Buceando en la leyenda

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miércoles, 19 de noviembre de 2014

Los terroristas que se arrepintieron de ir a Corea del Norte.

El 31 de marzo de 1970 un Boeing 727 de la compañía Japan Airlines fue secuestrado cuando volaba de Tokyo a Fukuoka. Los responsables fueron nueve miembros del grupo armado Liga-Roja comunista japonesa, que tomaron 129 rehenes. No pedían ni dinero ni que las autoridades liberaran a algún terrorista encarcelado. Lo único que querían era irse a vivir a Corea del Norte, un país de sobra conocido por ser gobernado por un férreo y opaco régimen comunista.

Tras la travesía la aeronave aterrizó en el Aeropuerto de Mirim de Pyongyang, en Corea del Norte. Enseguida pidieron asilo a las autoridades, que no dudaron en concedérselo. Es probable que recibieran con agrado a todo el que quisiera disfrutar de las mieles de toda una dictadura comunista.


Imagen del avión secuestrado 351 de la compañía Japan Airlines.


¿Cuál es la situación a día de hoy de aquellos buscadores de felicidad en paraísos ajenos? Pues parece que lo mejor que podían haber hecho es quedarse en su país. Dos de ellos murieron antes de 1995. Otros dos, el matrimonio compuesto por Takeshi Okamoto y Fukudome Kimiko, parece que fueron asesinados cuando intentaban escapar de Corea del Norte. Otro ha muerto más recientemente, y el resto, salvo Yoshimi Tanaka que fue arrestado en Tailandia y repatriado a Japón en el año 2000, hicieron una petición a la autoridades norcoreanas para permitir que les devuelvan a su país.

Corea del Norte es un país tan oscuro que apenas se tienen detalles de lo que ocurre dentro de sus fronteras. No se puede esperar que pasen muchas cosas buenas en una nación que no tiene ningún tipo de trasparencia. Tan sólo se cuenta con los testimonios de los pocos que pueden escapar de allí para intentar acercarnos a la verdad. Uno de los casos más extraños, vamos a llamarlo así, de esos fugitivos es el de Kim Hyon Hui, que en el año 1987, junto a un camarada suyo, participó en un atentado terrorista que le costó la vida a 115 personas.

El 29 de noviembre de aquel año, en el vuelo 858 de Korean Air que iba de Bagdad (Irak) a Corea del Sur, y con varias escalas, ambos terroristas colocaron un artefacto explosivo en un equipaje que iba en los compartimentos para las maletas de mano, justo encima de los pasajeros. Aprovechando que la aeronave estaba estacionada en el Aeropuerto Internacional de Abu Dabi (Emiratos Árabes Unidos) haciendo escala, los dos norcoreanos desembarcaron de la misma, aunque serían apresados posteriormente al serle detectados dos pasaportes falsos. El avión ya se había estrellado en el mar de Andamán con fatales consecuencias.


Kim Hyon Hui cuando era joven.



Al verse detenidos y sospechosos del atentado Kim y su compañero se tomaron unas pastillas de veneno, cianuro, que portaban. La chica logró sobrevivir, no así el varón de 70 años. Tras recuperarse, la joven norcoreana fue llevada a Seúl (capital de Corea del Sur) donde reconoció que era una agente del espionaje de Corea del Norte. Dio toda clase de detalles, incluso del explosivo que utilizó: 350 gramos de C-4 en el interior de un aparato de radio y de una botella con 700 ml de explosivo (PLX). Según su testimonio, le había sido otorgada la misión por el hijo del presidente Kim Il Sung, para desestabilizar el país de cara a la celebración de los Juegos Olímpicos de Seúl de 1988.

Kim pidió perdón a todas las víctimas y expresó su arrepentimiento. En 1989 fue condenada a muerte en un juicio, aunque fue perdonada por el presidente Roh Tae-Woo. Más tarde escribió un libro, Las lágrimas de mi alma, y donó todos los beneficios a los familiares de las víctimas.


Fuentes:
-HISTOCAST.
-Wikipedia.

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