Buceando en la leyenda

Buceando en la leyenda

martes, 28 de octubre de 2014

¿Existió "el Chacal"?

En 1973 se estrenó la película "Chacal". Basada en una novela de intriga política de Frederick Forsyth, Chacal, cuenta la historia de un asesino británico de elegantes maneras contratado por la OAS (Organisation de L'Armeé Secrète, grupo terrorista) francesa para matar al general Charles de Gaulle, presidente de Francia. Sin nombre y sin rostro, el asesino, conocido por el nombre en clave de Chacal (interpretado por el actor Edward Fox), encara con frialdad su cita con una muerte que va a conmover al mundo. La tensión va creciendo mientras los metódicos preparativos de Chacal corren paralelos a los esfuerzos de la policía para destapar el complot.

El comienzo de la película es muy expeditivo, ya que se muestra un tiroteo por parte de los terroristas del OAS contra el coche de De Gaulle, que salva la vida por poco. Dicho atentado fue real: el 22 de agosto de 1962 el coche del presidente sufrió una emboscada, siendo planeada por el teniente coronel y destacado ingeniero Jean Marie Bastien-Thiry, que no era miembro de la organización terrorista. Bastien-Thiry fue ejecutado al año siguiente. No fue el único atentado que sufriría De Gaulle. Hubo muchos franceses rabiosos por que el gobierno dejara independizarse a Argelia (1962), ya que consideraban que pertenecía al mismo territorio de la nación.


Película inspirada en la novela de Frederick Forsyth.


Siguiendo el argumento del film, los dirigentes del OAS se dieron cuenta de que hacía falta alguien no perteneciente a la organización para que se hiciera cargo del macabro encargo, ya que los servicios secretos galos les pisaban los talones. Alguien sin nombre, solo con un apodo. Un auténtico lobo solitario, con innumerables recursos (hay escenas en las que se muestra su talento para seducir a hombres y mujeres por igual), sin escrúpulos (mata sin piedad cuando es necesario) y con un buen bagaje a sus espaldas. Ese asesino a sueldo implacable era Chacal. ¿Existió realmente?

En 1975 un tal Ilich Ramírez, llamado a sí mismo "Carlos" asesinaba a dos policías franceses y a un ciudadano libanés que le delató. Por ese crimen cumple hoy en día la pena de cadena perpetua en una cárcel de Francia. Carlos "trabajó" con terroristas palestinos, alemanes o solo. Ha sido un prolífico asesino, uno de los terroristas más buscados. Entre sus "hazañas" se encuentra el secuestro de 42 rehenes en una incursión a la sede oficial de la OPEP en Viena el 21 de diciembre de 1975, incluyendo a todos los ministros de petróleo de los países miembros. El periódico británico The Guardian le puso el sobrenombre de Chacal ya que entre sus pertenencias, la policía encontró en un registro la novela de Forsyth El día de el Chacal.


Fotografía del llamado Carlos el Chacal.


Esta es la única relación entre el personaje de la novela, totalmente inventado, por lo que Chacal nunca existió, solo es ficción, y uno de los más famosos terroristas de la historia.


Fuentes: Wikipedia y la película "El día del Chacal".

viernes, 24 de octubre de 2014

¿Encontraron los americanos armas químicas en el Irak de Sadam Husein?

El 11 de septiembre de 2.001 es una fecha que nunca se olvidará. Fue el día en que el mundo se detuvo y dio un vuelco. El terrorismo internacional dio su mayor zarpazo, e hizo una herida que nadie esperaba en absoluto, pues el miedo y el terror se introdujeron en la mentalidad colectiva del llamado Mundo Occidental. En aquel año gobernaba en los poderosos EEUU el presidente George Bush, que acabaría por llevar acabo dos ataques que provocaron dos largas y sangrientas guerras contra el yihadismo musulmán luchadas en Irak y Afganistán. La primera tuvo como excusa que el gobierno del dictador Sadam Husein estaba almacenando armas de destrucción masiva, entre las que se encontraban las de tipo químico. Con la perspectiva de hoy en día, tras pasar 13 años, la opinión generalizada considera que la intervención en el país del Tigris y el Éufrates fue un error que costó más de 4.000 vidas de jóvenes norteamericanos y que está basada en una mentira: en realidad no había armas de destrucción masiva en Iraq.

Una de las primeras operaciones llevadas a cabo fue la llamada "Martillo Vikingo", que dio comienzo el 21 de marzo de 2.003. Un equipo selecto de "boinas verdes" busco la colaboración, y la encontró a cambio de armas, de los peshmergas kurdos (los mismos que luchan hoy en día contra el temible Estado Islámico), para atacar una posición fuerte de un grupo terrorista denominado Ansar al-Islam, que tenía fuertes vínculos con al-Qaeda, la autora de los atentados del 11-S. El pueblo kurdo tenía sobradas razones para odiar al régimen de Sadam, no hay que olvidar que en 1.988 la aviación iraquí lanzó armas químicas contra la ciudad de Halabja, matando a 5.000 habitantes, entre los que se encontraban innumerables mujeres y niños. Además, tras la primera guerra del Golfo (1.990-91) los iraquíes aplastaron a sangre y fuego un conato de rebelión kurda en el norte del país.


Foto actual de una unidad de soldados femeninas kurdas. Los peshmerga fueron unos aliados muy valiosos para los americanos en la pasada guerra de Irak. Hoy en día son el principal freno del temible Estado Islámico.

El plan norteamericano era sencillo: los escasos soldados de élite guiarían a los cientos de soldados kurdos en sus ataques para desalojar a los terroristas de sus posiciones en la localidad de Sargat. Además, coordinarían las incursiones de los misiles y de la aviación. A primera hora del 21 de marzo una oleada de misiles Tomahawk cayeron sobre las posiciones de los Ansar al-Islam. Días después, los peshmerga avanzaron en el valle que les dirigía a las posiciones enemigas. Tras un avance inicial, los aliados fueron frenados por lo que fue solicitado un ataque aéreo, que sería llevado a cabo por F-18 de la US Navy. Tras recuperar la moral, los kurdos volvieron a la carga.

La resistencia de los ansar fue tenaz, ya que contaban con armas pesadas en forma de morteros y cañones, además de ametralladoras. Los comandos norteamericanos se vieron sorprendidos por el valor que desplegaron en el combate sus camaradas. Además, los boinas verdes contaban con numerosos recursos cuando se veía atascado el avance: en cierta ocasión se vieron obligados a actuar como francotiradores, extremadamente letales, contra las posiciones escondidas del enemigo.

Cuando se estaba luchando contra las últimas posiciones en la garganta de Daramar, los aliados se dieron cuenta de que había una gran cantidad de cuevas horadadas encajadas en rocosos muros que constituían una formidable defensa natural. Además, la cercanía de los soldados en combate hacía desaconsejable solicitar un ataque aéreo, ya que se ponían en peligro la vida de los kurdos amigos. Tras un ataque final a quemarropa, los defensores huyeron a la frontera iraní, siendo acosados en su retirada por los cañoneros AC-130.

Un equipo especialista llegó para documentar los hallazgos hechos en Sargat. El equipo recuperó rastros de diversos componentes químicos, incluido ricino, junto a uniformes NBQ, inyectores de atropina (utilizados para contrarrestar los efectos de la exposición de armas químicas) y manuales en árabe sobre armas químicas. Frente a 300 combatientes muertos enemigos, los kurdos tuvieron 22 bajas y los norteamericanos ninguna.

Si es cierto que equipo de investigación no mintió y que los hallazgos son reales, no se puede afirmar con rotundidad que en Iraq no había armas de destrucción masiva en el momento de la invasión. Aunque sean escasas, esto son pruebas suficientes para discernir que un grupo terrorista estaba en él camino de armarse con estas armas tan peligrosas y poder emplearlas con incalculables consecuencias.


Bibliografía: Delta Force, Seal y Sas en la guerra de Irak, de Leigh Neville.

martes, 14 de octubre de 2014

¿Quién salvó a los soldados norteamericanos en Mogadiscio?

En el año 1.993 tuvo lugar una batalla dramática entre soldados de élite norteamericanos, rangers y hombres de la Delta Force, y los milicianos somalíes. El día 3 de octubre, el alto mando recibió una información precisa y valiosa: dos hombres fuertes de Aidid se encontraban en una reunión en un edificio en el centro de la capital, Mogadiscio. Aquella ocasión no iban a dejarla escapar, ya que el objetivo era la de hacer el mayor daño posible a Aidid, el jefe del clan más poderoso, el que controlaba el destino del país.

Una fuerza de doce vehículos blindados y 160 soldados, de los mejor entrenados del mundo, se puso en marcha para hacer cumplir el objetivo. Además, 19 helicópteros llevarían más hombres al combate y apoyarían con su armamento a los soldados que se internarían en la ciudad. Les aguardaban miles de hombres, mujeres y niños armados para hacerles la vida imposible. El plan era sencillo, había que capturar a los dos líderes somalíes y huir a toda prisa de allí. Los americanos contaban con todo lo necesario: soldados muy bien preparados, unos medios de primera calidad y una información precisa, nada podía fallar..., o eso al menos pensaban.


Película de 2001 que narra los hechos de la batalla. Imprescindible.


Al principio todo iba sobre ruedas y el plan se fue cumpliendo en sus primeras fases. Tuvieron el contratiempo de que un soldado se resbaló a muchos metros del suelo cuando descendía de una cuerda atada a un helicóptero, al hacer la técnica conocida como rápel. Al encontrarse en un estado muy grave, el ranger fue evacuado a la base. En dicho viaje se produjo la primera baja mortal, ya que en ese momento los somalíes salían desde todos los sitios posibles y disparaban con sus ametralladoras a los americanos. La situación se volvió incontrolable cuando fue derribado un helicóptero Blak Hawk. A partir de entonces, la lucha se volvió desesperada en Mogadiscio.

Poco después fue derribado un segundo helicóptero por los milicianos somalíes, que acabaron con todos los hombres que defendían el aparato, incluidos dos soldados Delta que habían sido desembarcados allí para defender a la tripulación herida, menos el piloto del mismo Michael Durant, que se convertiría en el único prisionero americano de la batalla. Mientras, el convoy terrestre luchaba por salir de la ciudad con los prisioneros somalíes capturados, y una fuerza de soldados luchaba por su vida intentando reagruparse y marchando por las calles de la ciudad, que estaba infectada de hombres y mujeres que disparaban sin cesar a todo occidental que veían.

La luz del día se iban apagando, y lo que, en un principio, era una ataque breve, se acabó convirtiendo en una lucha desesperada de 99 soldados yanquis, muchos de ellos heridos, por salvar sus vidas. Mientras se organizaba un convoy de rescate, buscando la colaboración de blindados pakistaníes y malasios, los rangers y los delta seguían muriendo en las calles de la ciudad africana. Se refugiaron en unas casas para pasar la noche, esperando en vilo la llegada de los refuerzos que les iban a sacar de aquel lugar de pesadilla. Eran conscientes de que en cualquier momento los somalíes les podían atacar y aniquilarlos allí mismo, era cuestión de minutos; el convoy se retrasaba y no había indicios de que fueran a llegar en breve.


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Única foto tomada el día en plena batalla de Mogadiscio.


La noche había caído en Mogadiscio y casi un centenar de hombres estaban esperando un ataque somalí que nunca llegó a producirse. ¿Qué pasó? ¿Quién salvó a los americanos esa noche?

Fueron los pilotos de los helicópteros Little Birds, que no dejaron de hacer pasadas de ametrallamiento en torno a las casas donde estaban escondidos sus compatriotas. Volando en plena noche y a una altura especialmente baja, arriesgando sus vidas constantemente, y contando con la única ayuda de unas luces que los rangers habían puesto marcando un perímetro de seguridad en torno a las viviendas en las se hallaban, aquellos pilotos de élite salvaron de una muerte segura a aquellos hombres heridos y agotados por el combate.

A la mañana siguiente (4 de octubre), se produjo el ansiado rescate por parte de una columna blindada que llevó a los hombres a un lugar seguro. La batalla de Mogadiscio acabó. Habían muerto 18 americanos en combate, una cifra terrible, y 73 fueron heridos. Las cifras por parte de los somalíes son desconocidas, pero fueron de muchos cientos de muertos. La misión se cumplió con éxito, aunque a un precio demasiado elevado. Las terribles imágenes de cadáveres de soldados mutilados y apaleados por la muchedumbre dieron la vuelta al mundo. Era demasiado para la población de EEUU, y el ejército se acabó retirando en tan sólo un mes, sin que hubieran acabado con el régimen de Mohamed Farrah Aidid, que se hizo con el poder de Somalia hasta su muerte.

Michael Durant, el piloto prisionero de Aidid, fue liberado y pudo volver a su patria con todos sus compañeros.


Documental sobre la verdadera historia de la jornada de Mogadiscio.

viernes, 10 de octubre de 2014

El campesino que derribó un helicóptero norteamericano.

En marzo de 2003, en pleno proceso de ocupación norteamericana en Iraq, saltó la noticia en todos los medios de comunicación a nivel mundial, de que un campesino iraquí, armado con un simple fusil AK-47, logró derribar a un helicóptero de ataque norteamericano apache. Al menos que yo sepa, la información no fue desmentida por las autoridades de la primera potencia mundial. No deja de ser paradójico que un señor que portaba un modesto fusil de unos 300 dólares, pudiera abatir a un aparato de lo más sofisticado, armado hasta los dientes con misiles, cohetes y ametralladoras, por hablar de la dotación de radares y sensores..., que cuesta casi 20 millones de dólares (eso la versión más barata).

www.lavozdegalicia.es/hemeroteca/2003/03/24/1567858.shtml


El protagonista de esta historia disfrutando de su triunfo. Resulta sospechoso el ver que el helicóptero esté tranquilamente posado en el suelo, una posición no muy habitual en una aeronave que ha sido recientemente abatida.


Aunque no es fácil que un helicóptero sea abatido por simples armas portátiles, no es que sea algo fuera de lo común. En la batalla de Mogadiscio de 1.993, librada entre milicias somalíes y soldados de élite de EEUU, éstos sufrieron la pérdida de dos helicópteros Black Hawk a manos de guerrilleros armados de fusiles y lanzagranadas RPG-7, por la acción de éstas sobre todo; las RPG-7 son armas antitanque comunes, que no son filoguiadas ni teledirigidas. No hay que olvidar que los helicópteros tienen que realizar maniobras en las que suelen estar muy expuestos al fuego enemigo, como el de posar en el suelo o estar parados en vuelo.


Cartel de la película "Black Hawk" derribado.


Para finalizar el post, hablaré de una noticia que se dio en España en agosto de 1.989, muy relacionada con el derribo de helicópteros. En El Boalo (Madrid), la guardia civil detuvo a un pastor por el lanzamiento de una piedra a un helicóptero Bell UH-1D del Ejército de Tierra con Base en Colmenar Viejo. Parece ser que el hombre de campo, cansado de soportar los constantes viajes de dichas máquinas voladoras sobre su sufrida cabeza, le arrojó un canto a la primera de ellas que se cruzó en su camino ese día. Lo que no imaginaba, ni de la manera más remota, es que el impacto del objeto produciría el accidente de dicho helicóptero, hiriendo a los tres militares que hacían de tripulación. Os dejo el enlace de la noticia.

elpais.com/diario/1989/08/11/espana/618789604_850215.HTML

sábado, 4 de octubre de 2014

Como intentar rendir un castillo.

Los castillos medievales eran unas magníficas fortalezas de piedra muy difíciles de conquistar. Solamente, cuando los cañones hicieron acto de presencia en la escena de los enfrentamientos bélicos, se hicieron vulnerables. De los muchos asedios, que duraban meses e incluso años, realizados a esos baluartes en los siglos que duró la Edad Media (de hecho las grandes batallas fueron escasas), pocos fueron eficaces. La rendición por hambre o por traición, fueron métodos que pudieron tener algo de éxito. Hay que tener en cuenta que si un ejército acampaba durante un largo periodo en un sitio concreto, las bajas por enfermedad diezmaban de una manera brutal al número de soldados, por lo que la toma de una fortaleza solía ser demasiado costosa.

Por ejemplo, en el sitio de Harfleur, realizado en suelo francés por los ingleses en 1415, los atacantes sufrieron unas 4.000 bajas de un total de 10.000 hombres que iniciaron el asedio, y que duraría unas semanas. El ejército inglés fue terriblemente afectado por la disentería, ya que acamparon en un lugar lleno de brezales y pantanos; el agua que bebían era la misma que se usaba para echar los deshechos de la defecación. Además, las bacterias pasaban a los peces y a los moluscos, los cuales eras después consumidos. Posiblemente, casi todos los hombres cayeron enfermos.

Guzmán el Bueno, cuadro de Salvador Martínez Cubells.


Hay una leyenda española que cuenta como un noble leonés, Guzmán el Bueno (1256-1309), que defendía el castillo de Tarifa, se vio asediado por un ejército de cristianos y moros, al mando del infante Juan, hermano del rey Sancho IV de Castilla. Como los sitiadores tenían en su poder al hijo de Guzmán, le obligaron a decidir si rendía la plaza o ver morir a su hijo, si no accedía al chantaje. El bravo leonés les lanzó una daga con la que facilitarles el trabajo a los captores de su hijo, si lo que decidían finalmente era matar a su vástago, cosa que así hicieron. Como he dicho anteriormente, es una leyenda sin mucho fundamento histórico.

Un hecho similar ocurriría en Inglaterra unos años antes. El protagonista era el hijo de un noble al servicio de la emperatriz Matilde, durante la guerra civil que mantuvo contra Esteban I. John FitzGilbert, que es como se llamaba el caballero leal a Matilde, defendía el castillo de Newbury en 1152 cuando las tropas rivales asediaron la plaza. Como Esteban tenía en su poder a su hijo, le dio la opción de abrir las puertas a cambio de liberar al pequeño. Las palabras de FitzGilbert tras escuchar la macabra oferta fueron: "aún tengo el martillo y el yunque con los que forjar más y mejores hijos".


Guillermo el Mariscal derribando a un caballero en una justa.


Esteban se apiadó del muchacho y no cumplió su amenaza. Con el tiempo, aquel niño se convertiría en uno de los más grandes caballeros que haya existido nunca. Aficionado a los torneos, se dice que ganaría unos 500 combates. Sirvió a cuatro reyes, y llegaría a ser regente de Inglaterra. En el curso de una escaramuza, derribó de su caballo al mismísimo Ricardo Corazón de León, al que no mataría; como advertencia, para que no se volviera a levantar en armas contra su padre, el rey Enrique II de Inglaterra, mató a su caballo. Este gran caballero sería conocido como Guillermo el Mariscal.


Fuentes:
-Wikipedia.
-Agincourt, de Matthew Bennett.

martes, 30 de septiembre de 2014

¿Por qué llamaron a un jefe comanche Camisa de Hierro?

En el año 1858 se produjo una gran batalla entre los comanches y los Texas rangers. El jefe de los indómitos indios era llamado Camisa de Hierro, ya que portaba algo que provenía de los antiguos colonos españoles, un objeto que parecía darle cierta resistencia ante las balas, lo que le hacía ser un tanto invulnerable a los disparos de fuego, o eso al menos se decía. El encuentro mortal se produjo en las cercanías del río Canadian.

Al mando de los tejanos se encontraba el capitán John Salmon "Rip" Ford. El sobrenombre de Rip también es curioso. En la guerra entre Méjico y los Estados Unidos (1846-1848), John Salmon había escrito numerosas cartas a las familias desoladas de los rangers caídos; en cada misiva acababa con la leyenda "Descanse en Paz", pero como el número de cartas aumentaba, lo acortó a "R.I.P" (abreviatura de "Requiescat in pace", descanse en paz en latín; o también, "Rest in peace" en inglés).

Fotografía del capitán ranger John Salmon "Rip" Ford, vencedor de "Chaqueta de Hierro".


El combate se produjo cuando las fuerzas de "Rip" Ford (213 hombres en total) se adentraron  en el corazón de la Comanchería durante la primavera de 1858. Junto a los curtidos rangers se encontraban los bravos guerreros tonkawas, comandados por su jefe Plácido; estos indios eran enemigos ancestrales de los comanches. El jefe de éstos, el mencionado "Chaqueta de Hierro", era un poderoso hechicero que sus guerreros creían que tenía el poder de desviar las balas con su pecho.

La unidad de Ford cargó con decisión y venció de manera contundente. Los comanches se retiraron, dejando al menos 76 cadáveres en el campo, entre ellos su propio jefe. De la fuerza de los rangers, sólo se contaron dos muertos.

Muchos piensan que la chaqueta de hierro que portaba el jefe comanche era, en realidad, una vieja cota de malla española que había conseguido, no se sabe como. Dicha cota quedó destrozada con las balas de los tejanos disparadas al bravo jefe indio.



Bibliografía: Texas Rangers, de Stephen Hardin.

sábado, 27 de septiembre de 2014

¿Existió "el Cid"? ¿Venció en alguna batalla estando muerto?

Rodrigo Díaz de Vivar (C. 1048-1099), "el Cid", fue una figura genuinamente histórica y fundamental en la época de la Reconquista. Su vida y milagros están atestiguados en varias fuentes históricas, tanto cristianas, como la Historia Roderici y el Carmen Campidoctoris, como musulmanas, un escrito del autor Ibn Alquama (perdido pero reflejado en otras obras cristianas posteriores) y otro de Ibn Bassam. La primera mencionada, la Historia Roderici, es una biografía bastante fiel y compuesta de manera casi contemporánea a su vida, lo que la hace ser de extraordinario valor historiográfico.

La historia del Cid es la de un guerrero que, una vez desterrado por orden de su rey, Alfonso VI de Castilla, y privado de todos sus bienes, emprende la tarea, junto a su familia y sus hombres de armas, de ganarse a sangre y espada su propio reino. De esta manera,  Rodrigo se hizo dueño de su  propio destino y de unas tierras, con capital en Valencia, arrebatándoselas a los musulmanes.


Escultura de el Cid en Burgos.


Uno de los momentos cumbres de su carrera, fue cuando tuvo que enfrentarse con sus hombres en la batalla de Cuarte a un ejército procedente del norte de África, compuesto de temibles guerreros almorávides, fundamentalistas musulmanes, venidos para ocupar toda la península Ibérica,  y venciéndolo de una manera aplastante.

Si hacen falta más pruebas para demostrar su existencia, la firma del héroe castellano se ha conservado en un diploma de dotación a la Catedral de Valencia de 1098:


Además, sus restos y los de su mujer se hallan en la actualidad en la Catedral de Burgos, debajo de una lápida de mármol rojo:



La leyenda dice que el Cid venció en una batalla a los moros tras ser muerto: ataron su cadáver a la montura de un caballo, de tal forma que pareciera que lo montara. Los soldados enemigos al pensar que había muerto en el anterior combate, huyeron despavoridos al ver en el campo de batalla a un guerrero que parecía que nada podía acabar con él.

No hay ninguna fuente histórica que mencione este legendario episodio. Pero si hay un base que pueda explicar la maravillosa historia. Tras la muerte de Rodrigo, según parece no fue en combate, su cadáver fue embalsamado y expuesto en el trono. Esta costumbre proviene de los ritos funerarios romanos. Es posible que la imaginación popular se ocupara de convertir un ritual funerario en una fantástica anécdota.


Fuente principal: El Cid. La espada de la Reconquista, de José I. Lago y Manuel G. Pérez.

miércoles, 24 de septiembre de 2014

¿Quién fue la "dama del candil"?

Es el año 1854, en el hospital de campaña británico de Escutari, en la península de Crimea. La guerra lleva meses provocando muertes y heridos sin cesar. Ha caído la noche y los médicos se han ido a dormir. Es entonces cuando Florence Nightingale inicia sus habituales rondas nocturnas, recorriendo los enormes pasillos (algunos dicen que andaba 6 km diarios), atestados de soldados heridos, con un candil en la mano atendiendo y cuidando, con cariño y la mayor diligencia, a cuantos lo necesitaran. Su sola imagen servía de consuelo a aquellos desdichados hombres, por otra parte acostumbrados a la dureza de sus mandos y a las penalidades de la guerra, al comprobar que había alguien que se preocupaba sinceramente de ellos. Se dice, que algunos besaban la sombra de su imagen que producía la luz de su lámpara.

El trabajo de Florence no pasaría desapercibida a los periodistas que cubrían la guerra de Crimea (1853-1856), y que contribuyeron de forma decisiva a la mitificación de la enfermera británica. Florence dirigió a un grupo de enfermeras durante el conflicto, ocupando un puesto oficial en el ejército británico; nunca antes, ninguna mujer había tenido una tarea de esa magnitud. Además, su estancia en Crimea no iba a ser un mero trámite, ya que ella lucharía con todas sus fuerzas para que la sanidad en los hospitales, y los cuidados a los heridos en la batalla, mejoraran y se tomaran más en serio. Como se comprobó al finalizar la guerra de Crimea, las cifras eran de lo más reveladoras. Hubo 4.000 muertos británicos en acción, una cifra sin duda alta, pero es que hubo 16.000 muertos por enfermedad, cuatro veces más.



Florence Nightingale nació en 1820, en el seno de una familia acomodada. Ella y su hermana tuvieron una educación esmerada, de la que se ocupó personalmente su padre. El destino final para Florence era el matrimonio y tener muchos hijos, no se esperaba más de ella. El mundo laboral estaba reservado a los varones. Pero Florence tenía energías para mucho más. No le faltaron pretendientes que le podían asegurar una vida cómoda y plena de eventos sociales, pero la vocación de ayuda al prójimo no le abandonó nunca. Hasta su llegada a Crimea, la oposición de sus padres a que fuera enfermera fue constante; en esa época, las mujeres de baja condición social eran las que ejercían ese tipo de profesión. Cuando tenía 17 años, sufrió una especie de experiencia mística, que le hizo conducir su vida al cuidado de los demás, como la gran enfermera que llegaría a ser. Después de ella, la disciplina de la enfermería ya no volvería a ser igual.

Cuando contaba 30 años de edad, fue a Kaiserworth donde aprendió el oficio. En los siguientes años, ya  estando en Inglaterra y Europa, complementó su educación en distintos hospitales. En 1853 visitó el hospital de Lariboisière, en París, donde pudo tomar apuntes del diseño del mismo, construido para recibir la luz y el aire fresco; esos factores podían hacer disminuir la mortalidad. Poco antes de su participación en el conflicto de Crimea, consiguió su primer empleo como directora de un sanatorio para señoras de la alta sociedad.


 

Cuando se desplazó al hospital que acogía heridos británicos, no paró de trabajar para mejorar las condiciones de los pacientes. Además, su primera medida fue la someter a sus enfermeras a la autoridad de los médicos, demostrando así gran habilidad para encontrar la concordia orientad a la lucha por el beneficio de los heridos. En poco más de un mes, había logrado mejorar el mantenimiento de las salas, ropa de cama, prendas de ropa, mejor comida; supervisó la asistencia a los pacientes, escribió las cartas de los soldados a sus familias, organizó un sistema para enviar dinero... En Inglaterra, el ciudadano medio vio con agrado los esfuerzos de aquella gran mujer. Incluso, su buena gestión le hizo ganar el respeto y la admiración de la reina Victoria de Inglaterra.

Cuando acabó la guerra, luchó para que las enseñanzas aprendidas en relación con la sanidad no quedaran en el olvido. Y hubo muchas, como por ejemplo que se les enseñara a los soldados y a los médicos a hacer las cosas mejor en cuestión de salud. Como Florence conocía muy bien los sistemas estadísticos, los aplicó de manera ejemplar y demostró como poder combatir la mortalidad en los hospitales de campaña aplicando, por ejemplo, medidas higiénicas.

De la escuela que instituyó en Inglaterra, salieron docenas de nuevas enfermeras, que a su vez enseñarían a otras tantas, a distintas naciones para que el esfuerzo de Florence persistiera. Hoy en día se le reconoce a Florence Nightingale como la primera enfermera moderna de la historia. Y yo añadiría, que pocos seres humanos han sido tan extraordinarios como lo fue aquella gran mujer.

martes, 16 de septiembre de 2014

Señales en el cielo (IV): El milagro de Empel.

En la larga guerra de los 80 años, librada entre el imperio español y los territorios que más tarde serían conocidos como Holanda, aconteció un hecho insólito como pocos, que los españoles calificaron de milagro, mientras que otros opinaban que la suerte había acompañado a las tropas hispanas de haber escapado de una derrota cierta.

En 1585, a los tercios españoles (el tercio era la unidad característica española de esa época) les encomendaron tomar la isla de Bommel, un territorio de escaso valor. Por lo tanto, unos 4.000 soldados al mando del maestre de campo don Francisco de Bobadilla, cumplieron con su deber y arrebataron dicha posición a los rebeldes holandeses. La reacción de estos no se hizo esperar: un flota de 200 buques, al mando del conde de Holac, fue enviada con la intención de hacerles pasarlo muy mal a los españoles. Así, cuando llegaron a la altura de la villa de Bommel, destrozaron dos diques de contención, lo que hizo que las aguas subieran rápidamente, y los españoles quedara aislados en un, cada vez más decreciente, islote de tierra.


Los tercios españoles en acción.


Antes de morir ahogados, los españoles tuvieron que huir al lugar más alto del lugar, el monte Empel, encontrando la salvación, aunque fuera de manera puntual, ya que se quedaban al alcance de las armas de fuego de las armas enemigas. Al poco, los hispanos empezaron a ser bombardeados sin piedad, y se prepararon para afrontar su apocalíptico final, aunque la llegada de la noche los salvó.

Bobadilla logró enviar mensajes de socorro, uno de los cuales llegó a su superior, el conde de Mansfeld, que ideó un plan, demasiado osado, para liberar a los españoles. Dicho intento de socorro nunca pudo ser llevado a cabo, ya que los holandeses pudieron seguir tomando algunas posiciones españolas. Estos se desesperaban al comprobar que el cerco no iba a cejar, ya que los holandeses no iban a permitir que su presa se soltara de sus garras.

En la mañana del 7 de diciembre parecía que todo estaba sentenciado para los españoles cuando un soldado, tras ponerse a excavar en la tierra, encontró una tabla pintada, donde aparecía la imagen de la Virgen de la Inmaculada Concepción. Enseguida, los devotos cristianos empezaron a rezar, implorando a la madre de Dios, para que los salvara de un aciago final. Tras acabar con sus rezos, los españoles se reunieron para discutir sobre la posibilidad de atacar, de una forma desesperada, a los navíos holandeses que les tenían encerrados en aquella ratonera. Otros, más pesimistas, especulaban con la idea del suicidio colectivo.

Entonces, en la noche del 7 al 8, fue cuando se produjo el "milagro de Empel". Fue cuando Dios se puso de parte de los españoles, como más tarde dirían los holandeses. En ese momento, un viento helado congeló las aguas del río Mosa. Los holandeses, temerosos de que sus barcos quedaran encallados en el hielo, lo que significaba que tenían que luchar con los enrabietados soldados españoles, hartos ya de las penalidades que habían tenido que sufrir, huyeron del lugar a gran velocidad sin llegar a luchar.

A partir de entonces, la Virgen de la Inmaculada Concepción se convirtió en la patrona de los tercios españoles. A ella le achacaron que convirtiera una derrota inevitable en una milagrosa victoria para España.


Bibliografía:

-Tercios de Flandes, de Juan Giménez Martín.
-ABC, Historia militar de España.