura disputa se vieron las caras por primera vez y se conocieron. Guillermo se llevó a su invitado a una campaña bélica a Bretaña, donde Harold demostró un gran valor y coraje. Ante tan admirable comportamiento, el duque le otorgó las armas al sajón que, poco después, le juró fidelidad al normando. Al hacer este gesto, tan medieval por otra parte, Harold se convertía en vasallo del duque por lo que, en teoría, no podría disputarle los aspiraciones que tenía a reinar en Inglaterra.


El conde Harold le jura fidelidad al duque Guillermo de Normandía ante unas reliquias sagradas. Escena representada en el célebre Tapiz de Bayeux.


Poco después, una vez de vuelta en Inglaterra, Tostig, hermano menor de Harold, es expulsado del gobierno de Northumbria por su mala gestión realizada. Harold tuvo que aceptar la afrenta y vio como su hermano partió hacia el exilio, lleno de resentimiento.

En la navidad de 1065/1066 Eduardo el Confesor cayó gravemente enfermo y los hechos se iban a suceder rápidamente. En el lecho de muerte del rey se encontraban su mujer y el conde Harold. Aunque no se sepa con seguridad, parece ser que la última voluntad del rey fuera que Harold fuera su sucesor. El 5 de enero de 1066 falleció el rey Eduardo. La asamblea de grandes magnates se reunió para escoger un nuevo rey, el elegido fue Harold. Al otro lado del mar, un duque y un rey afilaban sus armas. El Juego de Tronos acababa de empezar.


Imagen de Harold cuando le ofrecieron el trono de Inglaterra. Sería el rey Harold II.


(Continuará)