Buceando en la leyenda

Buceando en la leyenda

jueves, 16 de abril de 2015

Gandhi, los defectos de un gran hombre.

Mahatma Gandhi (1869-1948) no necesita grandes presentaciones, ya que es un personaje de lo más conocido. Icónico y admirado, no sin razón, por todo aquel que cree que los problemas de tipo político se pueden solucionar de una forma distinta, sin usar la violencia.

¿Quien no ha oído el término "huelga de hambre"? Es un método muy radical usado por gente muy desesperada que intenta conseguir algún tipo de reivindicación, que la considera de justicia, en la que el individuo, o un grupo de personas, dejan de alimentarse hasta conseguir un objetivo. Pues bien, fue Gandhi el primero en usar dicho método.

La resistencia pasiva, la no violencia, el manifestarse y aguantar estoicamente la represión policial y militar sin querer responder ante ella... Todo fue empleado por Gandhi, primero en Sudáfrica, que fue su primer campo de batalla, donde quiso conseguir que los emigrantes indios tuvieran los mismos derechos que el resto de la población, y después en la India, su propio país, que se hallaba en manos del gobierno británico.



Gandhi fue el artífice de la independencia india, sin levantar un solo arma, sin incitar a nadie a que lo hiciera. Si vemos las terribles cifras de pérdidas humanas producidas en las guerras de la independencia de países como Argelia o Vietnam (un millón de muertos juntados en ambas guerras), por poner solo dos ejemplos, ante el colonialismo de Francia, no nos queda más remedio que poner en valor las soluciones pacíficas del pequeño y escuálido personaje.

Mohandas Karamchand Gandhi, en realidad se llamaba así, fue encarcelado varias veces. Ante el monopolio impuesto por los británicos en la industria de la sal, un producto fundamental para la conservación de los alimentos, Gandhi inició una marcha de casi 300 km hasta el océano Índico, con multitud de seguidores, que le llevó varios días de camino. Fue un gesto simbólico que incitaba al resto de la población a no consumir algo vendido por los ingleses, y a obtenerlo de forma gratuita en el mar.

Gandhi fue asesinado por un nacionalista indio en 1948. Antes de fallecer pudo cumplir su sueño de ver a su nación libre del dominio de una potencia extranjera. Cuando la independencia se hizo efectiva, las comunidades musulmana e hindú se empezaron a atacar entre ellas, degenerando en una violencia que produjo unas 500.000 víctimas mortales. Profundamente entristecido, Mohandas se declaró en huelga de hambre. Era tan grande su figura, y tal el prestigio que irradiaba en toda la población, que las luchas cesaron.  Aunque merezca todo el respeto y devoción, no sólo del país que le vio nacer, si no del resto de la humanidad, no se pueden pasar por alto sus contradicciones como ser humano que fue:

-Su mujer, Kasturba, murió estando en la cárcel, estando presa junto a Gandhi. Contrajo una enfermedad que derivó en neumonía. Los médicos estaban dispuestos a inyectarle penicilina, medicina que le hubiera salvado la vida. Gandhi se negó a que una aguja profanara el cuerpo sagrado de su esposa.

-En cierta ocasión, se presentaron ante él unas mujeres indias que habían  sido violadas por unos hombres musulmanes. Gandhi les sugirió que se suicidaran para que los violadores sintieran remordimientos y no volvieran a cometer el mismo delito.

-Muy entregado al pueblo, aunque descuidado en el cuidado de sus hijos, Gandhi tuvo que ver como uno de sus vástagos se entregaba a la bebida y a la prostitución. Él siguió entregado a la causa que perseguía.



Fuentes consultadas:
-Potcast de Onda Campus Radio dedicado a Gandhi.
-Documental de YouTube: https://www.youtube.com/watch?v=cxZDoT72oP4
-Wikipedia.



jueves, 9 de abril de 2015

El otro "milagro alemán".

Cuando acabó la Segunda Guerra Mundial Alemania estaba tan devastada militar y económicamente que pareciera que no se iba a recuperar en muchos años. En tan sólo unos 20 años se convirtió en una de las locomotoras en la economía europea, es lo que se conoce como el "milagro alemán".

Un poco antes, en octubre de 1929 se hundieron los índices bursátiles de Nueva York, produciéndose el famoso Crac de la Bolsa, convirtiéndose en el inicio de una de las mayores catástrofes económicas de toda la Historia. La crisis pasó de Estados Unidos, la primera potencia económica de ese momento, al resto del mundo. Al centro de Europa también llegó.

Como es bien sabido, Alemania fue también protagonista del primer conflicto mundial de 1914 a 1918. Aquella guerra acabó liquidando hasta 4 imperios, el ruso, el alemán, el austro-húngaro y el otomano. Alemania, que la empezó siendo una gran potencia militar y económica, acabó vencida y hundida su economía. Las enormes compensaciones que debía pagar a las naciones ganadoras ralentizaron su recuperación. Mientras el crédito llegaba de Estados Unidos y de Inglaterra, la economía alemana se pudo mantener a flote..., hasta que sucedió la catástrofe: la Bolsa norteamericana quebró un famoso Jueves Negro.


Imagen de la Bolsa de Nueva York.


En el país germano dejaron de llegar los dólares del otro lada del Atlántico, y la situación se volvió insoportable. El hambre y el paro sacudieron la nación; se calcula que el paro se elevó en 1933 hasta los seis millones de alemanes, es decir, un 40% de la población activa!

Como se había quedado sin colonias tras la Gran Guerra, Alemania no se pudo apoyar en ellas para afrontar la crisis, como así hicieron los británicos. Tampoco contaba el gobierno con liquidez para emprender grandes intervenciones en la economía, como las efectuadas por el gobierno norteamericano. Para empeorar las cosas, los nazis se auparon al poder.

No es plan de ponerse a defender a un gobierno tan nefasto y asesino como aquel, pero lograron una especie de milagro en la economía alemana ya que vencieron la crisis y redujeron el paro hasta el 0 % en sólo unos pocos de años, hasta 1939, justo antes de que comenzara la siguiente guerra mundial. Entre otras reformas realizadas fue la de devaluar los salarios (no existían sindicatos que opusieran mucha resistencia), hacer muchas obras publicas y generar una economía de tipo armamentístico que adelantaba la atmósfera de la guerra en ciernes, autarquía respecto al exterior, absorción del paro con la inversión estatal...

La pena es que la recuperación económica alemana de los años 30 del siglo pasado no acabara en nada bueno...


Fuente: El Crac de 1929, de Historia 16.

domingo, 15 de marzo de 2015

Los reyes caídos en la batalla.

Ser monarca era un oficio peligroso en la Edad Media. Además de gobernar, debían hacer acto de presencia en los campos de batalla dando ejemplo a sus huestes, compartiendo así los riesgos de un combate. Haciendo la función propia, también, de un general, los reyes se solían colocar en la retaguardia y se rodeaban de un selecto grupo de adiestrados y fieles guerreros que hacían la función de guardaespaldas. Si el rey caía, era porque sus fieles soldados de élite ya habían muerto intentando salvar la vida de su señor.

Hubo tres grandes monarcas ingleses que murieron así, espada en mano, con valor. Empecemos por orden cronológico:

-Harold II Godwinson fue el último rey anglosajón. Su ascenso al trono fue tan rápido como su caída (podéis ver las entradas de mi blog relacionadas con el tema). Fue proclamado a la muerte de  Eduardo el Confesor que no dejó descendientes. En la batalla de Hastings se rodeó de un selecto grupo de guerreros houscarles, muy bien armados y fieros, cuya ética guerrera provenía de siglos pasados: no podían sobrevivir a su rey. Hay un representación de su muerte en el afamado Tapiz de Bayeux, un documento gráfico único (una auténtica joya de la historia):

La interpretación más plausible de esta escena es la de que el rey Harold aparece dos veces: primero, como el guerrero que sujeta una flecha que se le ha clavado en el ojo, y , después, como el que cae rematado ante la espada de un caballero normando.


Según una crónica del siglo XII posterior a los hechos, el cadáver del rey Harold no pudo ser identificado en un primer momento debido a las terribles heridas que sufrió en la cara, causadas por la flecha que le atravesó uno de los ojos (posiblemente sufrió más daños por otros medios). Tras reconocer las marcas características de su cuerpo, cuestión que muy poca gente conocería, su viuda pudo identificar a su esposo entre montones de cadáveres, pudiendo ser enterrado.

-Con la muerte de Harold en 1066 acaba una era en Inglaterra y empezaba otra, la de los normandos. Uno de sus más afamados reyes-guerreros fue, sin duda, Ricardo I Corazón de León. Gran monarca, hijo de grandes reyes (Enrique II de Inglaterra Leonor de Aquitania), cruel a veces (célebre fue una matanza protagonizada por él en Tierra Santa), archienemigo del gran líder musulmán Saladino, capturado y hecho prisionero por un rey cristiano cuando regresó de las Cruzadas... en fin, de la vida del rey Ricardo se saben muchos detalles, aunque no ocurre lo mismo con su muerte, que aconteció en 1199, mientras sitiaba el castillo de un noble díscolo en el norte de Francia. Una flecha perdida alcanzó a Ricardo que decidió asaltar la fortaleza igualmente. Una vez tomada, los médicos intentaron salvar la vida de aquel que tantos combates había protagonizado, pero no pudieron hacer nada para evitar su fallecimiento. Aquel día murió un auténtico rey legendario.

-En cambio, el rey Ricardo III, aquel que ha sido recientemente identificado con técnicas modernas de análisis de ADN, y cuyos restos fueron hallados hace poco debajo del suelo de un parking, nunca ha gozado de la magnífica reputación de Ricardo Corazón de León. Al contrario, de una manera injusta quizás, ha sido acusado de la muerte de sus dos sobrinos, cuya desaparición le permitió acceder al trono de Inglaterra. Además, el escritor universal Shakespeare no le dejó en muy buen lugar cuando escribió la obra de teatro que lleva el nombre del rey inglés del que estoy hablando. El caso es que una terrible guerra civil asoló Inglaterra en la fase final de la Edad Media. El motivo principal de tal contienda era que una dinastía debía de conseguir el poder. Por un lado estaban los York, y del otro los Lancaster, y la batalla decisiva se libró en Bosworth, en 1485. Nunca se sabrá si Ricardo III fue el verdugo de sus sobrinos, pero lo que si es cierto es que ese día fue traicionado por algunos de sus nobles, y ese factor contribuyó a que fuera derrotado y muerto; todas las fuentes escritas, incluso las de sus enemigos, aseguran que murió empuñando un arma hasta que fue rodeado, y muerto luchando con extraordinario valor. Su cadáver fue ultrajado y exhibido ante la mirada indiferente del noble que ganó la batalla, la corona y la partida, Enrique Tudor, el futuro Enrique VII. Las decena de heridas graves que presentan los actuales restos del monarca certifican la muerte violenta que sufrió Ricardo III durante la terrible batalla.


Ricardo III en la batalla final.
 
 
 
 
Bibliografía:
-El auge de los Tudor, de Christopher Gravett.
-La formación de Inglaterra, de Isaac Asimov.
-Hastings 1066, de Christopher Gravett.

miércoles, 24 de diciembre de 2014

Los "trasatlánticos" de la Antigüedad.

Aunque sea una frase muy sobada esa que dice: "está ya todo inventado por los antiguos", hoy hablaré sobre un tema que la corrobora una vez más, la de los barcos de lujo de la Edad Antigua.

Cuando vemos por la tele los enormes y magníficos buques de pasajeros, con un poco de envidia eso es cierto, plagados de grandes lujos como restaurantes, tiendas de ropa, piscinas, y un largo etcétera que hacen las delicias de los que los disfrutan, la mayoría de la gente no hubiese adivinado nunca que hace más de 2.000 años existía algo enormemente parecido.

Habían ciertos barcos de carga, ya sabéis aquellos llenos de ánforas de aceite y vino, entre otras muchas cosas, que tenían espacio para llevar pasajeros y equipaje. Es de suponer que los precios del derecho a pasaje serían más baratos.

Además de esos, había naves que servían exclusivamente para transportar personas:

-Los phaseli eran bajeles para viajes largos en primavera y verano.

-Los barcos trirremes victoriae eran más ostentosos que los anteriores.

-Los más lujosos eran los "yates privados", entre los que destaca el Syracousia. Fue realizado por encargo de Hierón II de Siracusa (307-212 a.C.) al célebre inventor Arquímedes, que lo diseñó. El barco, una vez construido, medía 55 metros de largo y 14 de ancho. La magnífica construcción constaba de tres plantas. La inferior estaba destinada al equipaje y a la carga. La del centro constaba de 150 cabinas acomodadas para otros tantos pasajeros. La parte superior estaba dotada de torres con catapultas y balistas, además de 400 soldados que hacían la función de marineros, todo ello para dotar al navío de una excelente seguridad. Para el disfrute de los pasajeros, las instalaciones constaban de un gimnasio, una biblioteca y anexa una sala de lectura con forma de reloj de sol, unas termas, un comedor y un santuario dedicado a Afrodita Pontia. Todo ello estaba adornado con estatuas, pinturas, artesonados en techos y ricas molduras en puertas y paredes. Agua fresca en abundancia, contenedores de agua salada que albergaban peces vivos, jardines con árboles plantados..., en fin todas las comodidades que pudiera desear alguien adinerado dispuesto a pagar el viaje.


Ciudadanos italianos disfrutando de los restos del lago Nemi.


-Las naves suntuosas construidas por los emperadores Calígula, Domiciano o Agripa, fueron realizadas para el disfrute exclusivo de esos tales personajes tan poderosos. Dentro de este grupo, destacan los barcos del lago Nemi. Según el historiador romano Suetonio, el emperador Calígula (37-41 d.C.) mandó construir dos enormes embarcaciones para su disfrute, que serían botadas en el pequeño lago, a 24 km de la ciudad de Roma. En este caso, es fascinante comprobar como la Historia y la Arqueología van de la mano, ya que, de manera casi milagrosa, los barcos se preservaron casi intactos durante casi dos milenios en el fondo de aquellas aguas. Tras siglos de expolios, y es que se puede decir que los habitantes del lugar conocieron de siempre los pecios allí depositados, y algunos vanos intentos de recuperar las magníficas naves, en la época de Mussolini se hicieron los trabajos faraónicos de desecar el lago y extraer del fondo las estructuras de los barcos. Puede decirse que fue una de las pocas cosas buenas que hizo aquel fascista italiano, ya que todos los trabajos de transporte y restauración permitieron que los ciudadanos pudieran contemplar aquellas maravillas de la Antigüedad. De más de 70 metros de largo, de dimensiones colosales para aquella época, decorados con columnas, esculturas, mármol...; sistemas de calefacción, baños...; unas técnicas de construcción increíbles..., en fin hubiera sido uno de los grandes descubrimientos de arqueológicos de todos los tiempos, pero una bomba alemana en plena Segunda Guerra Mundial los destruyó para siempre...


Foto de uno de las barcos del lago Nemi.


Fuentes:
-Mediterráneo, de Pilar Pardo Mata.
-El blog Arquehistoria.
-El blog Arcana Mundi.

domingo, 21 de diciembre de 2014

El valor de las mujeres-soldado israelíes.

El papel de la mujer en las fuerzas armadas israelíes (FDI) está bastante extendido. Ellas están en innumerables puestos del ejército, liberando a los varones para que puedan cubrir las plazas de carácter combativo. Es decir, que no van a la primera línea de frente a luchar. De hecho, no combatieron ni en la guerra de los seis días, ni en la del Yom Kippur, ni en la reciente de Gaza..., aunque si lo tuvieron que hacer en la guerra de la Independencia (1948-1949), ya que la misma existencia del recién constituido estado de Israel estaba en juego, y es que cinco ejércitos de cinco naciones diferentes atacaron a la misma vez un pequeño país, con muy poca población judía por entonces, para apoyar a sus aliados palestinos.

En aquel conflicto murieron más de 6000 judíos, entre civiles y militares, casi un 1% de la escasa población en ese momento. Sólo en esa guerra, murieron más israelíes que en todas las guerras árabes-israelíes posteriores. Fue, sin duda, una auténtica tragedia. La situación fue tan desesperada que las féminas lucharon codo con codo con los varones judíos, y se dieron auténticos actos de heroísmo por parte de ellas. No conozco el número total de víctimas femeninas, pero seguramente fueron muchas.




Uno de los episodios en los que demostraron su valor se produjo en el kibutz (granja colectiva judía) Gesher, el 27 de abril de 1948. Tropas jordanas de la legión árabe (unidad de élite) se disponían a atacar la posición. Un kibutz es un conjunto de edificios e instalaciones dedicados a la explotación agropecuaria. La población está compuesta de hombres, mujeres y niños, es decir familias enteras. Viven en plena igualdad y de manera casi autónoma (tienen hasta sus propios médicos). Es un sistema  muy característico de Israel. Además de producir alimento, los habitantes de kibutz cuentan con armas ligeras que utilizan para defenderse de cualquier ataque militar. En la guerra de 1948-49, muchas de esas instalaciones fueron atacadas por los árabes, produciéndose auténticas batallas. No hace falta decir, que constituyeron un factor fundamental para que Israel sobreviviera a aquella dura guerra.

Antes de que los árabes llegaran, los niños fueron evacuados del kibutz de Gesher. Sus padres y sus madres se quedaron para defender su modo de vida y de trabajo, además de su propio país. Entonces, ante una más que previsible derrota, decidieron que debían adoptar una dramática solución: para que los niños no se quedaran huérfanos de ambos padres, uno de ambos se iría del campo de batalla, mientras que el otro se quedaría para luchar hasta el final, si era menester. Sin dudarlo muchas mujeres se quedaron, dejando a los maridos marchar.

Tras días de intensos combates, los árabes se retiraron después de fracasar en intentar tomar el kibutz de Gesher.




(minuto 30 aproximadamente)


martes, 16 de diciembre de 2014

¿Existieron los Demonios de la noche?

En 1996 se estrenó la película norteamericana Los demonios de la noche. Tales bestias eran dos leones que devoraban trabajadores de un ferrocarril que se estaba construyendo en Kenia, por parte de los ingleses que en ese momento estaban en pleno proceso de colonización del continente africano. Al ingeniero militar John Henry Patterson (protagonizado por el actor Val Kilmer), se le encomienda la difícil tarea de acabar con la actividad de los felinos, que no se cansan de alimentarse con la carne fresca que les proporciona su actividad de matar a los pobres trabajadores indígenas. Para poder cumplir con su cometido cuenta con la ayuda inestimable cazador Charles Remington (en la piel de Michael Douglas). La superstición de las gentes de lugar, sumado a la dificultad de cazar a las bestias que burlaban con facilidad las ingeniosas trampas que les eran puestas, hicieron que los leones fueran vistos como algo más que simples animales.


Cartel del film de 1996. Aunque no sea especialmente recordada, mi humilde opinión es que se trata de un trabajo bastante digno de ver.


La película está basada en hechos reales. Sucedió en una época en la que las potencias europeas se disputaban los territorios africanos como si de una gran tarta se tratara, y en la que lo que importaba era coger los trozos más grandes y suculentos. En aquella enloquecida carrera ganaron, sin duda, los ingleses y franceses que llegaron a ocupar enormes extensiones de terreno.

En marzo llegó a Kenia el teniente coronel Patterson, que tenía la misión de construir, en calidad de ingeniero, el puente sobre el río Tsavo, fundamental para que la obra del ferrocarril entre Kenia y Uganda pudiera ser llevada a cabo. Este militar británico había sido destinado con anterioridad en la India, donde había sido cazador de tigres. Posteriormente, durante la I Guerra Mundial (1914-1918), llegaría a mandar una unidad compuesta por soldados judíos, considerado el primer ejército judío en 2.000 años, y que sería considerado el embrión de las futuras fuerzas armadas israelíes. Patterson se convirtió en un ferviente defensor de la creación del Estado de Israel, aunque fuera protestante.

Nada más llegar a Tsavo, se produjeron los primeros ataques a los trabajadores indios. Los leones macho sin melena, un rasgo típico de esos animales de la región, se introducían por la noche en el campamento y asaltaban las tiendas de tela donde dormían los desafortunados, que se llevaban en sus terribles fauces, para devorarlos vivos en un lugar apartado y solitario. Patterson, que no contaba con la ayuda de ningún cazador blanco, como el que interpretaba el gran Michael Douglas en la película de Hollywood, puso un innumerable número de trampas para mantener alejados a los felinos del campamento, y para intentar abatirlos, aunque estuvo meses sin conseguir nada más que contemplar con pesadumbre como el número de trabajadores indios iba decreciendo.

Aunque Patterson cifró en 135 el número de víctimas por parte de los ataques de los felinos, otros datos sugieren que fueron bastante menos. No obstante, la cifra es estremecedora, y pareciera que a los dos leones no le gustaba otra cosa que fuera carne humana. Esa conducta no es habitual en aquellos animales, por lo que se han barajado diversas teorías que intentan explicarlas. Una de ellas habla de que había un camino de tráfico de esclavos cercano al lugar de los hechos, y de que eran dejados cadáveres de africanos muertos en el viaje que servían de comida para las bestias del lugar, incluidos los Demonios de la noche, que cogerían el gusto por la carne humana.


Foto de uno de los leones abatidos por Patterson.


Ante la frustración de ver que pasaban los meses sin resultados, muchos indios abandonaron las obras del tren, quedando tan solo unos pocos para trabajar, eso sí con el miedo constante acosándolos todo el tiempo.

El 9 de diciembre, tras dispararle innumerables disparos, y después de salvar la vida por poco, cayó abatido el primero de los leones. El 19 de diciembre fue cazado el segundo. Las pieles de los animales sirvieron de estupendas alfombras en la residencia de Patterson, que contemplaría con todo el orgullo del mundo. En 1924 fueron vendidas al Museo Field de Chicago, donde hoy se pueden contemplar los magníficos animales.




El 7 de febrero de 1899 se completó el puente, y en 1907 se publicó el libro de Patterson sobre sus experiencias en la épica cacería, The Man-Eaters of Tsavo.



Fuentes consultadas: Wikipedia.

viernes, 28 de noviembre de 2014

¿Existió el rey Arturo? (IV). La piedra de Arturo y la espada en la roca.

Una vez más vuelvo a uno de los misterios históricos que más me han fascinado desde hace muchos años. Aunque no hay pruebas que autentifiquen la existencia del más célebre de todos los reyes medievales, y puede que nunca las haya, no hay que perder la esperanza de que algún arqueólogo encuentre alguna vez alguna moneda con la imagen y el nombre de Arturo, o alguna inscripción epigráfica, o algún pequeño objeto que lo relacione....

En el año 1998 se realizó una excavación cerca de las ruinas de un castillo medieval situado en un lugar llamado Tintagel, en la península de Cornualles, en el sur de Inglaterra. Según el escritor Godofredo de Monmouth, que fue el responsable de que el mito se expandiera de forma exponencial, el rey Arturo nació allí. Los arqueólogos encontraron restos de unas edificaciones de los siglos V y VI, exactamente en la época que supuestamente vivió el afamado monarca britano. Había restos de un palacio, un monasterio y de un puerto, que indicaban que era un centro comercial importante de la llamada "Edad Oscura" (era así conocida por no haber muchas fuentes históricas). Y además encontraron una piedra con una inscripción en latín del siglo V o VI. Entre aquellas palabras apareció un nombre "Artognou", muy parecido al del mítico héroe. Aunque no constituye una prueba suficiente para poder determinar la posible existencia de Arturo, al menos abre una puerta a la esperanza de que un futuro ocurra un hallazgo fortuito de estas características que si pueda desvelar el misterio.

La piedra de Arturo.


En un lugar alejado de Tintagel, en el norte de Italia para ser mas concreto, en Chiusdino, existe una reliquia histórica que recuerda el mito del rey Arturo. En una gran piedra hay una espada clavada. El arma perteneció a San Galgano (1148-1181), un caballero medieval que sufrió una metamorfosis interna para convertirse en un hombre santo. El acto de clavar la espada fue un acto simbólico  de que dejaba atrás las armas y las matanzas, y de que adoptaba la "cruz", es decir, la forma que adquiere el pomo de una espada (en forma de crucero) cuando se contempla hacia arriba.

Es fácil asociar la historia de un joven arrancando una espada en la roca para convertirse en rey de Inglaterra, con el mito de la espada llamada Excalibur, la que permitió al rey Arturo ganar tantos combates. Pero la realidad es que la espada de San Galgano es anterior al relato inglés; Robert de Boron (a caballo entre los siglos XII y XIII), en su obra Merlín, fue el primer escritor que hablaba de que Arturo sacó la espada de una roca, como prueba de su legitimidad como descendiente de Uther Pendragón. Anteriormente, Godofredo de Monmouth describía que el arma estaba clavada en un yunque, antes de ser extraída por el afamado héroe. Es muy posible de que la historia de San Galgano influyera de algún modo en el ciclo artúrico para enriquecerlo y transformarlo, llegando de esa forma hasta nuestros días.

La espada de San Galgano.


miércoles, 19 de noviembre de 2014

Los terroristas que se arrepintieron de ir a Corea del Norte.

El 31 de marzo de 1970 un Boeing 727 de la compañía Japan Airlines fue secuestrado cuando volaba de Tokyo a Fukuoka. Los responsables fueron nueve miembros del grupo armado Liga-Roja comunista japonesa, que tomaron 129 rehenes. No pedían ni dinero ni que las autoridades liberaran a algún terrorista encarcelado. Lo único que querían era irse a vivir a Corea del Norte, un país de sobra conocido por ser gobernado por un férreo y opaco régimen comunista.

Tras la travesía la aeronave aterrizó en el Aeropuerto de Mirim de Pyongyang, en Corea del Norte. Enseguida pidieron asilo a las autoridades, que no dudaron en concedérselo. Es probable que recibieran con agrado a todo el que quisiera disfrutar de las mieles de toda una dictadura comunista.


Imagen del avión secuestrado 351 de la compañía Japan Airlines.


¿Cuál es la situación a día de hoy de aquellos buscadores de felicidad en paraísos ajenos? Pues parece que lo mejor que podían haber hecho es quedarse en su país. Dos de ellos murieron antes de 1995. Otros dos, el matrimonio compuesto por Takeshi Okamoto y Fukudome Kimiko, parece que fueron asesinados cuando intentaban escapar de Corea del Norte. Otro ha muerto más recientemente, y el resto, salvo Yoshimi Tanaka que fue arrestado en Tailandia y repatriado a Japón en el año 2000, hicieron una petición a la autoridades norcoreanas para permitir que les devuelvan a su país.

Corea del Norte es un país tan oscuro que apenas se tienen detalles de lo que ocurre dentro de sus fronteras. No se puede esperar que pasen muchas cosas buenas en una nación que no tiene ningún tipo de trasparencia. Tan sólo se cuenta con los testimonios de los pocos que pueden escapar de allí para intentar acercarnos a la verdad. Uno de los casos más extraños, vamos a llamarlo así, de esos fugitivos es el de Kim Hyon Hui, que en el año 1987, junto a un camarada suyo, participó en un atentado terrorista que le costó la vida a 115 personas.

El 29 de noviembre de aquel año, en el vuelo 858 de Korean Air que iba de Bagdad (Irak) a Corea del Sur, y con varias escalas, ambos terroristas colocaron un artefacto explosivo en un equipaje que iba en los compartimentos para las maletas de mano, justo encima de los pasajeros. Aprovechando que la aeronave estaba estacionada en el Aeropuerto Internacional de Abu Dabi (Emiratos Árabes Unidos) haciendo escala, los dos norcoreanos desembarcaron de la misma, aunque serían apresados posteriormente al serle detectados dos pasaportes falsos. El avión ya se había estrellado en el mar de Andamán con fatales consecuencias.


Kim Hyon Hui cuando era joven.



Al verse detenidos y sospechosos del atentado Kim y su compañero se tomaron unas pastillas de veneno, cianuro, que portaban. La chica logró sobrevivir, no así el varón de 70 años. Tras recuperarse, la joven norcoreana fue llevada a Seúl (capital de Corea del Sur) donde reconoció que era una agente del espionaje de Corea del Norte. Dio toda clase de detalles, incluso del explosivo que utilizó: 350 gramos de C-4 en el interior de un aparato de radio y de una botella con 700 ml de explosivo (PLX). Según su testimonio, le había sido otorgada la misión por el hijo del presidente Kim Il Sung, para desestabilizar el país de cara a la celebración de los Juegos Olímpicos de Seúl de 1988.

Kim pidió perdón a todas las víctimas y expresó su arrepentimiento. En 1989 fue condenada a muerte en un juicio, aunque fue perdonada por el presidente Roh Tae-Woo. Más tarde escribió un libro, Las lágrimas de mi alma, y donó todos los beneficios a los familiares de las víctimas.


Fuentes:
-HISTOCAST.
-Wikipedia.

martes, 11 de noviembre de 2014

Baibars, a la sombra de Saladino.

En el año 1260, en un lugar de Palestina llamado Ain Jalut ("Arrollo de Goliat"), tuvo lugar una gran batalla entre el ejército mongol, invencible hasta la fecha, y el mameluco de Egipto. Estaba en juego que gran parte del mundo musulmán cayera bajo el yugo del dominio de los mongoles, por lo que la batalla sea considerada de gran importancia, aunque algo desconocida a los occidentales. El comandante de la vanguardia de las fuerzas mamelucas era Baibars.

Si ha cualquier ciudadano occidental alguien nos preguntara el nombre de algún líder musulmán destacado que hubiera luchado en la época de las Cruzadas, sin duda que diría el nombre de Saladino. Pero para los musulmanes, el hombre clave de aquel periodo, el héroe que consiguió vencer a los cristianos en aquella contienda, fue otro distinto. Era Baibars, uno de los vencedores de la batalla de Ain Jalut.


El actor sirio Ghassan Massoud interpretando a Saladino en la película "el Reino de los Cielos".


Baibars (1223-1277) fue capturado y vendido para ser esclavo. Era alto, rubio y de ojos azules. Pasó a ser un soldado en un ejército de esclavos, el mameluco. Gracias a sus méritos fue ascendiendo en el escalafón hasta lograr llegar a la escala más alta de la oficialidad. Así, en el año 1250, nos lo encontramos dirigiendo al ejército mameluco luchando contra los cristianos de la VII Cruzada en el norte de Egipto. Su éxito fue rotundo ya que derrotó a las huestes del rey francés Luis IX (el futuro San Luis), que acabó siendo prisionero.

Tras la mencionada batalla contra los mongoles, Baibars mató al sultán Qutuz, en venganza por el asesinato de su amigo, Aktai. De esta manera logró tomar el poder. Posteriormente, emprendió la ofensiva contra lo que quedaba de los estados cruzados en Oriente Medio. De esta manera, atacó Acre, aunque no la pudo tomar. Si cayeron otras plazas como Arsuf, Haifa, Cesarea... Pero llegó una nueva expedición cristiana, al mando del futuro Eduardo I de Inglaterra, que consiguió contar con el apoyo de los mongoles, por lo que Baibars se vio obligado a negociar una tregua de 10 años, en mayo de 1272.

A los pocos años murió Baibars sin llegar a ver la caída de Acre (1291), el último bastión cruzado en Tierra Santa. Aún así, el mundo musulmán no olvida al que fue uno de sus grandes generales y conquistadores de todos los tiempos.



Fuentes consultadas:
-Historia Universal. Edad Media. De Miguel A. Ladero Quesada.
-Las hordas de Gengis Kan, de Stephen Turnbull.
-Wikipedia.