Buceando en la leyenda

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sábado, 19 de mayo de 2018

¿Existió Artemisia?


Artemisia es un personaje femenino de la Antigüedad que rompe moldes. No es fácil encontrar en las páginas de los libros de Historia a mujeres que dirigieron hombres en los sangrientos campos de batalla, por lo que es chocante encontrar a la tirana de Halicarnaso al mando de una parte de la flota del rey Jerjes  durante las batallas navales de las Guerras Médicas (s. V a.C.).  Y por si fuera poco, fue una consejera muy valorada por el monarca persa, no solamente en el campo de batalla, si no fuera de él, ya que puso a sus propios hijos a su cuidado. Por todo ello, Artemisia se merece aparecer en como protagonista  en la película de 300, el origen de un imperio.

Gracias a Herodoto, el padre de la Historia, y nacido también en Halicarnaso, conocemos algunos detalles de su vida, y sobre todo de su actuación en la batalla de Salamina, encuentro decisivo que supuso la victoria de los griegos sobre los persas. En este punto hay que poner en relieve que hubo muchas ciudades-estado griegas que apoyaron a al rey Jerjes en su intento de conquista del resto de Grecia. Y entre ellos estaba Artemisia, dirigente de Halicarnaso, que se encontraba en la zona asiática, como muchas otras ciudades griegas. Por lo tanto no es la humilde joven vejada y resentida de los griegos que aparece en la película ya mencionada, si no que una mujer poderosa que opta por una opción política que cree más razonable para sus intereses y los de su pueblo.
La actriz Eva Green en la película 300, el origen de un imperio (blogtabula.blospot.com)

Sin entretenerme mucho en los sucesos que llevaron al gran enfrentamiento naval del 480 a. C., uno de los más decisivos de la historia de los conflictos bélicos, lo que engrandece aún más a la figura histórica de la que estoy hablando es el hecho de que ser mujer no le invalidara para dar consejos al mismísimo Jerjes, uno de los monarcas más poderosos de su época, sino que además presentara un plan de batalla alternativo distinto al que al final se adoptó y que dio como resultado la gran derrota persa de Salamina. Su propuesta, compartida por Mardonio y otros más, era la de no presentar batalla contra los barcos griegos, si no mantenerlos a raya mientras se llevaba a cabo un asalto a las tierras del Peloponeso para que las naves pertenecientes a las ciudades de dicha región (entre ellas de Esparta) dejaran la flota, quedando solos los atenienses y sus más firmes aliados. Sin duda, hubiera sido una baza ganadora que proponía dividir a los griegos aún más de lo que ya estaban.

Aunque Artemisia solo pudo sumar 5 barcos a la gran flota persa, Jerjes la nombró comandante de la división de naves dorias.

Una de las acciones más polémicas de la batalla de Salamina, y que es narrada por el gran Herodoto, tiene a Artemisia como protagonista. En un momento concreto, en medio de la vorágine que envuelve de caos y de muerte a las naves que se estaban enfrentando, una trirreme griega seguía a la nave de nuestra protagonista. Ella intentó zafarse de la amenaza que suponía que aquel barco embistiera con el poderoso espolón metálico que sobresalía a proa, y que podía dañar gravemente a cualquier barco hecho de madera. En un momento de la persecución, la nave de Artemisia se encontró obstaculizada por cinco naves persas, es decir, de su propio bando. Sin tener mucho tiempo para la reflexión, ordenó que embistieran a uno de los barcos que le obstaculizaban el trayecto para así poder escapar de la amenaza de tener a un enemigo ansioso de poder asaltarla y acabar con  ella y su tripulación; en este punto hay que reseñar que los atenienses habían puesto precio a su cabeza, ya que no podían tolerar que una mujer se hubiera alzado contra ellos.

Mientras todo esto ocurría en el mar, en una posición elevada en tierra los miembros del estado mayor de Jerjes anotaban el comportamiento de los comandantes navales para luego pasarle la información al rey. Pero hubo una malinterpretación de la actuación de Artemisia, ya que los generales persas pensaron que había embestido a un barco enemigo griego en vez de a uno de los suyos, antes de escapar. Por ello, y al pensar que se había comportado de una manera impecable y valiente, Jerjes exclamó aquella famosa frase que dice: “Mis hombres se han convertido en hombres, y las mujeres en hombres”, sin duda cuando estaba decepcionado por la actuación de la mayoría de sus almirantes en el transcurso de la batalla.


Fuente: Salamis 480 BC, de William Shepherd

miércoles, 26 de abril de 2017

¿Existió Sherlock Holmes?

Hay una dirección en Londres en la que llegan cartas casi a diario. La gente que las escribe pide ayuda a cierto detective que tiene fama de ser el mejor de Gran Bretaña. La dirección es el 221 B de Baker Street, y la persona que se supone que vive allí es un tal Sherlock Holmes. ¿Vive el famoso investigador inglés todavía allí? ¿Ha existido realmente alguna vez?

Como hay que empezar por algún sitio, vamos a hacerlo aclarando que el escritor escocés sir Arthur Conan Doyle creó y puso nombre a la figura literaria de Sherlock Holmes, por lo que no ha existido nunca de manera física. Es cierto que se inspiró en personajes reales y en hechos ciertos, como cualquier escritor, pero su genio y talento dio forma al inolvidable investigador, así como a su inseparable amigo, el doctor Watson, o el malvado Moriarty, y a la serie de historias detectivescas (recopiladas en 60 libros y relatos cortos) que hicieron, hacen y harán las delicias de miles de lectores en todo el mundo.


Estatua dedicada a Sherlock Holmes en Edimburgo (Wikipedia)





·¿Quién es Sherlock Holmes? ¿Cómo es? Es un gran detective privado entregado totalmente a su profesión a la que ama con gran devoción. Es tal su entrega, que cuando no se encuentra enfrascado en la resolución de ningún enigma recurre a la ingesta de cocaína (disuelta al 7 %). Es un gran observador y no se le escapa ningún detalle, ni al investigar el escenario de un crimen ni al escuchar el testimonio de algún testigo. Ve lo que nadie ve, y deduce de manera acertada los indicios que le llevan a resolver los casos que se le presentan. Toca el violín y es un gran boxeador. Además de ser analítico es un hombre de acción, y recurre a la técnica de disfrazarse para mimetizarse con el ambiente y pasar desapercibido. Además, cuenta con una extensa red de informantes. Colabora con la policía de Scotland Yard para atrapar a los distintos criminales que cometen sus fechorías en el Reino Unido. Hace experimentos de Química, pero en lo que destaca es en la profundidad de los conocimientos en la historia criminal anterior a su propia existencia.

·Antes de Sherlock Holmes. El protagonista de Conan Doyle es fruto de unas influencias literarias muy concretas. Es hijo de Edgar Allan Poe, en particular del Auguste Dupin de Los crímenes de la calle Morgue. También leyó a Wilkie Collins, fijándose sobre todo en su sargento Cuff (modelado a su vez a partir de Jack Whicher, un detective de Scotland Yard que investigó uno de los casos más truculentos de la época), y a Robert Louis Stevenson (buen amigo de Doyle), de quién admiró sus New Arabian Nights, que le sirvió de patrón para los relatos de Holmes así como para la caracterización de algunos rasgos de Watson. Otros escritores, contemporáneos a él,  que fueron su fuente de inspiración fueron el francés Émile Gaboriau y Dickens.

·¿Hubo algún Sherlock real? Conan Doyle siempre reconoció que se había inspirado en el cirujano llamado Joseph Bell, precursor de la medicina forense, al que había conocido en un hospital de Edimburgo (trabajó para él), y que sacaba conclusiones de hasta los más minimos detalles. Entre los muchos delincuentes que persiguió se encuentra el afamado Jack el Destripador. Además, hubo otras personas reales de las que tomó prestados ciertos caracteres para trasladarlos a sus novelas, como sir Henry Littlejohn, el que fuera una antiguo destacado cirujano-policía.

Hace pocos años se publicó la teoría de una historiadora británica, Angela Buckley, que habla de policía que pudo ser el auténtico Sherlock Holmes. El sujeto en cuestión es Jerome Caminada (1844-1914). Era llamado el Garibaldi de los detectives, por su ascendencia italiana. Ya era considerado una  auténtica figura nacional cuando apareció la primera novela de Sherlock Holmes, Estudio en escarlata (1887). Profundamente dedicado a su profesión, con 30 años era respetado por ser un magnífico detective. En el tiempo que estuvo persiguiendo a los distintos criminales del país, detuvo a unos 1225 y echó el candado a 400 establecimientos ilegales de bebidas alcohólicas. Se dice que tenía tendencia a merodear las peores calles de Manchester (su ciudad) completamente solo en medio de la noche, interviniendo a la menor ocasión que se le presentara.

¿Además de ser un adicto al trabajo, como la criatura de Doyle, Jerome Caminada, tenía más parecidos con Sherlock? Pues sí. Se disfrazaba para perseguir los delitos de tal forma que la gente que le conocía le pudiera reconocer: su mismo superior no le pudo identificar en cierta ocasión. Se ponía en la piel de obreros, de borrachos...



Jerome Caminada. ¿Pudo ser el auténtico Sherlock Holmes? (Wikipedia)




Al igual que Holmes, contaba con una amplia red de informadores, con los que se reunía en un lugar en concreto, la iglesia de Santa María (la verdad es que cualquier detective que se precie ha de contar con buenos soplones que le pongan al día de los movimientos delictivos que se producen en las calles: hay un dicho que dice que un detective es tan bueno como los informadores que tenga).

Cuando Jerome Caminada se retiró del servicio activo, en 1899, se buscó la vida siendo detective privado (al igual que Sherlock). También fue concejal, y escribió un libro de sus memorias.

El trabajo de la historiadora, Angela Buckley, no se queda en la figura del investigador, ya que da los nombres de los que fueron los mayores rivales del detective de ficción. Así, el archienemigo profesor Moriarty era la encarnación de Bob Horridge, al que estuvo persiguiendo durante 20 años hasta que pudo encerrarlo entre rejas (realmente, Moriarty no es el villano pertinaz que aparece en la mayoría de los relatos de Sherlock Holmes, ya que solo es protagonista de uno de ellos, El problema final). En un principio Caminada consiguió encerrar a Horridge por el robo de un reloj durante 7 años, una condena muy dura, por lo que pergeñó su propia venganza estando en prisión, y después se escapó de la misma. Tras disparar a unos policías, Caminada le persiguió sin descanso por Liverpool, incluso disfrazado, hasta que le pudo dar caza, y lograr que le sentenciaran de una manera más contundente.

Otra malvada que aparece en la serie, y que impresionó a Sherlock, fue Irene Adler. Según Buckley, se trataba de Alicia Ormonde, que fue una destacada falsificadora, de aristocráticos orígenes y gustos caros. Según parece Caminada quedó cautivado por los encantos de la delincuente en cuestión.










martes, 7 de marzo de 2017

¿Existió King Kong?

En 1933 se estrenó en las pantallas de cine, en blanco y negro, el clásico King Kong. El protagonista de la misma no necesita presentación - ya sabéis, aquel aterrador mono gigante enamorado hasta el tuétano de una bella humana de tamaño estándar, en lo que podría considerarse un amor imposible, y que pagaría con su vida la osadía de luchar contra las normas establecidas-. No es casualidad que el extraordinario guión y el buen trabajo de los realizadores, que hicieron una cinta memorable (no me canso nunca de verla), teniendo en cuenta las limitaciones de la época, haya producido una serie de remakes, estando el último a punto de estrenarse en España.

Sería tentador decir que toda esta historia tiene un origen real. Sabemos que hace decenas de millones de años los animales que poblaban la Tierra eran mucho más grandes de lo que son ahora. Tal vez, un primate gigante pudiera también  haber habitado el planeta, y tal vez hubiera convivido con los seres humanos. Quizás algún descendiente de aquellos simios enormes hubiera sobrevivido en alguna isla perdida, o en una selva remota y que alguien haya rescatado la historia para que pudiera ser llevada a la Gran Pantalla. ¿Es esto posible? Lo intentaré aclarar en las siguientes líneas.



Fotograma de la película de 1933. Fue la presentación al mundo del inmortal King Kong.




Tan solo dos años después de que se produjera el estreno del citado film, en 1935, el paleontólogo alemán, Ralph von Koenigswald, hizo un descubrimiento espectacular. Como si se tratara de una película de Steven Spielberg, viajó hasta la remota China, y se dispuso a buscar en todas las tiendas de la ciudad de Nanning en busca de algo mítico. Al alemán le había llegado el rumor de que en las boticas de aquel país se preparaban medicinas con huesos fósiles de todo tipo que extraían de cuevas y otros lugares similares. Con la esperanza de encontrar algún vestigio de algún ser antiguo sin catalogar, von Koenisgswald entró en alguna de aquellas tiendas, y lo que encontró allí iba a revolucionar el conocimiento humano para siempre.

En medio de todas los huesos antiguos, y algún que otro cuerno de animal, lo que llamó la atención al alemán, y ante la indiferencia del dependiente, fue el que estuviera la pieza de un molar mucho más grande de la de cualquier primate conocido. Se calcula que pudiera pertenecer a un gran simio de hasta 3 metros de altura; sin lugar a dudas, alguna especie de King Kong. Tras el interesante hallazgo, aparecieron algunas especies dentales más y alguna mandíbula de aquel gigantesco animal, que sería bautizado como Gigantopithecus.







Esta especie existió desde hace 1.000.000 de años hasta hace 100.000, habitando los actuales países de China, India y Vietnam. ¿Pudo haber interactuado con el hombre? Sí, es muy posible que hubiera compartido el espacio con algún Homo Erectus, antepasado del hombre actual, aunque en una época demasiado remota para que hubieran llegado los ecos de aquel lejano encuentro.

Entonces, y para terminar, ¿de donde puede proceder la inspiración de la historia de King Kong? ¿En quién o en qué se fijaron los guionistas del citado film? Pues en varias novelas de principios del siglo XX, sobre todo El mundo perdido (1912) de Arthur Conan Doyle -claro que os suena su nombre ya que fue el padre del archifamoso Sherlock Holmes-, y La tierra olvidada por el tiempo (1918), de Edgar Rice Burroughs, siendo este autor famoso por haber creado, ni más ni menos, la figura literaria de Tarzán.

Todas estas novelas mencionadas tratan de mundos perdidos donde se hallarían grandes saurios supervivientes de la Gran Extinción, situados en las grandes selvas, como las de Sudamérica, que en esos momentos estaban sin explorar, o muy poco transitadas.

Como curiosidad final, hay que mencionar que Edgar Wallace, uno de los padres de King Kong, moriría un año antes de que la película se estrenara en los cines de todo el mundo, y se convirtiera en un éxito universal.


Imágenes y fuentes de Wikipedia.





viernes, 7 de octubre de 2016

¿Existió el rey Arturo? (V). Ambrosius Aurelianus.

Hay muchas teorías acerca de quien pudo ser la persona real que se esconde detrás del mito del rey Arturo. Quizás, lo más atractivo del antiguo héroe sea la incertidumbre de su misma existencia, o las pistas que nos han dejado las fuentes históricas y arqueológicas, y que nos llevan a descubrir las identidades de los posibles candidatos aspirantes a ser el genuino y auténtico rey Arturo.

De las escasas pistas que nos han llegado tras el paso de los años, hay un escrito que es el más fiable por ser casi contemporáneo de una época en concreto, el siglo VI de nuestra era, en la que pudo existir un héroe llamado Arturo, tan relevante en toda su dimensión que nos han llegado los ecos lejanos de sus hazañas hasta nuestro días, aunque no ha permanecido la certeza de su existencia real. Ese libro en cuestión es De Excidio Britanniae ("Sobre la ruina de Britania"), y fue escrito por un moje llamado Gildas.



La película británica Excalibur (1981), de John Boorman, y protagonizada por Nigel Terry, fallecido recientemente, es posiblemente la mejor adaptación acerca del mito del inmortal rey realizada hasta la fecha.




Nuestro escritor nació a finales del siglo V y murió hacia el 570, poco más o menos en el periodo de tiempo en el que pudo vivir el rey Arturo. Entonces surge la siguiente pregunta: ¿Gildas escribió sobre un paisano suyo, que fue líder guerrero y héroe nacional en la lucha que se libraba en suelo de la actual Inglaterra contra las hordas invasoras de los sajones y anglos? Si la respuesta hubiera sido afirmativa, el problema automáticamente hubiera sido resuelto.

Si la única fuente casi contemporánea del oscurísimo periodo no dice nada acerca del célebre héroe britano, ¿por qué siguen los investigadores esperanzados en investirlo de realidad? En otras palabras, ¿por qué no se deshecha de una vez la idea de que pudo existir?

En realidad, la obra escrita de Gildas no es una crónica histórica; se trata de un sermón que intenta explicar el porque de los males acontecidos en Britania tras la invasión producida por los anglos y sajones provenientes del Continente: fue por culpa de los pecadores cristianos.

Pero aunque no sea un libro de historia, la obra de Gildas aporta una serie de datos que son vitales para intentar reconstruir, muy parcialmente eso si, aquellos años oscurecidos por la falta de documentación. Además, nos ofrece un nombre clave, la figura de un líder guerrero, un héroe que unió a los britanos en un momento tan delicado como aquel, se trata de Ambrosius Aurelianus.

¿Fue Ambrosius Aurelianus el verdadero rey Arturo? Es posible. A lo mejor fue un pariente suyo; no lo sabemos. Lo que si denota ese nombre es que fue un aristócrata britano-romano que luchó por preservar lo poco que quedaba de la cultura latino-critiana frente a las hordas germánicas que llegaban del otro lado del mar, con sus dioses paganos y sus ritos extraños.

En este punto conviene aclarar de donde procede el nombre de Arturo. La mayoría de los expertos afirman que deriva del latín Artorius. Por lo tanto, si fuera eso cierto, es posible que perteneciera a cierta élite de caballeros britano-romanos que, tal vez, hubieran organizado en torno suyo a una resistencia nacional que hubiera refortificado todos los antiguos reductos en altura de la Edad del Hierro, y que hubieran plantado cara a los invasores.

La arqueología nos brinda este interesante dato, y el hecho de que, durante cincuenta años al menos, los sajones no hubieran avanzado; esto es conocido gracias al estudio de los restos de sus cementerios. La fecha, además, coincide con otra referencia interesante acerca de los escritos de Gildas: hubo una batalla en un lugar conocido como monte Badon, a finales del siglo V, que brindó medio siglo de paz a los habitantes de Britania.

Fue una brillante victoria de los britanos, aunque Gildas no dio a conocer el nombre del líder que comandaba las tropas. No sabemos si fue Ambrosius Aurelianus, no sabemos si fue Arturo... Solo tenemos la certeza de que sí hubo, al menos, un líder que unió a los distintos pueblos britanos en una lucha contra un enemigo común, y ese líder, con un nombre muy latino, no fue otro que el de Ambrosius Aurelianus.



Si queréis saber más sobre el rey Arturo podéis visitar las anteriores entradas de mi blog acerca del personaje:

-buceandoenlaleyenda.blogspot.com/.../era-ingles-el-rey-arturoarturo-era

-buceandoenlaleyenda.blogspot.com/.../existio-el-rey-arturo-ii-
lucius.HTML

-buceandoenlaleyenda.blogspot.com/.../existio-el-rey-arturoiii-riothamus

-buceandoenlaleyenda.blogspot.com/.../existio-el-rey-arturo-iv-la-piedra-...



Fuentes consultadas:

-Arthur and the anglo-saxon war, de David Nicolle.
-In search of the Dark Ages, de Michael Woods.

Imagen: de YouTube.


viernes, 12 de febrero de 2016

¿Existió Mambrú?

Hay un famosa canción infantil que comienza de esta manera:

Mambrú se fue a la guerra,
qué dolor, qué dolor, que pena,
Mambrú se fue a la guerra,
no se cuando vendrá...

El tiempo pasa y Mambrú sigue sin venir, ni para la Pascua ni para la Trinidad. Finalmente un paje anuncia:

Que Manbrú ya se ha muerto,
¡qué dolor, qué dolor, que entuerto!
que Manbrú ya se ha muerto,
lo llevan a enterrar...

Detrás de esta, aparentemente, intrascendente obra infantil, que casi todo el mundo habrá cantado alguna vez en su vida, se esconde una verdad histórica nada inocente, ya que habla de una guerra de verdad y de una persona totalmente real, pero ¿quién fue Mambrú?


John Churchill, el I duque de Marlborough.


Mambrú es la españolización de Marlborough, es decir, de John Churchill (1650-1722), el primer duque de Marlborough, uno de los mejores generales que ha nacido en las islas británicas, y que fue, además, antepasado directo de Winston Churchill, uno de los políticos más influyentes del siglo XX.

Durante la guerra de Sucesión española (1701-1714), Marlborough estuvo en el bando de los países aliados que luchaba contra el bloque borbónico que lo componían las coronas de Francia y España. Tras una serie de victorias de las tropas al mando del general inglés, se produjo la batalla de Malplaquet (1709), en la que los aliados vencieron una vez más a las tropas francesas. La victoria fue de las llamadas pírricas, ya que los vencedores tuvieron casi el doble de bajas. Además, tras acabar la jornada se corrió el rumor de que Marlborough se encontraba entre los muertos del enfrentamiento. Fue tal el regocijo que produjo la noticia que dio lugar a que compusiera la célebre canción que, a la postre, llegaría a ser una de las más populares entre el público infantil.

Aunque hay otras versiones acerca del origen de Mambrú, si esta fuera la correcta no sería la primera vez que una canción infantil tendría origen en un hecho histórico bien conocido. La que habla del puente de Londres (este puente se va a caer, se va a caer, se ha caído), se compuso tras un ataque vikingo sobre Londres por el caudillo, que luego sería rey y santo, Olaf de Noruega.

Para terminar hablaré sobre la relación del Mambrú histórico con otro personaje real que se convirtió en novelesco gracias a la pluma del gran Alejandro Dumas. Durante el asalto a la ciudad de Maastricht (1673), un joven Marlborough luchó codo con codo con el veterano capitán de los mosqueteros, conde d'Artagnan, que encontraría la muerte en aquella jornada sangrienta.

Es paradójico que ambos personajes sean más conocidos en su faceta de ficción que en su cariz meramente histórico. También es interesante constatar, una vez más, que los mitos suelen sobrevivir a la realidad, aunque esta pueda ser tan interesante, o incluso más, que la anterior.


Fuentes:

-Marlboroug, de Angus Konstam.
-El blog  Bellumartis, sobre Mambrú.
-El blog de Reyes, Dioses y Héroes.


miércoles, 26 de agosto de 2015

¿Existió Pocahontas?

La historia de Pocahontas tiene una base completamente cierta. Aunque haya notables diferencias entre la historia real y la de ficción, como la del largometraje de la factoría Disney por ejemplo, siempre es fascinante comprobar como los guionistas o escritores se inspiran en la Historia para acometer sus obras. La historia de Pocahontas está íntimamente ligada a los primeros pasos de la aventura colonial que emprendió la incipiente Inglaterra, que unos siglos más tarde llegaría a dominar una gran parte del mundo.

En 1595, nació en la actual Virginia Matoaka (que es como se llamaba realmente la protagonista de la historia), siendo hija del jefe indio Powhatan. Cuando tenía apenas 12 años pudo observar, como el resto de su tribu, como unos barcos llenos de gente extranjera desembarcaban y empezaban a construir unas casas; eran los cimientos de una nueva ciudad, Jamestown (llamada así en honor del vigente rey inglés, Jacobo I). Entre los colonos ingleses se encontraba un tal John Smith que, gracias a su determinación, logró que los habitantes del nuevo asentamiento no murieran de hambre o abandonaran el lugar, ya que entró en tratos con el jefe Powhatan, el padre de Pocahontas, para que les proporcionaran alimento.


Retrato de Pocahontas hecho en vida.


Parece ser que John Smith era un poco fantasioso a la hora de contar sus aventuras, y, sabiendo esto, conocemos su versión, la única disponible, de un supuesto acontecimiento que parece poco creíble. El mismo cuenta que fue capturado por los indios tras matar a uno de ellos en una escaramuza y, cuando estaba a punto de ser decapitado, fue salvado en última instancia por Pocahontas, que interpuso su pequeña cabeza entre el hacha del verdugo y el cuello del inglés. Los indios se apiadaron, de esta manera, de Smith al ver la actitud de la niña.

Tras el incidente hubo una cierta tranquilidad entre ambas comunidades. En 1609 John Smith, herido tras una explosión accidental de pólvora, partió hacia Europa. Aunque la leyenda dice que ambos, el inglés y Pocahontas, se enamoraron y fueron amantes, en realidad no hay pruebas de que eso fuera cierto, y la gran diferencia de edad, 12 años de la india frente a los 28 de Smith cuando se conocieron, hacen suponer que no existió semejante idilio.

Los conflictos entre indígenas y colonos volvieron a estallar, y Pocahontas fue secuestrada por los europeos, que la bautizaron y la llamaron Rebeca, y le enseñaron el idioma inglés. Uno de los colonos, un tal John Rolfe, que era viudo, y que había tenido éxito en introducir la plantación de una variedad de tabaco que era muy rentable, se casó con Pocahontas el 5 de abril de 1614, a pesar de la gran diferencia de edad que existía entre ellos. El año siguiente nacería el hijo de ambos, Thomas Rolfe. De esta manera la nueva colonia inglesa estableció una alianza permanente con los indios.

El 21 de junio de 1616, Pocahontas/Rebeca viajó junto a su marido a Inglaterra, con el objetivo de captar nuevos colonos e inversores. La joven tuvo ocasión de conocer en persona al monarca inglés, Jacobo I,  en el palacio de Whitehall (Londres). Pero la aventura de nuestra protagonista duraría poco, ya que murió al año siguiente de unas extrañas fiebres que contrajo (posiblemente falleció de tuberculosis), siendo enterrada en un cementerio de Inglaterra el 21 de marzo de 1617, lejos de la tierra que la vio nacer y crecer. Parece ser que antes de morir, había coincidido con John Smith.


Matoaka Whittle Sims, descendiente de Pocahontas.


Si bien los restos de Pocahontas reposan, desde entonces, en suelo británico, su hijo Thomas volvió a Virginia, siendo antepasado de una notable familia virginiana.


Bibliografía:
-La formación de América del Norte, de Isaac Asimov.
-Wikipedia.

sábado, 1 de agosto de 2015

Juego de Tronos, rasgos históricos (II)

Esta entrada es la continuación de una anterior de este blog. Aunque la serie de novelas Canción de hielo y fuego se inscriba en el género fantástico, no se puede negar que las referencias históricas, sobre todo del periodo medieval, impregnen las páginas de la obra. El que se haya acercado a la misma, o viendo la serie de televisión o leyendo los libros, o ambas cosas a la vez, nota enseguida las relaciones entre reyes, nobles y vasallos. Es decir, lo que entendemos por feudalismo medieval queda patente durante las distintas tramas de la historia de George RR Martin.


Típica imagen medieval: un vasallo jurando fidelidad a un rey.



Aunque en la Edad Media europea fueron típicas las guerras libradas entre ejércitos feudales, es decir, compuestos de nobles que iban acompañados por sus vasallos que eran llamados a combatir según los intereses de los primeros, surgieron a raíz de la guerra de los Cien Años un nuevo tipo de ejércitos. Como aquella guerra fue tan larga y atroz, superó el marco del mismo feudalismo: no se podían movilizar hombres por periodos tan largos y abandonar las cosechas que ellos mismos mantenían. De este modo surgieron las compañías libres, que eran contratadas por los grandes aristócratas y los reyes para luchar por sus distintos objetivos. Estas compañías las integraban mercenarios procedentes de todos los rincones de Europa, y de distinta reputación. Cuando la guerra entraba en periodos de tregua se quedaban sin ocupación y sin ingresos, por lo que empezaban a devastar los pequeños poblados que no podían defenderse a sí mismos, creando auténticos problemas a los monarcas, que a veces tenían que emplearse a fondo para eliminarlas. También se les llamaba grandes compañías o rotiers en Francia. Las más conocidas fueron las Compañías Blancas, que ayudaron a Enrique II de Castilla a conseguir el trono, la de los Almogávares, contrados por Andrónico II para intentar frenar a los otomanos y cuya odisea en el Imperio Bizantino rozó la leyenda, o las de los condotieros en Italia.

En Canción de hielo y fuego vemos perfectamente reflejado este fenómeno en las llamadas Compañías Mercenarias, que solían ser contratadas por las Ciudades Libres para defenderse de los dothrakis, o para luchar entre ellas. Por ejemplo, la Compañía Dorada es de muy buena reputación frente a las conductas salvajes de la Compañía Audaz o  Titiriteros Sangrientos, que fueron contratados por Tywin Lannister. Otras compañías son la de los Segundos Hijos, Lanzas Largas o Cuervos de la Tormenta.

Si las compañías libres fueron un fenómeno del período bajomedieval de Europa occidental, la asimilación de esclavos en el ejército fue algo exclusivo del mundo musulmán. Casi desde el principio de su expansión, hubo elementos serviles dentro de las filas de guerreros mahometanos, siendo los más famosos los mamelucos y los jenízaros, estos dentro de la estructura del imperio otomano.

En Tormenta de Espadas nos encontramos a Daenerys comprando a miles de soldados-esclavos, los inmaculados. Esta tropa de soldados singulares solían ser comprados por las Ciudades Libres por su alto grado de eficiencia como tropa de infantería. Al ser castrados desde muy pequeños no tenían ninguna apetencia sexual, por lo que no se dedicaban a las violaciones en masa después de asaltar alguna población. Eran obedientes hasta el extremo y ajenos a cualquier tipo de debilidad humana, cosa que se lograba con crueles pruebas como la de hacerles ir a comprar a un bebé en el mercado de esclavos y estrangularlo ante los ojos de su madre. En definitiva, era el tipo de soldados que cualquier general soñaría con tener, ya que nunca cuestionaban ninguna orden.


Los inmaculados.



El emperador otomano Murat I (1359-1383) instauró una nueva forma de impuestos entre sus súbditos cristianos de los Balcanes y de Asia: podían entregar a un hijo para que entrara a formar parte de una unidad militar de élite, los jenízaros. Reclutados entre los 8 y 20 años, el ejército del sultán podía contar con unos 2000 reclutas nuevos cada año. Los padres con un solo vástago estaban exentos de cederlo a la milicia, así como los mineros cuyos hijos heredaban el puesto de sus mayores en una profesión tan vital para la economía del Imperio.

Al ingresar en el cuerpo de jenízaros los muchachos no debían de tener ningún tipo de educación religiosa ni cultural pero sí un buen aspecto físico. Muchos padres entregaban de buena gana a sus hijos para que huyeran de la vida miserable que les esperaba si permanecían en sus hogares; si tenían suerte, algunos podrían ascender y llegar a tener una posición y reconocimiento en la corte de Constantinopla. Una vez hubieron ingresado en el Cuerpo, organizaban a los reclutas en la orden religiosa de los derviches. Estudiaban el Corán, conocían la literatura árabe y persa, además de una obediencia absoluta. Sus cuarteles relucían de limpios. Dormían en alfombrillas y se tapaban con una simple manta. No les estaba permitido el matrimonio ni practicar otro oficio que no fuera el castrense. Habían de ir perfectamente vestidos y rasurados, salvo el que quisiera llevar bigote; no podían blasfemar ni jugar al azar. Su vida era una rutina de ejercicios, orden, disciplina y sumisión monacal a las reglas derviches... Austeridad y rigor, como la vida de los inmaculados de ficción.

Dejando aparte el mundo militar, me dedicaré a hablar de dos seres mitológicos que aparecen en Canción de hielo y fuego: los dragones y los huargos. Estos son lobos del tamaño de un pony y extremadamente feroces y fuertes. En Juego de Tronos, casi al principio, Ned Stark encuentra una hembra muerta junto a sus cachorros, seis en total, y decide darle uno a cada uno de sus hijos, incluido a su hijo bastardo, Jon Nieve. Además, el blasón de la casa Stark es la del lobo huargo.

En el Señor de los Anillos y en el Hobbit, de J.R.R. Tolkien, aparecen los lobos wargos, siendo de un tamaño descomunal, y sirviendo de montura a los malignos orcos y trasgos. Tolkien se inspiró en la literatura nórdica, una vez más, para la creación de este animal, en concreto en el lobo Fenrir, que es descrito como un lobo monstruoso, hijo de Loki, y destinado para matar a al dios Odín.


El lobo Fenrir.


Si hay una criatura fantástica universal, que aparece en mitologías tan lejanas como la china y la europea, esa es el dragón. No se sabe donde surge la creencia de que esas criaturas alguna vez existieron, pero posiblemente sea de la visión de contemplar los restos de esqueletos de algún gran dinosaurio. De la Edad Media, periodo en que se basa sin duda Canción de hielo y fuego, nos han llegado leyendas que hablan de dragones. Así, los monjes del monasterio de Lindisfarne, lugar tristemente famoso por soportar ataques de los vikingos, escribieron sobre la presencia de dragones en el cielo. Otro ejemplo es la del dragón de la isla de Rodas, muerto por un valiente caballero, del que se sospecha que pudiera ser un cocodrilo llegado allí de manera accidental.

Viserión, Rhaegal y Drogón son los nombres de los tres dragones de Daenerys, la madre de dragones, que posee un poder inmenso al poder controlarlos. Al poder volar y escupir fuego recuerdan en cierto modo a los grandes bombarderos militares de la época actual pero trasladados a una época en la que no existían las armas de fuego como las entendemos ahora.


Daenarys Targaryen.


El hermano de Daenerys era Viserys, el rey Mendigo. Exiliados ambos tras la rebelión de Robert, fueron a parar a las Ciudades Libres, aunque nunca renunciaron al Trono de Hierro. Viserys, para conseguirlo, hizo un trato con un jefe dothrakis, Drogo: le entregaría a su hermana como esposa a cambio de que el dothrakis le cediera un ejército de miles de hombres para recuperar  lo que creía que era suyo por derecho. Transcurrido un tiempo, Viserys se impacientó y empezó a presionar a Drogo, aunque era continuamente ignorado y humillado. En una ocasión, durante una celebración, el rey Mendigo llegó a amenazar con una daga a su hermana, que estaba embarazada del Khal, para que le ayudara de una vez por todas a conseguir su corona. Cuando Drogo le prometió que la tendría, Viserys se apaciguó y soltó a su hermana. Seguidamente, Drogo se quitó un medallón de oro y lo metió en un cazo a fuego vivo para fundir el metal, mientras que sus guerreros sujetaban al pobre desgraciado. Una vez que el metal se hallaba fundido, fue vertido en la cabeza de Viserys, ante la estupefacción de los allí presentes, incluso de su hermana que renunció a apartar la mirada, encontrando así la muerte.

Hay un hecho histórico que recuerda un poco a los sucesos de la novela. Marco Licinio Craso (115-53 a.C.) fue un político romano muy rico y poderoso en la época republicana. Famoso por ser el vencedor de la revuelta de Espartaco, llegaría a ser uno de los primeros triunviros, junto a Julio César y Pompeyo el Grande. Celoso de los éxitos militares de los anteriores, Craso emprendió una expedición contra el imperio parto (55 a.C.) para intentar conseguir gloria militar y riquezas. Tras saquear todas las ciudades que pudo, se enfrentó al ejército parto en Carrás (53 a.C.) donde fue vencido por un ejército numéricamente superior. Tras encontrar la muerte, su cabeza fue cortada y llevada ante el rey de los partos. Según el historiador romano Dión Casio, le había vertido oro fundido en la lengua como símbolo de su codicia.

Respecto a Ned Stark, hay una característica de él que tiene ciertos paralelismos con el zar Pedro I de Rusia y es que ambos ejecutaban a los traidores. En Juego de Tronos, hay una escena en la que Ned, señor de Invernalia, con su espada, le corta la cabeza a un traidor de la Guardia de la Noche, que había huido, mientras hacía una patrulla, de los caminantes blancos. No es nada habitual que un monarca o un noble se manchara las manos para ejecutar a algún condenado a muerte; para eso están los verdugos. Sin embargo, es bien sabido que Pedro I el Grande, con un hacha, decapitó a varios hombres acusados de traición en una ocasión.

Craster es un salvaje que aparece por primera vez en Choque de Reyes, la segunda novela de la saga, y aunque ayuda a la Guardia de la Noche, es uno de los personajes más deleznables que aparecen. Vive con 19 mujeres en el llamado Torreón de Craster, más allá del Muro, aislado, lejos de los Siete Reinos, en un territorio helado y hostil habitado por gigantes, mamuts, salvajes y Caminantes Blancos. De sus muchas mujeres, algunas son sus propias hijas, ya que practica el incesto, siendo los varones nacidos ofrecidos a los Otros, de manera que él es el único hombre en el grupo familiar. Puede que su historia tenga un poso de verdad en una leyenda escocesa.


Ned Stark cumpliendo las leyes.



La leyenda de Sawney Bean es del siglo XVI. Aunque fue publicada como una historia verdadera, nadie ha encontrado nunca visos de verdad en ella. Sawney Bean era un escocés que decidió irse a vivir a una cueva con su esposa en el condado de Galloway, en un lugar solitario y aislado como hizo Craster. Allí tuvo una notable descendencia, alcanzando el clan la cifra de 48 miembros. Para alimentarse él y su familia, Bean decidió "cazar" seres humanos y cocinarlos. En total estuvieron 25 años en aquel lugar recóndito , convirtiendo los parajes en un territorio por donde nadie quería pasar, ya que la gente desaparecía sin que se conociera la explicación. Se calcula que unas 1.000 personas fueron devoradas por los miembros del clan. Cuando alguien, que escapó de manera milagrosa, dio la voz de alarma del ataque que sufrió, hasta el mismo rey de Escocia se puso al mando de un ejército para esclarecer el turbio asunto. Cuando los hombres del rey consiguieron encontrar la cueva, lo que descubrieron les hizo turbarse, miembros humanos colgados y repartidos por todos lados, dispuestos a ser engullidos. Una vez capturados, no hubo piedad con nadie de la familia, todos serían ejecutados sin juicio previo, de una manera atroz.


Sawney Bean en la entrada de la cueva donde habitaba su clan.



La razón por la que pienso que Martin se pudo fijar en la leyenda de Sawney Bean es que el clan se hizo a base de concebir hijos y nietos de forma incestuosa, es decir, que sus propias hijas le sirvieron de amantes para engendrar nuevos vástagos, como el Craster de Juego de Tronos, con la diferencia de que los varones no eran entregados a los Caminantes Blancos, si no que servían para engrosar las filas del clan. Además, es sabido que Martin se inspiró en ciertos hechos de la Historia de Escocia para elaborar el capítulo de la Boda Roja, por lo que es probable que también conociera la macabra leyenda acerca del clan caníbal.


Fuentes:
-Hielo y Fuego Wikia.
-Wikipedia.
-El Gran Capitán, de Antonio Martín Gómez.

sábado, 9 de mayo de 2015

¿Existió Ben Hur? ¿Y Mesala?

Los actores Charlton Heston y Stephen Boyd protagonizaron en 1959 el conocido film Ben Hur, repetido de manera incansable por la televisión, sobre todo en fechas tan cristianas como la Semana Santa y la Navidad. No puedo disimular mi admiración por la historia que narra, que es una versión adaptada de la novela del escritor norteamericano Lewis Wallace, y publicada en 1880. Wallace es más conocido por haber escrito este libro, que por su carrera de militar, que le llevó a ser general del Ejército de la Unión durante la Guerra Civil Norteamericana; no es mala cosa ser famoso por haber usado la pluma, cuando también se ha usado la espada.

Escena de la película, con Charlton Heston  (Ben Hur) y Stephen Boyd (Mesala) cuando eran todavía amigos.



Una película de 1925, en blanco y negro, ya había adaptado la novela del escritor norteamericano previamente. La historia puede resumirse como el enfrentamiento del judío Ben Hur con el general romano Mesala, amigos de juventud, y encarnizados enemigos tras la venganza producida por este último sobre la familia del anterior, tras la negativa a ayudarle a ocupar Palestina a la causa imperial romana; el fondo de la cuestión es que el odio (el del protagonista) le ayudó a sobrevivir, pero no a vencer a su enemigo, lo que conseguiría, a la postre el amor y el perdón. En definitiva, es una historia muy cristiana.

Ben Hur no es una novela histórica al uso, sino que es una historia que aprovecha un periodo histórico pasado en concreto, la época de Jesucristo, que aparece, por cierto, en la película varias veces y que marca los tiempos de la trama principal (le da agua al protagonista cuando más desesperado estaba, que es testigo, además, de su crucifixión), y que describe un relato de lo más original. Por lo tanto, se puede afirmar que el personaje de Ben Hur no está basado en un modelo real.

¿Y que podemos decir del malvado Mesala?

En el año 2012 se produjo en un la isla de Elba, bastante conocida por Napoleón por haber estado allí durante meses de "vacaciones forzosas" antes de volver a su amada Francia para acabar su obra de guerra y muerte, un hallazgo arqueológico sorprendente: se excavó la mansión de un rico romano que había vivido antes del siglo I d.C., fecha en la que la casa se incendió. La conocida como Villa le Grotte, albergaba un conjunto de esculturas que representaba el mito griego de Níobe, que aparecía en la Metamorfosis de Ovidio. Esto no es baladí, como aclararé un poco después.

Restos de la Villa de Mesala.


Gracias a las inscripciones impresas en unas tinajas de vino, que habían sido halladas en las excavaciones arqueológicas, los investigadores pueden afirmar que la mansión pertenecía a Marco Valerio Mesala Corvino (64 a.C.-8 d.C.). Como Wallace, el escritor de Ben Hur, Mesala fue general y escritor, además de político. Unas veces luchando con los republicanos, y otras siendo amigo del que llegaría a ser el emperador Octavio Augusto, Mesala escaló distintos puestos y llegó a sobrevivir, que no es poco, en un periodo tan convulso de la Historia de Roma, lleno de intrigas y de guerras civiles, que llevaron a la República a convertirse en el Imperio más longevo de la Historia de la Humanidad.

Durante la batalla de Filipos (42 a.C.) estuvo con los republicanos. Después se unió a Marco Antonio, pero al darse cuenta de que Cleopatra le llevaba a la ruina, se pasó al bando de Augusto. En la batalla de Actium, mandaba el centro de la flota, donde se distinguió por su habilidad. Tras la guerra, fue prefecto en Asia Menor, en Roma también; la República ya había dejado de existir, eran los tiempos del Imperio. Parece que se retiró de la vida pública hastiado de la política.

En el plano cultural, restauró algún camino, se construyeron hermosos edificios gracias a su iniciativa, fue amigo de escritores como Ovidio (es momento de recordar lo que dije anteriormente de las estatuas que se habían hallado en su mansión, ya que según algunos eruditos modernos afirman que Ovidio fue el que incitaría a su amigo a decorar su jardín con las esculturas de Níobe), y se rodeó de otros literatos, en lo que es conocido como el "Círculo de Mesala". Así mismo, fue autor de varias obras, aunque la mayoría se hallan perdidas en la actualidad.


Esta parte de la  escultura llamada "Apoteosis de Claudio", es muy probable que hubiera pertenecido al ara funeraria de Mesala. La podéis ver en el Museo del Prado de Madrid. Una razón más para visitar esta gran ciudad de España.


Aunque tuvo una vida bastante plena en lo profesional, no he encontrado nada que lo relacione con el personaje de la novela, si exceptuamos el nombre... Ni siquiera estuvo destinado en Palestina luchando contra la insurgencia de los judíos, aunque si estuvo cerca, en Siria, pero fue combatiendo contra los restos del ejército de Marco Antonio. Cuando Mesala murió (hacia el año 8 d.C.), Jesucristo era apenas un niño. Aún así espero que os haya gustado el post, ya que considero que la historia era interesante de contar.


martes, 16 de diciembre de 2014

¿Existieron los Demonios de la noche?

En 1996 se estrenó la película norteamericana Los demonios de la noche. Tales bestias eran dos leones que devoraban trabajadores de un ferrocarril que se estaba construyendo en Kenia, por parte de los ingleses que en ese momento estaban en pleno proceso de colonización del continente africano. Al ingeniero militar John Henry Patterson (protagonizado por el actor Val Kilmer), se le encomienda la difícil tarea de acabar con la actividad de los felinos, que no se cansan de alimentarse con la carne fresca que les proporciona su actividad de matar a los pobres trabajadores indígenas. Para poder cumplir con su cometido cuenta con la ayuda inestimable cazador Charles Remington (en la piel de Michael Douglas). La superstición de las gentes de lugar, sumado a la dificultad de cazar a las bestias que burlaban con facilidad las ingeniosas trampas que les eran puestas, hicieron que los leones fueran vistos como algo más que simples animales.


Cartel del film de 1996. Aunque no sea especialmente recordada, mi humilde opinión es que se trata de un trabajo bastante digno de ver.


La película está basada en hechos reales. Sucedió en una época en la que las potencias europeas se disputaban los territorios africanos como si de una gran tarta se tratara, y en la que lo que importaba era coger los trozos más grandes y suculentos. En aquella enloquecida carrera ganaron, sin duda, los ingleses y franceses que llegaron a ocupar enormes extensiones de terreno.

En marzo llegó a Kenia el teniente coronel Patterson, que tenía la misión de construir, en calidad de ingeniero, el puente sobre el río Tsavo, fundamental para que la obra del ferrocarril entre Kenia y Uganda pudiera ser llevada a cabo. Este militar británico había sido destinado con anterioridad en la India, donde había sido cazador de tigres. Posteriormente, durante la I Guerra Mundial (1914-1918), llegaría a mandar una unidad compuesta por soldados judíos, considerado el primer ejército judío en 2.000 años, y que sería considerado el embrión de las futuras fuerzas armadas israelíes. Patterson se convirtió en un ferviente defensor de la creación del Estado de Israel, aunque fuera protestante.

Nada más llegar a Tsavo, se produjeron los primeros ataques a los trabajadores indios. Los leones macho sin melena, un rasgo típico de esos animales de la región, se introducían por la noche en el campamento y asaltaban las tiendas de tela donde dormían los desafortunados, que se llevaban en sus terribles fauces, para devorarlos vivos en un lugar apartado y solitario. Patterson, que no contaba con la ayuda de ningún cazador blanco, como el que interpretaba el gran Michael Douglas en la película de Hollywood, puso un innumerable número de trampas para mantener alejados a los felinos del campamento, y para intentar abatirlos, aunque estuvo meses sin conseguir nada más que contemplar con pesadumbre como el número de trabajadores indios iba decreciendo.

Aunque Patterson cifró en 135 el número de víctimas por parte de los ataques de los felinos, otros datos sugieren que fueron bastante menos. No obstante, la cifra es estremecedora, y pareciera que a los dos leones no le gustaba otra cosa que fuera carne humana. Esa conducta no es habitual en aquellos animales, por lo que se han barajado diversas teorías que intentan explicarlas. Una de ellas habla de que había un camino de tráfico de esclavos cercano al lugar de los hechos, y de que eran dejados cadáveres de africanos muertos en el viaje que servían de comida para las bestias del lugar, incluidos los Demonios de la noche, que cogerían el gusto por la carne humana.


Foto de uno de los leones abatidos por Patterson.


Ante la frustración de ver que pasaban los meses sin resultados, muchos indios abandonaron las obras del tren, quedando tan solo unos pocos para trabajar, eso sí con el miedo constante acosándolos todo el tiempo.

El 9 de diciembre, tras dispararle innumerables disparos, y después de salvar la vida por poco, cayó abatido el primero de los leones. El 19 de diciembre fue cazado el segundo. Las pieles de los animales sirvieron de estupendas alfombras en la residencia de Patterson, que contemplaría con todo el orgullo del mundo. En 1924 fueron vendidas al Museo Field de Chicago, donde hoy se pueden contemplar los magníficos animales.




El 7 de febrero de 1899 se completó el puente, y en 1907 se publicó el libro de Patterson sobre sus experiencias en la épica cacería, The Man-Eaters of Tsavo.



Fuentes consultadas: Wikipedia.

viernes, 28 de noviembre de 2014

¿Existió el rey Arturo? (IV). La piedra de Arturo y la espada en la roca.

Una vez más vuelvo a uno de los misterios históricos que más me han fascinado desde hace muchos años. Aunque no hay pruebas que autentifiquen la existencia del más célebre de todos los reyes medievales, y puede que nunca las haya, no hay que perder la esperanza de que algún arqueólogo encuentre alguna vez alguna moneda con la imagen y el nombre de Arturo, o alguna inscripción epigráfica, o algún pequeño objeto que lo relacione....

En el año 1998 se realizó una excavación cerca de las ruinas de un castillo medieval situado en un lugar llamado Tintagel, en la península de Cornualles, en el sur de Inglaterra. Según el escritor Godofredo de Monmouth, que fue el responsable de que el mito se expandiera de forma exponencial, el rey Arturo nació allí. Los arqueólogos encontraron restos de unas edificaciones de los siglos V y VI, exactamente en la época que supuestamente vivió el afamado monarca britano. Había restos de un palacio, un monasterio y de un puerto, que indicaban que era un centro comercial importante de la llamada "Edad Oscura" (era así conocida por no haber muchas fuentes históricas). Y además encontraron una piedra con una inscripción en latín del siglo V o VI. Entre aquellas palabras apareció un nombre "Artognou", muy parecido al del mítico héroe. Aunque no constituye una prueba suficiente para poder determinar la posible existencia de Arturo, al menos abre una puerta a la esperanza de que un futuro ocurra un hallazgo fortuito de estas características que si pueda desvelar el misterio.

La piedra de Arturo.


En un lugar alejado de Tintagel, en el norte de Italia para ser mas concreto, en Chiusdino, existe una reliquia histórica que recuerda el mito del rey Arturo. En una gran piedra hay una espada clavada. El arma perteneció a San Galgano (1148-1181), un caballero medieval que sufrió una metamorfosis interna para convertirse en un hombre santo. El acto de clavar la espada fue un acto simbólico  de que dejaba atrás las armas y las matanzas, y de que adoptaba la "cruz", es decir, la forma que adquiere el pomo de una espada (en forma de crucero) cuando se contempla hacia arriba.

Es fácil asociar la historia de un joven arrancando una espada en la roca para convertirse en rey de Inglaterra, con el mito de la espada llamada Excalibur, la que permitió al rey Arturo ganar tantos combates. Pero la realidad es que la espada de San Galgano es anterior al relato inglés; Robert de Boron (a caballo entre los siglos XII y XIII), en su obra Merlín, fue el primer escritor que hablaba de que Arturo sacó la espada de una roca, como prueba de su legitimidad como descendiente de Uther Pendragón. Anteriormente, Godofredo de Monmouth describía que el arma estaba clavada en un yunque, antes de ser extraída por el afamado héroe. Es muy posible de que la historia de San Galgano influyera de algún modo en el ciclo artúrico para enriquecerlo y transformarlo, llegando de esa forma hasta nuestros días.

La espada de San Galgano.


martes, 28 de octubre de 2014

¿Existió "el Chacal"?

En 1973 se estrenó la película "Chacal". Basada en una novela de intriga política de Frederick Forsyth, Chacal, cuenta la historia de un asesino británico de elegantes maneras contratado por la OAS (Organisation de L'Armeé Secrète, grupo terrorista) francesa para matar al general Charles de Gaulle, presidente de Francia. Sin nombre y sin rostro, el asesino, conocido por el nombre en clave de Chacal (interpretado por el actor Edward Fox), encara con frialdad su cita con una muerte que va a conmover al mundo. La tensión va creciendo mientras los metódicos preparativos de Chacal corren paralelos a los esfuerzos de la policía para destapar el complot.

El comienzo de la película es muy expeditivo, ya que se muestra un tiroteo por parte de los terroristas del OAS contra el coche de De Gaulle, que salva la vida por poco. Dicho atentado fue real: el 22 de agosto de 1962 el coche del presidente sufrió una emboscada, siendo planeada por el teniente coronel y destacado ingeniero Jean Marie Bastien-Thiry, que no era miembro de la organización terrorista. Bastien-Thiry fue ejecutado al año siguiente. No fue el único atentado que sufriría De Gaulle. Hubo muchos franceses rabiosos por que el gobierno dejara independizarse a Argelia (1962), ya que consideraban que pertenecía al mismo territorio de la nación.


Película inspirada en la novela de Frederick Forsyth.


Siguiendo el argumento del film, los dirigentes del OAS se dieron cuenta de que hacía falta alguien no perteneciente a la organización para que se hiciera cargo del macabro encargo, ya que los servicios secretos galos les pisaban los talones. Alguien sin nombre, solo con un apodo. Un auténtico lobo solitario, con innumerables recursos (hay escenas en las que se muestra su talento para seducir a hombres y mujeres por igual), sin escrúpulos (mata sin piedad cuando es necesario) y con un buen bagaje a sus espaldas. Ese asesino a sueldo implacable era Chacal. ¿Existió realmente?

En 1975 un tal Ilich Ramírez, llamado a sí mismo "Carlos" asesinaba a dos policías franceses y a un ciudadano libanés que le delató. Por ese crimen cumple hoy en día la pena de cadena perpetua en una cárcel de Francia. Carlos "trabajó" con terroristas palestinos, alemanes o solo. Ha sido un prolífico asesino, uno de los terroristas más buscados. Entre sus "hazañas" se encuentra el secuestro de 42 rehenes en una incursión a la sede oficial de la OPEP en Viena el 21 de diciembre de 1975, incluyendo a todos los ministros de petróleo de los países miembros. El periódico británico The Guardian le puso el sobrenombre de Chacal ya que entre sus pertenencias, la policía encontró en un registro la novela de Forsyth El día de el Chacal.


Fotografía del llamado Carlos el Chacal.


Esta es la única relación entre el personaje de la novela, totalmente inventado, por lo que Chacal nunca existió, solo es ficción, y uno de los más famosos terroristas de la historia.


Fuentes: Wikipedia y la película "El día del Chacal".

sábado, 27 de septiembre de 2014

¿Existió "el Cid"? ¿Venció en alguna batalla estando muerto?

Rodrigo Díaz de Vivar (C. 1048-1099), "el Cid", fue una figura genuinamente histórica y fundamental en la época de la Reconquista. Su vida y milagros están atestiguados en varias fuentes históricas, tanto cristianas, como la Historia Roderici y el Carmen Campidoctoris, como musulmanas, un escrito del autor Ibn Alquama (perdido pero reflejado en otras obras cristianas posteriores) y otro de Ibn Bassam. La primera mencionada, la Historia Roderici, es una biografía bastante fiel y compuesta de manera casi contemporánea a su vida, lo que la hace ser de extraordinario valor historiográfico.

La historia del Cid es la de un guerrero que, una vez desterrado por orden de su rey, Alfonso VI de Castilla, y privado de todos sus bienes, emprende la tarea, junto a su familia y sus hombres de armas, de ganarse a sangre y espada su propio reino. De esta manera,  Rodrigo se hizo dueño de su  propio destino y de unas tierras, con capital en Valencia, arrebatándoselas a los musulmanes.


Escultura de el Cid en Burgos.


Uno de los momentos cumbres de su carrera, fue cuando tuvo que enfrentarse con sus hombres en la batalla de Cuarte a un ejército procedente del norte de África, compuesto de temibles guerreros almorávides, fundamentalistas musulmanes, venidos para ocupar toda la península Ibérica,  y venciéndolo de una manera aplastante.

Si hacen falta más pruebas para demostrar su existencia, la firma del héroe castellano se ha conservado en un diploma de dotación a la Catedral de Valencia de 1098:


Además, sus restos y los de su mujer se hallan en la actualidad en la Catedral de Burgos, debajo de una lápida de mármol rojo:



La leyenda dice que el Cid venció en una batalla a los moros tras ser muerto: ataron su cadáver a la montura de un caballo, de tal forma que pareciera que lo montara. Los soldados enemigos al pensar que había muerto en el anterior combate, huyeron despavoridos al ver en el campo de batalla a un guerrero que parecía que nada podía acabar con él.

No hay ninguna fuente histórica que mencione este legendario episodio. Pero si hay un base que pueda explicar la maravillosa historia. Tras la muerte de Rodrigo, según parece no fue en combate, su cadáver fue embalsamado y expuesto en el trono. Esta costumbre proviene de los ritos funerarios romanos. Es posible que la imaginación popular se ocupara de convertir un ritual funerario en una fantástica anécdota.


Fuente principal: El Cid. La espada de la Reconquista, de José I. Lago y Manuel G. Pérez.

viernes, 5 de septiembre de 2014

¿Existió Beowulf?

Beowulf es un poema escrito en lengua anglosajona, no se sabe muy bien cuando. Trata sobre las hazañas de un héroe escandinavo del siglo VI d.C., aunque el que lo escribió lo adaptó al mundo cristiano, ya que en esa época Inglaterra había dejado de ser pagana. Como ocurre en tantas ocasiones, la tradición oral había ayudado a que sobreviviera la historia de Beowulf, y el hecho de conservar la obra en texto escrito ha hecho posible que haya llegado hasta nuestros días, aunque no sepamos muy bien lo que hay de verdad oculta entre sus versos, y ni siquiera conozcamos si realmente existió alguna vez alguien llamado Beowulf.

Aparte de eso, lo que si parece evidente, es que el mundo del héroe si era real, además de que muchos de los personajes que protagonizan la trama tengan una base histórica cierta.


La película de 2007 "Beowulf", dirigida por Robert Zemeckis.
 


En resumen, Beowulf era el sobrino del rey de los gautas (en la actual Suecia del sur), que cruzó el mar hasta Dinamarca, para ayudar al rey Hrothgar. En su gran salón, llamado Heorot, donde se reunían sus guerreros para beber, cantar y celebrar su camadería, había llegado de imprevisto un monstruo llamado Grendel, haciendo una matanza generalizada y devorando carne humana. El rey, desde su trono, tuvo que ver con impotencia como iban cayendo sus hombres sin que nada pudieran hacer ante la bestia. Los ataques continuaron durante 12 largos años.

La tarea de Beowulf, en un principio, era la de matar aquel diabólico ser. Y así lo hizo, pero lo que no se esperaba nadie es que tenía una madre todavía más letal y mortífera, que también hizo de las suyas en el salón del rey. Así que, al héroe gauta, no le quedó más remedio que marchar a la guarida de la bestia, en el fondo de un lago rodeado de monstruos, para intentar acabar con el trabajo que había comenzado. Finalmente, salió victorioso del encuentro, y volvió a su país convertido en una gran celebridad.

Evidentemente, nunca existieron esos seres monstruosos, Grendel y su madre, pero si que el rey Hrothgar es un personaje que aparece en otras fuentes escritas, como en las sagas escandinavas y en la Gesta Danorum, por lo que su historicidad tiene sólidos argumentos. Con respecto a la búsqueda arqueológica, todavía no se ha encontrado ninguna prueba de que existiera su gran salón Heorot, aunque es posible que sea alguno de los que se ha localizado en la actual Dinamarca; en las cercanías de los restos de alguno se han encontrado enterrados objetos valiosos que indican que pudieran pertenecer a algún rey poderoso, como Hrothgar.

Continuando con la historia descrita en el poema, nos encontramos al héroe regresando a su patria. Junto a su tío, el rey Hygelac, parte en una expedición al territorio de los francos, en la que resulta muerto el soberano de los gautas. Esta parte del poema de Beowulf es corroborado con el relato del cronista del siglo VI, Gregorio de Tours. Por lo tanto, nos encontramos otra vez con una certeza histórica en una obra literaria, donde se pasean los héroes y los monstruos.

El hijo del rey caído, Heardred, es coronado, tras rechazar Beowulf la oferta de ser rey. Entonces, una vez en Suecia, se produce una gran batalla entre los suinones y los gautas en la superficie helada de un gran lago, la del lago Vänern, donde cientos de guerreros se enfrentan en un episodio que vuelve a estar registrado en otros anales históricos. Es más, algunos de los personajes que están relacionados con la misma, están también contrastados por las excavaciones arqueológicas y por las crónicas antiguas. Tras el enfrentamiento, el rey Heardred perdió la vida, y fue entonces cuando Beowulf llegó a ser rey.


Ilustración de la novela de "El Hobbit", sin duda influenciada por "Beowulf".


Después de gobernar durante un largo periodo de tiempo, Beowulf ya es un anciano que ha perdido las ganas de pelear. Pero entonces, desde la oscuridad de su cueva, repleta de tesoros de oro, apareció un enorme dragón que empezó a devastar su reino. Al cansado héroe gauta, no le quedó más remedio que marchar a la guarida de la bestia para acabar con ella. No iba solo, ya que sus mejores guerreros iban con él, además de su joven sobrino inexperto, llamado Wiglaf, que a la postre resultaría ser el que valerosamente le ayudaría en el enfrentamiento con el dragón. En el combate último con la bestia, Beowulf encontraría la forma de matarla, aunque le costara la vida finalmente.

Hay costumbres aparecidas en la obra que luego han sido corroboradas por los descubrimientos arqueológicos. Cuando se describe como eran enterrados los guerreros caídos, con sus tesoros como ajuar y luego quemados en piras funerarias, se ven los paralelismos con, por ejemplo, los restos encontrados en las excavaciones llevadas a cabo en Sutoon Hoo, Inglaterra, donde se hallaron en 1939 los restos de un enterramiento del siglo VII, casi de la misma época que se refleja en el poema, de un noble o rey poderoso sajón, con todo su ajuar de armas, objetos de oro y otros valiosos, en el interior de un barco, cuyas maderas ya se habían descompuesto.

En resumen, Beowulf es una obra literaria que ha despertado la imaginación de los lectores durante siglos, y que todavía lo hace, y constituye, a la vez, un documento histórico que es un espejo donde asomarse para contemplar un mundo antiguo, cuando los héroes eran grandes guerreros que salvaban su pueblo de los peligros que le acechaban; un mundo mítico pagano, que se acababa con la venida del cristianismo, aunque seguiría dando coletazos, me refiero a la posterior era vikinga, que estaba por llegar.

Si el mundo que refleja el poema era real, y aparecen personajes auténticos, ¿hay alguna prueba de que Beowulf existiera alguna vez? La respuesta, por desgracia, es que no la hay. Las sagas mencionan a algunos personajes con un nombre parecido, aunque no aportan ningún dato histórico concreto del que poder establecer ninguna conexión. La única posibilidad de encontrar al héroe queda, como en tantas ocasiones, en que la arqueología de con los restos de alguien que pueda ser identificado como tal. En el sur de Suecia hay cientos de túmulos aún sin excavar, y quien sabe, tal vez alguno sea de Beowulf.



Fuente principal: Wikipedia.