Buceando en la leyenda

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miércoles, 24 de diciembre de 2014

Los "trasatlánticos" de la Antigüedad.

Aunque sea una frase muy sobada esa que dice: "está ya todo inventado por los antiguos", hoy hablaré sobre un tema que la corrobora una vez más, la de los barcos de lujo de la Edad Antigua.

Cuando vemos por la tele los enormes y magníficos buques de pasajeros, con un poco de envidia eso es cierto, plagados de grandes lujos como restaurantes, tiendas de ropa, piscinas, y un largo etcétera que hacen las delicias de los que los disfrutan, la mayoría de la gente no hubiese adivinado nunca que hace más de 2.000 años existía algo enormemente parecido.

Habían ciertos barcos de carga, ya sabéis aquellos llenos de ánforas de aceite y vino, entre otras muchas cosas, que tenían espacio para llevar pasajeros y equipaje. Es de suponer que los precios del derecho a pasaje serían más baratos.

Además de esos, había naves que servían exclusivamente para transportar personas:

-Los phaseli eran bajeles para viajes largos en primavera y verano.

-Los barcos trirremes victoriae eran más ostentosos que los anteriores.

-Los más lujosos eran los "yates privados", entre los que destaca el Syracousia. Fue realizado por encargo de Hierón II de Siracusa (307-212 a.C.) al célebre inventor Arquímedes, que lo diseñó. El barco, una vez construido, medía 55 metros de largo y 14 de ancho. La magnífica construcción constaba de tres plantas. La inferior estaba destinada al equipaje y a la carga. La del centro constaba de 150 cabinas acomodadas para otros tantos pasajeros. La parte superior estaba dotada de torres con catapultas y balistas, además de 400 soldados que hacían la función de marineros, todo ello para dotar al navío de una excelente seguridad. Para el disfrute de los pasajeros, las instalaciones constaban de un gimnasio, una biblioteca y anexa una sala de lectura con forma de reloj de sol, unas termas, un comedor y un santuario dedicado a Afrodita Pontia. Todo ello estaba adornado con estatuas, pinturas, artesonados en techos y ricas molduras en puertas y paredes. Agua fresca en abundancia, contenedores de agua salada que albergaban peces vivos, jardines con árboles plantados..., en fin todas las comodidades que pudiera desear alguien adinerado dispuesto a pagar el viaje.


Ciudadanos italianos disfrutando de los restos del lago Nemi.


-Las naves suntuosas construidas por los emperadores Calígula, Domiciano o Agripa, fueron realizadas para el disfrute exclusivo de esos tales personajes tan poderosos. Dentro de este grupo, destacan los barcos del lago Nemi. Según el historiador romano Suetonio, el emperador Calígula (37-41 d.C.) mandó construir dos enormes embarcaciones para su disfrute, que serían botadas en el pequeño lago, a 24 km de la ciudad de Roma. En este caso, es fascinante comprobar como la Historia y la Arqueología van de la mano, ya que, de manera casi milagrosa, los barcos se preservaron casi intactos durante casi dos milenios en el fondo de aquellas aguas. Tras siglos de expolios, y es que se puede decir que los habitantes del lugar conocieron de siempre los pecios allí depositados, y algunos vanos intentos de recuperar las magníficas naves, en la época de Mussolini se hicieron los trabajos faraónicos de desecar el lago y extraer del fondo las estructuras de los barcos. Puede decirse que fue una de las pocas cosas buenas que hizo aquel fascista italiano, ya que todos los trabajos de transporte y restauración permitieron que los ciudadanos pudieran contemplar aquellas maravillas de la Antigüedad. De más de 70 metros de largo, de dimensiones colosales para aquella época, decorados con columnas, esculturas, mármol...; sistemas de calefacción, baños...; unas técnicas de construcción increíbles..., en fin hubiera sido uno de los grandes descubrimientos de arqueológicos de todos los tiempos, pero una bomba alemana en plena Segunda Guerra Mundial los destruyó para siempre...


Foto de uno de las barcos del lago Nemi.


Fuentes:
-Mediterráneo, de Pilar Pardo Mata.
-El blog Arquehistoria.
-El blog Arcana Mundi.

domingo, 21 de diciembre de 2014

El valor de las mujeres-soldado israelíes.

El papel de la mujer en las fuerzas armadas israelíes (FDI) está bastante extendido. Ellas están en innumerables puestos del ejército, liberando a los varones para que puedan cubrir las plazas de carácter combativo. Es decir, que no van a la primera línea de frente a luchar. De hecho, no combatieron ni en la guerra de los seis días, ni en la del Yom Kippur, ni en la reciente de Gaza..., aunque si lo tuvieron que hacer en la guerra de la Independencia (1948-1949), ya que la misma existencia del recién constituido estado de Israel estaba en juego, y es que cinco ejércitos de cinco naciones diferentes atacaron a la misma vez un pequeño país, con muy poca población judía por entonces, para apoyar a sus aliados palestinos.

En aquel conflicto murieron más de 6000 judíos, entre civiles y militares, casi un 1% de la escasa población en ese momento. Sólo en esa guerra, murieron más israelíes que en todas las guerras árabes-israelíes posteriores. Fue, sin duda, una auténtica tragedia. La situación fue tan desesperada que las féminas lucharon codo con codo con los varones judíos, y se dieron auténticos actos de heroísmo por parte de ellas. No conozco el número total de víctimas femeninas, pero seguramente fueron muchas.




Uno de los episodios en los que demostraron su valor se produjo en el kibutz (granja colectiva judía) Gesher, el 27 de abril de 1948. Tropas jordanas de la legión árabe (unidad de élite) se disponían a atacar la posición. Un kibutz es un conjunto de edificios e instalaciones dedicados a la explotación agropecuaria. La población está compuesta de hombres, mujeres y niños, es decir familias enteras. Viven en plena igualdad y de manera casi autónoma (tienen hasta sus propios médicos). Es un sistema  muy característico de Israel. Además de producir alimento, los habitantes de kibutz cuentan con armas ligeras que utilizan para defenderse de cualquier ataque militar. En la guerra de 1948-49, muchas de esas instalaciones fueron atacadas por los árabes, produciéndose auténticas batallas. No hace falta decir, que constituyeron un factor fundamental para que Israel sobreviviera a aquella dura guerra.

Antes de que los árabes llegaran, los niños fueron evacuados del kibutz de Gesher. Sus padres y sus madres se quedaron para defender su modo de vida y de trabajo, además de su propio país. Entonces, ante una más que previsible derrota, decidieron que debían adoptar una dramática solución: para que los niños no se quedaran huérfanos de ambos padres, uno de ambos se iría del campo de batalla, mientras que el otro se quedaría para luchar hasta el final, si era menester. Sin dudarlo muchas mujeres se quedaron, dejando a los maridos marchar.

Tras días de intensos combates, los árabes se retiraron después de fracasar en intentar tomar el kibutz de Gesher.




(minuto 30 aproximadamente)


martes, 16 de diciembre de 2014

¿Existieron los Demonios de la noche?

En 1996 se estrenó la película norteamericana Los demonios de la noche. Tales bestias eran dos leones que devoraban trabajadores de un ferrocarril que se estaba construyendo en Kenia, por parte de los ingleses que en ese momento estaban en pleno proceso de colonización del continente africano. Al ingeniero militar John Henry Patterson (protagonizado por el actor Val Kilmer), se le encomienda la difícil tarea de acabar con la actividad de los felinos, que no se cansan de alimentarse con la carne fresca que les proporciona su actividad de matar a los pobres trabajadores indígenas. Para poder cumplir con su cometido cuenta con la ayuda inestimable cazador Charles Remington (en la piel de Michael Douglas). La superstición de las gentes de lugar, sumado a la dificultad de cazar a las bestias que burlaban con facilidad las ingeniosas trampas que les eran puestas, hicieron que los leones fueran vistos como algo más que simples animales.


Cartel del film de 1996. Aunque no sea especialmente recordada, mi humilde opinión es que se trata de un trabajo bastante digno de ver.


La película está basada en hechos reales. Sucedió en una época en la que las potencias europeas se disputaban los territorios africanos como si de una gran tarta se tratara, y en la que lo que importaba era coger los trozos más grandes y suculentos. En aquella enloquecida carrera ganaron, sin duda, los ingleses y franceses que llegaron a ocupar enormes extensiones de terreno.

En marzo llegó a Kenia el teniente coronel Patterson, que tenía la misión de construir, en calidad de ingeniero, el puente sobre el río Tsavo, fundamental para que la obra del ferrocarril entre Kenia y Uganda pudiera ser llevada a cabo. Este militar británico había sido destinado con anterioridad en la India, donde había sido cazador de tigres. Posteriormente, durante la I Guerra Mundial (1914-1918), llegaría a mandar una unidad compuesta por soldados judíos, considerado el primer ejército judío en 2.000 años, y que sería considerado el embrión de las futuras fuerzas armadas israelíes. Patterson se convirtió en un ferviente defensor de la creación del Estado de Israel, aunque fuera protestante.

Nada más llegar a Tsavo, se produjeron los primeros ataques a los trabajadores indios. Los leones macho sin melena, un rasgo típico de esos animales de la región, se introducían por la noche en el campamento y asaltaban las tiendas de tela donde dormían los desafortunados, que se llevaban en sus terribles fauces, para devorarlos vivos en un lugar apartado y solitario. Patterson, que no contaba con la ayuda de ningún cazador blanco, como el que interpretaba el gran Michael Douglas en la película de Hollywood, puso un innumerable número de trampas para mantener alejados a los felinos del campamento, y para intentar abatirlos, aunque estuvo meses sin conseguir nada más que contemplar con pesadumbre como el número de trabajadores indios iba decreciendo.

Aunque Patterson cifró en 135 el número de víctimas por parte de los ataques de los felinos, otros datos sugieren que fueron bastante menos. No obstante, la cifra es estremecedora, y pareciera que a los dos leones no le gustaba otra cosa que fuera carne humana. Esa conducta no es habitual en aquellos animales, por lo que se han barajado diversas teorías que intentan explicarlas. Una de ellas habla de que había un camino de tráfico de esclavos cercano al lugar de los hechos, y de que eran dejados cadáveres de africanos muertos en el viaje que servían de comida para las bestias del lugar, incluidos los Demonios de la noche, que cogerían el gusto por la carne humana.


Foto de uno de los leones abatidos por Patterson.


Ante la frustración de ver que pasaban los meses sin resultados, muchos indios abandonaron las obras del tren, quedando tan solo unos pocos para trabajar, eso sí con el miedo constante acosándolos todo el tiempo.

El 9 de diciembre, tras dispararle innumerables disparos, y después de salvar la vida por poco, cayó abatido el primero de los leones. El 19 de diciembre fue cazado el segundo. Las pieles de los animales sirvieron de estupendas alfombras en la residencia de Patterson, que contemplaría con todo el orgullo del mundo. En 1924 fueron vendidas al Museo Field de Chicago, donde hoy se pueden contemplar los magníficos animales.




El 7 de febrero de 1899 se completó el puente, y en 1907 se publicó el libro de Patterson sobre sus experiencias en la épica cacería, The Man-Eaters of Tsavo.



Fuentes consultadas: Wikipedia.

viernes, 28 de noviembre de 2014

¿Existió el rey Arturo? (IV). La piedra de Arturo y la espada en la roca.

Una vez más vuelvo a uno de los misterios históricos que más me han fascinado desde hace muchos años. Aunque no hay pruebas que autentifiquen la existencia del más célebre de todos los reyes medievales, y puede que nunca las haya, no hay que perder la esperanza de que algún arqueólogo encuentre alguna vez alguna moneda con la imagen y el nombre de Arturo, o alguna inscripción epigráfica, o algún pequeño objeto que lo relacione....

En el año 1998 se realizó una excavación cerca de las ruinas de un castillo medieval situado en un lugar llamado Tintagel, en la península de Cornualles, en el sur de Inglaterra. Según el escritor Godofredo de Monmouth, que fue el responsable de que el mito se expandiera de forma exponencial, el rey Arturo nació allí. Los arqueólogos encontraron restos de unas edificaciones de los siglos V y VI, exactamente en la época que supuestamente vivió el afamado monarca britano. Había restos de un palacio, un monasterio y de un puerto, que indicaban que era un centro comercial importante de la llamada "Edad Oscura" (era así conocida por no haber muchas fuentes históricas). Y además encontraron una piedra con una inscripción en latín del siglo V o VI. Entre aquellas palabras apareció un nombre "Artognou", muy parecido al del mítico héroe. Aunque no constituye una prueba suficiente para poder determinar la posible existencia de Arturo, al menos abre una puerta a la esperanza de que un futuro ocurra un hallazgo fortuito de estas características que si pueda desvelar el misterio.

La piedra de Arturo.


En un lugar alejado de Tintagel, en el norte de Italia para ser mas concreto, en Chiusdino, existe una reliquia histórica que recuerda el mito del rey Arturo. En una gran piedra hay una espada clavada. El arma perteneció a San Galgano (1148-1181), un caballero medieval que sufrió una metamorfosis interna para convertirse en un hombre santo. El acto de clavar la espada fue un acto simbólico  de que dejaba atrás las armas y las matanzas, y de que adoptaba la "cruz", es decir, la forma que adquiere el pomo de una espada (en forma de crucero) cuando se contempla hacia arriba.

Es fácil asociar la historia de un joven arrancando una espada en la roca para convertirse en rey de Inglaterra, con el mito de la espada llamada Excalibur, la que permitió al rey Arturo ganar tantos combates. Pero la realidad es que la espada de San Galgano es anterior al relato inglés; Robert de Boron (a caballo entre los siglos XII y XIII), en su obra Merlín, fue el primer escritor que hablaba de que Arturo sacó la espada de una roca, como prueba de su legitimidad como descendiente de Uther Pendragón. Anteriormente, Godofredo de Monmouth describía que el arma estaba clavada en un yunque, antes de ser extraída por el afamado héroe. Es muy posible de que la historia de San Galgano influyera de algún modo en el ciclo artúrico para enriquecerlo y transformarlo, llegando de esa forma hasta nuestros días.

La espada de San Galgano.


miércoles, 19 de noviembre de 2014

Los terroristas que se arrepintieron de ir a Corea del Norte.

El 31 de marzo de 1970 un Boeing 727 de la compañía Japan Airlines fue secuestrado cuando volaba de Tokyo a Fukuoka. Los responsables fueron nueve miembros del grupo armado Liga-Roja comunista japonesa, que tomaron 129 rehenes. No pedían ni dinero ni que las autoridades liberaran a algún terrorista encarcelado. Lo único que querían era irse a vivir a Corea del Norte, un país de sobra conocido por ser gobernado por un férreo y opaco régimen comunista.

Tras la travesía la aeronave aterrizó en el Aeropuerto de Mirim de Pyongyang, en Corea del Norte. Enseguida pidieron asilo a las autoridades, que no dudaron en concedérselo. Es probable que recibieran con agrado a todo el que quisiera disfrutar de las mieles de toda una dictadura comunista.


Imagen del avión secuestrado 351 de la compañía Japan Airlines.


¿Cuál es la situación a día de hoy de aquellos buscadores de felicidad en paraísos ajenos? Pues parece que lo mejor que podían haber hecho es quedarse en su país. Dos de ellos murieron antes de 1995. Otros dos, el matrimonio compuesto por Takeshi Okamoto y Fukudome Kimiko, parece que fueron asesinados cuando intentaban escapar de Corea del Norte. Otro ha muerto más recientemente, y el resto, salvo Yoshimi Tanaka que fue arrestado en Tailandia y repatriado a Japón en el año 2000, hicieron una petición a la autoridades norcoreanas para permitir que les devuelvan a su país.

Corea del Norte es un país tan oscuro que apenas se tienen detalles de lo que ocurre dentro de sus fronteras. No se puede esperar que pasen muchas cosas buenas en una nación que no tiene ningún tipo de trasparencia. Tan sólo se cuenta con los testimonios de los pocos que pueden escapar de allí para intentar acercarnos a la verdad. Uno de los casos más extraños, vamos a llamarlo así, de esos fugitivos es el de Kim Hyon Hui, que en el año 1987, junto a un camarada suyo, participó en un atentado terrorista que le costó la vida a 115 personas.

El 29 de noviembre de aquel año, en el vuelo 858 de Korean Air que iba de Bagdad (Irak) a Corea del Sur, y con varias escalas, ambos terroristas colocaron un artefacto explosivo en un equipaje que iba en los compartimentos para las maletas de mano, justo encima de los pasajeros. Aprovechando que la aeronave estaba estacionada en el Aeropuerto Internacional de Abu Dabi (Emiratos Árabes Unidos) haciendo escala, los dos norcoreanos desembarcaron de la misma, aunque serían apresados posteriormente al serle detectados dos pasaportes falsos. El avión ya se había estrellado en el mar de Andamán con fatales consecuencias.


Kim Hyon Hui cuando era joven.



Al verse detenidos y sospechosos del atentado Kim y su compañero se tomaron unas pastillas de veneno, cianuro, que portaban. La chica logró sobrevivir, no así el varón de 70 años. Tras recuperarse, la joven norcoreana fue llevada a Seúl (capital de Corea del Sur) donde reconoció que era una agente del espionaje de Corea del Norte. Dio toda clase de detalles, incluso del explosivo que utilizó: 350 gramos de C-4 en el interior de un aparato de radio y de una botella con 700 ml de explosivo (PLX). Según su testimonio, le había sido otorgada la misión por el hijo del presidente Kim Il Sung, para desestabilizar el país de cara a la celebración de los Juegos Olímpicos de Seúl de 1988.

Kim pidió perdón a todas las víctimas y expresó su arrepentimiento. En 1989 fue condenada a muerte en un juicio, aunque fue perdonada por el presidente Roh Tae-Woo. Más tarde escribió un libro, Las lágrimas de mi alma, y donó todos los beneficios a los familiares de las víctimas.


Fuentes:
-HISTOCAST.
-Wikipedia.

martes, 11 de noviembre de 2014

Baibars, a la sombra de Saladino.

En el año 1260, en un lugar de Palestina llamado Ain Jalut ("Arrollo de Goliat"), tuvo lugar una gran batalla entre el ejército mongol, invencible hasta la fecha, y el mameluco de Egipto. Estaba en juego que gran parte del mundo musulmán cayera bajo el yugo del dominio de los mongoles, por lo que la batalla sea considerada de gran importancia, aunque algo desconocida a los occidentales. El comandante de la vanguardia de las fuerzas mamelucas era Baibars.

Si ha cualquier ciudadano occidental alguien nos preguntara el nombre de algún líder musulmán destacado que hubiera luchado en la época de las Cruzadas, sin duda que diría el nombre de Saladino. Pero para los musulmanes, el hombre clave de aquel periodo, el héroe que consiguió vencer a los cristianos en aquella contienda, fue otro distinto. Era Baibars, uno de los vencedores de la batalla de Ain Jalut.


El actor sirio Ghassan Massoud interpretando a Saladino en la película "el Reino de los Cielos".


Baibars (1223-1277) fue capturado y vendido para ser esclavo. Era alto, rubio y de ojos azules. Pasó a ser un soldado en un ejército de esclavos, el mameluco. Gracias a sus méritos fue ascendiendo en el escalafón hasta lograr llegar a la escala más alta de la oficialidad. Así, en el año 1250, nos lo encontramos dirigiendo al ejército mameluco luchando contra los cristianos de la VII Cruzada en el norte de Egipto. Su éxito fue rotundo ya que derrotó a las huestes del rey francés Luis IX (el futuro San Luis), que acabó siendo prisionero.

Tras la mencionada batalla contra los mongoles, Baibars mató al sultán Qutuz, en venganza por el asesinato de su amigo, Aktai. De esta manera logró tomar el poder. Posteriormente, emprendió la ofensiva contra lo que quedaba de los estados cruzados en Oriente Medio. De esta manera, atacó Acre, aunque no la pudo tomar. Si cayeron otras plazas como Arsuf, Haifa, Cesarea... Pero llegó una nueva expedición cristiana, al mando del futuro Eduardo I de Inglaterra, que consiguió contar con el apoyo de los mongoles, por lo que Baibars se vio obligado a negociar una tregua de 10 años, en mayo de 1272.

A los pocos años murió Baibars sin llegar a ver la caída de Acre (1291), el último bastión cruzado en Tierra Santa. Aún así, el mundo musulmán no olvida al que fue uno de sus grandes generales y conquistadores de todos los tiempos.



Fuentes consultadas:
-Historia Universal. Edad Media. De Miguel A. Ladero Quesada.
-Las hordas de Gengis Kan, de Stephen Turnbull.
-Wikipedia.



martes, 28 de octubre de 2014

¿Existió "el Chacal"?

En 1973 se estrenó la película "Chacal". Basada en una novela de intriga política de Frederick Forsyth, Chacal, cuenta la historia de un asesino británico de elegantes maneras contratado por la OAS (Organisation de L'Armeé Secrète, grupo terrorista) francesa para matar al general Charles de Gaulle, presidente de Francia. Sin nombre y sin rostro, el asesino, conocido por el nombre en clave de Chacal (interpretado por el actor Edward Fox), encara con frialdad su cita con una muerte que va a conmover al mundo. La tensión va creciendo mientras los metódicos preparativos de Chacal corren paralelos a los esfuerzos de la policía para destapar el complot.

El comienzo de la película es muy expeditivo, ya que se muestra un tiroteo por parte de los terroristas del OAS contra el coche de De Gaulle, que salva la vida por poco. Dicho atentado fue real: el 22 de agosto de 1962 el coche del presidente sufrió una emboscada, siendo planeada por el teniente coronel y destacado ingeniero Jean Marie Bastien-Thiry, que no era miembro de la organización terrorista. Bastien-Thiry fue ejecutado al año siguiente. No fue el único atentado que sufriría De Gaulle. Hubo muchos franceses rabiosos por que el gobierno dejara independizarse a Argelia (1962), ya que consideraban que pertenecía al mismo territorio de la nación.


Película inspirada en la novela de Frederick Forsyth.


Siguiendo el argumento del film, los dirigentes del OAS se dieron cuenta de que hacía falta alguien no perteneciente a la organización para que se hiciera cargo del macabro encargo, ya que los servicios secretos galos les pisaban los talones. Alguien sin nombre, solo con un apodo. Un auténtico lobo solitario, con innumerables recursos (hay escenas en las que se muestra su talento para seducir a hombres y mujeres por igual), sin escrúpulos (mata sin piedad cuando es necesario) y con un buen bagaje a sus espaldas. Ese asesino a sueldo implacable era Chacal. ¿Existió realmente?

En 1975 un tal Ilich Ramírez, llamado a sí mismo "Carlos" asesinaba a dos policías franceses y a un ciudadano libanés que le delató. Por ese crimen cumple hoy en día la pena de cadena perpetua en una cárcel de Francia. Carlos "trabajó" con terroristas palestinos, alemanes o solo. Ha sido un prolífico asesino, uno de los terroristas más buscados. Entre sus "hazañas" se encuentra el secuestro de 42 rehenes en una incursión a la sede oficial de la OPEP en Viena el 21 de diciembre de 1975, incluyendo a todos los ministros de petróleo de los países miembros. El periódico británico The Guardian le puso el sobrenombre de Chacal ya que entre sus pertenencias, la policía encontró en un registro la novela de Forsyth El día de el Chacal.


Fotografía del llamado Carlos el Chacal.


Esta es la única relación entre el personaje de la novela, totalmente inventado, por lo que Chacal nunca existió, solo es ficción, y uno de los más famosos terroristas de la historia.


Fuentes: Wikipedia y la película "El día del Chacal".

viernes, 24 de octubre de 2014

¿Encontraron los americanos armas químicas en el Irak de Sadam Husein?

El 11 de septiembre de 2.001 es una fecha que nunca se olvidará. Fue el día en que el mundo se detuvo y dio un vuelco. El terrorismo internacional dio su mayor zarpazo, e hizo una herida que nadie esperaba en absoluto, pues el miedo y el terror se introdujeron en la mentalidad colectiva del llamado Mundo Occidental. En aquel año gobernaba en los poderosos EEUU el presidente George Bush, que acabaría por llevar acabo dos ataques que provocaron dos largas y sangrientas guerras contra el yihadismo musulmán luchadas en Irak y Afganistán. La primera tuvo como excusa que el gobierno del dictador Sadam Husein estaba almacenando armas de destrucción masiva, entre las que se encontraban las de tipo químico. Con la perspectiva de hoy en día, tras pasar 13 años, la opinión generalizada considera que la intervención en el país del Tigris y el Éufrates fue un error que costó más de 4.000 vidas de jóvenes norteamericanos y que está basada en una mentira: en realidad no había armas de destrucción masiva en Iraq.

Una de las primeras operaciones llevadas a cabo fue la llamada "Martillo Vikingo", que dio comienzo el 21 de marzo de 2.003. Un equipo selecto de "boinas verdes" busco la colaboración, y la encontró a cambio de armas, de los peshmergas kurdos (los mismos que luchan hoy en día contra el temible Estado Islámico), para atacar una posición fuerte de un grupo terrorista denominado Ansar al-Islam, que tenía fuertes vínculos con al-Qaeda, la autora de los atentados del 11-S. El pueblo kurdo tenía sobradas razones para odiar al régimen de Sadam, no hay que olvidar que en 1.988 la aviación iraquí lanzó armas químicas contra la ciudad de Halabja, matando a 5.000 habitantes, entre los que se encontraban innumerables mujeres y niños. Además, tras la primera guerra del Golfo (1.990-91) los iraquíes aplastaron a sangre y fuego un conato de rebelión kurda en el norte del país.


Foto actual de una unidad de soldados femeninas kurdas. Los peshmerga fueron unos aliados muy valiosos para los americanos en la pasada guerra de Irak. Hoy en día son el principal freno del temible Estado Islámico.

El plan norteamericano era sencillo: los escasos soldados de élite guiarían a los cientos de soldados kurdos en sus ataques para desalojar a los terroristas de sus posiciones en la localidad de Sargat. Además, coordinarían las incursiones de los misiles y de la aviación. A primera hora del 21 de marzo una oleada de misiles Tomahawk cayeron sobre las posiciones de los Ansar al-Islam. Días después, los peshmerga avanzaron en el valle que les dirigía a las posiciones enemigas. Tras un avance inicial, los aliados fueron frenados por lo que fue solicitado un ataque aéreo, que sería llevado a cabo por F-18 de la US Navy. Tras recuperar la moral, los kurdos volvieron a la carga.

La resistencia de los ansar fue tenaz, ya que contaban con armas pesadas en forma de morteros y cañones, además de ametralladoras. Los comandos norteamericanos se vieron sorprendidos por el valor que desplegaron en el combate sus camaradas. Además, los boinas verdes contaban con numerosos recursos cuando se veía atascado el avance: en cierta ocasión se vieron obligados a actuar como francotiradores, extremadamente letales, contra las posiciones escondidas del enemigo.

Cuando se estaba luchando contra las últimas posiciones en la garganta de Daramar, los aliados se dieron cuenta de que había una gran cantidad de cuevas horadadas encajadas en rocosos muros que constituían una formidable defensa natural. Además, la cercanía de los soldados en combate hacía desaconsejable solicitar un ataque aéreo, ya que se ponían en peligro la vida de los kurdos amigos. Tras un ataque final a quemarropa, los defensores huyeron a la frontera iraní, siendo acosados en su retirada por los cañoneros AC-130.

Un equipo especialista llegó para documentar los hallazgos hechos en Sargat. El equipo recuperó rastros de diversos componentes químicos, incluido ricino, junto a uniformes NBQ, inyectores de atropina (utilizados para contrarrestar los efectos de la exposición de armas químicas) y manuales en árabe sobre armas químicas. Frente a 300 combatientes muertos enemigos, los kurdos tuvieron 22 bajas y los norteamericanos ninguna.

Si es cierto que equipo de investigación no mintió y que los hallazgos son reales, no se puede afirmar con rotundidad que en Iraq no había armas de destrucción masiva en el momento de la invasión. Aunque sean escasas, esto son pruebas suficientes para discernir que un grupo terrorista estaba en él camino de armarse con estas armas tan peligrosas y poder emplearlas con incalculables consecuencias.


Bibliografía: Delta Force, Seal y Sas en la guerra de Irak, de Leigh Neville.

martes, 14 de octubre de 2014

¿Quién salvó a los soldados norteamericanos en Mogadiscio?

En el año 1.993 tuvo lugar una batalla dramática entre soldados de élite norteamericanos, rangers y hombres de la Delta Force, y los milicianos somalíes. El día 3 de octubre, el alto mando recibió una información precisa y valiosa: dos hombres fuertes de Aidid se encontraban en una reunión en un edificio en el centro de la capital, Mogadiscio. Aquella ocasión no iban a dejarla escapar, ya que el objetivo era la de hacer el mayor daño posible a Aidid, el jefe del clan más poderoso, el que controlaba el destino del país.

Una fuerza de doce vehículos blindados y 160 soldados, de los mejor entrenados del mundo, se puso en marcha para hacer cumplir el objetivo. Además, 19 helicópteros llevarían más hombres al combate y apoyarían con su armamento a los soldados que se internarían en la ciudad. Les aguardaban miles de hombres, mujeres y niños armados para hacerles la vida imposible. El plan era sencillo, había que capturar a los dos líderes somalíes y huir a toda prisa de allí. Los americanos contaban con todo lo necesario: soldados muy bien preparados, unos medios de primera calidad y una información precisa, nada podía fallar..., o eso al menos pensaban.


Película de 2001 que narra los hechos de la batalla. Imprescindible.


Al principio todo iba sobre ruedas y el plan se fue cumpliendo en sus primeras fases. Tuvieron el contratiempo de que un soldado se resbaló a muchos metros del suelo cuando descendía de una cuerda atada a un helicóptero, al hacer la técnica conocida como rápel. Al encontrarse en un estado muy grave, el ranger fue evacuado a la base. En dicho viaje se produjo la primera baja mortal, ya que en ese momento los somalíes salían desde todos los sitios posibles y disparaban con sus ametralladoras a los americanos. La situación se volvió incontrolable cuando fue derribado un helicóptero Blak Hawk. A partir de entonces, la lucha se volvió desesperada en Mogadiscio.

Poco después fue derribado un segundo helicóptero por los milicianos somalíes, que acabaron con todos los hombres que defendían el aparato, incluidos dos soldados Delta que habían sido desembarcados allí para defender a la tripulación herida, menos el piloto del mismo Michael Durant, que se convertiría en el único prisionero americano de la batalla. Mientras, el convoy terrestre luchaba por salir de la ciudad con los prisioneros somalíes capturados, y una fuerza de soldados luchaba por su vida intentando reagruparse y marchando por las calles de la ciudad, que estaba infectada de hombres y mujeres que disparaban sin cesar a todo occidental que veían.

La luz del día se iban apagando, y lo que, en un principio, era una ataque breve, se acabó convirtiendo en una lucha desesperada de 99 soldados yanquis, muchos de ellos heridos, por salvar sus vidas. Mientras se organizaba un convoy de rescate, buscando la colaboración de blindados pakistaníes y malasios, los rangers y los delta seguían muriendo en las calles de la ciudad africana. Se refugiaron en unas casas para pasar la noche, esperando en vilo la llegada de los refuerzos que les iban a sacar de aquel lugar de pesadilla. Eran conscientes de que en cualquier momento los somalíes les podían atacar y aniquilarlos allí mismo, era cuestión de minutos; el convoy se retrasaba y no había indicios de que fueran a llegar en breve.


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Única foto tomada el día en plena batalla de Mogadiscio.


La noche había caído en Mogadiscio y casi un centenar de hombres estaban esperando un ataque somalí que nunca llegó a producirse. ¿Qué pasó? ¿Quién salvó a los americanos esa noche?

Fueron los pilotos de los helicópteros Little Birds, que no dejaron de hacer pasadas de ametrallamiento en torno a las casas donde estaban escondidos sus compatriotas. Volando en plena noche y a una altura especialmente baja, arriesgando sus vidas constantemente, y contando con la única ayuda de unas luces que los rangers habían puesto marcando un perímetro de seguridad en torno a las viviendas en las se hallaban, aquellos pilotos de élite salvaron de una muerte segura a aquellos hombres heridos y agotados por el combate.

A la mañana siguiente (4 de octubre), se produjo el ansiado rescate por parte de una columna blindada que llevó a los hombres a un lugar seguro. La batalla de Mogadiscio acabó. Habían muerto 18 americanos en combate, una cifra terrible, y 73 fueron heridos. Las cifras por parte de los somalíes son desconocidas, pero fueron de muchos cientos de muertos. La misión se cumplió con éxito, aunque a un precio demasiado elevado. Las terribles imágenes de cadáveres de soldados mutilados y apaleados por la muchedumbre dieron la vuelta al mundo. Era demasiado para la población de EEUU, y el ejército se acabó retirando en tan sólo un mes, sin que hubieran acabado con el régimen de Mohamed Farrah Aidid, que se hizo con el poder de Somalia hasta su muerte.

Michael Durant, el piloto prisionero de Aidid, fue liberado y pudo volver a su patria con todos sus compañeros.


Documental sobre la verdadera historia de la jornada de Mogadiscio.